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lunes, 29 de julio de 2019

CONVERSACIONES CON EL PAPEL 8


¿Qué tal papel? Sabes que no estás solo, que siempre estamos juntos, además cuando nuestra comunicación termina muchos ojos nos acompañan, muchos cerebros y muchos corazones. Son mis amigos, nuestros amigos. Te cuento que a algunos los conozco personalmente, todas buenas lindas inteligentes y creativas personas, cada uno en lo suyo. ¿Por qué empecé así papel? Es por una circunstancia del momento que me hace sentirme acompañada, saber que no solo escribo para mí. Amaneció con lluvia torrencial que esporádicamente descarga su furia hace tres días y va para más... La humedad penetra hasta los huesos, todo invita al recogimiento. Calles anegadas donde pocos transitan, fin de semana largo, de puente. Espero que amaine para bajar algunas plantas saturadas, bien sabes papel que son mi gran compañía y como tal tengo que cuidar las más frágiles, tal como se hace con todos los amores. Mis amores duermen aprovechando el feriado. Tú yo y el mate casi a oscuras. Te habrás dado cuenta que no hay luz, corte general desde las siete de la mañana. Corte general en toda Argentina, Uruguay e imagino que algunos países limítrofes. Siempre hay situaciones nuevas por vivir esto no lo viví nunca papel. Imagino a los fanáticos de Internet y celulares, desesperados, gastando batería con sus ágiles dedos sobre las letras hasta que el pequeño aparatito avise que se murió. Es tragicómico papel, que suerte tenerte amigo. La lluvia sigue con su música: tralaralá lalalá, tralaralá lalalá  lalalá, tiritinti tititití, tiritintí  tití tití, tití.  Una gota  cae monótona y rápida toc… toc… toc… toc… toc… y la rejilla toma protagonismo aceptando el agua que baja por la escalera como una pequeña cascada que atraviesa el patio y es tragada con fruición por las cañerías.  Esa gota que caía insistente sobre algo se detiene y sigue ahora más lenta en otro tono  tuc… tuc… tuc… tuc…. tuc… Pi pí avisa el acondicionador de aire, lo único que no está desenchufado, prendió y apagó seguro que la falla continúa. Aprovecho para picar finamente la cebolla, ya ninguno de los dos llora tanto tú como yo estamos acostumbrados papel…Un sonido que se suma al rehogarse lentamente  la cebolla picada en el aceite. Agrego  zanahorias, tomates, apio, todo en picado brunoise, vaya palabrita papel, quedará una salsa liviana para agregar las lentejas que están en remojo desde anoche… Pienso en los hospitales y geriátricos, gente que vive en pisos altos, falta de agua, dependientes de aparatos imprescindibles, negocios, heladeras, bares, restaurants,  más todo lo otro…Además es el día del padre… Está parando, el cielo se aclara apenas, ahora el sonido es más leve ta ta  ratá tatá… tata ratá tatá… La gota sigue lenta tac… tac…tac… tac… otra vez cambió el sonido y la rejilla traga con menos dificultad el agua que viene de la terraza. Las plantas estarán inundadas, la lluvia no da tregua. Mis peces están quietos, espero que el aire natural sea suficiente para ellos y  que el corte no sea largo papel. ¿A ti cómo te afecta?, ¡Mira que eres buena compañía! otra vez el pi pi del aire acondicionado avisa que volvió la luz, por suerte el apagón duró poco. Cuatro horas no traen grandes problemas y bien sabes que tengo gran poder de adaptación en las buenas y en las malas, aprendí que todo tiene solución, me guste o no el resultado. Todavía no enchufaré nada hasta estar segura de que la luz se estabilizó del todo. No hay prisa papel, ya aprendí a vivir sin ansiedades. El guiso de lentejas se está cocinando. La opción del gas se agradece y así vamos adelante por la vida. . Ya sé papel, ahora termina mi verborragia (linda palabra) será hasta la próxima y gracias por tu paciente escucha.

viernes, 30 de marzo de 2018

VERANO TARDÍO


VERANO TARDÍO

Comenzó el otoño. Lo único que indica que llegó son las hojas que alfombran las aceras.
Lo poético de ello falla cuando debajo hay alguna irregularidad del terreno que hace trastabillar al pisarlas.
Mencionar los colores que cambian es casi una obligación o defecto poético porque es repetirse en su descripción. En este caso lo obviaré solo imaginen,  miren su paisaje de otoño o recuerden uno que haya sido grato.
Después de unos días de respiro de la agobiante temperatura del verano, éste volvió.
Tardío. 
Siempre hay un verano tardío.
Es más agobiante que el verano propiamente dicho ya que la adaptación del cuerpo no suele ser rápida.
Fresco, frío y vuelta al calor, un calor denso, pesado…
Esperamos la lluvia que al fin llega. Cae lenta, en gotas mínimas que levantan un vaho que calienta y ensucia más que refresca.
Esperamos el viento que al fin llega. Presagia que en algún momento se desatará más fuerte la lluvia.
Sin esperarlos, truenos y relámpagos, relámpagos y truenos. Luz y sonido conforman una danza que ilumina el cielo que amenaza pero no se decide a aliviarnos con la lluvia. Es un espectáculo que nos brinda la Naturaleza sin ningún costo, simplemente sucede.
Ahora sí, comienza a llover. ¡Qué digo llover! Granizo pequeño, luego más grande y así hasta ensordecer con piedras del tamaño de pelotas de pin pon, algunas llegando a pelotas de tenis.
La danza y orquesta de relámpagos y truenos ya mengua, ahora se agrega  la danza de las piedras que salen disparadas, se amontonan y golpean en todo lo que encuentran brindando sonidos que no podríamos reproducir y armonías extrañas, a veces inquietantes.
Es una alfombra blanca sobre hojas de colores.
Dañan, rompen, pero es grato tenerlas en las manos. Refrescan y hasta la próxima que no se sabe cuándo será, es maravilloso verlas y tocarlas  aunque asusten sus consecuencias.
Parece que el cielo ya descargó toda su bronca o su bendición  no lo sabemos, pero ahora llueve copiosamente
¿Por qué estoy bajo la lluvia?  ¿Bajo esa lluvia que caen sin cesar y moja mi cara, mi pelo,  y toda mi persona?
Es que la lluvia trae alivio.
Lluvia sabia que cae en el momento justo, plantas, animales y suelo agradecidos.
Lluvia de verano tardío.
Calor, agobio y bendición del cielo que siempre perdona y da y  sigue dando alivio al caer en gotas que se entrelazan densas y copiosas  trayendo paz al humano. 
Los campos se anegan, si sigue lloviendo así, la cosecha se perderá como se perdió varias veces.
Llueve donde no hace falta, donde la tierra se abre rogando como una boca sedienta, la tierra pide y la lluvia es esquiva.
El  Humano  poco repara en ello, solo siente que su frescor lo invade con un gusto dulzón y tierno.
Lluvia de verano tardío…

