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lunes, 24 de julio de 2023

MERMELADA, ARTE Y SUEÑO

 



 

La belleza de los coches antiguos se mezcla con la constancia y observación de la mermelada de naranjas que estoy preparando. También el asombro por las pinturas modernas que contemplo y junto a ellas tejidos excepcionalmente modernos y hasta disparatados combinando texturas, calados y trenzados. Todo es color y variedad.  Ahora me encuentro viajando con una amiga mientras le muestro la receta del viejo cuaderno de cocina donde hay recortes y recetas de todo tipo. Esta de mermelada de naranjas amargas me la dio una directora de colegio muy querida por mí en mis tiempos de docente de música, explico. Los coches antiguos se exponen en un galpón antiguo con suelo de tierra. Sigo admirando la clasificación, belleza y diseños de los mismos. Sigo en ese lugar antiguo recorriendo habitaciones espaciosas donde se conjuga lo antiguo con lo moderno con inteligencia, esfuerzo, diversidad y alegría. También hay cuadros, uno representa manos con estrías sobre colores diversos, rechazo el negro mientras niños y pintor evalúan y expresan emociones y sensaciones diversas. El celular ayuda, es tarde y lo pongo cada diez minutos para controlar el dulce. Mientras: dormito y sueño. Es raro, el sueño no se interrumpe, continúa la secuencia. Pasaron otros diez minutos. Agrego la pectina, ya siento cansancio y dolor y aun así continúo. Cansancio de un brazo que revuelve con esfuerzo en la realidad y lo repite en el sueño y no da descanso. Comparo con el trabajo en cualquier área. Hago acopio de la experiencia y recreo la receta para acelerar el tiempo. También admiro la belleza del sueño que da una idea para escribir un disparate como este. Todo eso sueño, sueño casi como despierta pues todo es tan real como la vida misma. Un señor me pregunta: - ¿Le interesan los coches? Al que respondo: “Me interesa la belleza, forma, potencia e ingenio demostrado en cada coche y cada adelanto y el poder darle belleza forma y potencia hasta concretar esa idea. Todo es arte, nada es nuevo nada es antiguo hay una fusión de elementos en todas las artes. Saber ver tocar, apreciar, oír, hablar, intercambiar, compartir, ya que nada sale de una sola mente, todo es compartido en la energía universal” El dulce está casi listo. Llega el momento de envasar y al fin dormir sin que el celular interrumpa mi sueño. ¿Seré capaz de seguir soñando y ver cómo continúa? No es así, el sueño llegó profundo y sin imágenes coloridas ni argumento continuado.

martes, 16 de octubre de 2012

EL CABALLERO DE LAS BOTAS AZULES

Llegó a la pequeña ciudad de Sinfonía una calurosa tarde del primer día de Agosto.
Las damas del lugar reunidas en la plaza de Do Mayor paseaban bajo los antiguos soportales luciendo peinados y vestidos acordes con las últimas tendencias de París o Londres. Sus niños magníficamente ataviados tenían modales tan rebuscados como los de sus madres que se encargaban de reforzarlos con miradas aprobatorias o no.
Los hombres sufrían bajo las camisas y chaquetas los efectos de las altas temperaturas secando el sudor de sus frentes con blanquísimos pañuelos sin intervenir en las recriminaciones maternas.
Los jóvenes y las muchachas sopesaban por el atuendo, actitud y gasto en las mesas que ocupaban ante sorbetes, helados o refrescos, el nivel económico de cada quien.
Pero desde que había llegado ese caballero de las extrañas botas, el ritmo de la ciudad había cambiado, ya no era la ciudad armoniosa de siempre.
Las muchachas se esmeraban en competir con tocados y joyas para seducir a ese apuesto joven que se alojaba en la fastuosa mansión, desocupada hasta entonces.
El duque - al fin se supo que lo era - llegó a la plaza caminando sobre sus relucientes botas, luciendo su estampa atildada pero sin afectación, saludando a diestra y siniestra con gran sonrisa. Él sabía que saludaba a la parte buena y mala de cada uno, por eso inclinaba dos veces la cabeza a la derecha y una a la izquierda.
Al instalarse en la mesa pidió agua tibia entregando un pergamino enrollado al lacayo que siempre lo acompañaba.
En la plaza de Do Mayor se hizo un profundo silencio al ver que el criado lo desplegaba y se disponía a leer.
Al entonar las palabras su voz fue brillante:

