martes 10 de noviembre de 2009

JOSE HERNANDEZ - 1834 - 1886 DIA DE LA TRADICIÓN

Máximo exponente de la poesía gauchesca.
EL DÍA 10 DE NOVIEMBRE SE INSTITUYÓ EN SU MEMORIA COMO EL DÍA DE LA TRADICIÓN.


Autor del MARTÍN FIERRO libro por excelencia que resume costumbres, penurias y virtudes de los criollos y gauchos.


Dios hizo al blanco y al negro 4085

sin declarar los mejores;

les mandó iguales dolores

bajo de una mesma cruz;

mas también hizo la luz


pa distinguir los colores 4090

Ansí, ninguno se agravie;

no se trata de ofender;

a todo se ha de poner

el nombre con que se llama,


y a naides le quita fama, 4095

lo que recibió al nacer

Y ansí me gusta un cantor

que no se turba ni yerra;

y si en su saber se encierra


el de los sabios profundos, 4100

decíme cuál en el mundo

es el canto de la tierra.


En esta dirección hay un resumen de lo que expresa su libro, que recomiendo especialmente por ser una de las joyas nacionales.

viernes 6 de noviembre de 2009

MARIO BENEDETTI - (otro favorito)

Si cuarentamil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed,
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro

Pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad
la que se encoge de hombros.


MARIO BENEDETTI

lunes 26 de octubre de 2009

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO (1928-1999)

Poeta nacido en Barcelona el 13 de abril de 1928, de familia burguesa y castellano-hablante, que se vio brutalmente sacudida por la muerte de la madre -Julia Gay- víctima de un bombardeo franquista sobre la ciudad en 1938. El hecho dramático afectó a todos los hijos, pero especialmente a José Agustín, que puso a su hija el nombre de la madre perdida, y que en uno de sus más célebres poemas (musicado y cantado por Paco Ibáñez), Palabras para Julia, une voluntariamente, en amor y deseo, a las dos mujeres.


PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


OTROS TÍTULOS


El buen amor,
El recuerdo
Esa flor instantánea
Esos locos furiosos increíbles
Para que habite entre su luz
Queda el polvo
Si todo vuelve a comenzar,

sábado 17 de octubre de 2009

EN EL DÍA DE LA MADRE


¡FELICIDADES A TODAS LAS MADRES EN SU DÍA!

domingo 11 de octubre de 2009

11 DE OCTUBRE - ÚLTIMO DÍA DE LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

DE LA PALABRA

Expresión pura del sentimiento.
Sin atavismos, sin ataduras,
sin disfraces ni tapujos
Alegría del verbo conjugado
entre los pueblos.
Todos.

Transmisión entre las gentes única.
Comprensión de lo incomprensible,
de lo expresable y de lo no expresado.
Indisoluble del entendimiento
entre los pueblos.
Todos.

Mía, suya, vuestra, clara,
verbo y clamor sobre la tierra.
Limpia de odio, dolor, lodo.
Rumor total que se agiganta
entre los pueblos.
Todos.





Mínimo homenaje a los pueblos, todos, en el día de las Razas... todas...

Las olvidadas, las que reclaman por sus tierras arrebatadas,

las que luchan para conservar su identidad y sus costumbres.

Las que nos precedieron, dejando enseñanzas ancestrales.

Crisol de Razas, todas...

Formas de vida honrando a la naturaleza, la gran descuidada.

Adhiero para que se reconozcan sus derechos.

Los invito a leer el blog de mi amigo Peon de brega de donde copié este hermoso collage.

