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miércoles, 26 de marzo de 2014

POESÍA CHINA

 POESÍA CHINA

POESÍA Y PROSTITUCIÓN

La poesía China data del siglo XVIII a.C., es decir, mil años antes que Homero, y alcanza
su apogeo durante las dinastías Tang (618-907) y Song (960-1279). Los expertos
indican que desde finales del siglo VII la composición poética era el contenido principal de
los exámenes oficiales para obtener un puesto de funcionario público, no estaba permitido
entrar en la administración sin conocer bien la poesía o ser poeta o por lo menos,  versificador.



 La poesía no era patrimonio de una reducida élite, había poetas barqueros, campesinos, artesanos y, también, poetas prostitutas. La difusión de la poesía llegó a un grado sorprendente, según explica el escritor Guojian Chen en su libro "Antología de poetas prostitutas chinas (siglo V a siglo XXI)" :
“Se presentaba un poema al solicitar empleo y se dedicaban versos a los amigos que se despedían, a los oficiales que se marchaban a la guerra, a los colegas que sufrían”.
Los versos del afamado poeta Bai Juyi aparecían inscritos en las paredes de las escuelas, de los templos, de las oficinas de correo. Se vendían copias de sus versos en los mercados o se trocaban por vino en las tabernas.
Las poetas prostitutas escribían sobre el amor, el desamor, la injusticia social, la exaltación de la naturaleza, la amistad y la nostalgia. Muchos de sus versos están llenos de dolor, soledad y ansias de volver a sus aldeas, a sus orígenes, el deseo de recuperar sus vidas y ser libres, sin ataduras. Si la vida personal de estas poetas fue maltratada por el destino, la obra literaria de algunas de ellas -poética, caligráfica o pictórica- ha sido motivo de admiración y estudio.

Tras el maquillaje y los exquisitos ropajes, los cantos y melodías de los laúdes ahogaban llantos y lamentaciones. He aquí los versos de una prostituta a su amado que la ha abandonado otra vez: 
Para mis padres, pesa más
el dinero que su hija.
Y así, con el laúd entre los brazos,
recorro sola, mil y mil leguas.
Al claro de la luna,

tras mi concierto,
no cesan de aplaudirme.

No saben que no han escuchado música,
sino los sollozos de mi alma rota.
Lu Huinu, poeta y prostituta china del siglo XIV escribió este poema improvisado en una barca. Su historia es similar a la de las cerca de 200 poetisas que fueron sometidas a la trata: nacidas o crecidas en medio del aroma literario, pero maltratadas por el destino y acosadas por la miseria, se resignan a prostituirse para sobrevivir, y cuando las condiciones lo permiten, se liberan de esta condición humillante.
Occidente se ha encargado de difundir el estereotipo de las delicias de un palacio de retiro adornado con madera y jade, candiles de barro y el crepitar de la llama, sin embargo China ha sido una sociedad machista e injusta, en la que la prostitución era un asunto de familia. Mujeres maltratadas, educadas para dar placer sexual e intelectual a los funcionarios y viajeros que se desplazaban por negocios.
"Ya me marcho, dejando
el verde follaje del wutong,
árbol de Soledad.
Antes yo no conocía
el dolor del amor.
Ahora entiendo que ha sido mi ardiente pasión
el motivo de todos mis sufrimientos.
¿Para qué buscarlos en otro sitio?" 
Este es uno de los 20 poemas que la poeta Liu Rushi (1618-1664) reúne bajo el título de Añorando a mi amado, escritos cuando fue expulsada de la casa en la que convivía con Chen Zilon, su amante, después de que este salió de viaje a la capital. Liu Rushi fue famosa por su erudición, sus bellos versos, caligrafías, pinturas y rectitud. Nació en una familia muy pobre y fue vendida a un prostíbulo a los 8 años. Se casó como concubina con Qian Qianyi, y al morir este ella se suicidó, dejando más de 200 poemas.
 Las niñas hermosas e inteligentes eran seleccionadas para recibir una educación fundada en poesía, canto y baile a fin de hacer de ellas un producto irresistible para la clase más solvente y refinada de China. Les enseñaron a purgar su dolor con tinta. Todas ellas tienen sus mangas rojas perfumadas, delante de las puertas de sus casas hay espléndidos sauces y los pájaros no cesan de cantar. 
"Entre espléndidas flores de color variado
arrasados los ojos de lágrimas, te despido".
Todas están encerradas en lo recóndito de su alcoba, bordando sus trajes de danza y transitando como pueden su profunda tristeza.
 LI YE (Siglo VIII)
Alegría por la visita que me hizo Lu Hongjian, a la orilla del lago, cuando estaba enferma. 
Te marchaste, la última vez, al claro de luna,
en medio de una copiosa escarcha.
Vienes ahora, entre brumas glaciales,
a verme aquí, tumbada, enferma.
Las lágrimas me quitan la palabra.
Te pido tomar el vino de Tao,
el del famoso poeta
retirado a la montaña,

