miércoles, 27 de abril de 2011

LAS MÁSCARAS

La juerga terminó.
Copas y fazos, naipes y mentiras.
Chistes repetidos y escaramuzas fallidas.
Mujeres y más mentiras.
Vuelvo un poco bajoneado a casa, es como si no quisiera llegar.
Apresuro mis pasos.
El eco en el empedrado los multiplica como si otros pasos me siguieran.

Abro la puerta.
Al subir las escaleras su hueco sonido a madera gastada y despintada parece más profundo.
No cuento los escalones, sé que son ochenta.
Llego a la puerta de mi cuarto justo cuando se apaga la luz automática.
Abro y escucho el característico ruido de los goznes.
El silencio me pesa tanto que parece que hubiera ruidos.

Entro.
Veo la casa desprolija. La siento como ajena, aunque mía…
El espejo de la entrada refleja una imagen trasnochada, casi triste.
Observo mi rostro como si fuera la primera vez.
Como si las máscaras hubieran caído una a una veo ironía y displicencia.
Sigo enfrentándome a mí mismo con el juicio descarnado del que llega al final.

El silencio lo invade todo, solo combinan sus tonos los silbidos de mi respiración que marcan el ritmo impuesto por mis pulmones fumadores.
Hasta el sombrero ladeado exagera su gesto acentuando la expresión agobiada que quiso ser irónica.
Al mirar alrededor, un desorden gris, desdibujado como mi vida, exacerba mi soledad.

Vuelvo la cara hacia el espejo, quiero sonreír y no puedo, no tengo más expresiones para utilizar.
Un gesto de sobresalto y de dolor me devuelve las sensaciones.
¡Sigo en el mundo de los humanos!
Mi cuerpo sale de su abulia y en un pequeño amago de movimiento se tensa.
Mi pecho estático aspira, profundo.
Se acentúa el silbido en mis pulmones.
El sombrero se desliza hacia el suelo como por un tobogán.
El reflejo rápido hace que mi mano se abra con bronca dejando caer el cigarrillo que quema mis dedos.
El pie, con su ritual acostumbrado, lo tritura lenta, fuerte, parsimoniosamente.

Me miro nuevamente en el espejo…
Se acabaron las mentiras.
Ahora hay una máscara de dolor en mi rostro...

16 comentarios:

Francisco Espada dijo...

"Máscara de dolor" ¡Qué horror cuando la máscara sale de lo más profundo de los sentimientos!

Franziska dijo...

Estuve aquí hace unas horas y escribí un largo comentario y para mi sorpresa ví que no se publicaba.

En resumen lo que quería decirte es que, en mi opinión, la máscara es más para ocultarnos de nosotros mismos que para engañar a nueatro prójimo. No queremos reconocer ante los demás nuestra soledad y de ahí vienen muchos fingimientos.
Estoy sola, sí. He de reconocer que me costó algún tiempo acostumbrarme pero ahora le encuentro muchas ventajas porque, al fin, casi soy libre y esto es mucho porque siempre he estado atada. Mientras sea capaz de valerme, pueda dirigir mi vida y disfrutar con mis aficiones, estoy la mar de contenta. Si no tengo con quien hablar, opto por escribir que es casi lo mismo...

Bueno, a ver si no me vuelve a pasar lo mismo. Lo voy a copiar porque en ese caso te lo mandaría por correo. Verás que he disfrutado del tema. Muy bueno ha sido tu relato y leerlo, una ocasión para pensar. Un abrazo.

Vivi dijo...

Doloroso.

Chela dijo...

El espejo siempre nos devuelve a la realidad, aunque alguna vez nos engañe...

Gracias por tu felicitación en mi cumpleaños de blog. Somos de la misma "generación". ¡Por algo fuimos a clase juntas!

Un fuerte abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Máscaras, mentiras, farsas, hipocresía, dobleces....

Y al final la muerte.

Que panorama.

Besos.

tia elsa dijo...

