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jueves, 23 de diciembre de 2021

FELICES FIESTAS!!

 

LOS AMIGOS SON COMO LAS ESTRELLAS 

QUE,

AUNQUE NO PUEDAS VERLAS,
 
SABES QUE SIEMPRE

 ESTÁN AHÍ.





      A todos les deseo muy buenas fiestas.

     Salud, alegrías y bienestar. 

     Hasta el año que viene.

    ¡SEAN FELICES!



jueves, 1 de octubre de 2020

SANTA ROSA EN SANTA MARGARITA (o viceversa)

    Es una tarde con “nubes y claros”. De todos modos, con mi mochila a la espalda voy a la playa. Hay una resolana agradable, poca gente alrededor y un agradable silencio. Sin darme cuenta, son las seis de la tarde, ahora si que el sol está pleno, se disiparon las nubes y no da ganas de irse, pero mi objetivo es ir hasta el Parque Santa Margarita, donde se festeja la romería anual de fin de verano. Hoy es 30 de Agosto de 2003.

     Estoy en La Coruña, Galicia, España.

     Aunque mañana domingo es el día principal, con el tradicional concurso de “empanada gallega” donde se congregan sus mejores elaboradores,  decido ir hoy sábado, pues seguramente habrá menos gente.

     Esta vez subo por otra entrada, pues quiero empezar por el comienzo de la romería. Hay juegos para niños y... ¡una mezcla de olores! Pulpo, costillas, chorizos asados, sardinas a la parrilla, y al lado de éstas elaboración de churros solos o bañados en chocolate. Hay rosquillas cubiertas de azúcar y sin ella. También hay vinos, cervezas, gaseosas, agua. Hay varios puestos de cada uno, así que el oloroso humo se expande, se mezcla y se impregna en pelo, ropa, mochila, piel, papilas olfativas y gustativas, que hacen que se me haga agua la boca, especialmente por las sardinas.

     Tenderetes a los lados del camino, amplios y muy surtidos exhiben sus mercancías en rara mezcla. Hay puestos de camisones, bombachas o bragas, (como quieran llamarlas), sujetadores o corpiños, mandiles, mandilones, todo tan “antiguo”  y algunos de medidas tan grandes, que me parece estar en la aldea hace muchos años. En otro puesto se mezclan, bolsos y carteras con coches y motos de juguetes, en el mismo muñecas y chupa chups, papas fritas y chales, una insólita mezcla de camisetas de todos los equipos españoles con bijouterie. Y termina el mismo puesto con las clásicas rosquillas ensartadas en ramas verdes que cerrarán al vender con asombrosa habilidad.

     Una “abraiante” (apasionante) y variada oferta para todos los gustos, en un solo lugar.

     Oyendo música folklórica del lugar, voy llegando hasta lo más alto. El club de Leones de Marineda, tiene aquí su carpa. Largas mesas armadas sobre caballetes con bancos laterales albergan a cada lado a la gente que bebe vinos y cervezas  y más vinos y más cervezas. Hay pulpos precocidos que se exhiben ubicados sobre altas pilas de platos de madera, cuyos tentáculos rojo-violáceos caen como extraños brazos llenos de granos al aire, y que irán a parar de a tres o cuatro, a enormes cacerolas especiales de cobre reluciente, donde la pulpeira con su sabiduría de cocinera de pulpo  les dará el punto justo entre hervor y hervor.

     Ya diviso la Casa de las Ciencias en lo alto. El sol del atardecer se refleja en los cristales espejados y en su cúpula redondeada. Se proyecta entre los árboles, dando un aspecto de mayor luminosidad. La fronda toda se mece con la brisa, que a su vez acerca el sonido del alegre ritmo de panderetas y voces femeninas entonando canciones gallegas.

     Recostada en un árbol rugoso y cálido, observo metros más abajo, el anfiteatro al aire libre, semicircular, con escalones de piedra que en realidad son bancos, repletos de gente. No bajo, me quedo en lo alto. Desde aquí diviso el escenario justo de frente, vacío y con diez o doce micrófonos, que prueban minuciosamente. –Si- Sí-; No-No-SSSIII- SSSSI-

     Miro a mi alrededor. A la derecha, dos jóvenes árboles ponen  hermoso marco a un trozo de mar en la lejanía,  en la orilla opuesta hay una playa,  más allá de ésta un caserío difuminados en la lejanía, bosques y finalmente unas montañas que se recortan sobre el cielo terminando el paisaje. Un cuadro con marco y todo.