e improviso un poema para agradecerte.
Una borrachera casual.
No viene mal.
¿Qué hacer, si no?
 Dedicado a mi amigo Zhu Fang
Subiendo a la alta montaña,
contemplo el agua del gran lago.
Las añoranzas no distinguen
entre el día y la noche.
Pienso yo en ti y tú en mí,
meses tras meses, años tras años.
Verdean lozanos bosques.
Flores silvestres compiten en abrirse.
Cuando volvamos a vernos,
te diré todo lo que estoy sufriendo.


Ocho superlativos
El más cercano y el más lejano:
El Oriente y el Occidente.
El más profundo y el menos hondo:

Arroyo cristalino.
Los más altos y los más resplandecientes:
El sol y la luna.
Los que más se aman y los que más se desaman:
Marido y mujer.

  
XUE TAO :
El arroyo otoñal

Cristalino arroyo color frígido,
envuelto en neblinas.
Diez cuerdas de cítara
susurrando desde lejos.
El son llega hasta mi almohada,
despertando mis amorosas añoranzas.
Triste, no puedo conciliar el sueño.
  Despidiendo a un amigo

País de agua, juncos escarchados de noche.
Luna glacial y montañas sombrías.
A partir de esta noche nos separan mil leguas.
Larga como gran muralla la pesadilla de ausencia.


En Xiyan
Apoyada en la barandilla,
recuerdo al gran poeta Li Bai.
Copa en mano, ante el viento,
le agito la mano.
Entre la llovizna se detiene el caballo
que se iba alejando.
Bajo la luz del sol poniente,
chillan alborotadas cigarras.

LIU CHAICHUN:
Esperando el regreso de mi marido
(Según la melodía Luohongqu)
IV 
Aquel año, cuando nos despedimos,
me dijiste que ibas a Tong Lu.
Pero allí nadie te encuentra.
Hoy he recibido una carta
ciudad mucho más lejana.
que me enviaste desde Cantón.

GUAN PANPAN (siglo VIII)
En la Mansión de Golondrina
En memoria de mi difunto esposo
Mausoleo Colina del Norte,
entre pinos y cipreses,
envueltos en tristes nieblas.
Han pasado diez años
desde que te enterraron
con tu espada y tus pertenencias.
Nadie ha vuelto a oír mis canciones,
ver mi cara pintada,
ni oler el perfume de mis mangas rojas.

DU QIULIANG (siglo IX)


  
Vestimentas de hilos de oro
Aunque sean bordadas con hilos de oro,
no des tanta importancia a tus vestimentas.
Pero sí a cada hora y momento
de tu lozana adolescencia.
Las flores hay que cogerlas a tiempo.
Si no, te quedarás sólo con las ramas secas.
 XU YUEYING (siglo IX)
Despedida
Me decepciona todo lo que ocurre:
Va contra la voluntad nuestra.
Venimos los dos y ahora regresa una.
Odio las aguas que fluyen
ante el Pabellón de Espera:
impasibles, reflejan cómo se separa
la amorosa pareja de patos mandarines.

