
No sé si está bien escrito, pero siento nostalgia de esa lejana tierra que una vez fue mía y se quedó para siempre en mi corazón.
Llovió fuerte en Buenos Aires, también llovió mediano, pero ahora hay una garúa que quiere imitar al orballo de Coruña. De ahí mi morriña, mi recuerdo en los amigos, en los lugares y en lo vivido.
También hay corte de luz desde las 6 de la mañana, son las 8 y me decido a levantarme, el día está propicio para incursionar en la cocina.
Hojeando mi libro de recetas pues necesito hacer algo gratificante y a la luz de la vela, encontré este dicho bien gallego.
No sé quien lo escribió, pero me impactó en su momento y me seguirá conmoviendo cada vez que lo lea.
Todo se repite, no hay nada nuevo bajo el sol, ni bajo la lluvia, en la cocina tampoco, las lentejas con pollo se cocinan a fuego lento, su aroma ya invade la casa.
Por ahora miro la lluvia a través de la ventana, pero cuando tome el sol también estaré esperando...
Agora tomo o sol.
Pero até agora traballéi cincoenta anos sen sosego.
comí o pan suando día a día
nun labourar arreo.
Gastéi o tempo co yornal dos sábados,
pasóu a primavera, veu o inverno.
Dinlle ao patrón a frol do meu esforzó
Ii a miña mocedade.
Nada teño.
O patrón está rico a miña conta,
eu, á súa estóu vello.
Ben pensado o patrón todo mo debe.
Eu non lledebo
nin xiquera iste sol que agora tomo.
Mentras o tomo, espero.