     Los aplausos me vuelven al anfiteatro, donde en filas de a dos, mujeres y hombres con trajes típicos gallegos, vienen como en procesión, portando a Santa Margarita sobre sus hombros. Faldas largas, rojas, con delantales negros y blancos las mujeres. Pantalones rojos y marrones con fajas negras sobre las camisas blancas, los hombres. Todos llevan zuecos marrones. Detrás viene la Tuna de Veteranos de La Coruña. Típicos pantalones negros, con camisa blanca, la faja y la amplia capa negras  por delante, pegados en la capa pequeños distintivos en miniatura de cada región visitada, y por detrás, tienen  rosetas de colores y de cada una de ellas caen al viento cintas de raso anchas de distintos colores. Sus mandolinas, guitarras y panderetas están calladas en respetuoso silencio hacia la Virgen.

     Desaparecen y sigo mi camino.

     Hay un hórreo de piedra del siglo XVI,  fue donado por Custodio Moratil Villa e hijos. Seis pilares lo sostienen con una piedra redonda como botón invertido, que seguramente, impedía que las ratas subieran hasta él.

     En los hórreos se guardaban el grano, las papas, e imagino que cada uno agregaría algo a su uso particular.

     Mide unos cinco metros de largo, de alto medirá tres metros;  uno y medio de frente con una puerta de madera con dos antiguas bisagras de hierro. Sobre ella una fecha: MDLXXXVIII.

     La placa tiene una poesía de A. Custodio Moratil:

 

Tu piedra de siglos ilumina el alma

mientras en la tierra negra

espigan las mazorcas

verdes y blancas,

y ya en el granero

se tiñe de oro

como fiel compañero

en el dorado otoño.

¡Piedra de siglos, piedra del alma... !

 

    El sol se despide entre los árboles, los eucaliptos se enroscan suavemente sobre sí mismos descascarando su tronco en láminas que tapizan el suelo junto con infinitas hojas. Su olor prevalece, penetrando suavemente por mi nariz, mi sentido lo reconoce inmediatamente.

     He rodeado el anfiteatro bajando por un camino del lateral, me encuentro entrando a él por el centro en el amplio espacio que separa el escenario de las gradas de piedra. La tuna está ubicada. El director preparado con su pandereta al aire para dar la entrada. Es el único que tiene un sombrero negro, napoleónico, pero puesto transversalmente del medio de la frente a la nuca. El aspecto del conjunto, es alegre y subyugante. Las cintas multicolores y las capas se mueven con el viento. Con aparatoso ademán da comienzo la canción.

     ¡Qué emoción me invade! ¡Es una cueca!  “Cuando pa Chile me vooy...!”. Se me ponen los pelos de punta. Tomo nota de todo mientras canto, la gente me mira...  No me importa...

Cantan la canción entera, la tercera parte se me diluye de la memoria, pero yo palmeo, algunos me siguen. Luego viene la ovación.

      Tengo que continuar mi recorrido, así que subo nuevamente, para volver a bajar entre tenderetes, por otro lado.

     Aquí la cosa varía un poco. Hay un negro que vende relojes y anteojos, otro que vende bolsos de todo tipo, es más negro que su campera de cuero, pelo mota cortito, como el mío, pero más mota y renegro, y un bigote muy bien recortado sobre su boca gruesa pero perfecta, (nunca había visto un negro con bigote), su nariz no es tan ancha y sus ojos son absolutamente expresivos. Es un hombre hermoso, me recuesto sobre una camioneta y escribo, mientras me recreo mirándolo disimuladamente.

     Reinicio mi camino. Hay un puesto de pan de Carral, clásico por su gusto y consistencia que llaman bollas, circulares, grandes y con un agujero en el medio; y bollos circulares y altos hacia el centro. Mi colesterol mira ávido las distintas tartas de variados rellenos y cremas, las de  tentador chocolate, y mi favorito, el coco. Pero sigo estoicamente mi camino

     Desciendo, sólo veo cabezas y ropa multicolor bajando y subiendo apretujados entre tanto puesto. En los caminos transversales, enamorados y alguna persona que quiere escapar del abigarrado grupo.