WANG WEI (siglo XVII)
¿Se abren ya las flores del ciruelo?
Al despedirnos, él me ha citado
para cuando se abran flores del ciruelo.
Anoche le eché de menos.
Me levanté y salí al patio a ver el árbol. 
Fuentes:
Antología de poetas prostitutas chinas (siglo V-siglo XXI) Guojian Chen Visor, 2010.
Imágenes: obras pictóricas del pintor
chino Hu Jundi (1962)
www.pikaramagazine.co m
alberto-b-ilieff.blogspot.com.ar
www.publico.es
www.taringa.net
 Enlace:  http://www.revistadeartes.com.ar/revistadeartes-42/literatura_poetas-prostitutas.html?mkt_hm=26&utm_source=email_marketing&utm_admin=30995&utm_medium=email&utm_campaign=Revista_de

domingo, 3 de marzo de 2013

DEBERES DE LOS GOBERNANTES / DERECHOS DE LOS GOBERNADOS



“La sátira es el arma más eficaz contra el poder, el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos”

DARÍO FO  
Actor y escritor, Premio Nobel de Literatura 1997

Enlaces para ver el resumen de algunos de sus libros:




Como verán en todos los órdenes se repiten acciones e injusticias…

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.

Es así como:

“Una Nación de ovejas engendra un gobierno de lobos”

EDWARD R. MURROW

Locutor de radio durante la Segunda Guerra Mundial fue un periodista que se caracterizó junto con el equipo de periodistas contratados por él, por su honradez e integridad para difundir las noticias.

La película, (que recomiendo) “Buenas noches, y buena suerte” dirigida por George Clooney relata el enfrentamiento de Edward R. Murrow con Joseph McCarthy.

No perdamos la batalla del miedo, mostrar públicamente el descontento, debilita la mentira. 
Ninguna política opositora hará por nosotros lo que nosotros no hagamos.

Es bien sabido que no deben amedrentarnos los que reprimen nuestras manifestaciones.

Llegará el momento en que ellos tampoco tengan cómo pagar sus alquileres y sus cuentas, enviar a sus hijos al colegio, o que el transporte que utilizan para llegar a destino siga en condiciones deplorables y de alto precio.
Los que hoy reprimen también serán jubilados o pensionados.
Necesitarán de la medicina prepaga o no, de medicamentos complejos y sabrán de la falta de insumos y camas y el estado de la aparatología en los centros de atención.
En ese momento ellos también sentirán la necesidad de convocarse.

Tenemos una cita impostergable para mostrar nuestro pensamiento, para enfrentar con dignidad y no solo con conversaciones parciales tanta arrogancia e indiferencia por parte de las autoridades nacionales y provinciales

En toda la Nación tenemos  una cita para legar ejemplo de civismo a las nuevas generaciones y para hacer valer los derechos humanos.

Derecho a que se cumplan las leyes y la constitución.

Derecho  al trabajo.
Derecho a la enseñanza.
Derecho a la salud.
Derecho a una vejez con buena atención, sin esperas ni largas filas.
Derecho a que se cumplan las leyes y la constitución.
Derecho a exigir que se sancionen a corto plazo los casos de corrupción.
Derecho a exigir que devuelvan lo obtenido ilegalmente.
Derecho a exigir a los gobernantes que cumplan con su deber.

domingo, 9 de agosto de 2009

LA OTRA CARA DEL DÍA DEL NIÑO

Hoy va de copiar un relato que por verídico sucede en todo el mundo, e inclusive con consecuencias y vivencias más graves aún.

Texto extraído de la revista ADN del diario La nación de hoy.

