DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (Argentina 1811 - 1888)

Recuerdos de provincia (fragmento)

"Las publicaciones periódicas son en nuestra época como la respiración diaria; ni libertad ni progreso, ni cultura se concibe sin este vehículo que liga a las sociedades unas con otras y nos hace sentirnos a cada hora miembros de la especie humana por la influencia y repercusión de los acontecimientos de unos pueblos sobre otros. De ahí nace que los gobiernos tiránicos y oriundos necesitan, para existir, apoderarse ellos solos de los diarios y perseguir en los países vecinos a los que pongan de manifiesto sus inseguridades. "

lunes, 2 de marzo de 2009

LAS HORAS VIVIDAS

¿Puede una película ser el detonante que haga emerger momentos importantes de nuestra vida?
Al salir del cine recordé mi cuarenta cumpleaños, ascendiendo al Cerro Otto en Bariloche. Eran las seis de la mañana. Seguí mis estudios de mayor.. Mis compañeros de estudio mucho más jóvenes dormían y yo, afuera, bajo ese cielo, mirando la luna despedirse de las estrellas y sintiendo el frío del deshielo en la cara.
Estaba emocionada ante el espectáculo, y curiosamente no me sentía sola.Mientras el sol empezaba a iluminar mi día, hablé con el corazón a mis hijos: “Estoy aquí, pero estoy con ustedes, no necesitamos estar juntos para estar juntos…”
Mis ojos se unían al deshielo, porque el amor se desbordaba en ellos. Suavemente, entré y me acosté en silencio. Al rato se encendió la luz y las voces somnolientas de mis amigos, empezaron a cantar el cumpleaños feliz. Hubo torta y ya bebiendo el chocolate caliente mi niña afloraba al sentirme querida, mimada.
El profesor nos recordó que teníamos tarea.
¡Nuestro último examen!: Vida en la Naturaleza.. Seguir escalando el Cerro
- ¡Vamos Nona! - Me decían los veinteañeros en el ascenso a la cima.
Fue arduo, especialmente el descenso, pero mi fuerza de voluntad y mi tesón estaban allí. Lógico que sin la fortaleza física no lo hubiera conseguido. Pero mi empeño en vencer los obstáculos se impuso ante las dificultades. Salvo dos chicas que no pudieron cumplir las consignas, todos aprobamos.
Al final de la cena hubo cantos y un hermoso ramo de flores. ¡Me encantan las flores! Coloridas, con ese olor silvestre, que solo se da en la pureza natural de la montaña. ¿Puede transportar un recuerdo a otro?
El flash es rápido como mi mente.
Me encuentro en Escobar. Terminó el recorrido por la exposición de La Fiesta Nacional de la Flor. ¡Qué exhuberancia! ¡Cuánta belleza! ¡Cuánto color! ¡Qué deliciosos aromas! ¡Me sentía agradecida a la vida por poder disfrutar de ello..!
En el viejo Renault doce, los cuatro: mi hija, mi sobrina, Francisco y yo. A la derecha del camino el sol, que en todo sus rojos, se escondía en el horizonte.
Él dijo: - ¡Vamos a contemplar este espectáculo! -
Desvió a la derecha enfilando hacia los pastos del costado de la carretera. Mi vista y mi intuición sintieron que el coche andaba distinto. La trompa descendió levemente, mi cuerpo percibió el cambio enseguida. Francisco miraba el horizonte fascinado, su pericia de conductor lo hacía despreocuparse. Yo no podía despegar mis ojos del capot que suavemente seguía avanzando y bajando. Estaba muda, no quise darle indicaciones El atardecer se reflejaba en el metal. El coche seguía bajando y deslizándose sin avanzar. Francisco reaccionó asombrado cuando el ángulo se agudizó. Las chicas daban grititos de quince y dieciséis años. -¡Agua! ¡Agua!- decían.
Sin duda era agua que los pastos cubrían totalmente. Al abrir las puertas el coche se deslizó un poco más. ¡Barro y agua hasta las rodillas! Coches parados en la carretera, hubo alguien que ayudó a Francisco a sacar a las chicas en brazos.
El estaba petrificado mirando su coche.
Un camionero dijo: - Hace falta un tractor…
- ¡Ya vengo! - dije decidida dejando a Francisco que empujaba inútilmente el auto desde adelante. Caminé hasta una casa cercana. El barro de mis piernas secándose al calor.