 Rosa Favale Macías.


 Los invito a visitar esta página donde se explica cómo influye el verano tardío en nosotros.
Es parte de la terapia china que aplico en mis tratamientos.

 https://www.enbuenasmanos.com/el-verano-tardio






domingo, 12 de abril de 2009

PERROS VAGABUNDOS

La lluvia y el viento son intensos. Los caminos del parque están casi desiertos, los bancos solitarios.
Delante de mí un hombre sube la cuesta con dificultad. Su aspecto es oscuro. Su ropa, su mano izquierda y su paraguas siguen una línea sin interrupción. Parece mayor. ¿Cómo será ese rostro? Lo imagino dulce y arrugado por el paso del tiempo.
El viento me empuja hacia atrás, me retiene. Desacelero el paso pues la cuesta es bastante pronunciada. Las intensas ráfagas mueven mi paraguas que oscila como un trompo invertido a punto de detenerse. Mientras me afirmo observo varios perros que pasan a mi lado; el último, desafiante y fuerte, mira mi paraguas con gesto amenazador. Su pelo liso y negro brilla como sus ojos fieros.
- Quieto.... no pasa nada...- digo - Me mira recio. Le sostengo la mirada, esbozo una sonrisa sin mostrar los dientes. Gira y sigue hacia arriba. Cada tanto se vuelve y nuestras miradas se enganchan, al fin se mete entre los árboles y desaparece...
Ya no llueve. Sacudo y ajusto el paraguas, las varillas están torcidas, lo fuerzo un poco. Los árboles del parque dejan caer sus gotas sobre mí. Ráfagas de viento los sacuden sin piedad. También retrasan mi avance. Tendría que volver, no siento el paisaje igual que siempre. Entre los setos diviso los perros que siguen trotando hacia su destino.
El viento azuza al viejo que delante de mí camina con paso vacilante. Cabeza y hombros bajo el negro hongo mojado. Parece agobiado. Después de una leve indecisión, se sienta. Paraguas, mano, persona y banco en completa unión. Su aspecto introvertido me conmueve. Algo despierta mi curiosidad, no sé que es. Llego al banco y en un arranque de solidaridad me siento a su lado. No veo su cara, su paraguas está ladeado. Mientras acomodo las varillas del mío hay gran agitación en lo arbustos. Oigo gruñidos amenazantes.
Es entonces cuando observo inquieta a mi vecino quien en ese momento descorre el negro telón que lo cubría. Veo su rostro. Es un rostro crispado. Ojos abiertos, vidriosos, fieros. En su mano derecha un revólver. Instintivamente me pongo de pie y retrocedo. Grita con voz amenazante, ronca, dura:
- ¡Quieta! - ¡El dinero! - ¡El bolso!
Un feroz gruñido me sobresalta tanto como su gesto y el arma. Desde atrás de los arbustos una cabeza brillante y negra se acerca veloz. Los blancos dientes en actitud de ataque. El negro cuerpo se precipita hacia el hombre del paraguas, que gira su arma hacia él. Un...
- ¡¡Noo!! - profundo sale de mi garganta, al tiempo que tiro el paraguas a la cabeza del rufián. El perro es rápido y la sorpresa hace que el arma caiga mientras se dispara. Giro sin mirar y corro, corro barranca abajo.
El viento me empuja haciendo más fácil el descenso. No miro atrás. Los ruidos se mezclan. Viento. Ladridos. Gritos. Aullidos. Salgo del parque. Cruzo la calle y entro rápido en la cafetería. Llamo a la policía desde mi teléfono. Mi respiración agitada no me permite hablar coherentemente. Describo la situación como puedo. El camarero solícito me quita el móvil de las manos y continúa explicando:
- Ella está bien... - Siii… Cafetería Plaza...
Llueve en la calle y en mis ojos. Espero con un sollozo sin sonido.
- En la calle Industrial… Frente al Parque Santa Margarita -
Un grupo de perros vagabundos sale del parque.
Le digo quedo al camarero
- El perro negro no está -

El camarero informa al policía:

- Dice que mató a su perro -
Yo lo recuerdo:
Negro.
Fiero.
Amigo.

Deseo que no esté muerto.

El viento arrecia.
La tarde llora.
Yo también.

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...