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lunes, 2 de mayo de 2016

LA ESCRITORA ARPÍA



Filosofaba, era una arpía filósofa que taladraba con la mirada, rodeada por animales monstruosos que se rendían a su influjo.
Escribía versos y prosa provocativa y  soez.
¿ Cómo sabía yo que eran así si no los había leído? Pregunta difícil de contestar, pero mi imaginación la ubicaba en un mundo donde todo era visceral y donde las inhibiciones no existían. Pero quién soy yo para juzgarla si hay momentos en los que también quisiera ser provocativa y soez.
Sus pies y manos  son rosados. No son de arpía precisamente, solo su cara la delata.
Tiene ese posarse displicente y tranquilo de alguien que no le teme a nada, pero nos parecemos en la actitud meditativa y en el estrujar papeles cuando no nos place lo escrito en ellos.
Ahora está pensando, no nos ve, mira dentro de sí, buscando y buscando palabras frases o tal vez alguna vivencia que pueda satisfacer sus ansias.
El azul la representa es el tono en que sueñan las brujas… pero también los iluminados… Pertenece al área central de la frente, pero su frente está oculta, tal vez sea porque ambiciones desmedidas la poseen. El blanco de su rostro representa el fulgor lunar, es decir, una gran sensibilidad creativa.
Hay sangre que mana de las mandíbulas del zorro feroz con cuerpo de león, el tigre con cara de monstruo se retuerce tal vez abrazado por la serpiente que se arrastra, huevos cascados de insectos desconocidos la rodean, pero ella sigue imperturbable, perdida en divagaciones o en pensamientos profundos que luego plasmará en el papel… Los libros abiertos no pueden ser leídos puesto que toda ella está metida en esa mirada que ve sin ver y que no encuentra inspiración.

La dejo en sus meditaciones, no sea que despierte y junto a sus terribles amigos realice un conjuro que pueda ser fatal… 


- Pintura de: Bridget Bate Tichenor cuyo nombre de nacimiento es Bridget Pamela Arkwright Bate, nació en París Francia, de ascendencia británica, el 22 de noviembre de 1917 y falleció el 20 de octubre de 1990. Fue una pintora mexicana con un enfoque surrealista. BBT, como es también conocida, practicó el surrealismo fantástico, inspirada en los artistas de la Escuela del Realismo Mágico, con una fuerte influencia del Renacimiento italiano. Pasó su juventud en colegios de Inglaterra, Francia, e Italia. De 1930 a 1938 residió entre Roma y París.

miércoles, 29 de abril de 2015

HOY ES EL DÍA DEL ANIMAL

Se preguntarán que hace una lechuga criolla en la foto ¿verdad?

No es un error. Ayer le tocó a mis hermosos peces comerla y quise compartir con vosotros lo que quedó hoy:
Es que les encanta lo descubrí un día que les puse un trocito al leer que se les podía dar en un libro sobre peces...
Y desde ese día les pongo así, es decir con la nervadura hacia arriba,  una hoja en la pecera más o menos cada 15 días.
Pues aquí los vemos de lo más felices con su hoja de lechuga. Me perdí una foto donde el más grande traía un trozo en la boca y lo iba comiendo casi entero.
Hoy les quedan algunos trozos sueltos que siguen comiendo.
No soy muy hábil sacando fotos, lo pueden decir muy bien Tawaki y Franziska que son unos genios de la fotografía, pero para festejar el día del animal estas pocas son suficientes para conocer a mis encantadores peces.
Son cinco... los que están a la vista y el limpia fondos que siempre está en la casita o en el caracol grande,solo sale a comer cuando quiere y se pega el cristal, donde se le puede ver la pancita como una ventosa.
Aquí la última y peor foto... no me di cuenta que la televisión estaba encendida... Fueron todos a comer como si fuera su último día, o como si fuera un helado de chocolate y dulce de leche...
Adoro mis pecesitos, contemplarlos da una gran serenidad, ponerles el alimento diariamente un momento de alegría para ellos pues siempre quieren comida, me recuerdan a las gallinas que comen en todo momento.
Estos tienen varios años y no crecen mucho pues sólo les doy de comer por la mañana y a veces salteo un día.

