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jueves, 1 de octubre de 2020

SANTA ROSA EN SANTA MARGARITA (o viceversa)

    Es una tarde con “nubes y claros”. De todos modos, con mi mochila a la espalda voy a la playa. Hay una resolana agradable, poca gente alrededor y un agradable silencio. Sin darme cuenta, son las seis de la tarde, ahora si que el sol está pleno, se disiparon las nubes y no da ganas de irse, pero mi objetivo es ir hasta el Parque Santa Margarita, donde se festeja la romería anual de fin de verano. Hoy es 30 de Agosto de 2003.

     Estoy en La Coruña, Galicia, España.

     Aunque mañana domingo es el día principal, con el tradicional concurso de “empanada gallega” donde se congregan sus mejores elaboradores,  decido ir hoy sábado, pues seguramente habrá menos gente.

     Esta vez subo por otra entrada, pues quiero empezar por el comienzo de la romería. Hay juegos para niños y... ¡una mezcla de olores! Pulpo, costillas, chorizos asados, sardinas a la parrilla, y al lado de éstas elaboración de churros solos o bañados en chocolate. Hay rosquillas cubiertas de azúcar y sin ella. También hay vinos, cervezas, gaseosas, agua. Hay varios puestos de cada uno, así que el oloroso humo se expande, se mezcla y se impregna en pelo, ropa, mochila, piel, papilas olfativas y gustativas, que hacen que se me haga agua la boca, especialmente por las sardinas.

     Tenderetes a los lados del camino, amplios y muy surtidos exhiben sus mercancías en rara mezcla. Hay puestos de camisones, bombachas o bragas, (como quieran llamarlas), sujetadores o corpiños, mandiles, mandilones, todo tan “antiguo”  y algunos de medidas tan grandes, que me parece estar en la aldea hace muchos años. En otro puesto se mezclan, bolsos y carteras con coches y motos de juguetes, en el mismo muñecas y chupa chups, papas fritas y chales, una insólita mezcla de camisetas de todos los equipos españoles con bijouterie. Y termina el mismo puesto con las clásicas rosquillas ensartadas en ramas verdes que cerrarán al vender con asombrosa habilidad.

     Una “abraiante” (apasionante) y variada oferta para todos los gustos, en un solo lugar.

     Oyendo música folklórica del lugar, voy llegando hasta lo más alto. El club de Leones de Marineda, tiene aquí su carpa. Largas mesas armadas sobre caballetes con bancos laterales albergan a cada lado a la gente que bebe vinos y cervezas  y más vinos y más cervezas. Hay pulpos precocidos que se exhiben ubicados sobre altas pilas de platos de madera, cuyos tentáculos rojo-violáceos caen como extraños brazos llenos de granos al aire, y que irán a parar de a tres o cuatro, a enormes cacerolas especiales de cobre reluciente, donde la pulpeira con su sabiduría de cocinera de pulpo  les dará el punto justo entre hervor y hervor.

     Ya diviso la Casa de las Ciencias en lo alto. El sol del atardecer se refleja en los cristales espejados y en su cúpula redondeada. Se proyecta entre los árboles, dando un aspecto de mayor luminosidad. La fronda toda se mece con la brisa, que a su vez acerca el sonido del alegre ritmo de panderetas y voces femeninas entonando canciones gallegas.

     Recostada en un árbol rugoso y cálido, observo metros más abajo, el anfiteatro al aire libre, semicircular, con escalones de piedra que en realidad son bancos, repletos de gente. No bajo, me quedo en lo alto. Desde aquí diviso el escenario justo de frente, vacío y con diez o doce micrófonos, que prueban minuciosamente. –Si- Sí-; No-No-SSSIII- SSSSI-

     Miro a mi alrededor. A la derecha, dos jóvenes árboles ponen  hermoso marco a un trozo de mar en la lejanía,  en la orilla opuesta hay una playa,  más allá de ésta un caserío difuminados en la lejanía, bosques y finalmente unas montañas que se recortan sobre el cielo terminando el paisaje. Un cuadro con marco y todo.

