¿Qué siente esa
señora que se hizo mayor sin darse cuenta? Salió del cascarón y anotó en su
agenda: Cambiar la rutina. Mala consejera es la rutina y en el invierno se hace
más rutinaria. La señora mayor no pide perdón por las repeticiones porque
explican mejor lo que siente. Muchos días de niebla persistente nieblan las
ganas. Muchos días de cien por cien de humedad crean cortocircuitos en las
neuronas. Muchos días de llovizna molesta dejan los pisos pegajosos y
resbaladizos. Son muchos días de
acumular ropa porque no se seca y esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta,
no lava pero se da cuenta de lo útil que sería tener un secarropas. Pero como
todo pasa y la vida es pasar, hoy salió el sol, la lavadora la acompañó con
sus movimientos casi toda la mañana. Volvió a leer la agenda con su sabio
consejo: Cambiar la rutina. Y dejó de mirar programas de televisión anodinos y
truculentos. Que mirar por mirar es como enterrarse antes de tiempo en una
tumba imaginaria, así que no se tumba más en la cama porque dejó de ser una
tumba con el firme propósito de no tumbarse más.