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domingo, 3 de marzo de 2013

DEBERES DE LOS GOBERNANTES / DERECHOS DE LOS GOBERNADOS



“La sátira es el arma más eficaz contra el poder, el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos”

DARÍO FO  
Actor y escritor, Premio Nobel de Literatura 1997

Enlaces para ver el resumen de algunos de sus libros:




Como verán en todos los órdenes se repiten acciones e injusticias…

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.

Es así como:

“Una Nación de ovejas engendra un gobierno de lobos”

EDWARD R. MURROW

Locutor de radio durante la Segunda Guerra Mundial fue un periodista que se caracterizó junto con el equipo de periodistas contratados por él, por su honradez e integridad para difundir las noticias.

La película, (que recomiendo) “Buenas noches, y buena suerte” dirigida por George Clooney relata el enfrentamiento de Edward R. Murrow con Joseph McCarthy.

No perdamos la batalla del miedo, mostrar públicamente el descontento, debilita la mentira. 
Ninguna política opositora hará por nosotros lo que nosotros no hagamos.

Es bien sabido que no deben amedrentarnos los que reprimen nuestras manifestaciones.

Llegará el momento en que ellos tampoco tengan cómo pagar sus alquileres y sus cuentas, enviar a sus hijos al colegio, o que el transporte que utilizan para llegar a destino siga en condiciones deplorables y de alto precio.
Los que hoy reprimen también serán jubilados o pensionados.
Necesitarán de la medicina prepaga o no, de medicamentos complejos y sabrán de la falta de insumos y camas y el estado de la aparatología en los centros de atención.
En ese momento ellos también sentirán la necesidad de convocarse.

Tenemos una cita impostergable para mostrar nuestro pensamiento, para enfrentar con dignidad y no solo con conversaciones parciales tanta arrogancia e indiferencia por parte de las autoridades nacionales y provinciales

En toda la Nación tenemos  una cita para legar ejemplo de civismo a las nuevas generaciones y para hacer valer los derechos humanos.

Derecho a que se cumplan las leyes y la constitución.

Derecho  al trabajo.
Derecho a la enseñanza.
Derecho a la salud.
Derecho a una vejez con buena atención, sin esperas ni largas filas.
Derecho a que se cumplan las leyes y la constitución.
Derecho a exigir que se sancionen a corto plazo los casos de corrupción.
Derecho a exigir que devuelvan lo obtenido ilegalmente.
Derecho a exigir a los gobernantes que cumplan con su deber.

martes, 16 de octubre de 2012

EL CABALLERO DE LAS BOTAS AZULES

Llegó a la pequeña ciudad de Sinfonía una calurosa tarde del primer día de Agosto.
Las damas del lugar reunidas en la plaza de Do Mayor paseaban bajo los antiguos soportales luciendo peinados y vestidos acordes con las últimas tendencias de París o Londres. Sus niños magníficamente ataviados tenían modales tan rebuscados como los de sus madres que se encargaban de reforzarlos con miradas aprobatorias o no.
Los hombres sufrían bajo las camisas y chaquetas los efectos de las altas temperaturas secando el sudor de sus frentes con blanquísimos pañuelos sin intervenir en las recriminaciones maternas.
Los jóvenes y las muchachas sopesaban por el atuendo, actitud y gasto en las mesas que ocupaban ante sorbetes, helados o refrescos, el nivel económico de cada quien.
Pero desde que había llegado ese caballero de las extrañas botas, el ritmo de la ciudad había cambiado, ya no era la ciudad armoniosa de siempre.
Las muchachas se esmeraban en competir con tocados y joyas para seducir a ese apuesto joven que se alojaba en la fastuosa mansión, desocupada hasta entonces.
El duque - al fin se supo que lo era - llegó a la plaza caminando sobre sus relucientes botas, luciendo su estampa atildada pero sin afectación, saludando a diestra y siniestra con gran sonrisa. Él sabía que saludaba a la parte buena y mala de cada uno, por eso inclinaba dos veces la cabeza a la derecha y una a la izquierda.
Al instalarse en la mesa pidió agua tibia entregando un pergamino enrollado al lacayo que siempre lo acompañaba.
En la plaza de Do Mayor se hizo un profundo silencio al ver que el criado lo desplegaba y se disponía a leer.
Al entonar las palabras su voz fue brillante:

El que quiera concurrir
el día treinta a la mansión
a las diez debe asistir,
con suma puntualidad…

Un crescendo de agudos femeninos fue apagado por los golpes rítmicos que el Duque daba con el vaso en la mesa. Se hizo silencio y el criado prosiguió:

Puesto que habrá colación
se les ruega anticipar
cuántos han de concurrir
a esta inauguración.
Para ello una tarjeta
con su nombre entregarán
para ponerla en la mesa
que el Duque designará.

