La literatura es imaginarse o querer averiguar lo que está al otro lado: más allá del umbral de la habitación, detrás de la puerta entornada que nuestra mano empujará o de la puerta cerrada con una llave que tal vez nos estará prohibido buscar; al otro lado de un río, detrás de una silueta azul de montañas...
jueves, 23 de diciembre de 2021
FELICES FIESTAS!!
jueves, 1 de octubre de 2020
SANTA ROSA EN SANTA MARGARITA (o viceversa)
Es una tarde con “nubes y claros”. De todos modos, con mi mochila a la espalda voy a la playa. Hay una resolana agradable, poca gente alrededor y un agradable silencio. Sin darme cuenta, son las seis de la tarde, ahora si que el sol está pleno, se disiparon las nubes y no da ganas de irse, pero mi objetivo es ir hasta el Parque Santa Margarita, donde se festeja la romería anual de fin de verano. Hoy es 30 de Agosto de 2003.
Estoy en La Coruña, Galicia, España.
Aunque mañana domingo es el día principal, con el tradicional concurso
de “empanada gallega” donde se congregan sus mejores elaboradores, decido ir hoy sábado, pues seguramente habrá
menos gente.
Esta vez subo por otra entrada, pues quiero empezar por el comienzo de
la romería. Hay juegos para niños y... ¡una mezcla de olores! Pulpo, costillas,
chorizos asados, sardinas a la parrilla, y al lado de éstas elaboración de
churros solos o bañados en chocolate. Hay rosquillas cubiertas de azúcar y sin
ella. También hay vinos, cervezas, gaseosas, agua. Hay varios puestos de cada
uno, así que el oloroso humo se expande, se mezcla y se impregna en pelo, ropa,
mochila, piel, papilas olfativas y gustativas, que hacen que se me haga agua la
boca, especialmente por las sardinas.
Tenderetes
a los lados del camino, amplios y muy surtidos exhiben sus mercancías en rara
mezcla. Hay puestos de camisones, bombachas o bragas, (como quieran llamarlas),
sujetadores o corpiños, mandiles, mandilones, todo tan “antiguo” y algunos de medidas tan grandes, que me
parece estar en la aldea hace muchos años. En otro puesto se mezclan, bolsos y
carteras con coches y motos de juguetes, en el mismo muñecas y chupa chups,
papas fritas y chales, una insólita mezcla de camisetas de todos los equipos españoles
con bijouterie. Y termina el mismo puesto con las clásicas rosquillas
ensartadas en ramas verdes que cerrarán al vender con asombrosa habilidad.
Una “abraiante” (apasionante) y variada
oferta para todos los gustos, en un solo lugar.
Oyendo
música folklórica del lugar, voy llegando hasta lo más alto. El club de Leones
de Marineda, tiene aquí su carpa. Largas mesas armadas sobre caballetes con
bancos laterales albergan a cada lado a la gente que bebe vinos y cervezas y más vinos y más cervezas. Hay pulpos
precocidos que se exhiben ubicados sobre altas pilas de platos de madera, cuyos
tentáculos rojo-violáceos caen como extraños brazos llenos de granos al aire, y
que irán a parar de a tres o cuatro, a enormes cacerolas especiales de cobre reluciente,
donde la pulpeira con su sabiduría de cocinera de pulpo les dará el punto justo entre hervor y
hervor.
Ya
diviso la Casa de las Ciencias en lo alto. El sol del atardecer se refleja en
los cristales espejados y en su cúpula redondeada. Se proyecta entre los árboles,
dando un aspecto de mayor luminosidad. La fronda toda se mece con la brisa, que
a su vez acerca el sonido del alegre ritmo de panderetas y voces femeninas
entonando canciones gallegas.
Recostada en un árbol rugoso y cálido, observo metros más abajo, el anfiteatro
al aire libre, semicircular, con escalones de piedra que en realidad son
bancos, repletos de gente. No bajo, me quedo en lo alto. Desde aquí diviso el
escenario justo de frente, vacío y con diez o doce micrófonos, que prueban
minuciosamente. –Si- Sí-; No-No-SSSIII- SSSSI-
Miro a mi alrededor. A la derecha, dos jóvenes árboles ponen hermoso marco a un trozo de mar en la
lejanía, en la orilla opuesta hay una
playa, más allá de ésta un caserío
difuminados en la lejanía, bosques y finalmente unas montañas que se recortan
sobre el cielo terminando el paisaje. Un cuadro con marco y todo.
