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sábado, 26 de enero de 2019

EL MAR - PABLO NERUDA



Necesito el mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo 
o sólo ronca voz o deslumbrante 
suposición de peces y navíos. 
El hecho es que hasta cuando estoy dormido 
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas 
como si algún planeta tembloroso 
participara paulatina muerte, 
no, del fragmento reconstruyo el día, 
de una racha de sal la estalactita 
y de una cucharada el dios inmenso.
Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire, 
incesante viento, agua y arena.
Parece poco para el hombre joven 
que aquí llegó a vivir con sus incendios, 
y sin embargo el pulso que subía 
y bajaba a su abismo, 
el frío del azul que crepitaba, 
el desmoronamiento de la estrella, 
el tierno desplegarse de la ola 
despilfarrando nieve con la espuma, 
el poder quieto, allí, determinado 
como un trono de piedra en lo profundo, 
substituyó el recinto en que crecían 
tristeza terca, amontonando olvido, 
y cambió bruscamente mi existencia:

di mi adhesión al puro movimiento.






viernes, 16 de enero de 2015

UN PERRO HA MUERTO


Élida de Diego publicó este poema y yo lo he puesto porque es muy bello y sentido...





Mi perro ha muerto.
Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.
Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz iría.
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.
Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.
Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independiente
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.
Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.
Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.
No hay adiós a mi perro que se ha muerto.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.
Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.
Pablo Neruda

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...