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lunes, 12 de octubre de 2020

ESTADOS DEL ESPÍRITU - ESTADOS DEL CUERPO

 

     Poner en palabras lo que me sucede es difícil, máxime cuando una pasó parte de su vida tratando de alentar a los demás a superarse y en la atención de sus dolores físicos y emocionales.

     Conocer el fondo de cada emoción o trauma me hacen reconocerme y ver que no es tan fácil salir de la situación que lo produce. Es una desazón que pasa por lo que le sucede a una y se suma a lo que pasa alrededor, a los otros.

     El país todo está conmocionado. Hasta la tierra sufre, falta agua del cielo. El cielo se quedó sin llanto, la tierra sufre y se calcina, el entorno se hace cada vez más árido flora y fauna diezmadas por el fuego que todo lo consume.

     En momentos en que la pandemia arrasa hay vidas que se fueron o que no serán las mismas al recuperarse de secuelas mayores o menores del cuerpo y del espíritu que perdurarán en los afectados y su entorno. Somos como la tierra y parte de ella.

     No se trata de ser fatalista sino de ver la realidad que vivimos. No se pueden soslayar los hechos la desorientación que producen. Mientras tanto poderes ocultos y no tanto acrecientan fortunas, poder, e intereses propios dando ejemplos que algunos sectores de la población copian y aprovechan como rapiña.

     La tierra sufre, el pueblo sufre y como contrapunto de todo están los nobles, los que dan todo, hasta la propia vida por aplacar el fuego, por mitigar el dolor y la enfermedad.

     El desánimo llega y cada vez es más difícil superar tanto dolor y soledad. Hacer cosas no alcanza si no tienen un objetivo mayor que “ocupar el tiempo”

     Hasta que todo se recomponga seguiremos con cambios imprevistos en trabajos, relaciones, tareas, economía y soportando la necedad de políticos, asesores, órdenes contra órdenes   y ensayos que solo son para el pueblo sufriente.

sábado, 3 de octubre de 2020

CUMPLEAÑOS EN PANDEMIA

 





   Es realmente molesto, que no doloroso, porque siempre es un fiesta que la familia o amigos cumplan años. Hasta ahora no publicaba nada porque estaba inmovilizada por las situaciones que generó esta pandemia.

   Vencido ese impedimento gracias a mis amigos blogueros que siempre estuvieron apoyándome y alentándome a resurgir de entre las cenizas. Aquí estoy compartiendo momentos felices.

   Después de varios meses saqué un permiso para viajar a ver a mi hijo que era el cumpleañero. En realidad el permiso que dan no sirve de mucho, yo diría que de nada. No hubo ningún control que revisara el mismo al “cruzar La General Paz”. Es decir de provincia de Buenos Aires a Ciudad de Buenos Aires. Vivo a diez minutos del puente de Liniers que es el que cruza de un lado a otro.

   Para comenzar los permisos son un engaño total. Se sacan por la página de internet. Piden temperatura, una puede poner la que quiere, varios ítems sobre síntomas, una pone que no a todo, dirección y documento de una y del que iba a ver, motivo, atención, trabajo, etc.

   Mi hijo tiene una disminución auditiva importante, así que si me preguntaran diría que tenía que acompañarlo para prestarle mi oreja…

    He ahí mi permiso, experiencia en viajar en colectivo, subir por la parte de atrás, ubicarse en asientos separados estratégicamente, barbijo, alcohol en gel una vez ubicada, no tocar nada hasta bajar en destino, alcohol en gel nuevamente al bajar, y llegada.

   Portero, eléctrico, mi hijo que abre, entrar, alcohol en calzado, quitar el tapa boca, lavado de manos y… abrazo… FELIZ CUMPLEAÑOS!!

   Salimos a sacar al perro, Bronco feliz, volvimos, entrar, alcohol en calzado, y patas de perro, quitar tapaboca, lavado de manos y a preparar una rica pizza de salsa de tomates, cebolla, atún, queso y huevo duro, conversación, risas, brindis y llega mi hija que venía de trabajar, cumple con el protocolo… Más pizza y brindis. Choco torta con velita y todo.  Y así transcurrió el cumpleaños de mi hijo. Sencillo, alegre y amoroso.

   Para volver, viajamos juntas pues Viviana vive en mi casa. Lo mismo que para venir, cumpliendo nosotras el protocolo y sin impedimentos ni controles.

viernes, 15 de mayo de 2020

CONVERSACIONES CON EL PAPEL 20




Cuánto hace que no conversamos papel… Un desgano infinito me invade en esta cuarentena. Extraño tanto la movilidad a la que estaba acostumbrada. Pasé solo a tareas que exige esta cuarentena que ya lleva cincuenta días. Limpiar, desinfectar, pensar en compras esenciales, encontrar el medio de hacerlas sin romper esa cuarentena, pero aun así arriesgarme a salir para lo indispensable. Sabes que me gusta elegir lo que compro papel, ver los precios, aunque eso de ver ahora es difícil porque en las verdulerías del barrio no hay precios puestos, atienden de la puerta para afuera así que no se puede controlar la calidad y menos la balanza.  Pobre el que no tiene remanente o que no sabe administrarse cocinar o usar los elementos de la mejor manera para no gastar tanto. La carnicería igual, por respeto a la gente que espera manteniendo su distancia, es difícil elegir rápidamente y más si no está el producto que tenías pensado y reemplazar lo pensado por otra cosa de acuerdo al bolsillo. Esta pandemia no es solo de salud, también la economía la está sufriendo y mucho. A medida que te cuento veo que empecé por las dificultades prácticas. Las otras las del alma y de las emociones son las que más hacen mella en mi carácter y por ello más difíciles de expresar. No poder abrazar, besar, conversar a distancia normal, reírse a carcajadas, todo, todo vedado. Un bozal en la boca. Un bozal en el alma que necesita ese contacto emocional y físico. Me hace bien hablar contigo papel, creí que no iba a poder hacerlo. Tanto es lo que uno se retiene, que no se permite, que hasta hablar con el papel se hace difícil. Se extrañan los grandes amores, los pequeños amores, los grandes afectos, los pequeños afectos, se extrañan las conversaciones profundas y las intrascendentes. Ahora todo se limita a: ¿Estás bien, tus hijos bien, tus nietos bien? Las contestaciones clásicas y la misma pregunta por el otro lado del teléfono o WhatsApp. No se quiere tocar el tema de la pandemia papel, pero sin proponérselo todos caen en ello. También está la alegría exagerada a veces, la despreocupación por algunas cosas, en fin, todo anormal. Y la despedida siempre con lo mismo, recomendaciones, consejos, y otra vez lo mismo papel. Hice unas calles más el otro día para ir a la Farmacia, las piernas no eran las mismas, el equilibrio y la sensación propioceptiva requerían más atención, más cuando el “bozal” no te deja ver bien hacia abajo. Atención, atención me repito y me enderezo y coloco la espalda porque sé que todo depende de una buena postura. La gente mira con un poco de desconfianza papel, yo también y trato de mantener la distancia que a su vez ellos mantienen prudentemente. Parece que me he soltado papel, hace rato que no hablo tanto con nadie. Así como uno parece un niño cuando se larga a caminar, no sé si podré mantener una conversación inteligente, amena o mínimamente entretenida. Menos mal que a los demás les pasará lo mismo. La vida es así, mal o bien todo se repite y a todos nos pasan cosas parecidas si no iguales. Ya sé papel, ahora termina mi verborragia (linda palabra) será hasta la próxima y gracias por tu paciente escucha.

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...