Y así festejo el día del animal como ellos... me digo que son tan pequeños para llamarlos animales, pero en definitiva entran en esa categoría.


martes, 16 de octubre de 2012

EL CABALLERO DE LAS BOTAS AZULES

Llegó a la pequeña ciudad de Sinfonía una calurosa tarde del primer día de Agosto.
Las damas del lugar reunidas en la plaza de Do Mayor paseaban bajo los antiguos soportales luciendo peinados y vestidos acordes con las últimas tendencias de París o Londres. Sus niños magníficamente ataviados tenían modales tan rebuscados como los de sus madres que se encargaban de reforzarlos con miradas aprobatorias o no.
Los hombres sufrían bajo las camisas y chaquetas los efectos de las altas temperaturas secando el sudor de sus frentes con blanquísimos pañuelos sin intervenir en las recriminaciones maternas.
Los jóvenes y las muchachas sopesaban por el atuendo, actitud y gasto en las mesas que ocupaban ante sorbetes, helados o refrescos, el nivel económico de cada quien.
Pero desde que había llegado ese caballero de las extrañas botas, el ritmo de la ciudad había cambiado, ya no era la ciudad armoniosa de siempre.
Las muchachas se esmeraban en competir con tocados y joyas para seducir a ese apuesto joven que se alojaba en la fastuosa mansión, desocupada hasta entonces.
El duque - al fin se supo que lo era - llegó a la plaza caminando sobre sus relucientes botas, luciendo su estampa atildada pero sin afectación, saludando a diestra y siniestra con gran sonrisa. Él sabía que saludaba a la parte buena y mala de cada uno, por eso inclinaba dos veces la cabeza a la derecha y una a la izquierda.
Al instalarse en la mesa pidió agua tibia entregando un pergamino enrollado al lacayo que siempre lo acompañaba.
En la plaza de Do Mayor se hizo un profundo silencio al ver que el criado lo desplegaba y se disponía a leer.
Al entonar las palabras su voz fue brillante:

El que quiera concurrir
el día treinta a la mansión
a las diez debe asistir,
con suma puntualidad…

Un crescendo de agudos femeninos fue apagado por los golpes rítmicos que el Duque daba con el vaso en la mesa. Se hizo silencio y el criado prosiguió:

Puesto que habrá colación
se les ruega anticipar
cuántos han de concurrir
a esta inauguración.
Para ello una tarjeta
con su nombre entregarán
para ponerla en la mesa
que el Duque designará.

Entonces se escucharon diversas expresiones: brillantes, con misterio, con dolore, capriccioso, maestoso, flebile, patético, pomposo, con fuoco…
Voces femeninas y masculinas, jóvenes y mayores, todos al unísono, fuerte o suave, moderato o alegre, vivace o andante, en acordes disminuídos o aumentados, modulando tonalidades que formaban un todo enarmónico.
Los cristales de negocios y casas acompañaban con trémolos y trinos ese fraseo incesante. Tal era la intensidad de los comentarios que nadie advirtió que el caballero de las botas azules se retiraba prestísimo de la plaza que lentamente fue quedando vacía.
Al día siguiente gran parte de los vecinos de Sinfonía acudieron al banco, otros al prestamista. Varios fueron a vender algunas pertenencias, todos para estar a la altura de tan importante invitación.
Las mujeres no hablaban más que de lo que se pondrían, preocupándose muchísimo por el atuendo de las hijas casaderas. Las más adineradas viajaron a París o Londres a comprar telas y accesorios. (Danny Speas-1999)