sábado 22 de agosto de 2009

EL CASTILLO DE SANTA CRUZ

Luces estratégicamente colocadas hacen de él una figura extraña. Parte del edificio es rectangular y su torre más pequeña circular. La iluminación lo hace atractivo pero a la vez produce un cierto resquemor. Lo contemplo desde el paseo marítimo a la vera de la pequeña playa. La luna se refleja en el mar y va rolando hasta la orilla. Pequeñas barcas en reposo se mecen como extrañas cunas solitarias. Hay pocos paseantes, un hombre delante de mí, camina con paso tranquilo. Una pareja de enamorados que se recuestan el uno en el otro, van más adelante. Con los brazos cruzados en la espalda buscan palpar intimidades enganchando su mano en el bolsillo trasero del pantalón. Un poco más atrás camina una mujer. Viste de negro, aunque poco pude ver aprecié su estatura, su paso decidido.
El paseo se extiende varios metros más allá del puente. Éste lleva al Castillo de Santa Cruz que contrasta cada vez más sobre las aguas. Está situado en una isla suspendida curiosamente en el mar, que sigue creciendo tranquilo invadiendo sin olas la orilla. Dudo en llegar hasta el final del paseo, la arboleda se cierra bajo el oscuro cielo. El espectáculo es un poco inquietante pero aún así, bonito.Veo a la pareja que sigue por el paseo dirigiéndose a su destino de besos y caricias. El hombre que va delante dobla hacia el puente.
Imagino el espectáculo que brindará el mar del otro lado. La noche es serena y clara. No sin cierta inquietud, yo también voy hacia el puente. Son trescientos metros de maderas carcomidas por el salitre y el tiempo, en las que los pasos del que va delante resuenan aumentando la dimensión de su sonido. Mis propios pasos me sobresaltan, quisiera que su sonido se apagara, pero no es posible. Otros pasos se suman taladrando el silencio circundante.
Ahora son seis golpes graves. Delante son lentos, los míos suenan indecisos, los de atrás de ritmo rápido, decidido, fuerte. Solo el mar sigue leve, monótono, constante.
El castillo está cubierto en su mayor parte por arbustos, enredaderas y árboles que lo superan en altura, recortándose sobre el cielo. El hombre se pierde por la izquierda sumergiéndose en la oscuridad. Magnolios y cipreses dan un aspecto sombrío a ese camino. Decido ir hacia la derecha, donde las luces de las cafeterías de la lejana orilla me brindan un símil de seguridad.
Al pisar tierra, el silencio repentino de mis pasos acentúa mi inquietud. Mientras camino cerca de las peñas observo varios metros más abajo el mar, calmo. El camino es estrecho, no oigo los pasos de la mujer, imagino que ya está detrás de mí. No quiero girarme y no disfruto del paisaje agreste que rodea esa mole rectangular de piedras milenarias. Sólo por sensibilidad extrema distingo el olor a menta y a hinojo silvestre.
¿Qué impulso hizo que cruzara este puente? ¿Por qué no vuelvo sobre mis pasos? ¿Qué desafío del destino hace que me halle en este momento caminando cerca de los acantilados del castillo?La luna da de pleno en el agua. Mi inquietud se disipa por unos momentos y me siento en una roca disfrutando del espectáculo. Solo se oye el sonido del agua ahora más intenso, golpeando, horadando...
El silencio es denso como los muros grises del castillo. Giro para verlos, ahora sé que estoy sola, no sé si tranquilizarme o no, pero estoy aquí y tengo que echarle valor. Lentamente me despego de la roca e incorporándome sigo mi recorrido.
Sé que me encontraré con el hombre y seguramente con la mujer. El aire perfumado de sal, yodo y hierbas se mete en mis fosas nasales deleitándome, el camino se estrecha y las peñas caen rectas hacia el mar. Me arrimo a los arbustos sintiendo la energía de los muros.
Miro el reloj, once treinta. Irónicamente pienso:
- Casi es hora de brujas -
Por otra parte me digo:
- Ya tendría que haberme encontrado con el hombre, es casi la mitad del recorrido en círculo…
Dudo entre retroceder o seguir avanzando. El camino sigue ahora entre un gran muro de contención y los altos arbustos que dibujan sombras un poco siniestras. Detrás del muro, el mar abierto golpea fuerte e insistente en un aviso de presencia incontenible que vibra bajo mis pies. Su sonoridad es profunda y retumba en los oídos y en el cuerpo.El viento sopla libre desde el mar, abate las piñas del pino milenario y éstas caen sobre el camino.
Casi al llegar a la curva que lleva nuevamente al puente, veo al hombre, el también se ve nervioso, nada que ver con su andar en el paseo. No viene en dirección a mí sino que vuelve desandando el camino. Sopeso la idea de hacer lo mismo pero sigo avanzando, al terminar el recodo veo a la mujer sentada en una roca, mirando el mar.
El se detiene a su lado. Paso rápido cerca de ellos, no los miro, los tres murmuramos un saludo que el mar apaga. Él parece nervioso. No me extraña, yo estoy igual, somos tres personas solitarias con las mismas sensaciones.
Al divisar el puente escucho gritos a mi espalda. Acelero y llego a él. Siento el resonar de mis pasos en los anchos listones de madera. No está fresco, pero estoy temblando. Al llegar casi al centro del viejo puente reconozco los pasos rápidos de la mujer, corre más que yo, casi inmediatamente me alcanza, por ósmosis mis pasos se aceleran y también comienzo a correr.
Al llegar al paseo ya no diviso a la mujer que se perdió entre los coches, me vuelvo y tampoco veo al hombre.
La cafetería me acoge con sus luces deslumbrantes y su ambiente bullicioso.
Poco a poco me voy calmando, después del café, a desgano y aún con el corazón algo palpitante decido ir hacia el coche.
Miro hacia el Castillo, el mar continúa batiendo sobre las rocas desiertas y las luces siguen iluminando imperturbables las antiguas piedras del edificio. Regreso a casa pensando lo impresionable que puedo llegar a ser en un entorno diferente.
Las noticias del día siguiente relatan que entre las rocas del acantilado del Castillo de Santa Cruz, cinco metros más abajo, hallaron el cuerpo de un hombre sin vida.
Imagino al desconocido.
Inerte sobre las últimas peñas puntiagudas, con los ojos vacíos fijos en el cielo oscuro, la luna reflejada en ellos y las olas batiendo alrededor… salpicando su cuerpo…

