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jueves, 11 de diciembre de 2014

LA CASA RENOVADA

    La casa se desvistió... Quedó maltrecha después de las inundaciones de este año, así que hubo que operar.
    Nunca mejor dicho, romper, llegar a las entrañas, inyectar, poner aislamientos, reboques, pintura...
    Hubo un cambio que no se nota pero que durará un tiempo:
    ¿Hasta cuándo?
    No sabemos... Esperemos que sea bastante.
    Hasta ahora no se ha vuelto a inundar, han hecho algunas obras que parecen dar resultado, veremos qué pasa.
    Mucho ruido, polvo y tiempo.
    Tiempo.
    ¿Alguna vez nos preguntamos para qué sirve el tiempo?
    En este caso para mejorar, un esfuerzo físico y mental grande, también fue grande el esfuerzo económico, pero el dinero al igual que el tiempo no tiene medida cuando es necesario.
    Ahora llegó el momento de disfrutarlo y también de esperar que el tiempo acompañe sin la rudeza destructora de la indomable Naturaleza.
    Ahora tengo tiempo y lo voy a disfrutar gastándolo a gusto en ... LA CASA RENOVADA...
El dormitorio de mi hija


Vaciar bibliotecas
Comer en cualquier parte de la casa
Sacar de un lado, poner en otro, libros con plantas y maletas todo en un perfecto cambalache, como dice el tango.
Poniendo la puerta nueva en el patio de mi hija
Vaciar el placard
Mi dormitorio
Mover el piano
Renovar cables de luz y empotrar
Escombros y más escombros, aunque hay que destacar que los obreros fueron muy prolijos

La vieja puerta de mi patio también fue reemplazada... y más revoltijo... y más ruido...


El dormitorio de mi nieta.


Y eso es todo mis amigos. En el próximo verán el resultado final

BENDICIONES, SALUD, AMOR Y ALEGRÍA PARA TODOS. 

martes, 15 de enero de 2013

PROYECTO CONSEGUIDO

Y pasó el 2012 con sus venturas y desventuras.

Algunos de mis proyectos y deseos para el 2013 han comenzado a cumplirse.

Soy como la hormiguita que sola sube sobre su espalda lo que quiere y lo lleva lentamente a cabo.

De las reformas de años atrás solo quedaba cambiar un techo de chapas del patio que quedó para lo último pues no era imprescindible y colocar un tanque de agua adicional.

¡Pues ya está listo! Encontré unos albañiles rapidísimos que hicieron una losa, así que quedó otra pequeña terraza adosada a las existentes.
Además con la fuerza que sale ahora el agua es un placer ducharse y hacer las cosas.

¡Estoy feliz!

Ver las obras conluídas  aparte de un logro es un placer.
Eso sí, a pesar de los prolijos que han sido, hay polvo del cambio de chapas por techo por donde se busque.

Estoy sufriendo estoicamente las consecuencias de limpiar y limpiar.
Mis lumbares acusan un dolorcillo que estoy tratando de paliar con autotratamiento.
El equipo de magnetoterapia es un auxiliar magnífico, estiramiento leve y prolongado, automasaje, calorcillo y reposo controlado y Nervomax TB12 con Vit. B1, B6 y B12 con ácido tióctico. Un Geniol... yo soy anticuada y como nunca tomo medicamentos, están haciendo buen efecto sin necesidad de drogas calmantes más fuertes.

Otra parte positiva es que estuve tejiendo crochet, haciendo porta pañuelos para pequeñas atenciones así que les muestro el resultado.

Aunque salió algo borrosa también les muestro el porta servilletas.
A todos y a todas: ¡¡QUE SE CUMPLAN SUS DESEOS!!

martes, 18 de octubre de 2011

LA MUJER DIVORCIADA



La mujer recién divorciada, pasó el primer día bien triste empacando sus cosas en baúles y maletas y su mobiliario en grandes cajas. El segundo día vinieron y recogieron sus pertenencias y muebles. El tercer día se sentó en el suelo en el comedor vacío, puso música suave, dos velas, dos kilos de camarones, un plato de caviar y una botella de vino blanco frío hasta más no poder.
Cuando terminó todo eso, desmontó todas las barras de las cortinas de cada cuarto, le quitó los tapones de los extremos y dentro le puso la mitad de los camarones y un buen poco de caviar y las colocó nuevamente con sus tapones de los extremos.

