¿Qué siente
esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta? Siente que no cuenta anécdotas
porque todo parece anodino ínfimo y repetido comparado con las anécdotas de
ahora tan estimulantes. No las cuenta porque ya las contó dos veces y no
parecen interesar. Ella podría contar que bailaban en familia, en pareja, con
los grandes, con los chicos. Ahora, en cambio, hay multitudes que se reúnen en
fabulosos recitales. Podría contar que viajó y disfrutó viendo paisajes y
gentes diferentes. Esa señora que se
hizo mayor sin darse cuenta no tiene tiempo para aburrirse, es tanto lo que
hace que no entiende cómo la gente puede aburrirse y por tanto es aburrida.
Ella siempre está rondando por la casa haciendo algo para no aburrirse, porque
no es bueno ser aburrida. No se aburre porque está cultivando sus plantas,
cocinando “algo rico” o haciendo gimnasia, hablando con amigas, leyendo el
periódico o un libro nuevo o releyendo uno viejo, escribiendo en la computadora y en el celular, saludando a los vecinos,
caminando por su barrio y también un poco más lejos... cosa que no cuenta... ¿Qué siente esa señora que se hizo mayor sin darse cuanta? ¿Quieren que les cuente? Pues esa
señora lo escribe porque para los demás no cuenta lo que cuenta.