Entonces se escucharon diversas expresiones: brillantes, con misterio, con dolore, capriccioso, maestoso, flebile, patético, pomposo, con fuoco…
Voces femeninas y masculinas, jóvenes y mayores, todos al unísono, fuerte o suave, moderato o alegre, vivace o andante, en acordes disminuídos o aumentados, modulando tonalidades que formaban un todo enarmónico.
Los cristales de negocios y casas acompañaban con trémolos y trinos ese fraseo incesante. Tal era la intensidad de los comentarios que nadie advirtió que el caballero de las botas azules se retiraba prestísimo de la plaza que lentamente fue quedando vacía.
Al día siguiente gran parte de los vecinos de Sinfonía acudieron al banco, otros al prestamista. Varios fueron a vender algunas pertenencias, todos para estar a la altura de tan importante invitación.
Las mujeres no hablaban más que de lo que se pondrían, preocupándose muchísimo por el atuendo de las hijas casaderas. Las más adineradas viajaron a París o Londres a comprar telas y accesorios. (Danny Speas-1999)

En tanto unos hombres consultaban a zapateros especializados a fin de conseguir unas botas iguales o por lo menos parecidas a las del duque, otros fueron con sus mujeres a Alemania y algunos viajaron a Italia por el original calzado. Fue inútil, ninguno pudo saber de qué material eran y como lograr ese color tan especial.
Hubo quien se coló en la mansión para averiguarlo, aunque no pudo llegar hasta el armario que guardaba el preciado secreto. Contaba, eso sí, que el lugar era de ensueño; las habitaciones tenían las paredes tapizadas de blanco con arabescos en rojo y oro. Los sillones y elementos eran rojos con detalles invertidos que hacían un efecto impactante.
Dijo que el jardín era inmenso con frescas glorietas donde se enredaban rosas de todo tipo, olor y color. Había además un gran lago artificial que se atravesaba por un puente cubierto de glicinas en flor que perfumaban el lugar.
Ese quien - panadero de Sinfonía - narró todo ello con lujo de detalles a los que estaban interesados, no sin antes recibir una cierta cantidad “por su riesgosa osadía”.
Una vez saciada la curiosidad y llena la caja convino con su mujer y sus hijas que emplearían lo ganado en renovar el local, la maquinaria y por ende los productos de su panadería.
La pequeña ciudad era todo preparativo, las modistas estaban atareadísimas, las señoras malhumoradas por los retrasos, los zapateros nunca habían hecho tantos pares de botas y de formas tan variadas, las peluqueras se afanaban transpirando al calor de planchas y planchitas para pelo en diversas pruebas de peinados y maquillajes. Así todos los negocios del lugar vieron un gran incremento en las ventas que supieron aprovechar muy bien.
Llegó el día treinta y en Sinfonía todos los habitantes del pueblo que se veían acicalados, emperifollados, enjoyados y calzados a la última, acudieron puntuales a la mansión.
Cada uno ocupó la mesa con su nombre. Estas eran rojas como las sillas y la vajilla blanca tenía filetes de oro. Estaban ubicadas bajo unos enormes stores de seda blanca que unidos en una alta punta formaban un pararrayos fosforescente. El piso del mismo color estaba unido a los laterales de la tela completando el decorado que los aislaba totalmente del exterior.
Todos elogiaron el detalle, por si hacía mal tiempo.
No se oía ningún ruido. Cuando todos estuvieron ubicados, sonó una hermosa música acorde al nombre de la ciudad. Enseguida se encendieron las luces hasta deslumbrar. Los convidados estaban expectantes y mudos. Entonces apareció el criado anunciando que el caballero de las botas azules había tenido un inconveniente y que se retrasaría un poco por lo que les rogaba lo disculparan. La gente asintió sin hablar.
Cuando había pasado otra hora algunos empezaron a quejarse suavemente por la descortesía del Duque. Las madres y las hijas pedían silencio a sus respectivos maridos y padres y contenían las ganas de probar los exquisitos manjares y bebidas que había sobre las mesas.
Pasó una hora más cuando el criado anunció a su señor. Este apareció sencillamente vestido con una gran caja en las manos. Venía sin calzar. Saludó sonriendo.
La gente desconcertada no atinó siquiera a contestar. Con breves palabras agradeció su presencia y los invitó a comenzar con el festejo.
Las delicias atraían a todos pues había platos nunca vistos.
Mientras tanto el duque abrió la caja extrayendo de ella las curiosas botas azules, las mostró a los concurrentes que las miraban maravillados pues brillaban más que nunca. Pasaba entre ellos sosteniéndolas en alto.
Cuando concluyó de mostrarlas las soltó y ante el asombro de todos, las botas revolotearon de mesa en mesa, evitando ser tocadas por los más ávidos. Luego comenzaron a elevarse lentamente hacia la parte más alta del curioso salón, hacia el pararrayos tan fosforescente como las propias botas.
Las cabezas hicieron lo mismo. La sinfonía que antes escuchaban se hacía cada vez más suave.
Estaban tan embelesados mirando las maravillosas botas brillando en lo alto, que no sintieron como la carpa se elevaba hacia el infinito llevándolos lejos de la ciudad de Sinfonía.

