sábado, 9 de febrero de 2008

A LA VUELTA DE LAS VACACIONES

No sé si lo que compuse es un relato o dos cuentos en uno, o dos cuentos y una poesía a la que también puse música. Pero todos sabemos que las musas son imprevisibles así que este es el cuento de PELITO DE SOL, donde la mamá canta la canción del OSO MIMOSO y el papá le cuenta el cuento de AZULIN Y ROBERTINO.



PELITO DE SOL

-¡Mamá! ¡Mamá..!
- ¿Qué quieres Pelito? dice la mamá dejando de ordenar los juguetes.
- ¡Mi oso no se quiere dormir!
- Igual que tú Pelito, ¿porqué no le cantas una canción?
- Es que todavía no comió... dice el niño.
- Ya son la una Pelito - Contesta la mamá mientras se acerca al oso y empieza a cantar la canción del OSO MIMOSO:

Oso mimoso
también revoltoso
juega goloso
con un carozo.
Con un carozo de aceituna.
-¿A que hora ........?
- A ninguna ..........!
- Siiiiii....
-¡Juega a la una...!

Pelito la acompaña contento marcando el pulso con las manos. Luego señala la biblioteca pidiendo un libro. El papá que los estaba mirando agarra al niño en brazos y el libro que éste le señala. Luego lo lleva a la cama y comienza a leer:

AZULIN Y ROBERTINO

Había una vez un pajarito con piquito azul, la colita roja... roja, y el cuerpito con hermosas plumas blancas.
Llegaba todas las tardes al jardín y como era distinto a los demás pajaritos, todos lo miraban muy curiosos y además no lo dejaban ir a su árbol, lo picoteaban y lo rodeaban entre varios pajaritos, marrones, grises y negros, para que se fuera de allí.
Así, que el hermoso pajarito de piquito azul y colita roja, siempre se paraba a descansar en la ventana de Robertino.

Él era un niño muy estudioso, pero muy inquieto, y como lo veía que todas las tardes iba y venía y le daba pena que lo echaran del árbol porque era distinto a los demás, dejaba la ventana con una rendijita abierta para poder hablarle y que el pajarito no se sintiera tan solo y triste.

Robertino lo llamaba Azulín por el color de su piquito, y le dejaba un poco de sus galletitas. Un día le ponía las de chocolate y otro día las de miel.
A Azulín le gustaban las dos y a Robertino también...

Él no salía mucho porque su mamá no le daba permiso pues temía que se perdiera, porque Robertino era muy curioso y un poco distraído.
Y como era tan curioso un día se levantó temprano.., temprano.., y cuando Azulín emprendió vuelo, lo siguió.

Lo siguió por el campo saltando los pozos y tropezando con algún tronco caído. Se lastimó un poquito las rodillas pero seguía corriendo detrás de Azulin, que volaba bastante alto.
Pasaron por un arroyo angostito, donde se embarró todo, pero le vino bien porque se refrescó un poco de tanta carrera.
Cruzaron otro pequeño campo con pasto muy alto que a Robertino le llegaba hasta la nariz, y por fin, cuando estaba cansado, es decir, muy cansado, no como cuando le decía a su mamá que no podía guardar sus juguetes... Cansado de verdad... llegaron a un bosque y en los árboles, vió montones de Azulines, piando con sus piquitos azules:

-¡Pío, pío..., pío, pío..... pío, pá!; ¡Pío, pió.... pío, pío... pío, pá!-

Azulín se unió a ellos, Robertino los miraba asombrado pues sus plumitas blancas revoloteaban y revoloteaban sin parar y de tanto y tanto mirarlos... ¡Se quedó dormido..!
Tanto durmió, que cuando despertó, el sol no estaba y los pajaritos tampoco.
Miró y miró. Para arriba, para abajo, para la derecha, para la izquierda.
¡Estaba solo...! ¡Estaba solo en el bosque..!
Trataba de acordarse como había llegado y no. No se acordaba.

Robertino tenía un poquito de miedo, pero siguió buscando la salida. Estaba casi a punto de llorar cuando vió que un pájaro parecido a Azulin salía de un árbol y venía hacia él. Tuvo otro poquito de miedo. Pero... ¡Era Azulín!. Se paró en su hombro y le cantaba:

- ¡Pío, pío... pío, pío, pío pá...! -

Y se puso a revolotear sobre su cabeza como diciéndole que lo siguiera. Robertino lo hizo así y aunque ahora tenía un poco de frío, se armó de valor.
Se acordó de su mamá y pensó:
-Estará enojada –
También se acordó de su papá que cuando se lastimaba le decía que tenía que ser valiente. Entonces Robertino siguió corriendo más rápido.
Volvieron a pasar por el campo con mucho pasto que le llegaba hasta la nariz, y se metió en el arroyo, que ahora estaba más frío...
Otra vez atravesaron el campo con pozos y troncos de árbol caídos, y se volvió a lastimar las rodillas.
En el cielo ya había estrellas y estaba un poco oscuro, pero él veía muy bien a su blanco amiguito con la colita roja que seguía cantando con su piquito azul:

-¡ Pío, pío..., pío,pío..., pío pá...! - para animarlo

Y al fin vió las luces de su casa y también a sus padres buscándolo entre los árboles. Los otros pajaritos marrones, grises y negros dormían porque no se los veía por ningún lado.