El que quiera concurrir
el día treinta a la mansión
a las diez debe asistir,
con suma puntualidad…

Un crescendo de agudos femeninos fue apagado por los golpes rítmicos que el Duque daba con el vaso en la mesa. Se hizo silencio y el criado prosiguió:

Puesto que habrá colación
se les ruega anticipar
cuántos han de concurrir
a esta inauguración.
Para ello una tarjeta
con su nombre entregarán
para ponerla en la mesa
que el Duque designará.

Entonces se escucharon diversas expresiones: brillantes, con misterio, con dolore, capriccioso, maestoso, flebile, patético, pomposo, con fuoco…
Voces femeninas y masculinas, jóvenes y mayores, todos al unísono, fuerte o suave, moderato o alegre, vivace o andante, en acordes disminuídos o aumentados, modulando tonalidades que formaban un todo enarmónico.
Los cristales de negocios y casas acompañaban con trémolos y trinos ese fraseo incesante. Tal era la intensidad de los comentarios que nadie advirtió que el caballero de las botas azules se retiraba prestísimo de la plaza que lentamente fue quedando vacía.
Al día siguiente gran parte de los vecinos de Sinfonía acudieron al banco, otros al prestamista. Varios fueron a vender algunas pertenencias, todos para estar a la altura de tan importante invitación.
Las mujeres no hablaban más que de lo que se pondrían, preocupándose muchísimo por el atuendo de las hijas casaderas. Las más adineradas viajaron a París o Londres a comprar telas y accesorios. (Danny Speas-1999)

En tanto unos hombres consultaban a zapateros especializados a fin de conseguir unas botas iguales o por lo menos parecidas a las del duque, otros fueron con sus mujeres a Alemania y algunos viajaron a Italia por el original calzado. Fue inútil, ninguno pudo saber de qué material eran y como lograr ese color tan especial.
Hubo quien se coló en la mansión para averiguarlo, aunque no pudo llegar hasta el armario que guardaba el preciado secreto. Contaba, eso sí, que el lugar era de ensueño; las habitaciones tenían las paredes tapizadas de blanco con arabescos en rojo y oro. Los sillones y elementos eran rojos con detalles invertidos que hacían un efecto impactante.
Dijo que el jardín era inmenso con frescas glorietas donde se enredaban rosas de todo tipo, olor y color. Había además un gran lago artificial que se atravesaba por un puente cubierto de glicinas en flor que perfumaban el lugar.
Ese quien - panadero de Sinfonía - narró todo ello con lujo de detalles a los que estaban interesados, no sin antes recibir una cierta cantidad “por su riesgosa osadía”.
Una vez saciada la curiosidad y llena la caja convino con su mujer y sus hijas que emplearían lo ganado en renovar el local, la maquinaria y por ende los productos de su panadería.
La pequeña ciudad era todo preparativo, las modistas estaban atareadísimas, las señoras malhumoradas por los retrasos, los zapateros nunca habían hecho tantos pares de botas y de formas tan variadas, las peluqueras se afanaban transpirando al calor de planchas y planchitas para pelo en diversas pruebas de peinados y maquillajes. Así todos los negocios del lugar vieron un gran incremento en las ventas que supieron aprovechar muy bien.
Llegó el día treinta y en Sinfonía todos los habitantes del pueblo que se veían acicalados, emperifollados, enjoyados y calzados a la última, acudieron puntuales a la mansión.
Cada uno ocupó la mesa con su nombre. Estas eran rojas como las sillas y la vajilla blanca tenía filetes de oro. Estaban ubicadas bajo unos enormes stores de seda blanca que unidos en una alta punta formaban un pararrayos fosforescente. El piso del mismo color estaba unido a los laterales de la tela completando el decorado que los aislaba totalmente del exterior.
Todos elogiaron el detalle, por si hacía mal tiempo.
No se oía ningún ruido. Cuando todos estuvieron ubicados, sonó una hermosa música acorde al nombre de la ciudad. Enseguida se encendieron las luces hasta deslumbrar. Los convidados estaban expectantes y mudos. Entonces apareció el criado anunciando que el caballero de las botas azules había tenido un inconveniente y que se retrasaría un poco por lo que les rogaba lo disculparan. La gente asintió sin hablar.
Cuando había pasado otra hora algunos empezaron a quejarse suavemente por la descortesía del Duque. Las madres y las hijas pedían silencio a sus respectivos maridos y padres y contenían las ganas de probar los exquisitos manjares y bebidas que había sobre las mesas.
Pasó una hora más cuando el criado anunció a su señor. Este apareció sencillamente vestido con una gran caja en las manos. Venía sin calzar. Saludó sonriendo.
La gente desconcertada no atinó siquiera a contestar. Con breves palabras agradeció su presencia y los invitó a comenzar con el festejo.
Las delicias atraían a todos pues había platos nunca vistos.
Mientras tanto el duque abrió la caja extrayendo de ella las curiosas botas azules, las mostró a los concurrentes que las miraban maravillados pues brillaban más que nunca. Pasaba entre ellos sosteniéndolas en alto.
Cuando concluyó de mostrarlas las soltó y ante el asombro de todos, las botas revolotearon de mesa en mesa, evitando ser tocadas por los más ávidos. Luego comenzaron a elevarse lentamente hacia la parte más alta del curioso salón, hacia el pararrayos tan fosforescente como las propias botas.
Las cabezas hicieron lo mismo. La sinfonía que antes escuchaban se hacía cada vez más suave.
Estaban tan embelesados mirando las maravillosas botas brillando en lo alto, que no sintieron como la carpa se elevaba hacia el infinito llevándolos lejos de la ciudad de Sinfonía.