Daniela tiene 13 años y está en 6º grado en una escuela del norte argentino. Cuando forman en el patio de tierra colorada para izar la Bandera de la Patria, ella es la más alta. Se atrasó dos años porque ayuda en casa cuidando a sus hermanitos y a algunos hijos de los vecinos. Es una tarea que desarrolla muy bien y le gusta. De grande dice que va a ser maestra jardinera.
Una vecina le contó a su mamá de una sobrina que trabaja en Buenos Aires cuidando los hijos de una familia de plata: "A Verónica le va muy bien. Gana unos pesos y le hacen estudiar el secundario. Si sigue así, dicen que va a ir a la facultad".
La oferta era buena. A la Rusita -así le dicen a Daniela por sus cabellos rubios y ojos claros- le gustó la idea. Además, también en esos meses se habían sumado para probar suertes parecidas Maribel, Celeste y Guanda, que eran de familias conocidas de unos pueblos cercanos.
La despedida fue sencilla y sin mucha emoción. Daniela llevaba puesto un vestido rosado con puntillas blancas y los zapatos de la comunión, que le apretaban un poco, pero eran los únicos que tenía. Como estaba lloviendo mucho fue inevitable salpicarse con barro colorado. Las habían ido a buscar dos matrimonios en dos autos. Antes de partir se sacaron varias fotos con toda la familia y algún vecino.
Daniela llevaba un bolso pequeño y un osito "aviador" de peluche. Desde chiquita soñaba con poder mirar cómo serían las casas y los árboles desde el cielo.
Después de andar unas 5 horas pararon en una estación de servicio. Mientras compraban unas galletitas, sonó el celular de uno de los matrimonios. Con cara de preocupación uno de los hombres les dijo que las familias de Buenos Aires habían tenido que viajar de urgencia por unos días, y que esperarían en una casa por ahí cerca hasta que regresaran. Ya estaba entrando la noche. Hicieron dos horas más de viaje y algunas se durmieron. Llegaron a una casa rara y oscura cerca de una ruta, y allí las dejaron. Nunca más vieron a esos matrimonios.
Dos hombres y una mujer grandes llevaron a las cuatro chicas a una pieza con dos camas. Allí iban a dormir. Les dijeron que para pagar la comida de "esos días" y mandar plata a casa iban a tener que acostarse con algunos hombres y hacer lo que ellos les pidieran. Cuando Maribel dijo que no con un grito, la mujer le dio un sopapo que le hizo salir sangre de la boca, y uno de los hombres le pegó con el cinturón. Después se la llevaron, dijeron que a otra casa.
A las tres les sacaron la ropa que tenían puesta y les dieron ropa de "mujeres grandes", que ellas no conocían. Ellas sabían que dejar que los hombres les hicieran cualquier cosa estaba mal. Una vez la mamá de Guanda le contó que un vecino había violado a su sobrina y cómo le había arruinado la vida a la pobrecita. Ellas también habían escuchado que alguna compañera de la escuela o alguna vecina era sometida sexualmente por el papá o el padrastro o por alguno de los hermanos, y nadie las protegía.
Esa noche, ya muy tarde, las sacaron a patadas de la pieza y las hicieron "trabajar" por primera vez en otros sucuchos. Había mucho olor a vino, a cigarrillo, a humo. Se veía muy poco y la música estaba muy fuerte. Fue horrible.
"Sus leves huesos en cruz /meciéndose en suave luz/ el tipo que la acaricia / y ella novicia llorándose", tomado del tema Novicia, de Víctor Heredia, parece escrito para ellas.
A las dos semanas las separaron a las tres, y ya no volverían a verse. Permanecían unidas por el horror y el espanto.
Les retuvieron los documentos. Cada tanto las atormentaban mostrando la foto de la familia y amenazando con hacer mucho daño a alguno de sus seres queridos ya tan lejanos. Noche tras noche les hacían sentir la humillación.
A Daniela la llevaron a otro lugar y a los 3 meses, a otro; así, cada tanto la cambiaban. Varias cosas ella recuerda como "una vez". Y es así que "una vez" una de sus compañeras logró escaparse. A los tres días la encontraron y "la pagó cara". Le pegaron un buen rato delante de algunas, y otras cosas que la Rusita prefiere no contar. Era castigo para la fugitiva y advertencia para las otras.
En otra ocasión "una vez" escuchó en la radio una propaganda por el Día del Niño y se puso a llorar. Cada tanto le pasaba. Para el Día de la Madre, Día del Padre, Navidad... ¡Cuántos recuerdos arrancados y robados!
Como a los dos años la hicieron quedar embarazada. Así nació Lautaro. Una mujer grande se encargaba de cuidarlo mientras ella trabajaba. Si alguna vez se quejaba, ahora la amenaza era con "la luz de sus ojos".
Dos o tres veces al año caía la policía. Ella nunca supo cómo en esos lugares se enteraban antes y a las que eran más chicas las sacaban rápido en un auto que siempre estaba listo para escapar.
También la obligaron a drogarse y la hicieron adicta para tener un modo más de retenerla y obligarla a "portarse bien" con los clientes. Se acordaba de que cuando "era chica" portarse bien era otra cosa.
Una noche "falló" el aviso o no arrancó el auto, y llegó la policía.
La Rusita tenía 17 años. Algunos de los clientes se fueron. A los "dueños" del local los llevaron presos. No se sabe si por mucho tiempo.
Daniela no se acuerda en qué "casa de tolerancia" quedó su oso "aviador" de peluche. No se acordaba de sus sueños de maestra jardinera o de mirar las casas o los árboles desde el cielo. Había estado viendo la vida y los hombres desde el infierno.
La vergüenza y el miedo son sus compañeros permanentes. La primera le impide volver a casa y encontrarse con su gente. El segundo es por si la vuelven a secuestrar. Le cuesta mucho vencer la adicción. Y como una ventana hacia la esperanza, la mirada y la sonrisa de Lautaro le dan fuerza cada día.
Conoció días y días, horas y horas de pasillos y salas de espera: comisarías, hospitales, juzgados, oficinas, psicólogos, trabajadores sociales... En un par de ocasiones reconoció a dos de sus "clientes". No sabe si ellos la reconocieron.