     Los aplausos me vuelven al anfiteatro, donde en filas de a dos, mujeres y hombres con trajes típicos gallegos, vienen como en procesión, portando a Santa Margarita sobre sus hombros. Faldas largas, rojas, con delantales negros y blancos las mujeres. Pantalones rojos y marrones con fajas negras sobre las camisas blancas, los hombres. Todos llevan zuecos marrones. Detrás viene la Tuna de Veteranos de La Coruña. Típicos pantalones negros, con camisa blanca, la faja y la amplia capa negras  por delante, pegados en la capa pequeños distintivos en miniatura de cada región visitada, y por detrás, tienen  rosetas de colores y de cada una de ellas caen al viento cintas de raso anchas de distintos colores. Sus mandolinas, guitarras y panderetas están calladas en respetuoso silencio hacia la Virgen.

     Desaparecen y sigo mi camino.

     Hay un hórreo de piedra del siglo XVI,  fue donado por Custodio Moratil Villa e hijos. Seis pilares lo sostienen con una piedra redonda como botón invertido, que seguramente, impedía que las ratas subieran hasta él.

     En los hórreos se guardaban el grano, las papas, e imagino que cada uno agregaría algo a su uso particular.

     Mide unos cinco metros de largo, de alto medirá tres metros;  uno y medio de frente con una puerta de madera con dos antiguas bisagras de hierro. Sobre ella una fecha: MDLXXXVIII.

     La placa tiene una poesía de A. Custodio Moratil:

 

Tu piedra de siglos ilumina el alma

mientras en la tierra negra

espigan las mazorcas

verdes y blancas,

y ya en el granero

se tiñe de oro

como fiel compañero

en el dorado otoño.

¡Piedra de siglos, piedra del alma... !

 

    El sol se despide entre los árboles, los eucaliptos se enroscan suavemente sobre sí mismos descascarando su tronco en láminas que tapizan el suelo junto con infinitas hojas. Su olor prevalece, penetrando suavemente por mi nariz, mi sentido lo reconoce inmediatamente.

     He rodeado el anfiteatro bajando por un camino del lateral, me encuentro entrando a él por el centro en el amplio espacio que separa el escenario de las gradas de piedra. La tuna está ubicada. El director preparado con su pandereta al aire para dar la entrada. Es el único que tiene un sombrero negro, napoleónico, pero puesto transversalmente del medio de la frente a la nuca. El aspecto del conjunto, es alegre y subyugante. Las cintas multicolores y las capas se mueven con el viento. Con aparatoso ademán da comienzo la canción.

     ¡Qué emoción me invade! ¡Es una cueca!  “Cuando pa Chile me vooy...!”. Se me ponen los pelos de punta. Tomo nota de todo mientras canto, la gente me mira...  No me importa...

Cantan la canción entera, la tercera parte se me diluye de la memoria, pero yo palmeo, algunos me siguen. Luego viene la ovación.

      Tengo que continuar mi recorrido, así que subo nuevamente, para volver a bajar entre tenderetes, por otro lado.

     Aquí la cosa varía un poco. Hay un negro que vende relojes y anteojos, otro que vende bolsos de todo tipo, es más negro que su campera de cuero, pelo mota cortito, como el mío, pero más mota y renegro, y un bigote muy bien recortado sobre su boca gruesa pero perfecta, (nunca había visto un negro con bigote), su nariz no es tan ancha y sus ojos son absolutamente expresivos. Es un hombre hermoso, me recuesto sobre una camioneta y escribo, mientras me recreo mirándolo disimuladamente.

     Reinicio mi camino. Hay un puesto de pan de Carral, clásico por su gusto y consistencia que llaman bollas, circulares, grandes y con un agujero en el medio; y bollos circulares y altos hacia el centro. Mi colesterol mira ávido las distintas tartas de variados rellenos y cremas, las de  tentador chocolate, y mi favorito, el coco. Pero sigo estoicamente mi camino

     Desciendo, sólo veo cabezas y ropa multicolor bajando y subiendo apretujados entre tanto puesto. En los caminos transversales, enamorados y alguna persona que quiere escapar del abigarrado grupo.

