lunes, 16 de mayo de 2022

¿QUÉ SIENTE ESA SEÑORA QUE SE HIZO MAYOR --- 3

 

¿Qué siente esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta? Siente que la alimentan sus recuerdos de docente, añora el trabajo con niños de todas las edades. Esa señora mayor daba música y gimnasia a niños de cuatro a trece años. Aprendió mucho de esos niños. Ella observaba, pero ellos la hacían mirar más allá y crear más allá. El límite es el cielo con los niños y es bueno volar y seguir su ejemplo. Esa señora mayor reconoce que ahora los niños tienen otros intereses, aunque muchos sean impuestos por los padres para ocuparlos en su tiempo libre. Tiempo que ya no es libre, pues la pandemia impone nuevos rumbos a los intereses y atan a niños, jóvenes, padres y mayores a ordenadores, celulares y clases por zoom. Esa señora mayor siente que esto ya se está convirtiendo en una adicción que en muchos casos es tan nociva para padres como para hijos. Esta señora mayor siente que el aislamiento por Covid produjo un aislamiento adicional que se está convirtiendo en un aislamiento mayor, en un aislamiento perpetuo que será bastante difícil de desaislar pues están todos aislados.

lunes, 2 de mayo de 2022

¿QUÉ SIENTE ESA SEÑORA QUE SE HIZO MAYOR? ---2

 ¿Qué siente esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta?

Cuenta que ya se leyó un tomo, el primero de:      EL NOMBRE DEL VIENTO...  una historia diferente. Cuenta que se interesa por la literatura y que descubre a un escritor que la atrapa con sus relatos. También cuenta que hay que leer de todo para entender cómo piensan los jóvenes, como descubren nuevos mundos, cosas y fantasías que no tienen que ver con lo que ella leía en sus tiempos. Mil ciento y pico de páginas que empezó con recelo pero que está tan bien escrito que se le pasaron en un suspiro. Patrick_Rothfuss  lleva la historia con maestría... Esa señora que se hizo mayor cuenta que empezó el segundo tomo de la trilogía: TEMOR DE UN HOMBRE SABIO, de mil ciento ochenta y nueve páginas. Va por la quinientos cuarenta y cinco y llena sus momentos vacíos entre otras actividades que no puede realizar porque van diez días de tormentas de verano seguidas. Impredecibles tormentas, fuertes, arrasadoras, con vientos casi huracanados que en algunos sectores provocan inundaciones y destrozos. Esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta, cuenta que su humor está como el tiempo, cambiante, tormentoso, aunque hay momentos en que el sol asoma y todo cambia y que,  aunque el cambio sea breve, entonces comprende que la vida es cambio y entonces cambia porque todo cambió.

jueves, 21 de abril de 2022

QUE SIENTE ESA SEÑORA QUE SE HIZO MAYOR -- 1

 


¿Qué siente esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta?  Siente que ya no la tienen en cuenta. Siente tristeza, pero una tristeza dulce porque llegó la hora de comprender, que pasó a cuarto plano, que ya no es tercero y que casi es un quinto. Siente que todo lo que sabe no sirve más que para ella porque los que están alrededor saben sus propias cosas, sus propios aprendizajes, sus propios dolores. Esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta, mira con paciencia algunas veces y otras con el hondo dolor de sentir la decadencia que trae el tiempo, aunque solo en su cuerpo ya que no en la mente, y sigue leyendo
estudiando, escribiendo, dibujando,  moviéndose, sacando melodías al piano y más. Esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta se mira con amor porque sabe que se lo merece que fueron muchos años de esfuerzo, diferente al esfuerzo de los tiempos modernos pero un gran esfuerzo que al fin es, fue y será el mismo esfuerzo de todos los esfuerzos que  hicieron, hacen y  harán todas las personas.

martes, 8 de marzo de 2022

LA VELA ROSA

 

AVISO: Este disparatado cuento fue escrito por mí en el año 2003.

                      También aviso que puede herir la sensibilidad del lector. No lo había publicado por eso pero fueron épocas en que mi fantasía volaba a la par de mis sueños.

                        El que avisa no es traidor...

                       

LA VELA ROSA

 

     A la luz vacilante de la vela la escena parecía fantasmagórica.

