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martes, 13 de octubre de 2015

HOMENAJE A LAS MADRES EN SU DIA



El tercer domingo de Octubre se festeja en Argentina el DÍA DE LA MADRE.
Esta canción va en homenaje a la mía y a todas las madres...

https://www.youtube.com/watch?v=MG5l8ULQhqI
Enlace para escuchar en la voz de Mercedes Sosa...



COMO PÁJAROS EN EL AIRE

Las manos de mi madre 
parecen pájaros en el aire. 
historias de cocina 
entre sus alas heridas de hambre. 

Las manos de mi madre 
saben que ocurre por la mañanas, 
cuando amasan la vida 
horno de barro, pan de esperanza. 

Las manos de mi madre 
llegan al patio desde temprano, 
todo se vuelve fiesta 
cuando ellas juegan junto a otros pájaros... 

Junto a los pájaros que aman la vida, 
y la construyen con el trabajo, 
arde la leña, harina y barro, 
lo cotidiano se vuelve mágico, 
se vuelve mágico, oh, oo, ooo 

Las manos de mi madre 
me representan un cielo abierto, 
un recuerdo añorado, 
trapos calientes en los inviernos. 

Ellas se brindan cálidas, 
nobles, sinceras, limpias de todo, 
cómo serán las manos 
del que las mueve gracias al odio. 

Las manos de mi madre 
llegan al patio desde temprano, 
todo se vuelve fiesta 
cuando ellas juegan junto a otros pájaros... 

Junto a los pájaros que aman la vida, 
y la construyen con el trabajo, 
arde la leña, harina y barro, 
lo cotidiano se vuelve mágico, 
se vuelve mágico, oh, oo, ooo     




Canción de PETECO CARABAJAL

miércoles, 15 de febrero de 2012

BUENA ES LA SARTÉN QUE RECONOCE EL PAÑAL

Inspirado en el refrán que dice: “Bueno es el sastre que reconoce el paño”
- No sé porqué me tienen que tocar estos trabajos a mi. Todo por esas propagandas que ponen por la tele y lo que es peor, es que voy a terminar en la basura y lleno de mierda y pis -
Así se quejaba Don Pañal en el pequeño rincón de la cocina. El televisor volvió a repetir sus recomendaciones: - Use pañales Popó descartables… En todos los tamaños… para niños y mayores. No escapará nada de lo que contenga. Fáciles de usar y con ajuste perfecto -
La imagen mostraba como cambiaban el pañal sucio que en un certero enceste volaba hacia el cubo de la basura - ¿Y entonces yo, que me achicharro todos los días con aceite hirviendo? - dijo una voz que venía de la mesada Don Pañal no había visto nunca ese artefacto y le preguntó:
- ¿Y vos quién sos? –
- Soy Fritanga, la sartén… - respondió con orgullo.
- ¿Y qué hacés? –
- No es lo que hago lo que me molesta, sino que todo se hace con aceite hirviendo y ya estoy cansada de achicharrarme –
-¿Pero también te ponen caca y pis?
- ¡Nooo! - dijo la sartén haciendo ver que su función era más importante. - Yo preparo la comida… Papas fritas, tortillas, pescados, milanesas, huevos fritos, croquetas, y muchas cosas más que come la gente. Mirá… ¿Ves? Eso es lo que hago… -
Don Pañal miró al televisor que mostraba una sartén reluciente sobre la potente llama del gas mientras un señor con gorro blanco y alto vertía un líquido verdoso en ella diciendo:
-“Olivol… el aceite de más calidad para todo tipo de fritos. Olivol… el aceite que no debe faltar en su cocina”- y mientras ponía papas cortadas en bastones en él, señalaba con un dedo una marca que ni Popó ni Fritanga sabían leer.
Llegó la dueña de casa con su niño en brazos así que los dos callaron, cada uno conciente de lo que tenía que hacer. Resignadamente don Pañal fue a parar al cambiador que había en la mesa. La mamá quitó el sucio, lavó el culito, le puso talco y se cumplió el destino: ya estaba Popó debajo de esa piel tan suave y oliendo ese rico perfume que pronto se transformaría en un olor diferente.
-¡Qué bonito que está mi bebeeé! ¡Ahora a comer! – dijo la mamá sentándose para dar de comer al pequeño que ubicó en una silla más alta.
Hoy le tocaba puré de zanahorias con zapallo, huevo duro picado e hígado rallado. Comía muy bien, y también tomaba un poco de jugo de naranja.
La sartén, boca abajo, pensaba en cuánta razón había tenido Popó en quejarse, ¡por lo menos ella seguía allí, acompañando a la familia!
Bebéee como lo llamaba la mamá terminó de comer y quedó en su silla golpeando con la cuchara en la mesa. La señora sacó las milanesas de la heladera.
Esta heladera era igual a la que don televisor mostraba todos los días como la mejor del mercado y a la que llamaba Friona con sistema Nofrost…
Fritanga siempre pensó que esto no era un mercado, que era una casa, pero como la tele dice cosas raras, no le hacía caso.
Llegó el papá. El nene se reía y hacía ruidos con la boca y con otra parte.
Doña Sartén todavía no había recibido el baño de aceite.
La mamá la puso sobre la hornalla, pero no la encendió, porque el marido le dijo:
- Me parece que se hizo caca –
- ¡Seguro! – dijo la mamá – ¡Recién comió…!
Otra vez el cambiador y otro pañal de la pila que había en el mueble. La tarea fue la misma, limpiar, entalcar y pañal limpio.
Popó fue al cubo de la basura sin tiempo a quejarse.
-¡Adiós amigo! – Dijo Fritanga bajito para que no la oyeran.
- Asccc… - Escuchó apenas la respuesta del pañal Popó…
Entonces el papá le dio a su señora una caja que ésta abrió con curiosidad. Ella le dio unos besos de esos que se dan los mayores cuando están contentos y sacó de la caja… ¡Tres sartenes de distinto tamaño..! ¡Cómo brillaban! ¡Y además traían tapas de cristal..!
El señor se acercó a doña Sartén diciendo:
-¡No quiero ver más esto! – y agarrándola por el mango la puso en el cubo de la basura, junto al pañal que olía a rayos.
- Bueno, parece que nos vamos juntos de esta casa - dijo Popó
- Puajjj… Fue lo único que pudo contestar Fritanga que no podía hablar, sacaba el mango afuera del tacho tratando de respirar aire puro, aunque se consolaba pensando que hoy no tendría que aguantar el calor del gas ni el aceite burbujeando en su viejo cuerpo.
Esa noche viajaron juntos Popó y Fritanga hacia rumbo desconocido. Él acostumbrado a los olores y ella sin saber si dejar el mango afuera o adentro puesto que en ese lugar todo era oscuro y maloliente.
¡Buen viaje amigos!