     ¡Qué veo...! ¡Hay un puesto de pájaros y cotorritas de colores! Sigo hacia allí, y veo que también tienen pececitos rojos. Mi debilidad. Los pequeñitos a un euro, y los grandes a dos. Pues sí, me compré un pececito grande, rojo, vivaz, que me llevo en una bolsa transparente con agua, y que todo el mundo, especialmente los pequeños miran.

     Cada vez más cerca está el olor de las sardinas que llevo en la mente y en las papilas gustativas desde que entré. Si, ahora ya vi todo, así que voy hacia ellas. Descarto la pulpería, la churrería, y la churrasquería, y me recuesto decididamente en el improvisado mostrador. El asador, moreno por el sol, sudoroso por el calor y el humo que desprende su parrilla, está allí no más a un metro de mí. No me molesta el humo, ni el olor, me dejo impregnar. Pido dos, que vienen con trozos de deliciosa bolla. Complemento perfecto, autóctono, y que llega en el momento y la hora justos. Brindo interiormente con una copa de buen Ribeiro por mi familia y mis amigos.

     No saben lo bueno que estaba. Ahora si, vuelvo por el camino transversal hacia la salida y emprendo el regreso a casa.

                                                                                  ROSA FAVALE

domingo, 6 de enero de 2019

SE FUE EL 2018

Y lo despedimos celebrando mis interesantes, hermosos e instructivos 80 años.
Este fue un festejo muuuyyy íntimo... conmigo misma... el mismo 12 del 12
El festejo vendría después en día no laborable. Así que me arreglé lo mejor que pude.
Como verán traté de "producirme bien" para que no agobiaran los 80 y así fue.
 Aquí una panorámica de la mesa... hijos, nieta, hermano, cuñado.
Aquí  la parte de las amigas... Hermana incluída a mi lado.
Esta brindando por el Año Nuevo y por mi año Nuevo!
Aquí Cumpleaños Feliz mediante.
Este es el  recuerdo clásico de tan emblemático y feliz acontecimiento.

Rodeada de muchas vidas, caracteres y edades diferentes,  muchos maestros ya que cada uno  de ellos aportó enseñanzas, experiencias, alegrías y dolores en este proceso de aprendizaje que es la vida.

Compañía maravillosa, comida estupenda que por original gustó a todos pues había de todo y muy rico.
Absolutamente recomendado por la cocina, la atención y también por el precio.

En fin, que entré en mis 80 rodeada de amor, alegría, atenciones y buenos momentos.

Los hago partícipes con la misma alegría y el mismo cariño con los que les deseo que 2019 traiga lo mejor para todos.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

FELICES FIESTAS


El mejor regalo es el que llega de corazón a corazón y es el que les brindo siempre a través de tantas comunicaciones, comentarios, post y hasta email en tantos años.

Pequeños lapsos de ausencia por diferentes motivos, pero siempre compartiendo vivencias e interesantes reportes entre nosotros, no interfieren en  la amistad que se ha forjado  a través de este medio.

Como diría un periodista: "Por lo menos así lo veo yo"..

Me queda dar  las ¡GRACIAS! por estos años de intercambio.

Analizo la palabra ¡GRACIAS! y siento que es mucho más profunda de lo que expresamos cotidianamente.

Pienso que decir ¡GRACIAS! es desear que todas las GRACIAS desciendan hasta vosotros.

Falta agregar: ¡Los quiero amigos! Y no es sensiblería, cada uno con su aporte ha enriquecido mi vida.

lunes, 19 de diciembre de 2016

FELICES FIESTAS... CON OBRAS DE ANTONIO BERNI

"...Yo a Juanito y a Ramona los hice precisamente en collage, con materiales de rezago, porque era el entorno en que ellos vivían; y así no apelaban justamente a lo sentimentalista. Yo les puse nombre y apellido a una multitud de anónimos, desplazados, marginados niños y humilladas mujeres; y los convertí en símbolo, por una cuestión exactamente de sentimiento. Los rodeé de la materia en que desenvolvían sus desventuras, para que, de lo sentido, brotara el testimonio."

"Yo a Juanito Laguna lo veo y lo siento como el arquetipo que es; arquetipo de una realidad argentina y latinoamericana, lo siento como expresión de todos los Juanitos Laguna que existen. Para mí no es un individuo, una persona: es un personaje... En él están fundidos muchos chicos y adolescentes que yo he conocido, que han sido mis amigos, con los que he jugado en la calle..."