    Algunos pacientes vestidos con batas blancas caminaban arrastrando sus pies. Calzados con grandes pantuflas se deslizaban cerca de la pared donde sus sombras se alargaban y desdibujaban sobre la pintura blanca del salón. Eran sólo seis. Los demás dormían bajo el efecto de las medicinas, de sus propios demonios y de su agotador desvarío.

 

     El personal del hospital recibió el apagón con lúgubre humor. El generador se había estropeado el día anterior, por lo que ya estaban cancelados tratamientos y operaciones.  Ahora se sumaba este corte general producido por las tormentas que arreciaban sobre la zona. El hospital blanco apenas se distinguía emplazado entre añosos árboles.

 

     En el gran salón parecía imposible que sólo hubieran puesto un velón sostenido por un pie de hierro en el que calzaba perfectamente. Era de grandes dimensiones más ancho que alto, color rosa fuerte esparcía una llama alargada y potente que a veces mecía las sombras acunando a los enfermos que se aquietaban con su vaivén y otras se estiraban afinándose y picoteando hacia lo alto del amplio salón enervando los ánimos. Seguro que lo trajeron de la capilla para poner menos velas y faroles que podían ser peligrosos.

 

     Desde mi lugar de control rodeado de teléfonos alarmas y computadoras observaba todo detrás de la mampara ubicada en el entrepiso, ésa era mi tarea. Menuda noche me esperaba para estar sin luz y sin comunicación con el exterior.

 

     El Dr. Interrogo estaba sentado en un rincón con las manos en los bolsillos. El efecto de luz y sombra hacía que su largo cuello y su cabeza calva sobresalieran exageradamente del delantal, su nariz afinada y curva completaba el perfil. Conversaba con Fantel, el enfermero de turno. De complexión fuerte y maciza, sus labios gruesos se extendían hacia adelante al hablar y sus manos gordas y toscas tenían un cierto parecido a la forma de sus pies calzados con zapatos anchos redondeados exageradamente en la punta. Dina estaba cerca de ellos. Siempre que los miraba emitía una risa aguda y estridente que yo no oía desde aquí pero que conocía muy bien. Sus dientes finos y alargados brillaban bajo el efecto de la luz mortecina. El psicólogo siempre con el mismo gesto en la cara la miraba indiferente, en cambio, Fantel tenía las pupilas dilatadas por el deseo que la risa de Dina le provocaba, esto se acrecentaba por el acomodamiento de sus pequeños ojos a la escasa luz.

 

     Simodo, el de la habitación veinte, con su giba deformante replegó sus cortos brazos y piernas y se tiró en el piso. Quedó encogido sobre sí mismo cerca del médico, como buscando refugio a su temor ya que Fantel siempre lo acosaba asustándolo con su poderoso cuerpo abusando de su jerarquía. León, el nuevo de la diecisiete se había acercado a la señora Gesbra, que recelosa y ágil trataba de mantener la distancia con sus característicos saltitos al desplazarse. Sus lacios pelos a rayas entre negras y blancas, contrastaban con los desprolijos y largos pelos pardos del muchacho y sus almendrados ojos.

 

     Deyanira, estaba de pie, estática, contemplando el velón que ahora tenía un profundo cráter rosa. En su interior, un gran lago se agrandaba en el centro sin desvirtuar su nítido contorno. La chica de figura sin formas y con los brazos colgando a los lados, se mimetizaba con el cirio encendido. El color de sus cabellos rojos irradiaba hacia él encendiendo el rosa y éste volvía para reflejarse en sus ojos y su bata blanca. Su mirada oscilaba entre el velón y la hermosa cabellera de Hércules.  Éste se entretenía en apilar las mesas y sillas desparramadas por el lugar. Sus musculosos brazos brillaban por el sudor. Cuando terminó se quedó mirando a Deyanira con ojos enamorados, ella lo miraba pudorosa pero su mayor atención se concentraba en la llama, como hipnotizada. Era en esos momentos que Hércules protegiendo a Gesbra observaba atentamente a León controlando sus movimientos ya que éste se acercaba cada tanto a ella con bastante agresividad. Bastaba una mirada de Hércules para que León se alejara moviendo su melena con rabia y emitiendo gritos extraños.

 

     No había monitores ni cámaras funcionando yo sólo podía verlos y mal a través de la mampara de mi puesto de control. Deyanira siempre de pie, se había interpuesto entre la vela y mi mirada produciendo un raro efecto, pues la llama parecía salir del centro de su cabeza quedando unificadas. Agudicé mi mirada. Algo mayor a mi comprensión sucedía en el rincón. Me esforcé más, sacudí la cabeza, cerré los ojos unos segundos, los abrí nuevamente. No podía creer lo que estaba viendo allí abajo. Con rápido movimiento pulsé la alarma, no funcionaba. Quedé paralizado.

