
La bizcochona como vino al mundo:
Mis dedos retomaron el teclado, no para poesías, tampoco para cuentos, simplemente compartir en este relato íntimo, sensaciones.Estoy escuchando una música de rock pesado que me da energía, cuando a otros los agobia a mí precisamente me “levanta”, y la escucho temprano, al levantarme.
El sol pone lo suyo para alegrar la mañana, aunque ya son a las 13,30 de este 3 de octubre de 2010.
Ilumina todo, refleja los colores de las plantas en las paredes y también el de las paredes en los cristales; algunas plantas gozan de él, otras se esconden un poco. Como en todo ser, es cuestión de gusto y tolerancia al medio ambiente.
Acabo de comer la rica pizza de humita que quedó de anoche, no desprecié la de roquefort, porciones, claro, ya que fueron los pocos restos del festejo del cumpleaños de mi hijo.
La de panceta y pimientos así como la de jamón y aceitunas negras, hicieron el recorrido completo hasta el estómago de los que vinieron, viaje que también fue para la de huevos duros y tomate, al igual que todo lo demás que se salvó de la “destrucción total”
Eso que previo hubo ensaladas varias para preparar a gusto. Realmente ricas e introductorias a las pizzas.
No le hice asco a un trozo de flan el que fue acompañado (no por mi) de dulce de leche y crema según el gusto de cada uno. Eran los restos del que preparó Valentina tan pacientemente. Ella es mi sobrina nieta.
La peque, cumple 4 añitos mañana, día 4. No dejó de revolver ni un minuto, pues esperaba, tal como le dije los globitos que se formarían al final y, cuando estos aparecieron, exclamó como una experta: ¡Ya está! Pero seguía revolviendo pues algunos se hacían más grandes.
Finalmente lo vertimos en la flanera acaramelada, por supuesto que antes probó un poco del caramelo, casi asombrada de que pareciera caramelo.
Valentina es dulce y al mismo tiempo rabuda, término muy gallego que define su carácter a veces difícil; es muy inteligente y de una cosa pasa a la otra con gran curiosidad.
Veo los restos del bizcochón de harina integral y común mezcladas. Hecho con aceite y el clásico yogur al que le agregué tres manzanas, cosa que lo hizo muy húmedo y sabroso, esta vez no hubo decoración, pero realmente sabíamos que era la dedicación máxima para cantar el cumple y… volver a brindar… y vuelta a las felicitaciones y deseos de éxito y salud.
Fue mi desayuno esta mañana, con buenos recuerdos junto a un té con leche sin azúcar, como es mi costumbre...
También se salvó parte del helado que esperará la media tarde cuando el calorcillo primaveral lo pida.
Jajaja… esto parece el relato de una bulímica, no es así, es para que lo compartan junto a mí y brinden con gaseosa, cerveza o lo que prefieran, todo vale como un homenaje más, ya que los cumpleaños deben festejarse así, sencillos pero en familia y con amigos, entre risas, anécdotas, recuerdos y bromas.
Está claro que en todo cumple el trabajo es extra y el después mayor, pero: ¡Nadie quita la satisfacción y felicidad de compartir! ¿Verdad?
En realidad mi hijo cumplió años el 29 de septiembre, pero a mitad de semana es difícil reunirse pues se trabaja al día siguiente.
Bendiciones y cariño para los que compartieron y comparten esto…
¡Feliz cumpleaños... Nene..!
Finalmente lo vertimos en la flanera acaramelada, por supuesto que antes probó un poco del caramelo, casi asombrada de que pareciera caramelo.
Valentina es dulce y al mismo tiempo rabuda, término muy gallego que define su carácter a veces difícil; es muy inteligente y de una cosa pasa a la otra con gran curiosidad.
Veo los restos del bizcochón de harina integral y común mezcladas. Hecho con aceite y el clásico yogur al que le agregué tres manzanas, cosa que lo hizo muy húmedo y sabroso, esta vez no hubo decoración, pero realmente sabíamos que era la dedicación máxima para cantar el cumple y… volver a brindar… y vuelta a las felicitaciones y deseos de éxito y salud.
Fue mi desayuno esta mañana, con buenos recuerdos junto a un té con leche sin azúcar, como es mi costumbre...
También se salvó parte del helado que esperará la media tarde cuando el calorcillo primaveral lo pida.
Jajaja… esto parece el relato de una bulímica, no es así, es para que lo compartan junto a mí y brinden con gaseosa, cerveza o lo que prefieran, todo vale como un homenaje más, ya que los cumpleaños deben festejarse así, sencillos pero en familia y con amigos, entre risas, anécdotas, recuerdos y bromas.
Está claro que en todo cumple el trabajo es extra y el después mayor, pero: ¡Nadie quita la satisfacción y felicidad de compartir! ¿Verdad?
En realidad mi hijo cumplió años el 29 de septiembre, pero a mitad de semana es difícil reunirse pues se trabaja al día siguiente.
Bendiciones y cariño para los que compartieron y comparten esto…
¡Feliz cumpleaños... Nene..!