(Esta foto pertenece al blog: http://blog.pucp.edu.pe/item/80883/llego-el-adviento)
Mis deseos para todos los amigos y amigas blogueros y sus respectivas familias son muchos, tanto como lo que desee cada uno, aunque pondré solo estos:
Que la inspiración y el ánimo estén siempre altos.
Que la vida los colme de bendiciones.
Que la energía positiva esté siempre con vosotros.
Que el amor prevalezca por sobre lo demás.
Que nuestra amistad siga floreciendo.
Que sean felices.
La literatura es imaginarse o querer averiguar lo que está al otro lado: más allá del umbral de la habitación, detrás de la puerta entornada que nuestra mano empujará o de la puerta cerrada con una llave que tal vez nos estará prohibido buscar; al otro lado de un río, detrás de una silueta azul de montañas...
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viernes, 21 de diciembre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
RECONCILIARSE CON LA VIDA - Texto de: CARMELO RIOS
Los lamas tibetanos enseñan una técnica a los moribundos que desean una prórroga de vida. Cuando un santo lama ve acercarse el instante de su último aliento y necesita prolongar por algún tiempo su energía, con objeto de finalizar alguna misión o impartir una enseñanza a sus discípulos, realiza un acuerdo con la energía de la vida, la fuerza creativa e infinitamente compasiva del Cosmos.
Para ello, libera animales que van a ser sacrificados, o realiza otros actos de compasión hacia la Madre Naturaleza, cómo esparcir semillas por los campos, salvar la vida a los árboles, a las plantas, y hasta del mas minúsculo ser. Y ésta vibración poderosamente expansiva y creadora de la Madre Vida, le concede el mérito de un tiempo superior al que su prana, su energía vital le permitía, y le otorga un crédito energético suficiente para finalizar su santa labor.
Todo es simbiótico, sinérgico, holográfico y homeopático en el Universo. Lo similar atrae a lo similar. Lo similar cura a los similar. Lo similar redime a lo similar. Como en el océano, todo vuelve una y otra vez a la orilla de nuestras vidas para ser sanado, comprendido, perdonado o redimido. Los naturópatas saben que en las tumbas de personas que mueren de determinada enfermedad, nacen con frecuencia y espontáneamente plantas (a veces inhabituales o desconocidas en esa región) que curan o alivian esas mismas enfermedades. Así, en los jardines de los hospitales especializados en enfermedades del corazón, hepáticas o del riñón, crecen plantas medicinales aptas para ese tipo de enfermedades.
La filosofía de la agricultura biodinámica de Rudolf Steiner o el movimiento de conservación de la Naturaleza Chipko, de la medicina vibracional del Dr. Bach y cualquier forma de ecología e incluso de espiritualidad verdadera, se basan en este principio de similitud o de reciprocidad homeopática. Si perdonamos la vida a un inocente cordero, a un lobo, a una simple brizna de yerba, o a cualquier otro inocente ser vivo, nos convertimos en aliados de su familia vital. En la India se dice que hasta la madre tigresa siente amor y protege a su cachorro hasta que este comienza a comportarse como un adulto. Entonces, incluso para su propia madre como la Naturaleza, deviene un enemigo potencial. De igual forma, los maestros espirituales nos recomiendan comportarnos simple como un cachorro de tigre.
En el momento en que nosotros, los humanos, nos convertimos en depredadores, en salvajes destructores, la Energía de la Vida que los sabios griegos llamaban Gaya, también se convierte en nuestro enemigo.
De forma intuitiva, los grandes genios, los grandes creadores de todas las épocas han entrado, aun sin saberlo, en sutil comunicación con esta fuerza creativa del Universo, esa divina shakti del hinduismo.
Los lamas recomiendan a toda persona enferma, a todo aquel que atraviese por una crisis vital o una gran prueba en su vida, que se pongan en inmediata comunicación con esa energía poderosa, y que para ello, utilicen el lenguaje secreto de la Vida: que planten árboles, liberen animales de los mataderos, adopten a un perro o un gato de un centro de protección o que, simplemente, esparzan semillas para alimentar a los pájaros, de flores o de plantas medicinales por la Naturaleza. Todo está sutilmente interconectado, todo fluye a través de una interacción misteriosa, de una música, de una reciprocidad vital. Todos vivimos los unos a través de los otros. Todo existe y ES a través de Todo y el Uno incluye a lo múltiple.
Los pensamientos luminosos de amor, de amistad, de compasión, de perdón, de concordia, atraen a nuestras vidas lo mejor de ese Cosmos manifestado, pues el mundo que nos rodea, el Universo en que existimos, vivimos y somos, es un reflejo de nuestros pensamientos, una creación de nuestra propia consciencia, una proyección del estado de nuestra mente.
