jueves, 20 de enero de 2022

ENCIENDAN LA CÁMARA

 


    Río Piloña a su paso por Infiesto

      La pequeña Iglesia del pueblo despierta. El tañido de la vieja campana convoca a la ceremonia.  Frente al humeante tazón de café con leche, recreo sabores olores y sonidos.

Todo es perfecto en mi casa materna. Serenidad. Luz. Todo en ella respira afecto y recuerdos. La voz de mi hermana interrumpe mis pensamientos:

 - Gonzalo, no iré a la ceremonia. - Quiero tener la fabada a punto... - Cuántos vinieron contigo?

  - Solo tres Florinda...No te preocupes por ellos, son muy sencillos.  Contesto masticando con deleite el pan y la mermelada caseros...

  - No tenían por qué quedarse en el hotel. Aquí sobra espacio.

 Miro alrededor. La vieja casa de la aldea remodelada ha cambiado notablemente. Estoy orgulloso de haber podido contribuir.

 - ¿Te gusta verdad?  Era el sueño de mamá... ¡Cómo pasa el tiempo! Ahora solo falta que te cases y pienses si quieres venir a vivir o a pasar las vacaciones por aquí.

  - Ahora soy un errabundo, Florinda. Tuve que hacer trueques con otros cámaras para que me tocara Asturias. Ayer nomás estaba en Salamanca, y luego de aquí aprovechamos para cubrir la nota en la costa Francesa sobre las consecuencias del hundimiento del Prestige.

  - En el pueblo estamos encantados de que seas tú quien haga la nota.

 - Dame un beso Florinda... Digo abrazándola fuerte.

  Es grato sentir su abrazo. Caminamos así hasta el coche. Ya en él, un último vistazo al hogar paterno. Reconforta volver a las fuentes de vez en cuando. Uno recarga pilas.

 - ¡Hazme un rico arroz con leche! -grito como un niño, despidiéndome. Me quedo con la imagen de su dulce saludo, brazo en alto.

 Voy bajando caminos. El paisaje montañoso agolpa recuerdos de excursiones, de escapadas sin permiso, de rasguños coleccionados en intrépidas aventuras con mis amigos... Evoco las romerías del ocho de setiembre. El Descenso de Piraguas por las aguas del río Piloña en el mes de abril... El santuario de la Virgen de la Cueva a orilla del Río Mon.

  Diviso el viejo puente de dos arcos donde pasa el río Piloña. Evoco cantares   “Si cuando mires pa Infiestu ves borrín en Miravete, tira la fesoria y vete” (*)

     Vuelvo a concentrarme en el camino. Mis ayudantes ya estarán esperando. Infiesto bulle de alegría. Campanas y bombas anuncian el comienzo de la fiesta. El día promete sol. Eso ya es buen augurio en estas tierras.

    - Aquí todo listo, cuando quieras empezamos.... -Dice Julián recibiéndome entre un lío de cables. Beatriz quita el brillo de mi cara con la ternura de siempre… Genaro me da la entrada y comienzo enfocando al público.

   - Señoras...señores... Es un orgullo y un gusto estar con ustedes en transmisión directa desde Asturias.  Infiesto espera la llegada del nuevo párroco del lugar. Estarán aquí para recibirlo, el Sr. Alcalde y su mujer, miembros de la Parroquia y otras autoridades de la comarca y sus alrededores.

   -Señor..., ¿podría decir unas palabras al respecto?  Pregunto acercando el micrófono.

  -Yo… pienso... que después de cinco años sin párroco...estamos contentos...

 - Opino que podrían haberlo hecho antes....  -Acota otro-

 Vuelvo a retomar el hilo:

 - Como ven señores, la gente espera impaciente al nuevo cura.... ¡Hay mucha alegría! Enfoco hacia la Iglesia y digo:

  -Este es el frente de la Iglesia de Santa Teresa. Los invito para que el día catorce de octubre asistan ustedes al festival de la avellana. El que prefiera el paisaje natural no deje de visitar la cuenca del Piloña, un río limpio y cantarín que atraviesa el concejo y lo llena de su poesía fluvial....

   Enfoco a la gente del lugar. Las mujeres visten sus mejores galas. Llegan presurosas y parlanchinas aplacando el entusiasmo de sus hijos con alegres recriminaciones. Los hombres de la comarca, más afeitados y atildados que para otros oficios, estacionan los relucientes coches. Enfoco parejas arrullándose como en un tácito vals interior. Algunos niños llenos de curiosidad se asoman a la puerta de la Iglesia, ríen y saltan yendo y viniendo para comunicar que en el interior no hay nada más que flores.