A los 3 meses el prostíbulo volvió a abrir sus puertas con el nombre "Tus sueños hoy". Y aquí no ha pasado nada. ¿No ha pasado nada? ¿Podemos decir que aquí termina la historia de la Rusita?
Daniela, Maribel, Celeste, Guanda y cientos por año -también varones- son secuestrados con engaño o con violencia, y dedicados a la explotación sexual en las rutas o ciudades para la diversión (?) y el placer (?) de enfermos o sanos cómplices del secuestro, la tortura y la humillación de niños, niñas y adolescentes. Dinero, poder manchado con sangre que brota de los cuerpos frágiles y las ilusiones vulneradas. De víctimas y victimarios
La trata no es "un tema". Son vidas destruidas. Derechos pisoteados.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la Constitución Nacional, las constituciones provinciales y hasta los libros sagrados de las diversas religiones son tirados al retrete más lleno de excremento con cada niño o niña que es secuestrado y torturado para el comercio sexual.

Durante el año pasado, en operativos policiales fueron rescatadas de las redes dedicadas a la trata de personas 257 mujeres, de las cuales casi 80 eran adolescentes. ¿Es esto todo? ¿O será la punta del iceberg y lo más grueso aún está oculto? ¿Pensaste, lector? Yo pienso lo mismo.
Con ocasión de la reciente sanción de la ley nacional Nº 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas ha habido excelentes artículos e investigaciones periodísticas que nos acercan esta realidad que nos duele.
Vivimos en una sociedad esquizoide o farisaica. Al decir de Jesús, "filtramos el mosquito y nos tragamos el camello". ¿Cómo?: prohibimos el uso de animales en el circo para diversión de los niños, pero no se controla y condena el uso de los niños para divertir a algunos adultos; o parece aceptable si son mayores de edad. Qué loco, ¿no? Y, además, a los lugares donde tales cosas suceden se les llama "casas de tolerancia". ¿Puede creerse?
En todo esto hay una "lógica" (?) perversa, que es la de pensar -o aceptar- que la sensación de vacío y soledad o de frustración afectiva de alguno deba ser "consolada" o saciada por una mujer (joven o adulta), obligada a hacerlo por dinero o por violencia.
O que ese "hombre", que suele comer en casa o reunirse con amigos, alguna noche "necesita" que alguien (una mujer) con poca ropa le sirva una copa, y que además por lo que paga esté habilitado para acariciar o reclamar caricia genital u otro sometimiento. Y que esto sea aceptado socialmente como "normal". ¿No será tiempo de proponer y legislar para que quien esta carencia tenga se arregle en casa como pueda? Para esos "hombres" que viven en la ciudad o trabajan en la ruta y se sienten solos y necesitados de afecto, ¿no habrá que pensar en construir en cada estación de servicio de combustible un gabinete psicológico para quien esté deprimido, y una máquina que expenda bebidas y le susurre cosas chanchas al oído? ¿Parece ridículo esto? A mí también. Pero me parece más horrendo lo de ahora.
Al que le quepa el sayo, que se lo ponga. Ya vemos qué producen los cobardes y corruptos.
Y nosotros, los adultos -todos-, debemos cuidar a nuestros pequeños con montones de ternura.
Los peluches deben ser guardianes de los sueños en tiempos de blanca inocencia, pero en casa.
Por Mons. Jorge Eduardo Lozano
El autor es obispo de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...