 

     La cara de Dina se había transformado y reía cual hiena mostrando sus babeantes y afilados dientes. El cuello la calva y la nariz del doctor eran un gran signo de interrogación, casi un garfio. La libidinosa y riente hiena tenía sujeto al Dr. Interrogo entre sus extremidades, y libaba en su metálico cuello, haciendo realidad sus deseos de poseerlo, de fagocitarlo. Él seguía con las manos en los bolsillos, siempre en su rincón, siempre con su interrogante en la cabeza, aunque ahora lo sacudían pequeños estertores mientras un líquido rojo dibujaba axones y dendritas en su delantal.

 

     Fantel fregaba y chupaba con su alargada trompa el cuerpo de la excitada Dina que seguía emitiendo carcajadas y sorbiendo por el cuello las vísceras del doctor. Las enormes orejas de Fantel se movían abanicando la llama que hacía contorsionar y danzar las sombras.  Simodo seguía replegado, su cabeza no se veía, totalmente metida en su cuerpo y ahora semejaba un caparazón. Sobre él la terrible pata de Fantel se movía al ritmo de su enorme cuerpo excitado. Éste presionaba más fuerte complacido y voluptuoso, cada vez que su trompa recorría las intimidades de la complaciente Dina, al fin liberada feliz, sorbiendo y recibiendo.

 

     León alcanzó a la señora Gesbra que quedó tendida en el suelo moviendo sus patas. Su cuerpo de hermoso pelaje a rayas blanco y negro se cubría de sangre mientras el león hincaba sus dientes en el estilizado cuello con demencial hambruna. La melena y los ojos de León brillaban a la luz de la vela. Gesbra ya no se movía. Hércules no llegó a tiempo. Al aproximarse, su cuello iba adquiriendo más volumen, sus venas tensas dibujaban ríos en la piel, desde atrás rodeó con un brazo el cuerpo de la fiera, el pecho al máximo de fuerza. Con el otro brazo, bíceps y tríceps preparados para la acción, retorció la cabeza del joven animal en un solo movimiento. León cayó desmembrado, cuerpo y melena abatidos, sus ojos reflejaban la luz de la enorme vela ya en la mitad, consumiéndose.

    

     Desde mi lugar quería moverme y gritar pero no emitía sonido y mi cuerpo no respondía.

 

     Deyanira miraba fascinada el velón que, cada vez más rápido, continuaba su danza de  picoteo hacia el techo, alargando y extendiendo la llama. Se acercó más. Cuando se sumergió en el profundo cráter, su cabellera roja avivó el fuego y fueron todo cirio todo lago todo lágrima rosa, roja. Desde mi lugar no podía oler ni oír, pero mis sentidos vivían esa sensación acre.

 

     Imaginé el grito desgarrador de Hércules que extendió sus manos hacia Deyanira. Ella lo atrajo hacia sí envolviéndolo en su quemante fuego, en un abrazo de amor y muerte. Escuché sin oír el crepitar de sus cabellos.  También la risa de Dina y el grito orgásmico de Fantel. El caparazón de Simodo quebrándose bajo las pesadas patas de Fantel bailando su danza gozosa. El suave gorgoteo de la sangre de Gesbra y el silencio mortal de León.

 

     Yo estaba horrorizado. En gesto rutinario seguía pulsando la alarma sin recordar que no había luz. Detrás de la mampara, todo era fuego, retorcimiento, crepitar. Todo frenesí, amor, odio, sometimiento, ansia, dolor. Liberación.

 

     Corrí buscando ayuda que no ayudó, las escaleras se estaban desmoronando, las paredes despedían un calor sofocante y en el aire había un desagradable olor que traté de impedir cubriéndome con el delantal.

 

      Los bomberos llegaron retrasados por la tormenta, por el barro, por los árboles caídos por un aviso que no llegó a tiempo. Miré desde afuera como las llamas se extendían.  Después solo quedaron nubes de humo negro que ennegrecieron más las paredes del viejo hospital. Poco quedó de él solo camas paredes quirófanos y cuerpos calcinados.