Se cuenta que el propio Leonardo de Vinci, cuando lograba vender alguna de sus creaciones, a menudo a precio de pan y lentejas, corría al mercado para comprar pájaros y liberarlos inmediatamente. ¿Sabía tal vez, que la Fuerza de la Vida mira anhelante a todos aquellos que la ayudan, la protegen, aman y la respetan, y que se convierte en su aliado incondicional en situaciones de crisis?.
El Maestro Philippe de Lyón decía que si encontramos un fragmento de pan por la calle, en lugar de apartarlo de nuestro camino, lo cogiéramos y lo pusiéramos con cuidado y cariño donde los pájaros u otro ser hambriento pudieran alimentarse. Y que si salvamos la vida a una criatura inocente, a una araña por ejemplo, toda la familia, toda el alma colectiva de las arañas se convierte en nuestro aliado, en nuestro benefactor, y si algún día nos perdemos en el bosque, una araña, de forma sutil, podrá tal vez mostrarnos el camino de regreso a casa….
Bibliografía:
-Alfred Hael: “El Maestro Philippe”. Ediciones Escuelas de Misterios, Barcelona.
-Carmelo Rios : “Yoga del Agua, Volver al Océano”. Ediciones Alfaomega. Madrid.
lunes, 9 de enero de 2012
LA BUENA VIDA
Más que llamar felicidad a las horas vividas, puedo llamarla Buena Vida.
Múltiples deseos se entrecruzan en Navidades y para el año que se inicia. Olvidamos o apartamos un poco los momentos difíciles o dolorosos, para unirnos en un deseo Universal, sin religión ni creencia, para desearnos lo mejor desde todas las latitudes.
Con poco o mucho, con restricciones o sin ellas, todos nos aprestamos a vivir buenos momentos aunque para muchos haya habido que superar pasadas o recientes situaciones difíciles o dolorosas, todos se unieron con más o menos entusiasmo a la reunión familiar o de amigos.
Puedo decir que he sido feliz, la reunión con amigas entrañables estuvo llena de anécdotas, relatos, brindis, abrazos y besos.
También fue un disfrute la reunión con primos y primas con sus respectivas parejas. Recuerdos de familia, relatos que algunos cuentan de una manera y otros de otra agregan más amor a los años idos, con padres y madres que ya no están, con primos que también se fueron al igual que algunas de sus parejas.
La vida da y quita, pero nos compensa si los que quedamos estamos unidos ya sea por teléfono, email o en persona. Lo importante es que el mágico cordón no se corte, que el corazón escuche al otro y responda las llamadas.
Así sigue la comunicación con amigas y amigos lejanos, que en andanzas por otros lugares hemos ido cosechando y con quien nos comunicamos vía Internet, Skype o con la mágica tarjeta para escucharnos mejor…
También están los que incorporamos a nuestra vida a través de los blogs, cada uno en su estilo, cada uno con sus gustos particulares, sus alegrías, sus problemas, su inspiración y creatividad, protestas y reclamos, sus hobbies o simplemente en afectuoso intercambio. Aquí sería imposible poner referencias individuales, pues la lista es larga. Todos ellos son partícipes de un trocito de mi Buena Vida, por ello también este relato-homenaje.
Qué decir de Facebook, el gran salón donde hay solitarios, ocasionales, habitués, con los que participamos en sus vidas o los hacemos participar de las nuestras, en una ráfaga breve de fotos o comentarios.
Los buenos vecinos, esos cotidianos que saludamos cordialmente y que sabemos que están cuando necesitamos algo o viceversa. Con costumbres que todavía mantenemos en brindar en casa de uno u otro luego de nuestro brindis íntimo. Breves e intensos momentos de simpatía y cariño, donde cada uno sabe un poquito del otro…
Están los que se aíslan y no gustan de tanto festejo y que protestan pero que hay que respetar en sus ideas y razonamientos. No menos queridos por ello e incorporados con paciencia, amor y sonrisas.
Incluyo a los comerciantes de la zona, en la que la compra es habitual y que pacientemente elijen mejor la mercadería o la que tenemos que desechar en casa, pacientemente también, cuando viene un poco deteriorada aunque el reclamo no falte luego.
Y luego están los ocasionales anónimos: choferes de bus, dependientas varias, el de la ventanilla del banco, el barrendero de la calle, el del medidor del gas o la luz y tantos otros que se han cruzado circunstancialmente en estos días en mi Buena Vida.
Todos, todos con una sonrisa, con buenos deseos, que seguramente también querrán para sí, puesto que no es fácil para nadie sobrellevar los inconvenientes que nos presenta el diario vivir.