   La pequeña banda anuncia la llegada de autoridades.

   - Aquí llegan el Sr.  Alcalde y su mujer.  - (Demasiado enjoyada, pienso).

    Se dirigen hacia el palco junto a la comisión de fiestas. Manos, vítores y aplausos los acompañan. Giro la cámara hacia la derecha, la banda del lugar ataca con las marchas de siempre. La gente aplaude la interpretación. Trombones, trompas y trompetas reflejan colores y deforman las figuras. Despliego toda mi estrategia para que la filmación salga al aire sin los reflejos que produce el sol.

   Hago un rápido enfoque de la angosta calle por donde vendrá el coche y su comitiva. A un lado los puestos de los vendedores de engarzando con presteza su mercancía. Los churros bailan en el humeante aceite. Su tentador olor se entremezcla con la carne de la parrilla vecina y el inconfundible aroma a fabada de la carpa de enfrente. Los quesos de mi región se exponen tentadores. Aquí es inevitable el comentario, detengo la cámara sobre los productos lácteos:

   - Si se acercan a Asturias también podrán degustar la mejor leche del país y por supuesto sus derivados. Es más, pueden asistir al Festival de la Industrialización de la leche de Infiesto.

    Mi entusiasmo por los productos de la tierra se nota. Enfoco con mi cámara los puestos donde principalmente se escancia la deliciosa sidra. Es un arte verlos servir el producto típico, desde lo alto sin derramar una gota…También los diferentes vinos y cervezas. Aunque todavía son pocos los que se atreven a beber  antes del acto y la asistencia a misa.

    Retraigo el zoom de la cámara y enfoco al palco; todos se envaran y ponen cara de ceremonia, la gente se ríe y los niños hacen piruetas tratando de entrar en foco. Interrumpo la grabación. No faltan detractores en las distintas fracciones políticas, se nota...

    El jefe de ceremonias controla a los monaguillos. Las señoras de la parroquia reparten hojas con los cánticos del día y canastitas con pétalos de flores blancos. El coro de jóvenes se sitúa a la izquierda del palco. El profesor es nuevo, no lo conozco no parece de la zona.  Sus dedos poco entrenados apenas si rasguean la guitarra ensayando el acompañamiento. Hacia el costado, hay un grupo de danzas con los coloridos trajes típicos de la región que se ha sumado al conjunto.

     La orquesta comienza con nuevos bríos, los tamboriles redoblan la llegada. Enciendo la cámara. Los niños dan brincos compitiendo para ser los primeros en ver al oficiante. Cae una lluvia de pétalos blancos a su paso. La gente bullanguera y curiosa multiplica sus demostraciones de alegría. Enfoco firme las oscuras ventanillas del lujoso coche que gira levemente y se detiene cerca de la escalerilla del palco.

     - Señores: ¡Después de tantos años esperando… tenemos nuevo párroco...!

     Bajan cuatro eclesiásticos. Raro, en mis tiempos solo asistía el vicario.  Suben al palco de honor colocándose dos a cada extremo  de las autoridades. La seda y el dorado de su ropa relucen al sol. El Alcalde y su señora los saludan.  Ellos mantienen las manos bajo la elegante casulla bordada y responden con un sobrio movimiento de cabeza.

     El chofer abre la otra puerta del coche. No pierdo detalle estoy ansioso por verlo. Sólo veo la espalda del cura.

     -  Mi cámara no lo capta...!

     - Ahora sí...!

     -  Señoras, señores:  Aquí está…!  ¡Ha llegado el nuevo cura...!

    Registro todas las acciones, Julio trata de seguir mis movimientos sosteniendo los cables de la cámara y el micrófono hábilmente.

    El nuevo cura sube y se sitúa a la izquierda del Alcalde. Nuevos saludos. La respuesta en el palco es sobria y parca. La gente aplaude entusiasmada. Es un estallido de júbilo y color. Hay más pétalos blancos en el aire. Las campanas tañen y el coro comienza su cántico... Infiesto vibra de emoción:

    - ¡Aleluya!... ¡Aleluya… !.. Aleeluuuuyaaa!

    El guitarrista mira hacia el coro, luego hacia el palco y luego curiosamente mira hacia la limusina aparcada a pocos metros.

    El Alcalde con amplia sonrisa abre los brazos pidiendo silencio.