LA NAVIDAD DE JUANITO LAGUNA es uno de los tantos cuadros que pintó Berni relacionados con este niño.
Sencillo y realista describió pintando la vida de este niño.
Simplemente quiero desearles:
PAZ
AMOR
SALUD
ALEGRÍAS
SERENIDAD
Y
MUCHAS FELICIDADES

Abrazos cariñosos para siempre que lo necesiten.






lunes, 21 de diciembre de 2015

DULCE NAVIDAD Y HERMOSO AÑO 2016

Vengo a desearles a todos
sinfín de buenas premisas
pero la musa es esquiva,
más persisto en el intento
pues expreso lo que siento
cuando a todos les deseo
que pasen buenos momentos.

Parece que mi cerebro
solo queda en el intento
pero veo sus sonrisas
y eso ya me da contento.

Buscando a la inspiración
que hace rato se ha dormido
quise poner unas rimas
pero burdo me ha salido.

Para despedir este año
que vino tan retorcido
quise ponerle humor
veremos si a lo mejor
2016 nos trae
TRANQUILIDAD, PAZ Y AMOR
SALUD, ALEGRÍA Y TRABAJO.

Pues es hora que vivamos
con estos  dones nombrados
un 2016 mejor
con familiares y amigos.

Buscando a la inspiración
que hace rato se ha dormido
quise poner unas rimas
pero burdo me ha salido.

domingo, 22 de diciembre de 2013

¡MUCHAS FELICIDADES!


MUCHAS FELICIDADES

Esta mañana me levanté… No me levanté… Me desperté
mirando hacia la puerta que da al jardín.
Vi el Papá Noel colgado.
Tiene una barba blanca diferente
y una carita de porcelana preciosa
con las manos abiertas y los brazos extendidos
como diciendo:
Pasen aquí hay bendiciones para todos.
Es casi simbólico porque evidentemente
Papá Noel es un símbolo, tal vez un arquetipo…
Bueno… Pues… eh… a mi me encanta mirarlo.
Tiene una serenidad impresionante
que a lo mejor es un reflejo de mí serenidad…

Pero volvamos a las Muchas Felicidades.
Sigo mirando hacia la puerta y estoy pensando
que eso de desear Muchas Felicidades
es bastante más profundo de lo que significa la frase.
En realidad, estaba pensando esta mañana
que ya es una felicidad despertarse,
que soy feliz porque ayer hicimos una muestra de teatro
y salió bien…
Más que nada es por el intercambio,
la camaradería, el amor de los compañeros
y también del público…
Porque entre el público había amigos y familiares
de los compañeros y míos, entre ellos mi hermana y su amiga.
Entonces pienso que esa fue, una felicidad…
Y ya son dos, despertarse así, tan bien, y aparte
ser feliz con lo sucedido anoche…
Con la cena, con la pizza,
con la cerveza, con la sonrisa,
con el intercambio, con la alegría…
Fueron Muchas Felicidades…

Hmmm… otra de las felicidades
Es el pan dulce que trajo mi hija…
Estaba rico…
Otra de las felicidades
es saber que uno puede ir a comprar una atención.
Un regalito es eso…  Es un deseo de que la otra persona
tenga una parte de las Muchas Felicidades que una desea.

Muchas Felicidades es poder estar aquí
en este dormitorio con aire acondicionado
con el calor agobiante que hace…
Otra de las Muchas Felicidades es tener luz
cuando en muchas partes de Buenos Aires no la hay,
pobre gente, no tienen ni heladera, ni ascensor, ni agua.
Entonces imagínense que gran parte de las Muchas Felicidades
representa para mí estar en este lugar
tan fresco y tranquilo.

Hmmm… Otras de las Muchas Felicidades son los llamados,
Los emails, los saludos… los abrazos…
En realidad, ¿sabemos lo que significa decir Muchas Felicidades?
Buscamos la gran Felicidad que sí,
puede ser que la haya en algún momento de la vida,
pero la vida está hecha con pequeños momentos de Muchas Felicidades
que tenemos que saber aprovechar,
que tenemos que saber disfrutar y también compartir.