sábado, 9 de febrero de 2008

A LA VUELTA DE LAS VACACIONES

No sé si lo que compuse es un relato o dos cuentos en uno, o dos cuentos y una poesía a la que también puse música. Pero todos sabemos que las musas son imprevisibles así que este es el cuento de PELITO DE SOL, donde la mamá canta la canción del OSO MIMOSO y el papá le cuenta el cuento de AZULIN Y ROBERTINO.



PELITO DE SOL

-¡Mamá! ¡Mamá..!
- ¿Qué quieres Pelito? dice la mamá dejando de ordenar los juguetes.
- ¡Mi oso no se quiere dormir!
- Igual que tú Pelito, ¿porqué no le cantas una canción?
- Es que todavía no comió... dice el niño.
- Ya son la una Pelito - Contesta la mamá mientras se acerca al oso y empieza a cantar la canción del OSO MIMOSO:

Oso mimoso
también revoltoso
juega goloso
con un carozo.
Con un carozo de aceituna.
-¿A que hora ........?
- A ninguna ..........!
- Siiiiii....
-¡Juega a la una...!

Pelito la acompaña contento marcando el pulso con las manos. Luego señala la biblioteca pidiendo un libro. El papá que los estaba mirando agarra al niño en brazos y el libro que éste le señala. Luego lo lleva a la cama y comienza a leer:

AZULIN Y ROBERTINO

Había una vez un pajarito con piquito azul, la colita roja... roja, y el cuerpito con hermosas plumas blancas.
Llegaba todas las tardes al jardín y como era distinto a los demás pajaritos, todos lo miraban muy curiosos y además no lo dejaban ir a su árbol, lo picoteaban y lo rodeaban entre varios pajaritos, marrones, grises y negros, para que se fuera de allí.
Así, que el hermoso pajarito de piquito azul y colita roja, siempre se paraba a descansar en la ventana de Robertino.