Finalmente la Gran Reunión Familiar, aquí y allá, con esfuerzo de las amas de casa y sus exquiseteces, con el buen vino y la mejor sonrisa, con la mejor voluntad pues sabemos del esfuerzo que implica reunir a todos. Y por sobre todo: con mucho amor.
Por supuesto que siempre hubo una lágrima o una tristeza en el corazón, pero también esa se compartió; como debe ser...
Por todo ello escribo esta reflexión que inicia el dos mil doce. Año bisiesto en el que cumplirá años mi hija este veintinueve de febrero.
Posiblemente olvide algo que también colaboró a pasar estas fiestas con tranquilidad, brindis varios y muchos y muy buenos amores.
Agradezco la Buena Vida, estos momentos de Felicidad que quiero queden aquí para compartir con el que desee y para releerlos cuando haga falta.
Múltiples deseos se entrecruzan en Navidades y para el año que se inicia. Olvidamos o apartamos un poco los momentos difíciles o dolorosos, para unirnos en un deseo Universal, sin religión ni creencia, para desearnos lo mejor desde todas las latitudes.
Con poco o mucho, con restricciones o sin ellas, todos nos aprestamos a vivir buenos momentos aunque para muchos haya habido que superar pasadas o recientes situaciones difíciles o dolorosas, todos se unieron con más o menos entusiasmo a la reunión familiar o de amigos.
Puedo decir que he sido feliz, la reunión con amigas entrañables estuvo llena de anécdotas, relatos, brindis, abrazos y besos.
También fue un disfrute la reunión con primos y primas con sus respectivas parejas. Recuerdos de familia, relatos que algunos cuentan de una manera y otros de otra agregan más amor a los años idos, con padres y madres que ya no están, con primos que también se fueron al igual que algunas de sus parejas.
La vida da y quita, pero nos compensa si los que quedamos estamos unidos ya sea por teléfono, email o en persona. Lo importante es que el mágico cordón no se corte, que el corazón escuche al otro y responda las llamadas.
Así sigue la comunicación con amigas y amigos lejanos, que en andanzas por otros lugares hemos ido cosechando y con quien nos comunicamos vía Internet, Skype o con la mágica tarjeta para escucharnos mejor…
También están los que incorporamos a nuestra vida a través de los blogs, cada uno en su estilo, cada uno con sus gustos particulares, sus alegrías, sus problemas, su inspiración y creatividad, protestas y reclamos, sus hobbies o simplemente en afectuoso intercambio. Aquí sería imposible poner referencias individuales, pues la lista es larga. Todos ellos son partícipes de un trocito de mi Buena Vida, por ello también este relato-homenaje.
Qué decir de Facebook, el gran salón donde hay solitarios, ocasionales, habitués, con los que participamos en sus vidas o los hacemos participar de las nuestras, en una ráfaga breve de fotos o comentarios.
Los buenos vecinos, esos cotidianos que saludamos cordialmente y que sabemos que están cuando necesitamos algo o viceversa. Con costumbres que todavía mantenemos en brindar en casa de uno u otro luego de nuestro brindis íntimo. Breves e intensos momentos de simpatía y cariño, donde cada uno sabe un poquito del otro…
Están los que se aíslan y no gustan de tanto festejo y que protestan pero que hay que respetar en sus ideas y razonamientos. No menos queridos por ello e incorporados con paciencia, amor y sonrisas.
Incluyo a los comerciantes de la zona, en la que la compra es habitual y que pacientemente elijen mejor la mercadería o la que tenemos que desechar en casa, pacientemente también, cuando viene un poco deteriorada aunque el reclamo no falte luego.
Y luego están los ocasionales anónimos: choferes de bus, dependientas varias, el de la ventanilla del banco, el barrendero de la calle, el del medidor del gas o la luz y tantos otros que se han cruzado circunstancialmente en estos días en mi Buena Vida.
Todos, todos con una sonrisa, con buenos deseos, que seguramente también querrán para sí, puesto que no es fácil para nadie sobrellevar los inconvenientes que nos presenta el diario vivir.
Finalmente la Gran Reunión Familiar, aquí y allá, con esfuerzo de las amas de casa y sus exquiseteces, con el buen vino y la mejor sonrisa, con la mejor voluntad pues sabemos del esfuerzo que implica reunir a todos. Y por sobre todo: con mucho amor.
Por supuesto que siempre hubo una lágrima o una tristeza en el corazón, pero también esa se compartió; como debe ser...
Por todo ello escribo esta reflexión que inicia el dos mil doce. Año bisiesto en el que cumplirá años mi hija este veintinueve de febrero.
Posiblemente olvide algo que también colaboró a pasar estas fiestas con tranquilidad, brindis varios y muchos y muy buenos amores.
Agradezco la Buena Vida, estos momentos de Felicidad que quiero queden aquí para compartir con el que desee y para releerlos cuando haga falta.
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