 

       Lo que más asombró a los peritos fue que entre los restos calcinados del salón, hallaron   dientes, garras y esqueletos de animales. También desconcertó el hallazgo de un extraño garfio sin fundir.

 

     Mi explicación satisfizo a todos pues hubo concordancia con los peritos: Una imprudencia habría producido el fatal accidente.

 

     Luego todo fue silencio.  ¿Se habrían desprendido sus espíritus, o sucumbirían a la locura nuevamente?

 

     En mi cordura yo también fui silencio.

 

jueves, 20 de enero de 2022

ENCIENDAN LA CÁMARA

 


    Río Piloña a su paso por Infiesto

      La pequeña Iglesia del pueblo despierta. El tañido de la vieja campana convoca a la ceremonia.  Frente al humeante tazón de café con leche, recreo sabores olores y sonidos.

Todo es perfecto en mi casa materna. Serenidad. Luz. Todo en ella respira afecto y recuerdos. La voz de mi hermana interrumpe mis pensamientos:

 - Gonzalo, no iré a la ceremonia. - Quiero tener la fabada a punto... - Cuántos vinieron contigo?

  - Solo tres Florinda...No te preocupes por ellos, son muy sencillos.  Contesto masticando con deleite el pan y la mermelada caseros...

  - No tenían por qué quedarse en el hotel. Aquí sobra espacio.

 Miro alrededor. La vieja casa de la aldea remodelada ha cambiado notablemente. Estoy orgulloso de haber podido contribuir.

 - ¿Te gusta verdad?  Era el sueño de mamá... ¡Cómo pasa el tiempo! Ahora solo falta que te cases y pienses si quieres venir a vivir o a pasar las vacaciones por aquí.

  - Ahora soy un errabundo, Florinda. Tuve que hacer trueques con otros cámaras para que me tocara Asturias. Ayer nomás estaba en Salamanca, y luego de aquí aprovechamos para cubrir la nota en la costa Francesa sobre las consecuencias del hundimiento del Prestige.

  - En el pueblo estamos encantados de que seas tú quien haga la nota.

 - Dame un beso Florinda... Digo abrazándola fuerte.

  Es grato sentir su abrazo. Caminamos así hasta el coche. Ya en él, un último vistazo al hogar paterno. Reconforta volver a las fuentes de vez en cuando. Uno recarga pilas.

 - ¡Hazme un rico arroz con leche! -grito como un niño, despidiéndome. Me quedo con la imagen de su dulce saludo, brazo en alto.

 Voy bajando caminos. El paisaje montañoso agolpa recuerdos de excursiones, de escapadas sin permiso, de rasguños coleccionados en intrépidas aventuras con mis amigos... Evoco las romerías del ocho de setiembre. El Descenso de Piraguas por las aguas del río Piloña en el mes de abril... El santuario de la Virgen de la Cueva a orilla del Río Mon.

  Diviso el viejo puente de dos arcos donde pasa el río Piloña. Evoco cantares   “Si cuando mires pa Infiestu ves borrín en Miravete, tira la fesoria y vete” (*)

     Vuelvo a concentrarme en el camino. Mis ayudantes ya estarán esperando. Infiesto bulle de alegría. Campanas y bombas anuncian el comienzo de la fiesta. El día promete sol. Eso ya es buen augurio en estas tierras.

    - Aquí todo listo, cuando quieras empezamos.... -Dice Julián recibiéndome entre un lío de cables. Beatriz quita el brillo de mi cara con la ternura de siempre… Genaro me da la entrada y comienzo enfocando al público.

   - Señoras...señores... Es un orgullo y un gusto estar con ustedes en transmisión directa desde Asturias.  Infiesto espera la llegada del nuevo párroco del lugar. Estarán aquí para recibirlo, el Sr. Alcalde y su mujer, miembros de la Parroquia y otras autoridades de la comarca y sus alrededores.

   -Señor..., ¿podría decir unas palabras al respecto?  Pregunto acercando el micrófono.

  -Yo… pienso... que después de cinco años sin párroco...estamos contentos...

 - Opino que podrían haberlo hecho antes....  -Acota otro-

 Vuelvo a retomar el hilo:

 - Como ven señores, la gente espera impaciente al nuevo cura.... ¡Hay mucha alegría! Enfoco hacia la Iglesia y digo:

  -Este es el frente de la Iglesia de Santa Teresa. Los invito para que el día catorce de octubre asistan ustedes al festival de la avellana. El que prefiera el paisaje natural no deje de visitar la cuenca del Piloña, un río limpio y cantarín que atraviesa el concejo y lo llena de su poesía fluvial....