    Es entonces cuando por reflejo, miro y enfoco la cámara hacia el coche justo en el momento que el chofer en rápido movimiento se inclina, saca un revólver y dispara...

    Los brazos del Alcalde caen al tiempo que se desploma sobre su mujer. Recojo rápidamente la imagen. Todo es tan rápido que solo sigo la acción azorado actuando por reflejo al tiempo que exclamo:

    - !Han herido al Alcalde! ¡Han herido al Alcalde!

   Tiro del cable para correr. Cojo la cámara con energía. Julio me sigue, Genaro tras nosotros. Imágenes y sonidos salen al aire en directo...

    Llego casi hasta el coche y giro hacia el palco. Es entonces cuando los eclesiásticos sacan sus manos de las casullas. Están armados disparan a los del palco. Solo grabo no emito sonidos, solo salen los sonidos del ambiente…

    - ¡Cuidado! ¡Están armados! ¡Corre!   ¡Levanta al niño!

    Por el objetivo veo como el nuevo cura salta la barandilla y con gran energía se dirige hacia el grupo de madres y sus hijos llevándolos resueltamente hacia la Iglesia.

    Sigo enfocando a los falsos eclesiásticos hasta que suben a la limousine. Estoy cerca. El guitarrista ya está frente a ella apunta y dispara a la frente del conductor que cae hacia un costado.

    Explico todo, grabo, grito:

    -¡Señores, vean las imágenes...! ...esto es un horror! ...transmitiendo en riguroso directo para ustedes...!    Desde Infiesto..! ¡Desde Asturias... ¡Una vez más la barbarie señores!...

     Desplazo rápido la cámara. Estoy sin aliento, mi garganta está muda. El pueblo está sobrecogido. Hay gente que corre calle abajo.... Otros están en el piso... En el palco todo es desorden, hay médicos, camilleros… Flash fotográficos. Llanto. Gritos. Músicos auxiliando a los heridos. Los teléfonos móviles, informando y pidiendo auxilio…

     Sigo grabando, jadeando por la carrera y la excitación interior, corro de a un lado a otro. Enfoco a la alcaldesa que llora y grita mirando horrorizada sus manos y su pecho cubiertos de sangre.

     Desplazo la cámara asombrado, cinco componentes de la banda se acercan en abanico...!

    -¡Los trompetistas intercambian disparos con los representantes de Dios!

    La frase me parece estúpida, me siento ridículo. Eso tengo que borrarlo...

    - Cable, dame cable...! - le pido a Julián que está retrasado.

    Cuando vuelvo a la acción veo a los falsos curas caer, uno se gira hacia mí, enfoco su cara…  El instante es breve, nuestras miradas se encuentran. Es frío, duro... yo lo siento. Él apunta. Mantengo el  ojo de la cámara fijo, tengo que grabar su imagen.  Dispara. Algo golpea mi estómago....

     La cámara oscila sin dejar de mirarlo. Siento un horrible calor en la pierna... No me puedo sostener.... Mi cara siente la suavidad de los pétalos ahora rojos... Huelo el olor de mi tierra.  Sujeto bien la cámara....  Florinda ya estará poniendo la mesa. El tiroteo sigue...Qué bueno es ver mis montañas....  el objetivo está sucio. Llega Beatriz corriendo agazapada. Me limpia la cara su ternura es pánico y llanto. Cojo la cámara que se quiere deslizar de mis manos...

    - No me limpies a mí...! Limpia el objetivo ...... Bien... No llores....  .....  Muy bueno... Limpia… Limpia.... (este comentario no puede salir al aire, lo tengo que quitar- Señoras .... Señores.... ¡Disculpen las imágenes borrosas...!                                    

     -Me duele  Bety!... Verás que maja es Florinda... Te querrá tanto como yo.}

     Florinda sigue con la mano en alto...... Beatriz con la mano en mi estómago...

    - Dénme sonido.... no escucho...! Genarooo....  ¡No cortes!   ¡Enciendan la cámara! Enciendan...  la... cá..ma..ra...!

 

                                                                                                Rosa Favale

                                                                                                 30-1-2003

 

(*) Lengua o variedad del Asturiano.

     Infiestu: Infiesto, localidad de Asturias.

     Miravete: declive en Cordillera al sureste de Villaviciosa, Asturias, España.

     Borrín: niebla

     Fesoria: Azada

    

 

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 ¿Qué piensa esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta? Que hubo momentos de NUESTRA GENERACIÓN en que se amaba a FUEGO LENTO.  HABRÁ QU...