En tanto unos hombres consultaban a zapateros especializados a fin de conseguir unas botas iguales o por lo menos parecidas a las del duque, otros fueron con sus mujeres a Alemania y algunos viajaron a Italia por el original calzado. Fue inútil, ninguno pudo saber de qué material eran y como lograr ese color tan especial.
Hubo quien se coló en la mansión para averiguarlo, aunque no pudo llegar hasta el armario que guardaba el preciado secreto. Contaba, eso sí, que el lugar era de ensueño; las habitaciones tenían las paredes tapizadas de blanco con arabescos en rojo y oro. Los sillones y elementos eran rojos con detalles invertidos que hacían un efecto impactante.
Dijo que el jardín era inmenso con frescas glorietas donde se enredaban rosas de todo tipo, olor y color. Había además un gran lago artificial que se atravesaba por un puente cubierto de glicinas en flor que perfumaban el lugar.
Ese quien - panadero de Sinfonía - narró todo ello con lujo de detalles a los que estaban interesados, no sin antes recibir una cierta cantidad “por su riesgosa osadía”.
Una vez saciada la curiosidad y llena la caja convino con su mujer y sus hijas que emplearían lo ganado en renovar el local, la maquinaria y por ende los productos de su panadería.
La pequeña ciudad era todo preparativo, las modistas estaban atareadísimas, las señoras malhumoradas por los retrasos, los zapateros nunca habían hecho tantos pares de botas y de formas tan variadas, las peluqueras se afanaban transpirando al calor de planchas y planchitas para pelo en diversas pruebas de peinados y maquillajes. Así todos los negocios del lugar vieron un gran incremento en las ventas que supieron aprovechar muy bien.
Llegó el día treinta y en Sinfonía todos los habitantes del pueblo que se veían acicalados, emperifollados, enjoyados y calzados a la última, acudieron puntuales a la mansión.
Cada uno ocupó la mesa con su nombre. Estas eran rojas como las sillas y la vajilla blanca tenía filetes de oro. Estaban ubicadas bajo unos enormes stores de seda blanca que unidos en una alta punta formaban un pararrayos fosforescente. El piso del mismo color estaba unido a los laterales de la tela completando el decorado que los aislaba totalmente del exterior.
Todos elogiaron el detalle, por si hacía mal tiempo.
No se oía ningún ruido. Cuando todos estuvieron ubicados, sonó una hermosa música acorde al nombre de la ciudad. Enseguida se encendieron las luces hasta deslumbrar. Los convidados estaban expectantes y mudos. Entonces apareció el criado anunciando que el caballero de las botas azules había tenido un inconveniente y que se retrasaría un poco por lo que les rogaba lo disculparan. La gente asintió sin hablar.
Cuando había pasado otra hora algunos empezaron a quejarse suavemente por la descortesía del Duque. Las madres y las hijas pedían silencio a sus respectivos maridos y padres y contenían las ganas de probar los exquisitos manjares y bebidas que había sobre las mesas.
Pasó una hora más cuando el criado anunció a su señor. Este apareció sencillamente vestido con una gran caja en las manos. Venía sin calzar. Saludó sonriendo.
La gente desconcertada no atinó siquiera a contestar. Con breves palabras agradeció su presencia y los invitó a comenzar con el festejo.
Las delicias atraían a todos pues había platos nunca vistos.
Mientras tanto el duque abrió la caja extrayendo de ella las curiosas botas azules, las mostró a los concurrentes que las miraban maravillados pues brillaban más que nunca. Pasaba entre ellos sosteniéndolas en alto.
Cuando concluyó de mostrarlas las soltó y ante el asombro de todos, las botas revolotearon de mesa en mesa, evitando ser tocadas por los más ávidos. Luego comenzaron a elevarse lentamente hacia la parte más alta del curioso salón, hacia el pararrayos tan fosforescente como las propias botas.
Las cabezas hicieron lo mismo. La sinfonía que antes escuchaban se hacía cada vez más suave.
Estaban tan embelesados mirando las maravillosas botas brillando en lo alto, que no sintieron como la carpa se elevaba hacia el infinito llevándolos lejos de la ciudad de Sinfonía.

(Este cuento está inspirado en un maravilloso cuento de Rosalía de Castro) 
Lo publiqué en el blog hace varios años, pido disculpas a los que ya lo leyeron, pero es el hecho que no puedo leer todavía, así que tampoco escribo. 

sábado, 3 de marzo de 2012

LA VISITA


-Hola Marta… Soy tu vecina de enfrente. Veo que no hablas. Bueno, hablo yo… ¡¿Qué bien lo pasamos el primero de año verdad?!

La operación salió bien. Bueno, ahora te duele un poco y todos estos artilugios modernos son molestos pero ya te repondrás del todo.

Extraño un poco nuestros encuentros casuales. Sé que no soy buena vecina pues no me gusta hablar, yo más bien soy de escuchar. Pero hoy invertiremos eso así no te cansas.

Me encantaría que pronto estés en tu casa para seguir con nuestro plan de reunirnos a pintar juntas aunque sea una vez por semana. Piénsalo mientras te repones.

Mi idea es comenzar sencillo, saqué unas fotos de estos hermosos pimientos, huelen bien… ¿A ver si los sientes? Su textura es fuerte y brillan con un verde maravilloso que cada una conseguirá a su manera. No sé si hacerlos en acuarela, óleo o pastel. A mí se me da mejor el pastel, probaremos.

¿Oliste? Bueno, ahora como buena artista tócalo… No digas nada solo siente. ¿Viste que fuerza tienen? Ahora huele de nuevo. No solo son hermosos y olorosos, tienen un sabor exquisito, rotundo, dulzón…

No te preocupes, el pimiento sigue dándose, ya los probarás cuando mejores. Mientras imagina como los pintarás porque tenemos la foto para verlos.

Otra idea es esta: ¡Huele! ¿Te gusta verdad? Si… Es un jazmín. De los pequeños, blanco puro, con un botoncito duro en el centro. Este parece casi una rosita muy abierta, tiene muchos pétalos. ¿Te gusta el olor? Imagina como lucen varios en mi tacita de porcelana… Una preciosura para pintar, también los fotografié lo más estéticamente posible con uno caído en calor té pues ya se marchitó, para armar mejor el tema.

