
¡FRAGANTES Y OLOROSAS FLORES PARA HOMENAJEARLOS!
Y una hermosa poesía de PABLO NERUDA que enlazo a mi otro blog para ver algunas especies de cactus de mi colección.
Se preguntarán el porqué de esta poesía... Es que el pueblo Chileno vuelve a sufrir otra pérdida y es mi sentir el tener, mínimamente, este gesto de solidaridad y cariño con ellos.
ODA AL CACTUS DE LA COSTA
Pequeña
masa pura
de espinas estrelladas,
cactus de las arenas,
enemigo,
el poeta
saluda
tu salud erizada:
en invierno te he visto:
la bruma carcomiendo
el roquerío,
los truenos
del oleaje
caian
contra Chile,
la sal tumbando estatuas,
el espacio
ocupado
por las arrolladoras
plumas de la tormenta,
y tú,
pequeño
héroe
erizado, tranquilo
entre dos piedras,
inmóvil,
sin ojos y sin hojas,
sin nidos y sin nervios,
duro, con tus raices
minerales
como argollas terrestres
metidas
en el hierro del planeta,
y encima
una cabeza,
una minúscula cabeza
inmóvil,
firme, pura,
sola en la trepidante
oceanía,
en el huracanado territorio.
Más tarde agosto llega,
la primavera duerme
confundida en el frío
del hemisferio negro,
todo en la costa tiene
sabor negro,
las olas
se repiten
como pianos,
el cielo
es una nave
derribada, enlutada,
el mundo es un naufragio,
y entonces te escogió la primavera
para volver a ver la luz sobre la tierra
y asoman
dos gotas de tus espinas
solitarias,
y nace alli
entre piedras, entre tus alfileres,
nace
de nuevo
la marina primavera,
la celeste y terrestre
primavera.
Alli, de todo
lo que existe, fragante,
aéreo, consumado,
lo que tiembla en las
hojas del limonero o entre
los aromas dormidos
de la imperial magnolia,
de todo lo que espera
su llegada,
tù, cactus de las arenas,
pequeño bruto inmóvil,
solitario,
tú fuiste el elegido
y pronto
antes de que otra flor te
desafiara
los botones
de sangre
de tus sagrados dedos
se hicieron flor rosada,
pétalos milagrosos.
Así es la historia,
y ésta
es la moral
de mi poema:
donde estés,
donde vivas,
en la última
soledad de este mundo,
en el azote
de la furia terrestre,
en el rincónde las humillaciones,
hermano,
hermana,
espera,
trabaja
firme
con tu pequeno ser y tus
raices.
Un dia
para ti
para todos,
saldrá
desde tu corazón
un rayo rojo,
florecerás también una
mañana:
no te ha olvidado,
no, la primavera:
yo te lo digo,
yo te lo aseguro,
porque el cactus terrible,
el erizado
hijo de las arenas,
conversando
conmigo
me encargó este mensaje
para tu corazón desconsolado.
Y ahora
te lo digo
y me lo digo:
hermano, hermana,
espera,
estoy seguro:
No nos olvidará la primavera.
PABLO NERUDA