viernes 14 de agosto de 2009

CAMINOS Y MÚSICA

Es tiempo de callar, trato, nadie escucha.
Mis experiencias no sirven a los que transitan esta vida
por caminos nuevos.
Escribo…
Es otro asfalto son otras luces que aunque parezcan las mismas;
cambiaron…
Solo queda buscar almas afines.
Los nuevos caminan solos, no necesitan muletas para caer en la misma piedra.
Llegará el momento en que mi luz se apague.
En tanto el tiempo sigue y serán ellos los que callen.

Todo está cumplido y todo se cumple,
es la misma calesita girando al ritmo de una música variable.
El hombre no advierte que siempre gira alrededor de sus sombras,
inalterables, caprichosas…
Algunos bajan embriagándose de cambios
pero inexorablemente vuelven a la noria de su vida.

Mientras, el loco de la colina sigue recitando en la radio cada medianoche.
Y yo sigo pensando, analizando, escribiendo,
y la misma música sigue sonando…
Girando…
ya sea en vinilo, longplay, CD, DVD o mp3.

domingo 9 de agosto de 2009

LA OTRA CARA DEL DÍA DEL NIÑO

Hoy va de copiar un relato que por verídico sucede en todo el mundo, e inclusive con consecuencias y vivencias más graves aún.

Texto extraído de la revista ADN del diario La nación de hoy.