Cuando el marido regresó a la casa se mudó con nuevos muebles y con nueva novia. Todo fue perfecto los primeros días. Lentamente, la casa empezó a oler. Trataron de todo, limpiaron, trapearon y airearon toda la casa. Los ventiladores fueron chequeados por si hubiera ratones muertos y las alfombras fueron lavadas. En cada esquina se colgaron perfumadores de aire. Se gastaron cientos de botes de spray de olor. Hasta pagaron para cambiar las caras alfombras de la casa.
Nada funcionó. Nadie volvió a visitarlos, los trabajadores se negaban a trabajar en la casa y hasta la sirvienta renunció. Finalmente, el marido y la novia tuvieron que mudarse ya desesperados.
Todavía al mes no habían encontrado a quien venderle la hedionda casa.Inclusive los vendedores se negaban a responder a sus llamadas.
Decidieron gastar muchísimo dinero comprando una nueva casa. La ex esposa llamó al hombre para asuntos del divorcio y le preguntó cómo estaba. El le contestó que bien, que estaba vendiendo la casa pero sin decirle las verdaderas razones.Ella lo escuchó con mucha calma y le dijo que ella extrañaba demasiado la casa y que ella hablaría con los abogados para arreglar los papeles con tal de que conseguir la casa de nuevo.
Sabiendo que su ex esposa no tenía la menor idea del mal olor el aceptó la negociación por una décima parte del precio real de la casa con tal de que ella firmara ese mismo día. Ella aceptó y en menos de una hora él le mandó los papeles para firmarlos.
Una semana más tarde el hombre y su novia se pararon en la puerta de la vieja casa con una sonrisa en los labios viendo como empacaban todos sus muebles y los metían en un camión camino a su nueva casa..............

Incluyendo las barras de la cortina.


Relato extraído de: http://www1.universia.net/CatalogaXXI/pub/ir.asp?IdURL=159714&IDC=10010&IDP=PE&IDI=1

viernes, 18 de enero de 2008

CARNAVALES DE ANTAÑO

Días de carnaval, preparativos de todo tipo: juegos de agua, el tanque de agua, el barro del arroyo Madariaga , los baldes, la risa, la estrategia, los resbalones, los disfraces, las comparsas, el corso chispeante y bullanguero en varios barrios de la Ciudad. El amor incipiente, la sonrisa dulce y comprensiva de mamá, papá integrándose, las vecinas dando agua y escondiéndonos. Algunas echándonos pues ese no era nuestro territorio sino el de sus hijos, nietos o sobrinos.
Roberto, Marta, Norma, Bruno, Franco, Cholo, Cocceta, yo, ...mi “alumna” de piano, Amelia, Carlos...

Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires.
Las obras del entubamiento del arroyo Madariaga no habían terminado y el desvío del mismo pasaba frente a nuestra casa. Las veredas angostas se continuaban en un metro de tierra a cada lado del arroyo que pasaba por el centro.
A veces caudaloso y limpio otras calmo bajo y con olores no muy agradables, sus aguas discurrían bajo unos puentecitos de madera ubicado en las esquinas y otros más o menos cerca de la puerta de entrada que no siempre coincidían con la acera de enfrente .
Lo fatal era en los días de lluvia, se desbordaba haciendo que todo se volviera barro resbaladizo, el agua enlodada pasaba la primera puerta llegando a los jardines e incluso hasta la puerta de entrada de las casas. Eso hacía que no pudiéramos salir pues la inundación no nos dejaba ver por donde pisábamos. Los más osados lo hacían para ir a trabajar o a comprar lo necesario. Yo, como tantos, decididamente faltaba al colegio, era engorroso tener que lavarse luego de atravesar aquel lodazal.
Lo agradable era en las noches claras, el reflejo de la luna y el croar de las ranas, sus saltos y movimientos. Entonces nos reuníamos en la vereda con temperaturas de entre 29 y 38 grados de calor y hacíamos un estudio de sus movimientos. Algunos recorrían el arroyo varias cuadras (calles) cazando las ranas que luego comíamos fritas en la sartén de alguna madre, pues siempre había una voluntaria que lo hacía con gusto, aunque yo pienso a la distancia que estaban allí para controlar un poco a “sus nenas”. De día observábamos el serpentear de los renacuajos y el color variado de los escuerzos que a veces se inflaban casi hasta reventar. Los varones capturaban alguno y algún padre (je je... el mío entre otros) fue capaz de poner un cigarrillo en su boca. El pobre escuerzo fumaba realmente pero se hinchaba y la piel veteada de su lomo relucía en cada movimiento en tonos ocres, marrones y amarillos.
Al fin el animal quedaba libre dando saltos extraños y mareado por el humo inhalado, se zambullía y salía zigzagueando como un borracho.
Vuelvo a las batallas que se armaban en carnaval. Estaba todo organizado, cubos para el agua, mangueras, tarros medianos, para trasvasar de un fuentón grande o de una pequeña piscina de lona a los baldes de ataque y defensa.
Cada casa tenía en el techo un tanque para el agua que se llenaba por medio de un motor que extraía el agua de los tanques subterráneos. Los techos se comunicaban, así que no era extraño que de arriba cayera un baldazo de agua sin que te lo esperaras mientras repostabas en el patio de casa, esos eran “ataques a traición” porque no era
“legal” hacerlo, pero los muchachos no resistían la tentación.
Todavía no existían los globos de agua, así que la batalla era a jarro, balde y en el caso de algunos chiquillos que se plegaban a la contienda, jarritos inofensivos pero que a ellos les haría parecer que eran grandes contendientes.
Las risas, los resbalones, la estrategia, la alegría primaba en estos juegos de agua que hacían que las veredas se convirtieran en un peligro por lo resbaladizas.
Las madres y tías mayores al colaborar llenando con mangueras, también recibían lo suyo y los padres se atrincheraban en los tanques de agua para evitar que los más listos introdujeran sus baldes en ellos, contaminándolos.
La batalla terminaba cuando los tanques de agua iban a mínimos, entonces todos a ducharse, sin vencidos ni vencedores, para reunirse a tomar mate bajo alguna parra, o bajo las glicinas.
Era tal la excitación después de los juegos que aún hoy no recuerdo que ninguno de los contendientes limpiara semejante estropicio, seguramente eso quedaba a cargo de madres, tías y abuelas sonrientes que por supuesto tenían más tiempo que ahora.
Recuerdos de carnavales de antaño, donde las familias tenían más tiempo, no había internet, la televisión recién llegaba y el frescor de las glorietas propiciaban que al sonido de unos discos de vinilo bailáramos y conversáramos mientras los padres con algún vecino jugaran al truco las madres hablaran de sus cosas, las abuelas tejieran, los niños corretearan, las manos se rozaran, las miradas se cruzaran con intención, el baile propiciara un contacto más aproximado, se formaran amistades más estrechas y duraderas y que algunos terminaran en boda.
En fin, llegan los carnavales de 2008 y esto trajo a mi algunos recuerdos de mis carnavales de los años de 1955...56...57...