Golpeé en la entrada. No había nadie. Al darme vuelta, vi el tractor verde, reluciente, nuevo, enfilando hacia la tranquera.
El conductor me preguntó que quería. Le expliqué la situación. Bajó diciendo: - Voy por unas cuerdas... –
Al volver con los elementos traía un hermoso ramo de flores recién cortadas. “Tome, quédese tranquila” -
- Estoy tranquila… Gracias… - Dije aspirando el olor que automáticamente me recordó al Cerro Otto.
El tractor dio la vuelta hacia el camino. Montada en el guardabarros verde, al lado del conductor y con el ramo de flores en el regazo me sentía la Reina de la Flor de Escobar.
Regazo…
Es una hermosa palabra, las palabras me llenan con su significado, no pasan ante mí de forma intrascendente.
Regazo... puede contener placer, dolor, alegría, varios significados profundos. También puede contener arrogancia, orgullo, y... Pudor; aquí recuerdo una situación embarazosa.
¿Qué es lo que permite saltar de un recuerdo a otro siendo estos tan diferentes?
Mi capacidad de asombro no tiene límites ante las situaciones insólitas que me ha tocado vivir.
Estaba amamantando a mi pequeña de pocas semanas. Sus ojitos en los míos. Ternura más ternura. Por la ventana, el sol calentaba más nuestra tibieza.
Miro hacia la puerta del dormitorio y observando mi pecho desnudo, el plomero decía:
- ¡Señora, terminé con la cañería! –
Bochorno mutuo ante la interrupción de la dulce intimidad compartida. Solo atiné a cubrirme con la mano.
- Pe..pe.. perdone señora! - decía mientras se limpiaba las manos con los trapos sucios.
Mi sentido del humor afloró recién cuando se fue.
Hoy ya es un recuerdo tierno.
¿Qué mecanismos extraños de la mente me recuerdan en este momento al padre de Ricardo?
Con Ricardo tuve una breve relación después de mi primer divorcio.
Sus padres eran mayores, italianos como mi familia paterna. Yo solía amasar fideos y llevarlos algún domingo a su casa. Disfrutaba cocinando y viendo la alegría de los tanos compartir el placer por la buena comida casera.
El padre falleció de repente. Ricardo, agobiado, tenía que hacer trámites e ir a buscar a su madre. Como siempre impetuosa y solidaria, me ofrecí para acompañar al señor en su ataúd hasta el velatorio.
Sola con él en ese salón aún desnudo de ornamentos y flores, me senté en un rincón. Pasados los primeros momentos de respetuoso silencio me fui acercando. En uno de mis arranques empecé a hablar con él sin darme cuenta.
Le dije que se fuera tranquilo. Que su hijo cuidaría de su madre, que la señora no sufriría porque habían sido muy felices. Que yo había disfrutado con nuestros almuerzos, en fin, que descansara en paz.
Me invadió una gran tranquilidad porque sentí que él me había escuchado.
Y me mente voló.
Voló a unos pocos años después, cuando mi hermano tuvo que hacer los trámites por el fallecimiento de nuestro padre y se repitió la situación.
A solas con él antes de que lo llevaran y sobreponiéndome al dolor de la pérdida, con la voz quebrada por el llanto. le di las gracias por haberme enseñado a amar la música, a bailar, a respetar y a hacer que me respetaran, a ser independiente aún comprometida en relaciones y obligaciones y, por sobre todo a ser feliz con todo lo que hago y con las pequeñas cosas cotidianas.
Ya no recuerdo qué mas le dije pero reiteré las gracias…
Ahora, mientras acomodo las flores en el jarrón, agradezco al infinito por las horas vividas.

13 comentarios:

tia elsa dijo...

Que bonitos y sublimes recuerdos y es así Rosa María los recuerdos vienen y se van entrelazando, unos nos llevan a otros, es semplemente el placer de haber vivido y estar vivo para contarlo, besos tía Elsa.

Franziska dijo...

Hermosos recuerdos y siempre en contacto con otras personas que pasan por nuestra vida dejando una huella que puede parecer efímera pero que resulta, al final, imborrable. Me gustó leer tus experiencias. Se ve muy claramente tu gran sensibilidad.