Daniela tiene 13 años y está en 6º grado en una escuela del norte argentino. Cuando forman en el patio de tierra colorada para izar la Bandera de la Patria, ella es la más alta. Se atrasó dos años porque ayuda en casa cuidando a sus hermanitos y a algunos hijos de los vecinos. Es una tarea que desarrolla muy bien y le gusta. De grande dice que va a ser maestra jardinera.
Una vecina le contó a su mamá de una sobrina que trabaja en Buenos Aires cuidando los hijos de una familia de plata: "A Verónica le va muy bien. Gana unos pesos y le hacen estudiar el secundario. Si sigue así, dicen que va a ir a la facultad".
La oferta era buena. A la Rusita -así le dicen a Daniela por sus cabellos rubios y ojos claros- le gustó la idea. Además, también en esos meses se habían sumado para probar suertes parecidas Maribel, Celeste y Guanda, que eran de familias conocidas de unos pueblos cercanos.
La despedida fue sencilla y sin mucha emoción. Daniela llevaba puesto un vestido rosado con puntillas blancas y los zapatos de la comunión, que le apretaban un poco, pero eran los únicos que tenía. Como estaba lloviendo mucho fue inevitable salpicarse con barro colorado. Las habían ido a buscar dos matrimonios en dos autos. Antes de partir se sacaron varias fotos con toda la familia y algún vecino.
Daniela llevaba un bolso pequeño y un osito "aviador" de peluche. Desde chiquita soñaba con poder mirar cómo serían las casas y los árboles desde el cielo.
Después de andar unas 5 horas pararon en una estación de servicio. Mientras compraban unas galletitas, sonó el celular de uno de los matrimonios. Con cara de preocupación uno de los hombres les dijo que las familias de Buenos Aires habían tenido que viajar de urgencia por unos días, y que esperarían en una casa por ahí cerca hasta que regresaran. Ya estaba entrando la noche. Hicieron dos horas más de viaje y algunas se durmieron. Llegaron a una casa rara y oscura cerca de una ruta, y allí las dejaron. Nunca más vieron a esos matrimonios.
Dos hombres y una mujer grandes llevaron a las cuatro chicas a una pieza con dos camas. Allí iban a dormir. Les dijeron que para pagar la comida de "esos días" y mandar plata a casa iban a tener que acostarse con algunos hombres y hacer lo que ellos les pidieran. Cuando Maribel dijo que no con un grito, la mujer le dio un sopapo que le hizo salir sangre de la boca, y uno de los hombres le pegó con el cinturón. Después se la llevaron, dijeron que a otra casa.
A las tres les sacaron la ropa que tenían puesta y les dieron ropa de "mujeres grandes", que ellas no conocían. Ellas sabían que dejar que los hombres les hicieran cualquier cosa estaba mal. Una vez la mamá de Guanda le contó que un vecino había violado a su sobrina y cómo le había arruinado la vida a la pobrecita. Ellas también habían escuchado que alguna compañera de la escuela o alguna vecina era sometida sexualmente por el papá o el padrastro o por alguno de los hermanos, y nadie las protegía.
Esa noche, ya muy tarde, las sacaron a patadas de la pieza y las hicieron "trabajar" por primera vez en otros sucuchos. Había mucho olor a vino, a cigarrillo, a humo. Se veía muy poco y la música estaba muy fuerte. Fue horrible.
"Sus leves huesos en cruz /meciéndose en suave luz/ el tipo que la acaricia / y ella novicia llorándose", tomado del tema Novicia, de Víctor Heredia, parece escrito para ellas.
A las dos semanas las separaron a las tres, y ya no volverían a verse. Permanecían unidas por el horror y el espanto.
Les retuvieron los documentos. Cada tanto las atormentaban mostrando la foto de la familia y amenazando con hacer mucho daño a alguno de sus seres queridos ya tan lejanos. Noche tras noche les hacían sentir la humillación.
A Daniela la llevaron a otro lugar y a los 3 meses, a otro; así, cada tanto la cambiaban. Varias cosas ella recuerda como "una vez". Y es así que "una vez" una de sus compañeras logró escaparse. A los tres días la encontraron y "la pagó cara". Le pegaron un buen rato delante de algunas, y otras cosas que la Rusita prefiere no contar. Era castigo para la fugitiva y advertencia para las otras.
En otra ocasión "una vez" escuchó en la radio una propaganda por el Día del Niño y se puso a llorar. Cada tanto le pasaba. Para el Día de la Madre, Día del Padre, Navidad... ¡Cuántos recuerdos arrancados y robados!
Como a los dos años la hicieron quedar embarazada. Así nació Lautaro. Una mujer grande se encargaba de cuidarlo mientras ella trabajaba. Si alguna vez se quejaba, ahora la amenaza era con "la luz de sus ojos".
Dos o tres veces al año caía la policía. Ella nunca supo cómo en esos lugares se enteraban antes y a las que eran más chicas las sacaban rápido en un auto que siempre estaba listo para escapar.
También la obligaron a drogarse y la hicieron adicta para tener un modo más de retenerla y obligarla a "portarse bien" con los clientes. Se acordaba de que cuando "era chica" portarse bien era otra cosa.
Una noche "falló" el aviso o no arrancó el auto, y llegó la policía.
La Rusita tenía 17 años. Algunos de los clientes se fueron. A los "dueños" del local los llevaron presos. No se sabe si por mucho tiempo.
Daniela no se acuerda en qué "casa de tolerancia" quedó su oso "aviador" de peluche. No se acordaba de sus sueños de maestra jardinera o de mirar las casas o los árboles desde el cielo. Había estado viendo la vida y los hombres desde el infierno.
La vergüenza y el miedo son sus compañeros permanentes. La primera le impide volver a casa y encontrarse con su gente. El segundo es por si la vuelven a secuestrar. Le cuesta mucho vencer la adicción. Y como una ventana hacia la esperanza, la mirada y la sonrisa de Lautaro le dan fuerza cada día.
Conoció días y días, horas y horas de pasillos y salas de espera: comisarías, hospitales, juzgados, oficinas, psicólogos, trabajadores sociales... En un par de ocasiones reconoció a dos de sus "clientes". No sabe si ellos la reconocieron.