Es un divague… por supuesto…
Pero… es otra parte de las Muchas Felicidades…
Poder compartir, por este medio, por otro medio,
por cualquier medio las Muchas Felicidades que tengo
para que los que me rodeen también tengan
Muchas Felicidades y que sepan apreciarlas…
sentirlas… y  soltarlas,
Porque eso es:  Muchas Felicidades…

Les deseo Muchas Felicidades,
sobre todo les deseo que sepan verlas...
Que sepan atesorarlas…
Que sepan compartirlas…

Gracias:

Rosa María Favale Macías.






sábado, 9 de febrero de 2013

EL FENÓMENO ESTROBOSCÓPICO

  La inquietante suma de movimientos de piernas y brazos aumentaba a límites máximos para Lucía. Sus hermanos prometieron colaborar en la animación sonora y lumínica. Roberto se ocuparía de la música y Germán dijo que pondría efectos especiales de luz.

   Ella prometió a su hijo Juan que festejaría su décimo tercer cumpleaños en casa, ahora no estaba segura de haber hecho lo correcto.
   El salón ornamentado con guirnaldas, globos, leyendas de feliz cumpleaños ya no le parecía tan acertado. Su hijo era mayor, una leve pelusilla sobre sus labios, aunque rubia, ya denotaba cambios hormonales incuestionables. Esto se hizo más notorio al ver llegar a sus amigas de esbozadas formas, unas con coquetería manifiesta y otras con más timidez.
Piernas, brazos y ombligos al aire, peercens, pelos con mechones de color, plataformas, pantalones ajustadísimos, shorts  y minis muy minis, blusas mínimas eran un todo que  se movía produciendo efectos de color contrastantes.
   Risas, sonrisas, chillidos, miradas tentadoras, aproximaciones y retiradas se mezclaban en la danza. La actitud de Juan y sus amigos en la reunión, también era sorprendente. Sus cuchicheos, sus miradas, aunque no exentas de un rastro infantil, denotaban intereses más profundos y necesidades más imperiosas.
   Con marcada tendencia conquistadora se acercaba, miraba profundamente a las chicas, las pupilas encendidas, rozando brazos y acercando a mínimos las cabezas, probando, tentando.
   Ernesto prometió llegar temprano. Roberto y Germán solventaban la situación con una leve complicidad hacia el grupo. Los raros efectos de luces modificaban los movimientos de la danza, los destellos rapidísimos, rítmicos, regulares y prácticamente instantáneos, permanecían una fracción de segundo, luego en igual fracción oscuridad y vuelta a brillar uniéndose al ritmo de la música. Todo hacía que a pesar del bullicio la escena se asemejara a las viejas películas mudas.
  Lucía sí que estaba muda. En un rincón, fascinada, casi hipnotizada optó por ir a cambiarse antes que llegara Ernesto. Se puso algo más “moderno”. Luego se acercó a Roberto ofreciéndole un refresco. Su hermano usaba los recursos del sintetizador produciendo sonidos de tambores, címbalos, explosiones, truenos, olas. Consustanciado por la aceptación de los jóvenes, las luces y por sobre todo por la alegría de su sobrino, parecía haber rejuvenecido y también él se contorsionaba y movía pies y brazos en su lugar.
   Germán era más calmo, Lucía miraba a sus hermanos como parte de las infinitas facetas de las luces viendo en ese momento y lugar, cosas que desconocía de ellos.
   Su marido llegó para sacarla de sus reflexiones. Saludó a Juan con las clásicas palmaditas y el beso diario. Juan se movió rápido, como si ya fuese grande para esas demostraciones en público. Sí, el hijo había crecido. Tanto, que con desconocido gesto caballeroso distribuía vasos, sandwichs, pizzas y bebida entre sus alborotadores amigos.
   Lucía se acercó para tener el privilegio de ser servida también, pero en clásico gesto doméstico Juan le pasó la bandeja para deshacerse de ella. Se asombró de la rapidez con que su hijo se liberó de las dos.
 Ernesto como era habitual en él, con infinita paciencia, depositó la bandeja  sobre la mesa y la tomó de la cintura obligándola  a moverse al son de la nueva música.
 Juan los miraba de reojo, ella no quería saber lo que estaba pensando, sus amigos se dedicaban a las jovencitas, comer y bailar.
 Algunas chicas los miraban soñadoras.
 Sus hermanos en lo suyo, participando del movimiento general.
  Percibía aromas que le llegaban mezclados, perfumes, comida, transpiración, calor de iluminación, pero el más nítido era el que emanaba del cuello de Ernesto cada vez que se aproximaba con cierto dejo seductor.
  Dentro del gabinete acústico los parlantes reproducían graves y agudos, ruidos y armónicos acompañando el cambio en la nueva estructura familiar sin que en ella existieran deformaciones perceptibles.
  El fenómeno estroboscópico lo llenaba todo de una rara magia cambiante. 
  Lucía integró la nueva experiencia a su ser y se dejó llevar...

lunes, 9 de enero de 2012

LA BUENA VIDA

Más que llamar felicidad a las horas vividas, puedo llamarla Buena Vida.