Saludos cordiales.

fonsilleda dijo...

Es la tercera vez, espero que sea la definitiva ¿dónde irán los anteriores comentarios?
No importa, te decía en ellos que he disfrutado mucho con este post de recuerdos anécdotas, plagado de evocaciones dulces, de nervios, de "adioses", de presencias que siguen ahí...
Pretender vivir en el pasado es malo, pero recordar es, a veces, volver a vivir.
Bicos.

digler dijo...

atntos bellos recuerdos que se van uniendo entre si como un sueño de imagenes sucesivas. y saber que sin darnos cuenta,el presente tambien nos sabe llevar al pasado

Abuela Ciber dijo...

Ha sido grato caminar contigo por tus recuerdos.

A veces surgen los mismos sin siquiera proponerlos, y es bueno saborearlos.

Cariños

David|Lanke dijo...

oh, muchos recuerdos!
si teniendo pocos años tengo muchos recuerdos, nos haremos un conjunto de anécdotas personales, de familia y de amigos
saludos =)

cristal00k dijo...

Bellos recuerdo en el "haber" Rosa María. ¿Que sería de nosotros sin esa maravilla que es la memoria? Aunque a veces nos lleve al "debe".
Me has hecho disfrutar. Te he visto en ese tractor con las flores en tu regazo... Pura vida amiga.
Un abrazo y un placer pasar por aquí.

Conchita dijo...

"¡Instante! Como pasado
solemnemente se aleja.
Sólo el tiempo permanece
en distintas primaveras."

Tus "horas vividas" me traen a la memoria estos verso de Luís Cernuda.
Tú engarzas, como las cuentas de un collar, instantes de tu vida para que a través de las estaciones permanezcan en el tiempo.
Yo diría que es el tiempo el que huye, sólo permanecen los recuerdos y yo acabo de penetrar en los tuyos, que son hermosos.
Gracias por permitírmelo
Desde el otro lado del mar te recuerda siempre:
Conchita

Balteu dijo...

Rosa María, los recuerdos traen más recuerdos, verdad? La mente los enlaza… y afloran, claro.
Es el tuyo, un relato entrañable, por todos esos recuerdos con el común denominador del cariño, fue un placer leerlos.
Se te olvidó dejarme la dirección del blog de ese niño que quieres que visite, lo haré encantado, pero tengo que saber cómo llegar a él.

Un racimo de bicos para ti.

Chela dijo...

Querida Rosa Maria. Cuanto sentí no haber pasado una tarde juntas antes de tu regreso a Argentina...Suerte que hoy existe Internet y podemos visitarnos y recordar que esto de los blogs lo aprendimos juntas en aquellas tres o cuatro breves clases...¡Y aquí nos tienes navegando por el espacio y con amigos counes!

En cuanto a tu post de hoy te diré que eso pasa mucho. Siempre hay algún suceso, una imagen, una voz, unas fotos y de golpe nos invaden los recuerdos...Es bueno tener recuerdos y que estos sean bellos.

Yo tengo un buen recuerdo de ti.
Un fuerte abrazo.

Manel Aljama dijo...

no necesitamos estar juntos para estar juntos
Precioso y evocador texto de recuerdos y claro de sensaciones que de la manera que lo has escrito se hacen del lector. ¿O es el texto el que se ha apoderado de uno? Lo que sí sé es que están muy bien enganchados los distintos recuerdos.
y yo, afuera, bajo ese cielo, mirando

RosaMaría dijo...

QUERIDAS AMIGAS:
¡FELIZ DÍA DE LA MUJER!
Es un día más del año, pero significativo para todas, ya que implica un pequeñíííísimo reconocimiento hacia nosotras.
QUERIDOS AMIGOS Y AMIGAS: Agradezco los comentarios de corazón, las sensibilidades se unen más allá de las formas de expresarse.
Les dejo un abrazo cariñoso y trato de seguirlos desde el ciber.
También les dejo besos cariñosos.

Fernando dijo...

Querida Rosita, He leido tu cariñoso comentario que mucho te agradezco. Voy a intentar, ahora que llega la primavera, hacer ubas flexiones, desentumecer los huesos, oxidados por la lluvia y el frío, y tratar de poner algo en mi blog. De momento he puesto una cosa ajena que es una pura delicia , No dejes de verla.

Todo mi cariño para ti.