A los 3 meses el prostíbulo volvió a abrir sus puertas con el nombre "Tus sueños hoy". Y aquí no ha pasado nada. ¿No ha pasado nada? ¿Podemos decir que aquí termina la historia de la Rusita?
Daniela, Maribel, Celeste, Guanda y cientos por año -también varones- son secuestrados con engaño o con violencia, y dedicados a la explotación sexual en las rutas o ciudades para la diversión (?) y el placer (?) de enfermos o sanos cómplices del secuestro, la tortura y la humillación de niños, niñas y adolescentes. Dinero, poder manchado con sangre que brota de los cuerpos frágiles y las ilusiones vulneradas. De víctimas y victimarios
La trata no es "un tema". Son vidas destruidas. Derechos pisoteados.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la Constitución Nacional, las constituciones provinciales y hasta los libros sagrados de las diversas religiones son tirados al retrete más lleno de excremento con cada niño o niña que es secuestrado y torturado para el comercio sexual.

Durante el año pasado, en operativos policiales fueron rescatadas de las redes dedicadas a la trata de personas 257 mujeres, de las cuales casi 80 eran adolescentes. ¿Es esto todo? ¿O será la punta del iceberg y lo más grueso aún está oculto? ¿Pensaste, lector? Yo pienso lo mismo.
Con ocasión de la reciente sanción de la ley nacional Nº 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas ha habido excelentes artículos e investigaciones periodísticas que nos acercan esta realidad que nos duele.
Vivimos en una sociedad esquizoide o farisaica. Al decir de Jesús, "filtramos el mosquito y nos tragamos el camello". ¿Cómo?: prohibimos el uso de animales en el circo para diversión de los niños, pero no se controla y condena el uso de los niños para divertir a algunos adultos; o parece aceptable si son mayores de edad. Qué loco, ¿no? Y, además, a los lugares donde tales cosas suceden se les llama "casas de tolerancia". ¿Puede creerse?
En todo esto hay una "lógica" (?) perversa, que es la de pensar -o aceptar- que la sensación de vacío y soledad o de frustración afectiva de alguno deba ser "consolada" o saciada por una mujer (joven o adulta), obligada a hacerlo por dinero o por violencia.
O que ese "hombre", que suele comer en casa o reunirse con amigos, alguna noche "necesita" que alguien (una mujer) con poca ropa le sirva una copa, y que además por lo que paga esté habilitado para acariciar o reclamar caricia genital u otro sometimiento. Y que esto sea aceptado socialmente como "normal". ¿No será tiempo de proponer y legislar para que quien esta carencia tenga se arregle en casa como pueda? Para esos "hombres" que viven en la ciudad o trabajan en la ruta y se sienten solos y necesitados de afecto, ¿no habrá que pensar en construir en cada estación de servicio de combustible un gabinete psicológico para quien esté deprimido, y una máquina que expenda bebidas y le susurre cosas chanchas al oído? ¿Parece ridículo esto? A mí también. Pero me parece más horrendo lo de ahora.
Al que le quepa el sayo, que se lo ponga. Ya vemos qué producen los cobardes y corruptos.
Y nosotros, los adultos -todos-, debemos cuidar a nuestros pequeños con montones de ternura.
Los peluches deben ser guardianes de los sueños en tiempos de blanca inocencia, pero en casa.
Por Mons. Jorge Eduardo Lozano
El autor es obispo de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos

martes 28 de julio de 2009

UNA BIBLIOTECA ES UN PARAÍSO CON LIBROS

Tal vez si Adán y Eva se hubieran conocido bajo una biblioteca otro hubiera sido su destino…
Aunque podría haber sido igual, según el libro elegido, la historia leída, lo sugerente de las imágenes.
Divago al respecto sin tener en cuenta la evolución del Ser Humano, del idioma, de los signos o dibujos.
Tal vez ella le hubiera tirado el más grande por la cabeza cuando él protestaba porque no estaba lista la comida.

Biblioteca del Congreso de la Nación

O quizás se hubiera sonrojado cuando él le mostrara el del arte de amar, aunque, muy femenina, la curiosidad hizo que se plegara a tan tentador requerimiento…
Tal vez no entendían ni jota de lo que allí decía, por eso al ver la ilustración del paraíso, se sorprendieron y ella simplemente hizo lo que vio… ofrecerle la manzana ya que no sabía leer.


Por lo tanto hago hincapié en que hay que estudiar, leer y si es posible saber latín o griego, no se puede ir a la biblioteca sin saber, pues las láminas se pueden interpretar desde varios puntos de vista.
A mí me inspiró ir a la biblioteca, miré a mi alrededor e hice esta breve poesía que tal vez pueda borrar la mala impresión de mis divagues.