Múltiples deseos se entrecruzan en Navidades y para el año que se inicia. Olvidamos o apartamos un poco los momentos difíciles o dolorosos, para unirnos en un deseo Universal, sin religión ni creencia, para desearnos lo mejor desde todas las latitudes.

Con poco o mucho, con restricciones o sin ellas, todos nos aprestamos a vivir buenos momentos aunque para muchos haya habido que superar pasadas o recientes situaciones difíciles o dolorosas, todos se unieron con más o menos entusiasmo a la reunión familiar o de amigos.

Puedo decir que he sido feliz, la reunión con amigas entrañables estuvo llena de anécdotas, relatos, brindis, abrazos y besos.

También fue un disfrute la reunión con primos y primas con sus respectivas parejas. Recuerdos de familia, relatos que algunos cuentan de una manera y otros de otra agregan más amor a los años idos, con padres y madres que ya no están, con primos que también se fueron al igual que algunas de sus parejas.

La vida da y quita, pero nos compensa si los que quedamos estamos unidos ya sea por teléfono, email o en persona. Lo importante es que el mágico cordón no se corte, que el corazón escuche al otro y responda las llamadas.

Así sigue la comunicación con amigas y amigos lejanos, que en andanzas por otros lugares hemos ido cosechando y con quien nos comunicamos vía Internet, Skype o con la mágica tarjeta para escucharnos mejor…

También están los que incorporamos a nuestra vida a través de los blogs, cada uno en su estilo, cada uno con sus gustos particulares, sus alegrías, sus problemas, su inspiración y creatividad, protestas y reclamos, sus hobbies o simplemente en afectuoso intercambio. Aquí sería imposible poner referencias individuales, pues la lista es larga. Todos ellos son partícipes de un trocito de mi Buena Vida, por ello también este relato-homenaje.

Qué decir de Facebook, el gran salón donde hay solitarios, ocasionales, habitués, con los que participamos en sus vidas o los hacemos participar de las nuestras, en una ráfaga breve de fotos o comentarios.

Los buenos vecinos, esos cotidianos que saludamos cordialmente y que sabemos que están cuando necesitamos algo o viceversa. Con costumbres que todavía mantenemos en brindar en casa de uno u otro luego de nuestro brindis íntimo. Breves e intensos momentos de simpatía y cariño, donde cada uno sabe un poquito del otro…

Están los que se aíslan y no gustan de tanto festejo y que protestan pero que hay que respetar en sus ideas y razonamientos. No menos queridos por ello e incorporados con paciencia, amor y sonrisas.

Incluyo a los comerciantes de la zona, en la que la compra es habitual y que pacientemente elijen mejor la mercadería o la que tenemos que desechar en casa, pacientemente también, cuando viene un poco deteriorada aunque el reclamo no falte luego.

Y luego están los ocasionales anónimos: choferes de bus, dependientas varias, el de la ventanilla del banco, el barrendero de la calle,  el del medidor del gas o la luz y tantos otros que se han cruzado circunstancialmente en estos días  en mi Buena Vida.
Todos, todos con una sonrisa, con buenos deseos, que seguramente también querrán para sí, puesto que no es fácil para nadie sobrellevar los inconvenientes que nos presenta el diario vivir.

Finalmente la Gran Reunión Familiar, aquí y allá, con esfuerzo de las amas de casa y sus exquiseteces, con el buen vino y la mejor sonrisa, con la mejor voluntad pues sabemos del esfuerzo que implica reunir a todos.  Y por sobre todo: con mucho amor.

Por supuesto que siempre hubo una lágrima o una tristeza en el corazón, pero también esa se compartió; como debe ser...

Por todo ello escribo esta reflexión que inicia el dos mil doce. Año bisiesto en el que cumplirá años mi hija este veintinueve de febrero.

Posiblemente olvide algo que también colaboró a pasar estas fiestas con tranquilidad, brindis varios y muchos y muy buenos amores.
Agradezco la Buena Vida, estos momentos de Felicidad que quiero queden aquí para compartir con el que desee y para releerlos cuando haga falta.



UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...