   Enfoco a la gente del lugar. Las mujeres visten sus mejores galas. Llegan presurosas y parlanchinas aplacando el entusiasmo de sus hijos con alegres recriminaciones. Los hombres de la comarca, más afeitados y atildados que para otros oficios, estacionan los relucientes coches. Enfoco parejas arrullándose como en un tácito vals interior. Algunos niños llenos de curiosidad se asoman a la puerta de la Iglesia, ríen y saltan yendo y viniendo para comunicar que en el interior no hay nada más que flores.

   La pequeña banda anuncia la llegada de autoridades.

   - Aquí llegan el Sr.  Alcalde y su mujer.  - (Demasiado enjoyada, pienso).

    Se dirigen hacia el palco junto a la comisión de fiestas. Manos, vítores y aplausos los acompañan. Giro la cámara hacia la derecha, la banda del lugar ataca con las marchas de siempre. La gente aplaude la interpretación. Trombones, trompas y trompetas reflejan colores y deforman las figuras. Despliego toda mi estrategia para que la filmación salga al aire sin los reflejos que produce el sol.

   Hago un rápido enfoque de la angosta calle por donde vendrá el coche y su comitiva. A un lado los puestos de los vendedores de engarzando con presteza su mercancía. Los churros bailan en el humeante aceite. Su tentador olor se entremezcla con la carne de la parrilla vecina y el inconfundible aroma a fabada de la carpa de enfrente. Los quesos de mi región se exponen tentadores. Aquí es inevitable el comentario, detengo la cámara sobre los productos lácteos:

   - Si se acercan a Asturias también podrán degustar la mejor leche del país y por supuesto sus derivados. Es más, pueden asistir al Festival de la Industrialización de la leche de Infiesto.

    Mi entusiasmo por los productos de la tierra se nota. Enfoco con mi cámara los puestos donde principalmente se escancia la deliciosa sidra. Es un arte verlos servir el producto típico, desde lo alto sin derramar una gota…También los diferentes vinos y cervezas. Aunque todavía son pocos los que se atreven a beber  antes del acto y la asistencia a misa.

    Retraigo el zoom de la cámara y enfoco al palco; todos se envaran y ponen cara de ceremonia, la gente se ríe y los niños hacen piruetas tratando de entrar en foco. Interrumpo la grabación. No faltan detractores en las distintas fracciones políticas, se nota...

    El jefe de ceremonias controla a los monaguillos. Las señoras de la parroquia reparten hojas con los cánticos del día y canastitas con pétalos de flores blancos. El coro de jóvenes se sitúa a la izquierda del palco. El profesor es nuevo, no lo conozco no parece de la zona.  Sus dedos poco entrenados apenas si rasguean la guitarra ensayando el acompañamiento. Hacia el costado, hay un grupo de danzas con los coloridos trajes típicos de la región que se ha sumado al conjunto.

     La orquesta comienza con nuevos bríos, los tamboriles redoblan la llegada. Enciendo la cámara. Los niños dan brincos compitiendo para ser los primeros en ver al oficiante. Cae una lluvia de pétalos blancos a su paso. La gente bullanguera y curiosa multiplica sus demostraciones de alegría. Enfoco firme las oscuras ventanillas del lujoso coche que gira levemente y se detiene cerca de la escalerilla del palco.

     - Señores: ¡Después de tantos años esperando… tenemos nuevo párroco...!

     Bajan cuatro eclesiásticos. Raro, en mis tiempos solo asistía el vicario.  Suben al palco de honor colocándose dos a cada extremo  de las autoridades. La seda y el dorado de su ropa relucen al sol. El Alcalde y su señora los saludan.  Ellos mantienen las manos bajo la elegante casulla bordada y responden con un sobrio movimiento de cabeza.

     El chofer abre la otra puerta del coche. No pierdo detalle estoy ansioso por verlo. Sólo veo la espalda del cura.

     -  Mi cámara no lo capta...!

     - Ahora sí...!

     -  Señoras, señores:  Aquí está…!  ¡Ha llegado el nuevo cura...!

    Registro todas las acciones, Julio trata de seguir mis movimientos sosteniendo los cables de la cámara y el micrófono hábilmente.