(Este cuento está inspirado en un maravilloso cuento de Rosalía de Castro) 
Lo publiqué en el blog hace varios años, pido disculpas a los que ya lo leyeron, pero es el hecho que no puedo leer todavía, así que tampoco escribo. 

sábado, 3 de marzo de 2012

LA VISITA


-Hola Marta… Soy tu vecina de enfrente. Veo que no hablas. Bueno, hablo yo… ¡¿Qué bien lo pasamos el primero de año verdad?!

La operación salió bien. Bueno, ahora te duele un poco y todos estos artilugios modernos son molestos pero ya te repondrás del todo.

Extraño un poco nuestros encuentros casuales. Sé que no soy buena vecina pues no me gusta hablar, yo más bien soy de escuchar. Pero hoy invertiremos eso así no te cansas.

Me encantaría que pronto estés en tu casa para seguir con nuestro plan de reunirnos a pintar juntas aunque sea una vez por semana. Piénsalo mientras te repones.

Mi idea es comenzar sencillo, saqué unas fotos de estos hermosos pimientos, huelen bien… ¿A ver si los sientes? Su textura es fuerte y brillan con un verde maravilloso que cada una conseguirá a su manera. No sé si hacerlos en acuarela, óleo o pastel. A mí se me da mejor el pastel, probaremos.

¿Oliste? Bueno, ahora como buena artista tócalo… No digas nada solo siente. ¿Viste que fuerza tienen? Ahora huele de nuevo. No solo son hermosos y olorosos, tienen un sabor exquisito, rotundo, dulzón…

No te preocupes, el pimiento sigue dándose, ya los probarás cuando mejores. Mientras imagina como los pintarás porque tenemos la foto para verlos.

Otra idea es esta: ¡Huele! ¿Te gusta verdad? Si… Es un jazmín. De los pequeños, blanco puro, con un botoncito duro en el centro. Este parece casi una rosita muy abierta, tiene muchos pétalos. ¿Te gusta el olor? Imagina como lucen varios en mi tacita de porcelana… Una preciosura para pintar, también los fotografié lo más estéticamente posible con uno caído en calor té pues ya se marchitó, para armar mejor el tema.

Si no te gusta, siempre tengo la foto de la planta madre que está llena de pimpollos y también la de un retoño que hice cuajado de ellos. Elegirás cual pintar.