Muy bueno Rosa Maria, es terrible cuando uno logra mirarse asimismo sin máscara. Besos tía Elsa.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Rosa María:

A veces nos vemos obligados a llevar una máscara de alegría, aunque sabemos que el dolor va por dentro y el espejo nos vuelve a mostrar la cruda realidad despojándonos de esa fingida apariencia.

Bonito relato, gracias por visitarme.

Abrazos.

Campanita de BarZaires dijo...

Hola Rosa María, gracias por venir a mi blog, por dejar tus palabras cariñosas, y por darme la oportunidad de venir al tuyo, y asi conocerte un poquito más y disfrutar con lo que escribes, espero que nunca tengas una máscara de dolor sino de felicidad.
Un beso muy grande.

RosaMaría dijo...

FRANCISCO ESPADA: Hola amigo, una no sabe porqué salen estos escritos "raros", será lo que traemos en el inconciente colectivo según Jung. Beso afectuoso.
FRANZISKA: querida amiga, pues sí yo viví casi 21 años en esa, sola, y mucho me ha servido. He sabido aprovecharlo al igual que tu. Ahora hago más tareas en esta, es más estoy viajando por mi país, por eso no los visito tanto. Gracias por venir siempre, TQM.

RosaMaría dijo...

VIVI: Vivencias que a veces no se dan rotundamente como en mi prosa, pero las vivimos escalonadas casi sin darnos cuenta. Un abrazo y gracias por venir.
CHELA: amiga! Qué gusto verte por aquí! Gracias, un abrazo grandote.

RosaMaría dijo...

TORO SALVAJE: jajaja, siempre me haces sonreir! No es tan así, como ves hay tiempo de reir antes que llegue la parca. Beso grandote.
TIA ELSA: Es verdad, lo más interesante es saber verse en los demás para rectificar. Beso amiga.
CAMPANITA DE BARZAIRES: Gracias, aunque siempre hay momentos difíciles, la esperanza y la sonrisa no se pierden. Beso.

Yudith dijo...

Hola Rosa Maria, feliz por haberte encontrado en esta blogfera, me ha gustado lo poco que te he leido, te inclui en mi lista de amiblog, asi espero seguir este compartir! Besos

Manel Aljama dijo...

Por fin he vuelto. Ya echaba de menos visitar esta página. Me quedo con ese final:
"Me miro nuevamente en el espejo…
Se acabaron las mentiras.
Ahora hay una máscara de dolor en mi rostro...

Creo que algo parecido está sucediendo en el mundo.

Manel

esteban lob dijo...

Hola Rosa María:
Agradezco tu visita y conozco tus blogs. Te felicito porque en ellos hay mucho más que estar por estar.
En el otro, me reencuentro con una frase de Domingo Faustino Sarmiento, quién vivió en Chile y en cuyo honor se denominó así a una calle de la comuna santiaguina de Ñuñoa, donde viví durante mi infancia.

Un beso.

Común dijo...

Hola!!!
Amiga de la cibernética, haz estado en merlo, que lindo, con lo que me gusto cuando estuve allí, tengo unos post….
Las mascaras son tan comunes en las personas, hay de todossssss….
Buena semana y un abrazo de oso.

RosaMaría dijo...

MANEL ALJAMA: Sin duda amigo, hay dolor y muchas necesidades,ya que el ser humano naturalmente necesita trabajar y relizarse, interactuar. Gracias por venir, besos grandotes.
ESTEBAN LOB: bienvenido!Tendré que investigar sobre Ñuñoa, es un nombre rítmico y agradable.Gracias por venir, nos seguimos visitando. Un cariñoso abrazo.
COMUN: Gracias amiga, cómo te lo ibas a perder, todavía no sé si es parte de tu trabajo viajar tal como mi amigo MANEL o si es tu hobby. Un abrazo grandote.

A PESAR DEL TIEMPO

Rosas a la espera, nobles. Aún sin agua siguen abriéndose al sol, a la luz, esperando que alguien se asome a esa puerta añeja y despintad...