Si no te gusta, siempre tengo la foto de la planta madre que está llena de pimpollos y también la de un retoño que hice cuajado de ellos. Elegirás cual pintar.

Mmmm… La habitación tomó olor a jazmín que venció al pimiento ¿viste? Pero te falta tocarlo… Yo guío tu mano… Toca… Sé que lo sientes aunque estés dormida… Pétalos pequeños y textura sedosa. No es aterciopelada y son firmes ¿Viste? Toca… toca… ¿Podremos logras esa textura? Imagínala hasta que despiertes pues yo sé que me escuchas…

No sé en qué técnica lo haría, ya lo decidiremos.

Creo que me tendría que ir Marta… Lo último y me voy: Sé que te gusta cocinar pues siempre coincidimos en las compras y hablamos de la comida del día, tendremos que inventar algo con esta hermosa hierba… ¿Es menta? Nooo… Seguro reconociste el olor de la albahaca, planta noble donde la haya. Olor inconfundible. La dejé para lo último pues hubiera invadido las demás.

Tendríamos que pintar un tríptico de aromáticas. Toca las hojas ¿Sientes su textura, su forma? Se curvan hacia adentro, aunque en la planta se curvan hacia afuera, piensa… Es que ahora perdieron frescura pues hace calor. Tienen las nervaduras marcadas pero no destacan tanto pues no tienen el brillo de las del jazmín, además su textura es mucho más frágil. ¿Recuerdas cuando las picas para el pesto? Tengo que sacar fotos a la planta que está en plena floración. Florcitas blancas apiñadas que luego dejan sus valiosas semillas.

¿Qué te parece? Comenzarás primero por la comida o primero por la pintura? Bueno, primero te repones, ahora te falta despertar de tu sueño… luego decides…

No quise omitir detalle para que vayas pensando en el cuadro, la dimensión, la técnica a utilizar pues sé de tu sensibilidad para lograr obras hermosas hasta en mínimos detalles.

Ahora me voy. Yo te las dejo. A lo mejor me regañan y aunque las tiren tengo más. Tú ponte mejor. Hasta pronto vecina.

Te quiero… ¡A despertar y reponerse que tenemos trabajo por delante!

Chau.







 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 1 de diciembre de 2011

FESTEJO EN EL DÍA DEL TEATRO

El  30 de Noviembre de  1783 se inauguró en el territorio Nacional el Teatro  de La Ranchería.
A instancias del virrey Juan José Vértiz y no obstante la oposición eclesiástica, en un galpón de las calles San Carlos y San José (actuales Alsina y Perú) se fundó la Casa de Comedias. Desde ese momento, fue conocida popularmente como "La Ranchería", antiguo depósito techado de paja utilizado por la Compañía de Jesús como almacén de los frutos y productos de las misiones. Como complemento de los conocidos dramas y comedias, se ofrecían números musicales en los que cantaban actrices y actores con acompañamiento de guitarra y concluían con el baile de boleras y seguidillas. El Teatro de la Ranchería fue destruido por un incendio en agosto de 1792. Hasta la construcción del Teatro Coliseo en 1804, Buenos Aires permaneció sin teatro, pero la actividad se realizaba en cualquier lugar adecuado y accesible a la concurrencia.
Texto extraído de: 
NOTIO


Saben que me gusta el teatro, y que por tanto hice algunas actuaciones y  también algún guión para las mismas.

En este caso inspirada en el programa de Rock que escucho todos los días de 8 a 10 a.m. en la FM 95,5, escribí un pequeño libreto para representar en Cerveza Club.
Es un homenaje al programa, también a que el 1 de diciembre es el ama de casa.
Realizaremos esta pequeña comedia el 11 de diciembre en que nos reuniremos para despedir el año todos los amigos que por intermedio de Fito, nos reunimos todos los juevesa a "patear" Rock and Roll

Les  dejo el mismo para que se diviertan un rato. Realmente usé códigos que usa Fito, el conductor del programa así que los que escuchan el mismo, entenderán mejor el porqué de los diálogos.

JUEVES DE ROCK AND ROLL EN CERVEZA CLUB

ELEMENTOS:


Si pudiera ser: Luz para enfocar cada sketch y micrófonos

Radio

Catre – Colchoneta -------puedo llevar yo -

Celulares

Mates y termos

Auriculares

Estetoscopio --------puedo llevar yo-

2 Sábanas - Camisón para Rosana y Adriana.

Escoba

Secador

2 mesas

Plumero – franela

Computadora ¿? Teléfono¿?