De lo que estoy segura es que sí:

UNA BIBLIOTECA ES UN PARAÍSO CON LIBROS
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BIBLIOTECA

En el silencio multiparlante de los libros,
se inicia una conversación muda.
El lector, inmóvil en el sillón, se mueve
por montañas por valles y por mares.
La mágica palabra lo acompaña,
y sin decirle nada, dice todo.
Biblioteca: referencia de autor, número, clave,
intimidad, silencio y mil palabras.

martes 7 de julio de 2009

EL CIRIO ROJO

La escena en el salón parecía fantasmagórica. Algunos pacientes vestidos con batas blancas caminaban arrastrando sus pies. Calzados con grandes pantuflas, se deslizaban cerca de la pared donde sus alargadas sombras se desfiguraban sobre la pintura blanca del salón. Eran sólo seis. Los demás dormían en sus dormitorios bajo el efecto de las medicinas, de sus propios demonios, de su agotador desvarío.
El personal del hospital recibió el apagón con lúgubre humor. El generador se había estropeado el día anterior, por lo que ya estaban cancelados los tratamientos de shock y operaciones. Y ahora se sumaba este corte de luz producido por las tormentas que arreciaban sobre las afueras de la ciudad.
Parecía imposible que sólo hubieran puesto una vela. Traída de la capilla, alta y ancha, mágicamente rosa, esparcía una llama alargada, que a veces mecía las sombras acunando a los enfermos que se aquietaban con su vaivén y otras se estiraba afinándose y picoteando hacia lo alto del amplio salón, enervando los ánimos de aquellos.
El psicólogo estaba sentado en un rincón con las manos en los bolsillos. El efecto de luz y sombra hacía que su largo cuello y su cabeza calva, sobresalieran exageradamente del delantal, su nariz afinada, larga y curva completaba el perfil.
Conversaba con Fantel, el enfermero de turno, de complexión fuerte, maciza. Sus labios gruesos se extendían hacia adelante al hablar y sus manos gordas y toscas, tenían un cierto parecido a la forma de sus pies calzados con zapatos anchos, redondeados exageradamente en la punta.
Dina estaba cerca de ellos. Siempre que los miraba emitía esa risa aguda y estridente, que yo no oía desde mi puesto de observación, pero que conocía tan bien. Sus dientes finos y alargados brillaban bajo el efecto de la luz mortecina. El médico, siempre con el mismo gesto interrogante en la cara, la miraba indiferente. En cambio Fantel tenía las pupilas dilatadas por el deseo que su risa le provocaba, y por el acomodamiento a la escasa luz...
Simodo, el de la habitación veinte, con su giba deformante, replegó sus cortos brazos y piernas y se tiró en el piso, quedó encogido sobre sí mismo cerca del médico, como buscando instintivo refugio a su temor, ya que Fantel siempre lo acosaba asustándolo con su poderoso cuerpo y abusando de su jerarquía.
Leo, el nuevo de la diecisiete se había acercado de un salto hasta la señora Gesbra, que recelosa y ágil trataba de mantenerse a distancia con sus característicos pasitos al desplazarse. Los lacios pelos entre negros y blancos de ella, contrastaban con los ojos y la abundante y espesa cabellera marrón del muchacho.
Deyanira estaba de pié, estática, contemplando el velón que ahora tenía un profundo cráter rosa. En su interior, un gran lago transparente se agrandaba en el centro sin desvirtuar su nítido contorno. La chica, de figura sin formas y con los brazos colgando a los lados, se mimetizaba con el cirio encendido. El reflejo de sus cabellos rojos irradiaba hacia él, encendiendo el rosa y éste volvía para reflejarse en sus ojos y su bata blanca. Su mirada oscilaba entre el velón y Hércules, ya en franca mejoría, que se entretenía en apilar las mesas y sillas desparramadas por los que se habían retirado a dormir.
Cuando terminó se quedó mirando a Deyanira con ojos enamorados, ella lo contemplaba pudorosa, aunque su mayor atención se concentraba en el velón, donde su mirada ida se dejaba mecer por la llama, como hipnotizada.
Era en esos momentos que Hércules, como protegiendo a Gesbra, observaba atentamente a Leo controlando sus movimientos, atento a intervenir si era necesario.
No había monitores ni cámaras funcionando, sólo podía verlos y mal, a través de la mampara de mi puesto de control en el entrepiso superior. Vaya noche de vigilia me esperaba.