Los
aplausos me vuelven al anfiteatro, donde en filas de a dos, mujeres y hombres
con trajes típicos gallegos, vienen como en procesión, portando a Santa
Margarita sobre sus hombros. Faldas largas, rojas, con delantales negros y
blancos las mujeres. Pantalones rojos y marrones con fajas negras sobre las
camisas blancas, los hombres. Todos llevan zuecos marrones. Detrás viene la
Tuna de Veteranos de La Coruña. Típicos pantalones negros, con camisa blanca,
la faja y la amplia capa negras por
delante, pegados en la capa pequeños distintivos en miniatura de cada región
visitada, y por detrás, tienen rosetas
de colores y de cada una de ellas caen al viento cintas de raso anchas de
distintos colores. Sus mandolinas, guitarras y panderetas están calladas en
respetuoso silencio hacia la Virgen.
Desaparecen y sigo mi camino.
Hay
un hórreo de piedra del siglo XVI, fue
donado por Custodio Moratil Villa e hijos. Seis pilares lo sostienen con una
piedra redonda como botón invertido, que seguramente, impedía que las ratas
subieran hasta él.
En
los hórreos se guardaban el grano, las papas, e imagino que cada uno agregaría
algo a su uso particular.
Mide
unos cinco metros de largo, de alto medirá tres metros; uno y medio de frente con una puerta de
madera con dos antiguas bisagras de hierro. Sobre ella una fecha: MDLXXXVIII.
La
placa tiene una poesía de A. Custodio Moratil:
Tu
piedra de siglos ilumina el alma
mientras
en la tierra negra
espigan
las mazorcas
verdes
y blancas,
y ya en
el granero
se tiñe
de oro
como
fiel compañero
en el
dorado otoño.
¡Piedra
de siglos, piedra del alma... !
El
sol se despide entre los árboles, los eucaliptos se enroscan suavemente sobre
sí mismos descascarando su tronco en láminas que tapizan el suelo junto con
infinitas hojas. Su olor prevalece, penetrando suavemente por mi nariz, mi
sentido lo reconoce inmediatamente.
He
rodeado el anfiteatro bajando por un camino del lateral, me encuentro entrando
a él por el centro en el amplio espacio que separa el escenario de las gradas
de piedra. La tuna está ubicada. El director preparado con su pandereta al aire
para dar la entrada. Es el único que tiene un sombrero negro, napoleónico, pero
puesto transversalmente del medio de la frente a la nuca. El aspecto del
conjunto, es alegre y subyugante. Las cintas multicolores y las capas se mueven
con el viento. Con aparatoso ademán da comienzo la canción.
¡Qué emoción me invade! ¡Es una cueca! “Cuando pa Chile me vooy...!”. Se me ponen los
pelos de punta. Tomo nota de todo mientras canto, la gente me mira... No me importa...
Cantan la canción entera, la tercera parte se
me diluye de la memoria, pero yo palmeo, algunos me siguen. Luego viene la
ovación.
Tengo que continuar mi recorrido, así que subo nuevamente, para volver a
bajar entre tenderetes, por otro lado.
Aquí la cosa varía un poco. Hay un negro que vende relojes y anteojos,
otro que vende bolsos de todo tipo, es más negro que su campera de cuero, pelo
mota cortito, como el mío, pero más mota y renegro, y un bigote muy bien
recortado sobre su boca gruesa pero perfecta, (nunca había visto un negro con
bigote), su nariz no es tan ancha y sus ojos son absolutamente expresivos. Es
un hombre hermoso, me recuesto sobre una camioneta y escribo, mientras me
recreo mirándolo disimuladamente.
Reinicio mi camino. Hay un puesto de pan de Carral, clásico por su gusto
y consistencia que llaman bollas, circulares, grandes y con un agujero en el
medio; y bollos circulares y altos hacia el centro. Mi colesterol mira ávido
las distintas tartas de variados rellenos y cremas, las de tentador chocolate, y mi favorito, el coco.
Pero sigo estoicamente mi camino
Desciendo,
sólo veo cabezas y ropa multicolor bajando y subiendo apretujados entre tanto
puesto. En los caminos transversales, enamorados y alguna persona que quiere
escapar del abigarrado grupo.
¡Qué veo...! ¡Hay un puesto de pájaros y cotorritas de colores! Sigo
hacia allí, y veo que también tienen pececitos rojos. Mi debilidad. Los
pequeñitos a un euro, y los grandes a dos. Pues sí, me compré un pececito
grande, rojo, vivaz, que me llevo en una bolsa transparente con agua, y que
todo el mundo, especialmente los pequeños miran.