PERSONAJES 1 :

Rosana: Duerme en colchoneta – Plumero

Norma: Franela – Golpea y entra a despertarla.



PERSONAJES 2:

Adriana: Enferma en catre

Lili Marranti: Dra. Con estetoscopio

Lili: Enfermera con auriculares



PERSONAJES 3:

Pipa: con Secador de piso

Rosa: con escoba


• JUEVES DÍA DEL AMA DE CASA EN CERVEZA CLUB



Presentación

Sketch 1:
En casa.

Rosana duerme con sonidos…

Entra Norma con mate y termo, enciende la radio , la zamarrea. Adriana, se revuelve en la cama.

ROSANA: Es temprano, dejame dormir…(Norma le da un mate, Rosana lo rechaza)

NORMA: (Sube la radio cuando empieza Fito le dice:) Tomá un matecito…

Levantate que hoy es jueves.. Dale que adelantamos trabajo para ir temprano.

ROSANA: (Allí si se incorpora, le entrega el mate y dice) Síííí… lo voy a llamar por teléfono

NORMA: (le alcanza el plumero)Tomá, mientras andá plumereando…. (Saca la franela y se pone a limpiar, las dos se mueven al ritmo))
ROSANA: Hola Fito… Sí.. vamos esta noche… Norma está aquí… te manda cariños…
NORMA: (Quitándole el teléfono) Besos Fito, habla Norma…¿Cómo no voy a ir? Saludos para todos… ¡Hasta la noche! (Dándole el teléfono e imperativa hacia Norma)…. DALE ROSANA… DALE VOLUMEN AL RECEPTOR….

(Las dos se ponen a bailar, luego quedan estáticas)

Presentación
Sketch 2:
En hospital.

ADRIANA: (Llama desesperada y débilmente a la enfermera que está con los auriculares puestos)
LILY: Baila al compás de la música, acelerada)

ADRIANA: (Le tira con una pantufla, débilmente, se descorazona… le tira la otra y le da justo) (Balbucea) EENFERMEERAAA! (Se desploma)

LILY: (Se saca un auricular y grita) ¡ DOCTORA…. DOCTORA..!

LILY MARRANTE: (Entra corriendo) ¿QUÉ PASA ENFERMERA?
LILY: (Encogiéndose de hombros) SE DESMAYÓ…

LILY M: (poniédole el estetoscopio a Adriana) ¡¡QUÉ ESTÁ ESCUCHANDO INCONCIENTE!!

LILY: ¡¡ A FITO DOCTORA!!

LILY M: ¡¡ DEME UNO ENFERMERA!! (Le saca un auricular a Lily y se lo pone ella)  (Sigue insuflando y el brazo de Adriana se va levantando de a poco) ¡HAGA ALGO ENFERMERA!

LILY: (Le pone el otro auricular a Adriana, mientras la Dra. le quita el estetoscopio y Adriana empieza  levemente a mover brazos y piernas al compás)
(Enfermera y Dra. Se acercan, comparten un auricular y bailan juntas en el lugar, Adriana sigue moviéndose al compas del otro).
(Luego de unos segundos se congela la escena)

Presentación
Sketch 3:
En comercio.

(Pipa con secador y Rosa con escoba limpiando delante de lo que sería un mostrador, sobre él Mate y termo)

La música esta baja, Pipa la sube y las dos bailan mientras limpian.

PIPA: ¡¡ AL FIN ES JUEVES!!
ROSA: ¡¡ A LIMPIAR… RÁPIDO QUE ASÍ CERRAMOS ANTES!!
PIPA: ¡¡TAMPOCO EXAGEREMOS! ¡ A BAILAR…. A BAILAR! …..DEJÁ ESA ESCOBA!!
(Deja el secador y agarra la escoba de la otra punta, bailando con Rosa)

ROSA: ¡SALÍ LOCA, ESTÁS ENCHUFADA!

PIPA: ¡LARGÁ!! HAY QUE DISFRUTAR ANTES QUE VENGAN LAS ÚLTIMAS CLIENTAS!! ( le saca la escoba y bailan juntos)

( Interrumpen y van detrás del mostrador rápidamente poniéndose los más serias posibles, pues ven acercarse a  Adriana y Rosana apuradas)

ROSA: (Acomodando… con exagerada seriedad)

PIPA: (Exagerando profesionalidad) ¿QUÉ VAN A LLEVAR CHICAS?

ROSANA Y ADRIANA: ...RÁPIDO, RÁPIDO… …LLAMÓ ADRIANA DEL HOSPITAL QUE LA VAYAMOS A BUSCAR.
ROSA: DEBE ESTAR PEOR… POBRECITA!!
PIPA: CERREMOS Y VAMOS YA…!