Deyanira siempre de pie, se había interpuesto entre la vela y mi mirada, producía un raro efecto, pues la llama, parecía salir del centro de su cabeza quedando unificadas.
Agudicé mi mirada. Algo mayor a mi comprensión sucedía en el rincón. Me esforcé más, sacudí la cabeza, cerré los ojos unos segundos. Los abrí nuevamente. No podía creer lo que estaba viendo allí abajo.
La cara de Dina se había transformando y reía cual hiena mostrando sus babeantes y afilados dientes. El cuello, la calva y la nariz del doctor eran un gran signo de interrogación, casi un garfio. La libidinosa y riente hiena tenía sujeto al Dr. Interrogo entre sus extremidades, y libaba en su metálico cuello, haciendo realidad sus deseos de poseerlo, de fagocitarlo. Él seguía con las manos en los bolsillos, siempre en su rincón, siempre con su interrogante en la cabeza, aunque ahora lo sacudían pequeños estertores mientras un líquido rojo dibujaba axones y dendritas en su delantal.
Fantel fregaba y chupaba con su alargada trompa el cuerpo de la excitada Dina que seguía emitiendo carcajadas y sorbiendo por el cuello las vísceras del doctor. Las enormes orejas de Fantel se movían abanicando la llama que hacía contorsionar y danzar las sombras.
Simodo seguía replegado, su cabeza no se veía, totalmente metida en su caparazón, sobre él, la terrible pata de Fantel se movía al ritmo de su enorme cuerpo excitado. Éste presionaba más fuerte, complacido y voluptuoso, cada vez que su trompa recorría las intimidades de la complaciente Dina, al fin liberada; feliz, sorbiendo y recibiendo.
El joven León alcanzó a la señora Gesbra que quedó tendida en el suelo moviendo sus patas. Su cuerpo de hermoso pelaje blanco y negro, se cubría de sangre mientras él hincaba sus dientes en el estilizado cuello. La melena y los ojos del león brillaban a la luz de la vela con demencial hambruna. Gesbra ya no se movía. Hércules no llegó a tiempo. Al aproximarse, su cuello iba adquiriendo más volumen, sus venas tensas dibujaban rutas azules en la piel... Desde atrás rodeó con un brazo el cuerpo de la fiera, el pecho al máximo de fuerza. Con el otro brazo, bíceps y tríceps preparados para la acción, retorció la cabeza del joven animal en un solo movimiento. Leo cayó desmembrado, cuerpo y cola abatidos, melena y ojos reflejando aún la luz de la enorme vela ya en a la mitad, consumiéndose.
Deyanira miraba fascinada el velón que, cada vez más rápido, continuaba su danza de picoteo hacia el techo, alargando y extendiendo la llama. Se acercó más. Cuando se sumergió en el profundo cráter, su cabellera roja avivó el fuego y fueron todo cirio, todo lago, toda lágrima rosa, roja.
Desde mi lugar no podía oler ni oír, pero mis sentidos vivían esa sensación acre. Imaginé el grito desgarrado de amor de Hércules que extendió sus manos hacia Deyanira. Ella lo atrajo hacia sí envolviéndolo en su quemante fuego. Escuché sin oír, el crepitar de sus cabellos. La risa de Dina y el grito orgásmico de Fantel. El caparazón de Simodo quebrándose bajo las pesadas patas bailando su danza gozosa. El suave gorgoteo de la sangre de Gesbra y Leo.
Yo estaba horrorizado. En gesto rutinario pulsaba la alarma olvidando el corte de luz.
Vi el último abrazo espasmódico y convulsivo.
Corrí buscando ayuda que no ayudó. Detrás de la mampara, todo era fuego, retorcimiento, crepitar de todos. Todo frenesí, amor, odio, sometimiento, ansia, dolor, liberación.
Los teléfonos sobrecargados. Los bomberos retrasados. Las llamas se extendían. Nubes de humo negro teñían el blanco hospital. Poco quedó de él. Ahora todo era negro, camas, paredes, quirófanos, cuerpos.
Pronto todo fue silencio. ¿Se habrían desprendido los espíritus, o sucumbieron a la locura nuevamente?
Lo que más asombró a los peritos fue que entre los restos calcinados del salón, hallaron dientes, garras y esqueletos de animales. También desconcertó el hallazgo de un extraño garfio sin fundir.
Mi explicación satisfizo a todos, una imprudencia había producido el fatal accidente. Tal vez un rayo. Una fatalidad de la que solo yo y dos enfermeras de turno pudimos escapar.
No había otra explicación.
En mi cordura yo también fui silencio.

lunes 15 de junio de 2009

PREMIO Y... TAREAS ATRASADAS...



¡GRACIAS POR EL PREMIO AMIGA!