domingo, 6 de enero de 2008

LA CASA MISTERIOSA

Es una pintura de E. Munch

Era más amplia que las pocas que se veían por el lugar. Destacaba inquietante por su techo negro y la tupida enredadera roja adherida a sus paredes. Desde lejos parecía como si chorreara sangre. Caía la tarde y el sol poniente acentuaba esa impresión.El camino llegaba hasta el lateral donde había una ventana desvencijada bastante amplia y dos más pequeñas hacia el final. El sendero torcía a la derecha haciéndose más angosto y desparejo, luego giraba hacia la izquierda donde estaba la puerta de entrada. A dos o tres metros un alto muro cortaba el sendero. La casa quedaba aislada así por el lateral contrario.Yo iba a lo que iba: investigar, así que subí los tres escalones que conducían a la puerta desvencijada. A pesar de mi decisión por averiguar qué había dentro, me costó traspasar el umbral. Pisé algo blando: era la hiedra que se extendía como una alfombra. Entraba algo de luz por las ranuras de las ventanas iluminando levemente el amplio salón. Solo había a un lado de la chimenea, una pequeña mesa y un sillón. Cuando acostumbré la vista a la oscuridad observé asombrado que la enredadera los cubría. Entre las ramas unos ojos me miraban como queriendo expresar algo. Al apartar las hojas quedé clavado en el. sitio. Era una persona muerta.Reaccionando apenas me dirigí hacia el pasillo. En el final del largo corredor había más luz. Venciendo el horror caminé hacia la claridad. Antes de llegar había un cuarto a la izquierda y otro a la derecha. No resistí la tentación de empujar la puerta entreabierta de este lado. La vieja madera crujió tambaleándose. La sostuve acomodándola. Al igual que en el salón, pero aún más tupido, el piso estaba cubierto por la enredadera roja que también subía por la cama. Las ramas aprisionaban lo que parecía ser el cuerpo de un niño. Sentí ganas de vomitar. Espantado y pisando esa maraña de hojas salí del cuarto sin querer ver más.La curiosidad nos lleva a situaciones en las que no se piensa, esa era la causa de estar allí, pura curiosidad. Por eso, a pesar de la repulsión, el impulso de mirar hacia el cuarto de la izquierda fue mayor.Deshaciéndome de las ramas que se enganchaban en mis pies me asomé a lo que era una biblioteca repleta de libros descoloridos y cubiertos de polvo. Los dos primeros estantes, al igual que las patas del escritorio, estaban como teñidos de rojo; era la hiedra adherida a ellos. Fue cuando reparé en lo que parecía un hombre dándome la espalda. Estaba como momificado, con manos, brazos y piernas aprisionados a la silla por la extraña enredadera. Me apoyé en el marco de la puerta horrorizado. Ahora sentía un olor nauseabundo emanando de todos los rincones. Un espasmo me recorrió. Vomité Las hojas rojas absorbieron el repugnante contenido de mi estómago.Apoyado en el marco de la puerta recordé lo que decían sobre la casa misteriosa. Contaban que se oían desgarradores gritos, a lo que la policía respondía que solo era una casa abandonada. Nadie dijo que hubiera muertos allí.Tambaleante me dirigí hacia el final del corredor. La enredadera era cada vez más densa. Tenía que esforzarme por dar cada paso. Mientras, pensaba que informaría a las autoridades para que dieran sepultura a esas desgraciadas personas. Lamenté no haber traído la cámara de fotos. Yo era el único que se había atrevido a desvelar el misterio de esa casa. Pronto sería famoso y mi nombre saldría en todos los periódicos.Al final estaba el baño. La luz entraba por la ventana rota, y también la enredadera que cubría parte del lavabo y los grifos. Las hojas eran de un rojo más intenso, casi cautivante. Era un granate acentuado al que la luz del atardecer daba extraño brillo . Pensé en darme vuelta para salir de allí lo más pronto posible, pero me quedé inmóvil delante del espejo cubierto de polvo. Pasé la mano por él. Veía apenas mi rostro pálido y desencajado, con los ojos extraviados. El horror de lo visto estaba grabado en ellos.Aparté las ramas del grifo para limpiar mi boca que tenía un regusto repugnante. No salía agua. Me dolían los pies y tenía calambres en las piernas. Limpié de nuevo el espejo que devolvió más nítida mi imagen. No era conciente de que una fuerza extraña me atraía hacia el piso. Caí sobre el colchón de hojas enmarañadas. Fue cuando vi que la hiedra aprisionaba mis tobillos y subía hacia las rodillas. Intenté incorporarme para deshacerme de ella, pero las ramas ya llegaban a mi cintura No pude liberar las manos, cuantos más esfuerzos hacía más se enroscaban sus peludos tallos en mi brazos. Casi podía sentir mis ojos saliéndose de las órbitas. La respiración agitada ya no podía salir libremente. Tenía el pecho aprisionado. Desesperado estallé en un grito desgarrador que resonó en múltiples ecos en toda la casa. Mi boca se abría más y más queriendo respirar a medida que el dolor de las extremidades se hacía insoportable. Grité nuevamente. Solo emití un leve chillido .Las ramas habían llegado a mi garganta.

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...