(Gestos exagerados…)(Llegan al hospital, la escena continúa allí)
PIPA: QUÉ PASA DOCTORA?
TODAS JUNTAS: (Exageradamente) ¿QUÉ PASOOOO?

LILY Y LLY M: ( Gesticulando al cielo) ¡MILAGRO! ¡MILAGRO!

ADRIANA: (Levantándose) ¡ QUE MILAGRO NI OCHO CUARTOS! ES JUEVES, DÍA DE ROCK! VAMOS PARA ALLÁ!!

(La levantan y la llevan casi arrastrando grotescamente a la pista donde terminan todas bailando)

sábado, 16 de octubre de 2010

DESAPARECIDO

Golpeé brevemente con los nudillos sobre la puerta del despacho. No fue un pedido de permiso, ése ya lo tenía para reabrir el caso. Sólo fue una comprobación de que esa polvorienta y gastada madera no se desmoronaría al tocarla.
Resistió, golpeé un poco más fuerte, el sol que se colaba por alguna rendija hacía bailar infinitas motas de polvo en un haz de luz.
Parecía no haber peligro, entonces empujé levemente y la puerta se abrió con unos quejidos secos dejando ver el interior. Telas de arañas, algunos bichos sin identificar que huyeron hacia su cueva y polvo cubriéndolo todo. Maderas rotas por el paso del tiempo y por restos de alguna pelea y un profundo olor seco a sucio que me hizo estornudar esparciendo minúsculos arabescos de más polvillo, llevé mi mano izquierda hacia la nariz, mientras la derecha obturaba rápida la cámara sobre los distintos planos del despacho abandonado. Pasé al pequeño cuarto de baño casi eligiendo donde pisar, este tenía un pequeño espejo torcido y una ducha minúscula con una desgarrada cortina gris. Enfoqué todo y saqué fotos a diestra y siniestra, hasta el piso fue retratado.
Salí sin cerrar. Mi crónica relataría que estuve allí, en ese despacho fantasma tantas veces utilizado por el famoso detective René Louman desaparecido hace cinco años.
Lo vi pocas veces, las necesarias para comprender que era el mejor, nunca se supo nada de lo acaecido.
Seguí sacando fotos en la recepción, tampoco me sustraje a sacar fotos del espejo. En él se reflejaba la puerta abierta del despacho y el otro pequeño espejo del baño. Salí de allí con un extraño influjo sobre mi mente, algo me decía que iba a ser capaz de resolver el caso, de encontrar al detective vivo o muerto. Estaba eufórico sin saber porqué. Seguí en mi recorrida fotografiando todo.
Ya en mi estudio y reveladas las fotos las puse a secar, luego pasé a la ducha a sacarme la sensación de polvo del pelo y el cuerpo. Sonreí a mi espejo que me devolvió la imagen de siempre, y como siempre pasé mi habano por él escribiendo René Louman y no el mío como era mi costumbre,. ¿Estaba obsesionado o era deformación profesional? No perdía esa manía cada vez que tenía un caso difícil.
La ducha fue reconfortante, demoré más que de costumbre en ella. Cuando salí el nombre de René Louman, se leía perfectamente en el espejo totalmente empañado.
Las fotos estaban nítidas, eran bastantes, siempre exagerado me dije. Había detalles difusos, el polvo cubría casi todo. Mi jefe no se quejaría pensé, tenía fotos hasta de mis zapatos. Las ingresé en el ordenador. Amplié partes interesantes acercándolas con el zoom. Fragmenté cada una de ellas minuciosamente. En el piso del baño casi debajo del espejo, un detalle en el que no reparé cuando estuve allí llamó mi atención, parecía un cilindro cubierto con tierra, bien podría ser una bala. Al pasar el zoom por el espejo observé irregularidades entre capa y capa de tierra, acercándolo más vi con asombro que eran letras apenas legibles, acerqué una por una y pude leer dificultosamente: “Alex Picot” Solté todo el aliento que había tenido retenido. Enseguida empecé a averiguar desde mi ordenador los datos del suceso. Decidí que ahora continuaría en secreto mis investigaciones y desde luego esa fotografía y muchas otras no irían a la crónica. Eran mi punta del ovillo en ese misterioso caso.
Volví a la foto, el cilindro del piso parecía ser, algo así como: ¡un habano!. Tendría que volver a esa casa, en el espejo comenzaba la solución.

viernes, 25 de junio de 2010

LA SOGA

Las gruesas gotas de la tormenta que aterrizaban en el techo de zinc enmudecían el ruido que producía cada martillazo en el travesaño vertical que, de un lado a otro de su habitación, montaba Pedro. Una circunferencia ovalada con un lazo corrido cerraba la soga gruesa que colgaba en el centro delmadero. Finalmente, remachó con fuerza los clavos, bajó la escalera, colocó una silla debajo de la soga y observó el círculo siniestro que hacia el nudo corredizo.