Mmmm… La habitación tomó olor a jazmín que venció al pimiento ¿viste? Pero te falta tocarlo… Yo guío tu mano… Toca… Sé que lo sientes aunque estés dormida… Pétalos pequeños y textura sedosa. No es aterciopelada y son firmes ¿Viste? Toca… toca… ¿Podremos logras esa textura? Imagínala hasta que despiertes pues yo sé que me escuchas…

No sé en qué técnica lo haría, ya lo decidiremos.

Creo que me tendría que ir Marta… Lo último y me voy: Sé que te gusta cocinar pues siempre coincidimos en las compras y hablamos de la comida del día, tendremos que inventar algo con esta hermosa hierba… ¿Es menta? Nooo… Seguro reconociste el olor de la albahaca, planta noble donde la haya. Olor inconfundible. La dejé para lo último pues hubiera invadido las demás.

Tendríamos que pintar un tríptico de aromáticas. Toca las hojas ¿Sientes su textura, su forma? Se curvan hacia adentro, aunque en la planta se curvan hacia afuera, piensa… Es que ahora perdieron frescura pues hace calor. Tienen las nervaduras marcadas pero no destacan tanto pues no tienen el brillo de las del jazmín, además su textura es mucho más frágil. ¿Recuerdas cuando las picas para el pesto? Tengo que sacar fotos a la planta que está en plena floración. Florcitas blancas apiñadas que luego dejan sus valiosas semillas.

¿Qué te parece? Comenzarás primero por la comida o primero por la pintura? Bueno, primero te repones, ahora te falta despertar de tu sueño… luego decides…

No quise omitir detalle para que vayas pensando en el cuadro, la dimensión, la técnica a utilizar pues sé de tu sensibilidad para lograr obras hermosas hasta en mínimos detalles.

Ahora me voy. Yo te las dejo. A lo mejor me regañan y aunque las tiren tengo más. Tú ponte mejor. Hasta pronto vecina.

Te quiero… ¡A despertar y reponerse que tenemos trabajo por delante!

Chau.







 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 20 de marzo de 2010

HOY ENRIQUEZCO MI BLOG

CON ESTA POESÍA QUE ME CEDÍÓ GENTILMENTE

ALMA MATEOS TABORDA:


SUEÑOS DE PAPEL
Y pensar que creía ingenuamente,
que serías presa de mi vida enamorada
y hasta la luna se ha roto en mil pedazos
gritando el error por sus cimas escarpadas.
Te convertiste en el reverso de la dicha
y tu inmadurez es una indescriptible sombra,
que multiplica los fantasmas en las noches,
cuando mis labios sin querer te nombran.
El humo del silencio se despliega
abrazando el gris de las cenizas del recuerdo
y en la insensatez de sus formas se convierte,
en la rigurosa tempestad que vence al tiempo.
Pero qué puede importar ya
un sueño de papel que se haya roto;
el amor que se rompe ha sido frágil
y es mejor no contarlo entre los propios.
El amor verdadero se vuelve equilibrista
sobre la cuerda horizontal de las historias:
pinta sueños de mágicos colores
y un calendario personal en la memoria.
El amor crea jardines con pérgolas hermosas
y desenreda en el aire las tristezas;
el amor de verdad nunca deshoja
las ilusiones que a cada instante crea.
El amor es valiente guardián de sentimientos
y sobretodo de palabra y compromiso;
no miente, no hace trampas…, es sincero
y hace de la unión un paraíso.
El amor nunca sabe de pájaros heridos;
se despliega en la luz de la mirada,
no sabe de traiciones ni de olvidos
ni cambia de hoy para mañana.
Por eso, qué puede importar ya
un sueño de papel que se deshace,
los sueños que se rompen no merecen,
ni siquiera un instante recordarse.
Un sueño de papel muere en silencio
escondiéndose de pronto entre las sombras,
sin probar el dulzor de tantos besos
cuando mis labios te buscan…, y te nombran.
© 2010 Alma Mateos Taborda (princesa_azul)
Gracias por permitirme publicarla.

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...