Él era un niño muy estudioso, pero muy inquieto, y como lo veía que todas las tardes iba y venía y le daba pena que lo echaran del árbol porque era distinto a los demás, dejaba la ventana con una rendijita abierta para poder hablarle y que el pajarito no se sintiera tan solo y triste.

Robertino lo llamaba Azulín por el color de su piquito, y le dejaba un poco de sus galletitas. Un día le ponía las de chocolate y otro día las de miel.
A Azulín le gustaban las dos y a Robertino también...

Él no salía mucho porque su mamá no le daba permiso pues temía que se perdiera, porque Robertino era muy curioso y un poco distraído.
Y como era tan curioso un día se levantó temprano.., temprano.., y cuando Azulín emprendió vuelo, lo siguió.

Lo siguió por el campo saltando los pozos y tropezando con algún tronco caído. Se lastimó un poquito las rodillas pero seguía corriendo detrás de Azulin, que volaba bastante alto.
Pasaron por un arroyo angostito, donde se embarró todo, pero le vino bien porque se refrescó un poco de tanta carrera.
Cruzaron otro pequeño campo con pasto muy alto que a Robertino le llegaba hasta la nariz, y por fin, cuando estaba cansado, es decir, muy cansado, no como cuando le decía a su mamá que no podía guardar sus juguetes... Cansado de verdad... llegaron a un bosque y en los árboles, vió montones de Azulines, piando con sus piquitos azules:

-¡Pío, pío..., pío, pío..... pío, pá!; ¡Pío, pió.... pío, pío... pío, pá!-

Azulín se unió a ellos, Robertino los miraba asombrado pues sus plumitas blancas revoloteaban y revoloteaban sin parar y de tanto y tanto mirarlos... ¡Se quedó dormido..!
Tanto durmió, que cuando despertó, el sol no estaba y los pajaritos tampoco.
Miró y miró. Para arriba, para abajo, para la derecha, para la izquierda.
¡Estaba solo...! ¡Estaba solo en el bosque..!
Trataba de acordarse como había llegado y no. No se acordaba.

Robertino tenía un poquito de miedo, pero siguió buscando la salida. Estaba casi a punto de llorar cuando vió que un pájaro parecido a Azulin salía de un árbol y venía hacia él. Tuvo otro poquito de miedo. Pero... ¡Era Azulín!. Se paró en su hombro y le cantaba:

- ¡Pío, pío... pío, pío, pío pá...! -

Y se puso a revolotear sobre su cabeza como diciéndole que lo siguiera. Robertino lo hizo así y aunque ahora tenía un poco de frío, se armó de valor.
Se acordó de su mamá y pensó:
-Estará enojada –
También se acordó de su papá que cuando se lastimaba le decía que tenía que ser valiente. Entonces Robertino siguió corriendo más rápido.
Volvieron a pasar por el campo con mucho pasto que le llegaba hasta la nariz, y se metió en el arroyo, que ahora estaba más frío...
Otra vez atravesaron el campo con pozos y troncos de árbol caídos, y se volvió a lastimar las rodillas.
En el cielo ya había estrellas y estaba un poco oscuro, pero él veía muy bien a su blanco amiguito con la colita roja que seguía cantando con su piquito azul:

-¡ Pío, pío..., pío,pío..., pío pá...! - para animarlo

Y al fin vió las luces de su casa y también a sus padres buscándolo entre los árboles. Los otros pajaritos marrones, grises y negros dormían porque no se los veía por ningún lado.

-Me van a poner en penitencia... y me lo merezco - pensó Robertino

Pero no, su mamá y su papá corrieron a abrazarlo cuando lo vieron.
Robertino lloraba, un poco por el miedo que había pasado, un poco por la alegría de verlos y otro poco porque la rodilla le dolía bastante.
Mientras tomaba una rica sopa, les contó lo sucedido. Entonces fueron todos hasta la ventana a ponerle unas galletitas de premio a Azulín. Les pusieron de las dos: de chocolate y de miel.
Con el tiempo Azulín no volvió, Seguramente estaría en el bosque con su familia, pero por las dudas Robertino siempre ponía galletitas en la ventana.

Y colorín colorado..., mientras los pajaritos marrones, grises y negros, se las comían y Pelito de Sol dormía hace un buen rato...

¡Este doble cuento con canción se ha terminado!

UNA PELÍCULA ARGENTINA PARA VER

 https://www.instagram.com/reel/DSQj3VTjjX0/ CABALLOS SALVAJES Excelente película con la actuación de HÉCTOR ALTERIO.      Poco para decir q...