Un golpe de viento abrió la ventana y la soga se movió hacia el pasillo devolviéndose como un regulador pendular. Un trueno retumbó cercano como anunciando el éxito de la construcción de aquel aparato mortal. Había terminado su obra. Una horca. Cerró la ventana por completo.

Salió de la habitación, caminó hasta la sala donde un enorme vaso de whisky lo esperaba. Se lo tomó de un sorbo y preparó una copa de vino para Isabel a la que echó un poderoso somnífero. “No voy a utilizar la violencia en su contra, la ahorcaré mientras duerme.”

El día anterior se había graduado con honores en la Gran Academia de la Fuerza Aérea, como piloto de aviones Cazas Blackhawk; se le entregaron unos cinco pergaminos de honor que ahora observaba con desdén sobre la mesa al lado de su chaqueta militar repleta de medallas; a sus 24 años, posiblemente ningún miembro de la institución aérea había acumulado tantos galardones al éxito, la eficiencia y la dedicación a los estudios como él. Y sin embargo, seguía siendo un cadete, faltaba el diploma que lo acreditara como Oficial Primer piloto, sin la necesidad de un nuevo sacrificio.

Porque ya se había sacrificado, a su entender; una semana atrás lo habían llevado a una cárcel de torturas donde le explicaron que su examen final consistía en liquidar a un prisionero. Le mostraron a un presidiario atado a una pared y le entregaron una pistola. Disparó porque tenía que disparar. Había crecido en el vientre de la dictadura y sabia lo que una negativa significaba para él y su familia.

Pero ese crimen no estaba en su agenda, desconocía hasta ese momento esa clase de prueba de lealtad al régimen , mas ni siquiera sabía lo que aún le esperaba: “El Jefe en persona quiere hablar contigo” fue lo que le dijeron antes de que el hombre que había baleado empezara a desplomarse. Pensó que el Jefe lo felicitaría por haber sido el mejor estudiante de la academia militar y haber pasado su último “examen” y no fue así.

El Jefe le habló de Isabel, su novia desde la infancia, le dijo que ella pertenecía a los Comandos Clandestinos Pro Democracia, sus enemigos jurados, y que él necesitaba un compromiso mayor sobre su lealtad; le prometió graduarlo con sus honores, ascenderlo; enviarlo a hacer un curso de Estado Mayor para que en un par de años fuera Coronel, y en un par de años más estuviera listo para ser el General en Jefe más joven de las fuerzas armadas del país. A cambio, no le pedía gran cosa ––según el jefe, sólo liquidar a su novia. “Lealtad a una mujer o lealtad a la patria” ––finalizó de manera casi burlona.

Al escuchar tamañas palabras en la vocecita afeminada del Jefe,sintió que le temblaban hasta las uñas de las manos; sólo pudo expresar:

––Respetuosamente Señor, me permito recordarle que mi novia es hija del Comandante en Jefe del Ejército.

––De eso me encargo yo ––contestó el Jefe, dando por terminada la conversación.

Y al salir del despacho del Jefe, un general le entregó una soga: “Debes ahorcarla” ––le dijo, ––El Jefe la quiere ver colgando.

II

Sus nervios estaban tan tensos y sus pensamientos tan desordenados que el vaso de whisky le supo a agua. Preparó otro trago y de nuevo se lo tomó de un sorbo, dejándose caer con el vaso vacío en el sillón de la sala desde donde observó el corredor donde quedaba la habitación.

Sus ojos se alargaron como la lengua de algunos lagartos, al ver que el círculo que hacía la soga al final, se encontraba suspendido en medio del corredor, como si lo mirase a él. "Parece que un viento sostenido sacó la soga de la habitación y la mantiene en ese estado inmóvil" pensó. De todas maneras sintió un poco de turbación, no estaba acostumbrado a una situación tan dramática: matar a su amada para poder conducir orgullosamente un avión de la Gran Fuerza Aérea.

Se movió hacia la habitación con un sellador y taponó cada orificio de la ventana; se había asustado un poco con esa imagen de la soga como si lo observara. Regresó al mueble y de nuevo miró al corredor y otra vez vio la soga, esta vez danzando como el péndulo de un reloj.