-Me van a poner en penitencia... y me lo merezco - pensó Robertino

Pero no, su mamá y su papá corrieron a abrazarlo cuando lo vieron.
Robertino lloraba, un poco por el miedo que había pasado, un poco por la alegría de verlos y otro poco porque la rodilla le dolía bastante.
Mientras tomaba una rica sopa, les contó lo sucedido. Entonces fueron todos hasta la ventana a ponerle unas galletitas de premio a Azulín. Les pusieron de las dos: de chocolate y de miel.
Con el tiempo Azulín no volvió, Seguramente estaría en el bosque con su familia, pero por las dudas Robertino siempre ponía galletitas en la ventana.

Y colorín colorado..., mientras los pajaritos marrones, grises y negros, se las comían y Pelito de Sol dormía hace un buen rato...

¡Este doble cuento con canción se ha terminado!

10 comentarios:

EL HIPPIE VIEJO dijo...

ROSA MARÌA
QUIERO VOLVER A SER NIÑO!!!
CUANTA TERNURA EN TUS PALABRAS!
ME LLEVASTE TAN LEJOS, A LOS CUENTOS DEL ABUELO
CUANDO TODO ERA ILUSIÒN.
BIEN POR VOS AMIGA!

RECIBE MIS SALUDOS

ADAL

nieve dijo...

Hola Rosa María, gracias por tu visita y tu comentario, eso me ha permitido conocer tu maravilloso blog. Me ha encantado esta entrada, está llena de cálidez, de ternura, de sensibilidad. Es realmente fantástico.

Un saludo

Clau dijo...

Gracias por las felicidades deseadas y el saludo, muy lindo de tu parte!

Pero esto que has posteado esta bellisimo!
:D

RosaMaría dijo...

HIPPIE: Es que tienes el niño dentro, bien despierto, por eso disfrutaste del cuento. Gracias.
NIEVE: Te digo lo mismo tu sensibilidad captó el amoroso mensaje del cuento.
gracias.
CLAU: Qué lindo verte por acá. gracias por venir y por tus palabras.
Un abrazo lleno de sueños y cariño.

Xesca dijo...

Qué bueno que estás de vuelta ya, digo bueno porque así podemos disfrutar de tus relatos sentirnos como en este cuento o dos, con canción incluida volver a esos momentos cuando al calor de la lumbre nos contaban cuentos siendo niños.

Un momento mágico y lleno de mucha ilusión.

Un beso!

Chela dijo...

Hola Rosa: Gracias por tu visita, ¡no se cuando vamos a vernos!...Yo ahora dispongo de más tiempo al faltar mi mamá y estoy quedando bastante con amigas y familiares. Como se que tu trabajas y además estas liada con los ensayos, cuando tengas un hueco, llámame para tomar café.

He leido tu post de hoy y otros anteriores y me ha sorprendido la gran imaginación que tienes y la capacidad de envolver los relatos en un halo de ternura... ¡Felicidades!

Un abrazo.

RosaMaría dijo...

Xesca: Me alegra que hayas sentido esa ternura que muchas veces echamos en falta: la del niño que tenemos dentro, está allí, sigue conservándola

Charo: Gracias por visitarme y por tus conceptos. En diciembre dejé Follas Novas pues estoy preparando mi vuelta definitiva a Argentina. Así que espero verte antes. Un beso grande.

en busqueda dijo...

FELIZ SAN VALENTIN!!!!
ROSAMARÍA,QUE BELLO POST,TERNURA Y MÁGIA EN TUS PALABRAS.
BESITOS

PIER BIONNIVELLS dijo...

Una historia preciosa... llena de ternura y mucho amor!..
ojala existieran más pajaritos como el.

abrazos..

RosaMaría dijo...

EN BUSQUEDA: Te deseo un S.V. lleno de amor todo el año. gracias también a vos por estar.
PIER: Existen solo hay que cerrar los ojos, relajarse y están ahí dándonos amor y compañía. un beso y gracias

A PESAR DEL TIEMPO

Rosas a la espera, nobles. Aún sin agua siguen abriéndose al sol, a la luz, esperando que alguien se asome a esa puerta añeja y despintad...