(Este cuento está inspirado en un maravilloso cuento de Rosalía de Castro) 
Lo publiqué en el blog hace varios años, pido disculpas a los que ya lo leyeron, pero es el hecho que no puedo leer todavía, así que tampoco escribo. 

domingo, 11 de octubre de 2009

11 DE OCTUBRE - ÚLTIMO DÍA DE LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

DE LA PALABRA

Expresión pura del sentimiento.
Sin atavismos, sin ataduras,
sin disfraces ni tapujos
Alegría del verbo conjugado
entre los pueblos.
Todos.

Transmisión entre las gentes única.
Comprensión de lo incomprensible,
de lo expresable y de lo no expresado.
Indisoluble del entendimiento
entre los pueblos.
Todos.

Mía, suya, vuestra, clara,
verbo y clamor sobre la tierra.
Limpia de odio, dolor, lodo.
Rumor total que se agiganta
entre los pueblos.
Todos.





Mínimo homenaje a los pueblos, todos, en el día de las Razas... todas...

Las olvidadas, las que reclaman por sus tierras arrebatadas,

las que luchan para conservar su identidad y sus costumbres.

Las que nos precedieron, dejando enseñanzas ancestrales.

Crisol de Razas, todas...

Formas de vida honrando a la naturaleza, la gran descuidada.

Adhiero para que se reconozcan sus derechos.

Los invito a leer el blog de mi amigo Peon de brega de donde copié este hermoso collage.

sábado, 12 de enero de 2008

LA CIUDAD...

Ciudad. Edificios cuadrados. Rectangulares. Grises apuntan al cielo azul.

Vuela una paloma gris.
En su pueblo las palomas son blancas.
Aquí ulular de sirenas.
En su pueblo lo despiertan las campanas. La bandera roja azul y blanca ondula. Sus estrellas son inamovibles de día y de noche, con sol o con lluvia.
Es el símbolo del nuevo mundo.
Representa la prosperidad y el bienestar.
Pero es solo eso: una bandera.

La desolación invade su cuerpo en forma de frío.
Hoy es un día diferente. Tiembla.
Su mano se cierra sobre la apretada chaqueta y sobre el ruido de las tripas vacías.
La otra mano se aferra a la desnudez del arma, acerada, fría.
Hoy no va con el rebaño de desocupados, camina sobre el puente cargado de coches blancos, azules, rojos, metalizados, apiñados, veloces.
El agua no llega a reflejar su cara asomando por la maciza estructura metálica.
Mira hacia la ciudad que parece más gris.
La bandera ondea indiferente.

Al fin es solo eso: una bandera
El revolver también es frío, hiere antes de herir, lastima antes de gatillar.
En el aire palomas y gaviotas grises.
Los autos aminoran, el tráfico se congestiona. La gente gesticula
Es la hora, el arma pesa y sus tripas se siguen retorciendo.
Lo sobresalta una paloma blanca que vuela rasante sobre su cabeza.
Ciudad. Edificios cuadrados. Rectangulares. Grises apuntan al cielo azul. Hoy no va con el rebaño de desocupados, piensa.

Hoy soy libre.

¿Libre para qué?

Mira hacia la ciudad que le parece menos gris.

La bandera ondea indiferente.

La lucidez vuelve.
De pronto su pensamiento se tiñe de esperanza.

- ¡Regreso a mi pueblo! – dice tirando el arma hacia el agua que no alcanza a reflejar su cara. Gira rápidamente y se encamina decidido hacia el verde.

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...