Cada vez más cerca está el olor de las sardinas que llevo en la mente y
en las papilas gustativas desde que entré. Si, ahora ya vi todo, así que voy
hacia ellas. Descarto la pulpería, la churrería, y la churrasquería, y me
recuesto decididamente en el improvisado mostrador. El asador, moreno por el
sol, sudoroso por el calor y el humo que desprende su parrilla, está allí no
más a un metro de mí. No me molesta el humo, ni el olor, me dejo impregnar.
Pido dos, que vienen con trozos de deliciosa bolla. Complemento perfecto,
autóctono, y que llega en el momento y la hora justos. Brindo interiormente con
una copa de buen Ribeiro por mi familia y mis amigos.
No
saben lo bueno que estaba. Ahora si, vuelvo por el camino transversal hacia la
salida y emprendo el regreso a casa.
ROSA FAVALE
domingo, 6 de enero de 2019
SE FUE EL 2018
Este fue un festejo muuuyyy íntimo... conmigo misma... el mismo 12 del 12
El festejo vendría después en día no laborable. Así que me arreglé lo mejor que pude.
Como verán traté de "producirme bien" para que no agobiaran los 80 y así fue.
Aquí una panorámica de la mesa... hijos, nieta, hermano, cuñado.
Aquí la parte de las amigas... Hermana incluída a mi lado.
Esta brindando por el Año Nuevo y por mi año Nuevo!
Aquí Cumpleaños Feliz mediante.
Este es el recuerdo clásico de tan emblemático y feliz acontecimiento.
Rodeada de muchas vidas, caracteres y edades diferentes, muchos maestros ya que cada uno de ellos aportó enseñanzas, experiencias, alegrías y dolores en este proceso de aprendizaje que es la vida.
Compañía maravillosa, comida estupenda que por original gustó a todos pues había de todo y muy rico.
Absolutamente recomendado por la cocina, la atención y también por el precio.
En fin, que entré en mis 80 rodeada de amor, alegría, atenciones y buenos momentos.
Los hago partícipes con la misma alegría y el mismo cariño con los que les deseo que 2019 traiga lo mejor para todos.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
FELICES FIESTAS
El mejor regalo es el que llega de corazón a corazón y es el que les brindo siempre a través de tantas comunicaciones, comentarios, post y hasta email en tantos años.
Pequeños lapsos de ausencia por diferentes motivos, pero siempre compartiendo vivencias e interesantes reportes entre nosotros, no interfieren en la amistad que se ha forjado a través de este medio.
Como diría un periodista: "Por lo menos así lo veo yo"..
Me queda dar las ¡GRACIAS! por estos años de intercambio.
Analizo la palabra ¡GRACIAS! y siento que es mucho más profunda de lo que expresamos cotidianamente.
Pienso que decir ¡GRACIAS! es desear que todas las GRACIAS desciendan hasta vosotros.
Falta agregar: ¡Los quiero amigos! Y no es sensiblería, cada uno con su aporte ha enriquecido mi vida.
domingo, 17 de diciembre de 2017
lunes, 19 de diciembre de 2016
FELICES FIESTAS... CON OBRAS DE ANTONIO BERNI
| "...Yo a Juanito y a Ramona los hice precisamente en collage, con materiales de rezago, porque era el entorno en que ellos vivían; y así no apelaban justamente a lo sentimentalista. Yo les puse nombre y apellido a una multitud de anónimos, desplazados, marginados niños y humilladas mujeres; y los convertí en símbolo, por una cuestión exactamente de sentimiento. Los rodeé de la materia en que desenvolvían sus desventuras, para que, de lo sentido, brotara el testimonio." "Yo a Juanito Laguna lo veo y lo siento como el arquetipo que es; arquetipo de una realidad argentina y latinoamericana, lo siento como expresión de todos los Juanitos Laguna que existen. Para mí no es un individuo, una persona: es un personaje... En él están fundidos muchos chicos y adolescentes que yo he conocido, que han sido mis amigos, con los que he jugado en la calle..."
LA NAVIDAD DE JUANITO LAGUNA es uno de los tantos cuadros que pintó Berni relacionados con este niño.
Sencillo y realista describió pintando la vida de este niño.