    El nuevo cura sube y se sitúa a la izquierda del Alcalde. Nuevos saludos. La respuesta en el palco es sobria y parca. La gente aplaude entusiasmada. Es un estallido de júbilo y color. Hay más pétalos blancos en el aire. Las campanas tañen y el coro comienza su cántico... Infiesto vibra de emoción:

    - ¡Aleluya!... ¡Aleluya… !.. Aleeluuuuyaaa!

    El guitarrista mira hacia el coro, luego hacia el palco y luego curiosamente mira hacia la limusina aparcada a pocos metros.

    El Alcalde con amplia sonrisa abre los brazos pidiendo silencio.

    Es entonces cuando por reflejo, miro y enfoco la cámara hacia el coche justo en el momento que el chofer en rápido movimiento se inclina, saca un revólver y dispara...

    Los brazos del Alcalde caen al tiempo que se desploma sobre su mujer. Recojo rápidamente la imagen. Todo es tan rápido que solo sigo la acción azorado actuando por reflejo al tiempo que exclamo:

    - !Han herido al Alcalde! ¡Han herido al Alcalde!

   Tiro del cable para correr. Cojo la cámara con energía. Julio me sigue, Genaro tras nosotros. Imágenes y sonidos salen al aire en directo...

    Llego casi hasta el coche y giro hacia el palco. Es entonces cuando los eclesiásticos sacan sus manos de las casullas. Están armados disparan a los del palco. Solo grabo no emito sonidos, solo salen los sonidos del ambiente…

    - ¡Cuidado! ¡Están armados! ¡Corre!   ¡Levanta al niño!

    Por el objetivo veo como el nuevo cura salta la barandilla y con gran energía se dirige hacia el grupo de madres y sus hijos llevándolos resueltamente hacia la Iglesia.

    Sigo enfocando a los falsos eclesiásticos hasta que suben a la limousine. Estoy cerca. El guitarrista ya está frente a ella apunta y dispara a la frente del conductor que cae hacia un costado.

    Explico todo, grabo, grito:

    -¡Señores, vean las imágenes...! ...esto es un horror! ...transmitiendo en riguroso directo para ustedes...!    Desde Infiesto..! ¡Desde Asturias... ¡Una vez más la barbarie señores!...

     Desplazo rápido la cámara. Estoy sin aliento, mi garganta está muda. El pueblo está sobrecogido. Hay gente que corre calle abajo.... Otros están en el piso... En el palco todo es desorden, hay médicos, camilleros… Flash fotográficos. Llanto. Gritos. Músicos auxiliando a los heridos. Los teléfonos móviles, informando y pidiendo auxilio…

     Sigo grabando, jadeando por la carrera y la excitación interior, corro de a un lado a otro. Enfoco a la alcaldesa que llora y grita mirando horrorizada sus manos y su pecho cubiertos de sangre.

     Desplazo la cámara asombrado, cinco componentes de la banda se acercan en abanico...!

    -¡Los trompetistas intercambian disparos con los representantes de Dios!

    La frase me parece estúpida, me siento ridículo. Eso tengo que borrarlo...

    - Cable, dame cable...! - le pido a Julián que está retrasado.

    Cuando vuelvo a la acción veo a los falsos curas caer, uno se gira hacia mí, enfoco su cara…  El instante es breve, nuestras miradas se encuentran. Es frío, duro... yo lo siento. Él apunta. Mantengo el  ojo de la cámara fijo, tengo que grabar su imagen.  Dispara. Algo golpea mi estómago....

     La cámara oscila sin dejar de mirarlo. Siento un horrible calor en la pierna... No me puedo sostener.... Mi cara siente la suavidad de los pétalos ahora rojos... Huelo el olor de mi tierra.  Sujeto bien la cámara....  Florinda ya estará poniendo la mesa. El tiroteo sigue...Qué bueno es ver mis montañas....  el objetivo está sucio. Llega Beatriz corriendo agazapada. Me limpia la cara su ternura es pánico y llanto. Cojo la cámara que se quiere deslizar de mis manos...

    - No me limpies a mí...! Limpia el objetivo ...... Bien... No llores....  .....  Muy bueno... Limpia… Limpia.... (este comentario no puede salir al aire, lo tengo que quitar- Señoras .... Señores.... ¡Disculpen las imágenes borrosas...!                                    

     -Me duele  Bety!... Verás que maja es Florinda... Te querrá tanto como yo.}

     Florinda sigue con la mano en alto...... Beatriz con la mano en mi estómago...