     ¡Qué veo...! ¡Hay un puesto de pájaros y cotorritas de colores! Sigo hacia allí, y veo que también tienen pececitos rojos. Mi debilidad. Los pequeñitos a un euro, y los grandes a dos. Pues sí, me compré un pececito grande, rojo, vivaz, que me llevo en una bolsa transparente con agua, y que todo el mundo, especialmente los pequeños miran.

     Cada vez más cerca está el olor de las sardinas que llevo en la mente y en las papilas gustativas desde que entré. Si, ahora ya vi todo, así que voy hacia ellas. Descarto la pulpería, la churrería, y la churrasquería, y me recuesto decididamente en el improvisado mostrador. El asador, moreno por el sol, sudoroso por el calor y el humo que desprende su parrilla, está allí no más a un metro de mí. No me molesta el humo, ni el olor, me dejo impregnar. Pido dos, que vienen con trozos de deliciosa bolla. Complemento perfecto, autóctono, y que llega en el momento y la hora justos. Brindo interiormente con una copa de buen Ribeiro por mi familia y mis amigos.

     No saben lo bueno que estaba. Ahora si, vuelvo por el camino transversal hacia la salida y emprendo el regreso a casa.

                                                                                  ROSA FAVALE

lunes, 26 de febrero de 2018

LO QUE EL SILENCIO DICE


Le Passage -Kay Sage - 1956

Amistades, familia, naturaleza, pintura, música, silencio, decoración, escritura, juego, ocupación, silencio,  viajes, comidas,  silencio.

Todo es un arte que hay que emprender para desarrollarse, descubrir, brindar, y tener momentos de crecimiento cuando estamos a solas.


No creo en la compulsión excesiva hacia una actividad, creo que siempre se impone una pausa, un silencio, para asimilar la oportunidad de aprendizaje que brinda cada cosa que hacemos.

El relato repetitivo de cosas que realizamos o anécdotas vividas no asevera que dicha realización o recuerdo sean totalmente ciertos, pues el relato siempre tendrá pequeños cambios que imaginamos y que nuestra fantasía agrega tanto para enriquecerlo como para borrar algo que no nos gustó en su momento. Tal es el caso de un cuento relatado a un niño que espontáneamente dirá “Eso no es así”


Amistades y familia son referentes ideales para reconocer en cada uno cualidades o defectos propios que se pueden limar o eliminar siempre que tengamos la suficiente modestia  como para hacerlo. Un gran esfuerzo para nuestro ego, nuestra vanidad y cierta autosuficiencia propia de todo Ser Humano. Una gran oportunidad para disfrutar de la vida en compañía de los otros.



La Naturaleza con sus cambios continuos, nacimiento y muerte nos da lecciones aplicables a la vida misma. Tanto el mundo vegetal como el animal muestran costumbres, intolerancias, adaptaciones, intercambios, amor, y ejemplos a los que generalmente no vemos como propios, pero que son inherentes a todos.
 
El tango en París - Raúl Soldi  1963
La pintura al igual que la música nos brinda la posibilidad de expresión ya sea que sepamos pintar,  interpretar o no, admirando o rechazando obras que nos llegan más que otras al contemplarlas o escucharlas. Somos sensibles a ellas no porque las comprendamos sino porque llegan a la emoción, al corazón. Es una comunicación universal con el otro, con la época en que fue realizada, con el contexto en la que se concibió o simplemente porque expresamos: Me gusta.
 
Guayasamín  -  Manos de protesta

Y cuando llega el silencio, es difícil llenarlo, pero también puede ser enriquecedor pues promueve cambios al que pueda percibir lo que el silencio dice.

Decoración, escritura, juego, pienso que sus contenidos son los mismos, somos libres de crear aunque haya reglas que respetar y límites  que a veces cruzamos con la imaginación y  por imposición de la propia creación que a veces no tiene límite.
 
