(clik para el enlace)
Camino
a El Doradillo, apreciamos un paisaje donde no hay arbustos altos y menos aún
árboles. Pequeñas matas redondas sobreviven con el frío a las heladas y el aire
de mar.
A
pesar de todo, las margaritas abren sus pétalos amarillos y asombran al
espectador.
El paisaje es de una belleza rústica que agrada al que le gusta la Naturaleza pura.
Llegando
a EL DORADILLO:
Apreciamos
las dunas; aún en su aridez, la vegetación se abre paso…
El
paisaje cambia nuevamente y todo es canto rodado hacia la playa y llegando al
mar.
Los arbustos buscan su lugar y se brindan al que los quiere
observar, aunque no conviene tocar, pues pinchan y se defienden.
Dicen
que estas playas son apropiadas para las ballenas pues no encallan como
sucedería si hubiese arena sola.
Llegados
al lugar podemos avistar algunas retozando y dando lecciones de nado a sus
ballenatos.
Como
ya puse en el otro blog es muy difícil ser certero para una aficionada pero
algo se puede apreciar, no pude fotografiar el soplido de agua que expelen pero
tengo en mis oídos el sonido que emiten al hacerlo y les aseguro que eso
es inolvidable.
Se
pueden apreciar a la distancia los callos que tienen en el lomo, los
científicos que las estudian las fotografían. Los callos son como las
impresiones digitales y ellos digitalizan, archivan y comparan para estudiar
las distintas características y costumbres de cada una.
Aquí
el paisaje cambió por completo, inclusive está muy poblado.
Las
playas también tienen una gran extensión y nos brindan unas vistas hermosas
No
sé si me animaría con estas hermosas toninas en la realidad, pero jugar con la
imaginación es válido.
Y
hablando de jugar... cuando una es feliz se siente como una niña jugando.