––¡Maldita soga! - se dijo.

Tomó el teléfono y empezó a marcar. La madre de Isabel le contestó que ella había salido hacia la casa, que quizás no había llegado debido a las calles anegadas por el temporal. No había ajustado bien el auricular cuando escuchó el ruido como de una silla rodando, un golpe fuerte como de huesos rotos y un gemido como de una mujer que provenía de la habitación, sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Salió caminando discretamente hacia la habitación. Lo que vio lo dejó pasmado: la silla efectivamente había rodado por el suelo y la soga estaba inmóvil, tan tensa que pareciera que alguien invisible colgaba de ella, especialmente porque el círculo se había cerrado casi al tamaño del cuello de una persona.

Se quedó con los ojos fijos al pequeño círculo del final de la soga e instintivamente movió sus brazos como si fuera a tocar a alguien invisible que estuviera colgando. Afuera, los truenos y relámpagos parecían enloquecer la noche.

El ruido del timbre de la puerta le dio un susto tan enorme que tropezó con la silla, giró en redondo y se golpeó el hombro contra la pared. El timbre siguió sonando, pero al tratar de pararse el dolor en el hombro era tan intenso que no podía apoyar los brazos. Sabía que era ella. Hizo un esfuerzo para pararse y cayó de espaldas con los ojos mirando al techo. El timbre dejó de sonar. En ese momento un rayo estropeó la energía eléctrica. La oscuridad se apoderó del recinto.

El enorme resplandor de otro rayo traspasó las pequeñas rendijas de la ventana que se quedaron sin sellar. Pudo ver, con los ojos tan agrandados que parecieran salir de sus órbitas, que la soga iba creciendo lentamente buscando su cuello. Trató de moverse y no pudo por lo que se agarró con ambas manos el cuello. El resplandor de otro rayo le dio la oportunidad de ver a su novia, totalmente empapada, en la puerta de la habitación, con una linterna encendida en su mano izquierda y un par de paquetes orlados en papel de regalos en la mano derecha. Los regalos de su graduación.

–Mi amor, ¿que haces en esa postura? ––preguntó Isabel, extrañada, aunque intuyó que se había caído por la oscuridad.

Luego, lo ayudó a pararse, lo llevó en hombros hasta el sofá, le quitó la camisa, le vendó el hombro lesionado, mimó su frente, le preparó un trago de whisky doble, y tomó la copa que él había preparado para ella. Cuando Pedro observó que Isabel se llevaba la copa a la boca, suplicante gritó un “no” que pudo haberse comparado en estridencia con el trueno que reventó cerca de la casa en ese momento.

–¿No, qué? ––preguntó ella, sorprendida.

–No nada, contestó Pedro.

Era tarde, ella había bebido todo el contenido de la copa.

–La horca –dijo él, ansioso, como si preguntara, mientras Isabel paladeaba el vino.

–¿Cuál horca? -preguntó de nuevo Isabel.

–La horca en la habitación, en mi habitación, cielo. ––insistió Pedro, ¿no la viste?

–No sé de que hablas, amor, no vi horca ni nada que se le parezca, dijo Isabel moviéndose hacia la despensa a buscar los utensilios para preparar la mesa. En la tercera división del armario, Isabel observó una extraña soga de color verde claro. Se quedó examinándola como cavilando si podría utilizarla en algún decorado de la mesa, mas dio un paso atrás porque percibió que la soga se había movido y levantado la parte delantera como hacen las serpientes cobras.

En ese momento la casa fue estremecida por un trueno que al parecer retumbó en las cercanías, y un segundo después, otro estampido que a Isabel le lució más cercano, como si hubiese detonado dentro de la casa. Examinó la soga de nuevo y se dio cuenta que había sido una sensación vaga, una ligera mala impresión. Recogió algunos utensilios, incluyendo un viejo vino y fijó la dirección de sus pasos hacia la sala.

La sangre brotaba a borbotones de un enorme círculo abierto en la sien derecha de Pedro, quien reposaba en el sillón como si estuviera dormido; en los dedos de su mano derecha, que aún se movían levemente, se escapaba de a poco la pistola. En el suelo un bolígrafo, y en su mano izquierda un papel con sus trazos:

“La soga era del color que brota de mis sienes, Isabel; yo la pinté de verde para que doliera menos.”

Joan Castillo

JOAN CASTILLO, fue y es mi amigo, digo fue porque ya no está en presencia sino en espíritu entre los que disfrutamos de sus letras.
Este SU relato es un homenaje a su memoria.
No te olvidaré amigo, donde estés seguirás con tu pasión por las letras, que estés feliz y en paz.

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...