Michael Cheval
Ocupación,  placentera o no tanto pero imprescindible, es parte de la disciplina que impone el diario vivir y la subsistencia. Hace a la realización de la persona pues ocupa el tiempo, y a veces mucha parte del tiempo, en aras de obtener lo necesario y lo innecesario y sobre todo de desarrollar saberes, especialidades, habilidades y cualidades para bien propio y/o de los demás.

Y cuando llega el silencio, se evalúa lo realizado, se mejoran las tácticas y recursos para dicha ocupación pues promueve cambios al que pueda percibir lo que el silencio dice.
 
Paseo marítimo -   La Coruña  

Viajes, comidas, paseos por el exterior y el interior de uno mismo, para poder reconocernos y reconocer a los que nos precedieron por sus costumbres, lengua, escritura, ritmos, vestido, sabores, olores, colores, arquitectura, y  para repensar en cuanto a que no somos diferentes, sino que las circunstancias, el medio  y los distintos momentos de la historia marcan rumbos que no son los nuestros pero que son todos respetables. Viajes y comida sirven también para valorar la adaptación a los diferentes lugares en los que tuvieron que desarrollar sus vidas los pobladores de cada lugar. Creo firmemente que los viajes deben servir para eso y para acrecentar nuestro poder de adaptación al medio y al crecimiento personal.

Y cuando llega el silencio, se disfruta lo visto y la comida, se repasan las imágenes y se recuerdan las personas que conocimos seguros de que esa experiencia seguramente promovió cambios, al que pueda percibir lo que el silencio dice.

jueves, 26 de junio de 2008

EL MAR EN RIAZOR - CORUÑA - GALICIA

Incansable viejo - niño
constructor y destructor
juguetón bravo - bravío
generoso proveedor.

Reposado y calmo mar
que a mis ojos se prestaba
pues mirando el horizonte
a mi mente acicateaba.

Tengo el olor del salitre
en mi memoria fijado
sal y espuma, yodo y algas
que en la orilla reposaban.

Es guardián de mil secretos
constructor y destructor
incitante - relajante
generoso proveedor.

Hasta mis pies llegó ufano
incitándome a viajar
mar afuera alma adentro
el lejano y viejo mar.

Hoy lo evoco viejo - niño
bravo - bravío - constante
que acariciando la costa
arena y rocas modela.

Recordando aquel perjume
afincada en el no-mar
yodo y alga, arena y roca
en mi siempre quedarán.

viernes, 23 de mayo de 2008

ORBALLO DE AMOR (Lluvia de amor)

Es lo que cae sobre mi corazón al dejar Galicia...
Es lo que me acompañará en esta nueva etapa de mi vida...
Es lo que recibí de todos mis amigos y amigas, de mis pacientes, de mis alumnos...
Es lo que me colma y realiza como ser humano.
Es lo que me brinda Coruña en estos días tan suyos, nublados, lluviosos, que invitan al recogimiento interior, donde quedan adheridas como pulpos las vivencias en mi alma.
Cosas pequeñas, triviales pero entrañables para atesorar como sin obviar ninguna.
Gestos de amor estampados a fuego, cada uno con su característica, con su forma particular de brindarse, de recibirme, de despedirme, de halagarme, de abrazarme aún sin abrazo, de contenerme y de quererme.
No hay distancia, estaremos para siempre el uno, la una, en la memoria del otro, la otra... sabiendo que en el camino que nos tocó recorrer algo nos enriqueció, nos hizo crecer, cambiar, elegir, madurar, aprender juntos....

En esta mañana de orballo en el tren rumbo a Vigo (como si del tren de la vida se tratara), veo la lluvia caer como una bendición, como mi bautismo a una nueva etapa en la vida.
Dejo mi reconocimiento y amor a las amigas y amigos que compartieron mi camino en España

A TODOS Y TODAS: ¡¡GRACIAS!!

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...