Simplemente quiero desearles:
PAZ
AMOR
SALUD
ALEGRÍAS
SERENIDAD
Y
MUCHAS FELICIDADES
Abrazos cariñosos para siempre que lo necesiten.
|
lunes, 21 de diciembre de 2015
DULCE NAVIDAD Y HERMOSO AÑO 2016
domingo, 22 de diciembre de 2013
¡MUCHAS FELICIDADES!
sábado, 9 de febrero de 2013
EL FENÓMENO ESTROBOSCÓPICO
lunes, 9 de enero de 2012
LA BUENA VIDA
Múltiples deseos se entrecruzan en Navidades y para el año que se inicia. Olvidamos o apartamos un poco los momentos difíciles o dolorosos, para unirnos en un deseo Universal, sin religión ni creencia, para desearnos lo mejor desde todas las latitudes.
Con poco o mucho, con restricciones o sin ellas, todos nos aprestamos a vivir buenos momentos aunque para muchos haya habido que superar pasadas o recientes situaciones difíciles o dolorosas, todos se unieron con más o menos entusiasmo a la reunión familiar o de amigos.
Puedo decir que he sido feliz, la reunión con amigas entrañables estuvo llena de anécdotas, relatos, brindis, abrazos y besos.
También fue un disfrute la reunión con primos y primas con sus respectivas parejas. Recuerdos de familia, relatos que algunos cuentan de una manera y otros de otra agregan más amor a los años idos, con padres y madres que ya no están, con primos que también se fueron al igual que algunas de sus parejas.
La vida da y quita, pero nos compensa si los que quedamos estamos unidos ya sea por teléfono, email o en persona. Lo importante es que el mágico cordón no se corte, que el corazón escuche al otro y responda las llamadas.
Así sigue la comunicación con amigas y amigos lejanos, que en andanzas por otros lugares hemos ido cosechando y con quien nos comunicamos vía Internet, Skype o con la mágica tarjeta para escucharnos mejor…
También están los que incorporamos a nuestra vida a través de los blogs, cada uno en su estilo, cada uno con sus gustos particulares, sus alegrías, sus problemas, su inspiración y creatividad, protestas y reclamos, sus hobbies o simplemente en afectuoso intercambio. Aquí sería imposible poner referencias individuales, pues la lista es larga. Todos ellos son partícipes de un trocito de mi Buena Vida, por ello también este relato-homenaje.
Qué decir de Facebook, el gran salón donde hay solitarios, ocasionales, habitués, con los que participamos en sus vidas o los hacemos participar de las nuestras, en una ráfaga breve de fotos o comentarios.
Los buenos vecinos, esos cotidianos que saludamos cordialmente y que sabemos que están cuando necesitamos algo o viceversa. Con costumbres que todavía mantenemos en brindar en casa de uno u otro luego de nuestro brindis íntimo. Breves e intensos momentos de simpatía y cariño, donde cada uno sabe un poquito del otro…
Están los que se aíslan y no gustan de tanto festejo y que protestan pero que hay que respetar en sus ideas y razonamientos. No menos queridos por ello e incorporados con paciencia, amor y sonrisas.
Incluyo a los comerciantes de la zona, en la que la compra es habitual y que pacientemente elijen mejor la mercadería o la que tenemos que desechar en casa, pacientemente también, cuando viene un poco deteriorada aunque el reclamo no falte luego.
Y luego están los ocasionales anónimos: choferes de bus, dependientas varias, el de la ventanilla del banco, el barrendero de la calle, el del medidor del gas o la luz y tantos otros que se han cruzado circunstancialmente en estos días en mi Buena Vida.
Todos, todos con una sonrisa, con buenos deseos, que seguramente también querrán para sí, puesto que no es fácil para nadie sobrellevar los inconvenientes que nos presenta el diario vivir.
Finalmente la Gran Reunión Familiar, aquí y allá, con esfuerzo de las amas de casa y sus exquiseteces, con el buen vino y la mejor sonrisa, con la mejor voluntad pues sabemos del esfuerzo que implica reunir a todos. Y por sobre todo: con mucho amor.
Por supuesto que siempre hubo una lágrima o una tristeza en el corazón, pero también esa se compartió; como debe ser...
Por todo ello escribo esta reflexión que inicia el dos mil doce. Año bisiesto en el que cumplirá años mi hija este veintinueve de febrero.
Posiblemente olvide algo que también colaboró a pasar estas fiestas con tranquilidad, brindis varios y muchos y muy buenos amores.
Agradezco la Buena Vida, estos momentos de Felicidad que quiero queden aquí para compartir con el que desee y para releerlos cuando haga falta.
UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER
https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO. Poco para decir q...




