    - Dénme sonido.... no escucho...! Genarooo....  ¡No cortes!   ¡Enciendan la cámara! Enciendan...  la... cá..ma..ra...!

 

                                                                                                Rosa Favale

                                                                                                 30-1-2003

 

(*) Lengua o variedad del Asturiano.

     Infiestu: Infiesto, localidad de Asturias.

     Miravete: declive en Cordillera al sureste de Villaviciosa, Asturias, España.

     Borrín: niebla

     Fesoria: Azada

    

 

jueves, 23 de diciembre de 2021

FELICES FIESTAS!!

 

LOS AMIGOS SON COMO LAS ESTRELLAS 

QUE,

AUNQUE NO PUEDAS VERLAS,
 
SABES QUE SIEMPRE

 ESTÁN AHÍ.





      A todos les deseo muy buenas fiestas.

     Salud, alegrías y bienestar. 

     Hasta el año que viene.

    ¡SEAN FELICES!



sábado, 4 de diciembre de 2021

EL PANQUEQUE PARA CELÍACOS NO ES PROBLEMA

 

     La receta es tan sencilla que da gusto prepararlos y quedan suaves tanto para hacerlos dulces como salados.

     En un bols ponemos 1 huevo y poco a poco agregamos 120 gr de MAIZENA mezclando con cuchara de madera, poco a poco porque tiene que quedar sin grumos.

     Es el momento de ir agregando 250 cc de leche, (los hice con leche desnatada y quedaron muy bien)

     Seguimos incorporando para que no queden grumos...


     Hasta aquí la preparación está lista para usar. En mi caso le agregué una puntita de sal fina y seguí revolviendo...

     La mezcla no necesita reposar, por lo menos yo no la dejé.


          Este pan de manteca sólo es para uso de mi nieta que es la celíaca. Verán que ya fui separando los pedacitos para cocinar cada panqueque poco más poco menos.

     Ahora solo queda ir haciendo uno por uno con la medida de medio cucharoncito como el que ven en la foto.

     No se olviden de revolver la mezcla para que siempre sean iguales.

     Lo clásico: poner la manteca en el centro de la panquequera o sartén tamaño a gusto y girar para que se expanda.

     Inmediatamente poner la mezcla en el centro y también expandir por la superficie moviendo la panquequera.

     Los hice bien finitos así que quedaron con "pollerita" o "voladito" como quieran llamarlo.
Armarse de paciencia

     Así quedan al darlos vuelta simplemente con los dedos pues son frágiles aunque si alguno de vosotros sois muy hábiles podéis voltearlos en el aire. Cosa que no aconsejo.

     Llega el momento de ponerlo en un plato, poner otro poco de manteca y repetir la operación. Una vez que se está haciendo el siguiente puse, al que ya está en el plato, apenas azúcar espolvoreada y así con todos.

     Poquita si es para preparación salada, aunque mi nieta se hizo unos burritos con los que sobraron y no notó nada, creo que al contrario ni se dio cuenta ni manifestó nada en contra.

     Al hacer los últimos siempre se va espesando un poco, así que a ojo de buen cubero, agregar una cucharada de leche para que sigan quedando finitos.

     Bueno, si alguno los quiere hacer más gruesos no tiene más que poner mayor cantidad de la preparación al cocinarlos y ya quedan más gorditos.

     Mi panquequera es de 20 cm y salieron unos 12, descartando el primero que siempre queda mal, haga quien lo haga, no se preocupen.

     Todos comimos y nadie protestó por el sabor. Al mío como no me gusta mucho el dulce de leche, le puse unas gotas de limón y así enrollado lo disfruté un montón.

     Mi hija amante del dulce de leche le puso bastante y aprobó su textura y sabor.

     Mi nieta le puso dulce de leche y frutillas (fresas) cortaditas y puso cara de satisfacción.

     Los que quedaron los hizo a la noche como burritos con una preparación que ella hace y los disfrutó a su gusto.

     Eso es todo amigos!! Que les salgan ricos, sanos, nutritivos y aptos para celíacos.
  


     


¿QUÉ SIENTE ESA SEÑORA QUE SE HIZO MAYOR --- 3

  ¿Qué siente esa señora que se hizo mayor sin darse cuenta? Siente que la alimentan sus recuerdos de docente, añora el trabajo con niños de...