Mi querida amiga AURORAINES tiene un hermoso y sensible blog de poesías con unas fotos muy bonitas:
Resulta que el día 23 de abril me distinguió con este que traía una tarea para hacer y yo no lo quería poner hasta cumplirla. Hoy llegó el día.

La consigna era la siguiente:

... escribir un cuento, poesía, poema, definición o lo que quieran que incluya las palabras: vida, amor, literatura, sexo, viaje, cine.
Entregarlos a Seis (6) Blogs de mujeres.
El tema cumplido:


La literatura es vida, pues incluye todas las vivencias del ser humano.
Nos habla de viajes remotos, de viajes no concretados, de amor, amores truncos, felices, tontos, inocentes, suicidas, de sexo ficticio, sexo verdadero, sexo que da y sexo que se niega a dar, da argumentos para cine y argumentos para teatro, para televisión, para comics, ciencia ficción y todo género conocido y aún por conocer, como si el escritor se hubiera adelantado a su época.

Relata guerras, las hace más violentas y también las suaviza, nos cuenta de la maldad y bondad del hombre y de los seres vivos en general, describiendo sus características, color, textura, olores, tacto, sonidos, actitudes, movimientos...
¿Pero es la literatura la que nos muestra todo eso?
¿O es el escritor que cuenta su historia o la del vecino, amigo, padres y seres que lo rodean? ¿Recrea situaciones que se le presentan como un flash para que su imaginación las concrete? ¿O el autor tiene una cierta memoria colectiva que refleja en la literatura, lo vivenciado en épocas anteriores?
¿Será en ocasiones el escritor un vidente?
Es otro de los misterios del intelecto, del ser humano. ¿Cómo es que unos lo hacen tan fácilmente y otros no se animan a escribir ni una carta?
Defino a la LITERATURA como un VIAJE en el tren de la VIDA que aparte de hablarnos de AMOR y SEXO, en ocasiones es llevada al CINE con cierto éxito y a veces sin él.
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Hasta aquí el tema para reflexionar que me propuso Aurorainés para hacerme acreedora a este premio que me pone contenta, pero como le dije en su momento, no cumplo con la consigna, pues es una tarea complicada poner en aprieto a mis amigas…
Tendría que haberlo pasado a 6 mujeres, la que acepte el desafío que lo tome, lo dejo a entera libertad.
Si alguien se atreve me avisan. Gracias

lunes 25 de mayo de 2009

UNAS HOJAS DE MI DIARIO DE 2007 EN LA CORUÑA

¡FELIZ DIA DE LA PATRIA ARGENTINOS!
25 DE MAYO DE 2008

Foto gentileza de: http://www.blogdeviajes.com.ar/articulos/vacas-urbanas

LA CORUÑA - MIÉRCOLES 21 DE MAYO de 2007:

Qué día tan “morno”! Maravillosamente soleado, ni frío ni calor.
Pero aburrido, no logro encontrarlo atractivo.
Solo de pensar en que tengo que quedarme obligatoriamente trabajando, me agobia.
Me encantaría estar en la playa, despreocupada, mirando el verde azulado del mar, sintiendo ese olor entre sal y yodo, y relajándome con su sonido lleno de ecos profundos y graves al estrellarse sobre la playa. Imaginar el caliente abrazo del sol me reconforta.

- Bien, veo que es solo el hecho de quedarme sin ello lo que me pone de mal humor. Entonces no es tan grave… - me digo.

Me siento lenta. Hay que aceptar también eso, esa cierta laxitud que dan los primeros días de primavera.
Atiendo con solicitud a la proveedora que me ofrece sus productos. Aunque me parece entrever que ella se esfuerza tanto como yo en hacer su trabajo. Las dos sonreímos demasiado. Anota presta lo que le pido. Se siente bien, seguramente es el primer pedido del día.
Yo no. Estoy pensando en la factura que pasará a treinta días.
¡Humm!.. He llegado al meollo de la cuestión: Estoy preocupada porque en temporada de playa el trabajo merma. Bueno, malo será que no salga a flote, como siempre....
Llega María del Rosario, con su dolorido esguince y su exceso de comida acumulado. Se relaja, yo a lo mío. Poco a poco su gesto de dolor se diluye.
Mi estado de ánimo se acopla a su relajación. La dulce música que rueda en el grabador, acompasa los sentidos. Yo cumplo con mi trabajo a conciencia. Ella regresa de su mundo interior agradecida. En el silencio de la consulta, con la luz entrando a raudales por las ventanas siento que hemos intercambiado servicios. Ella ha cambiado, yo he cambiado. Se despide con una tranquila sonrisa que correspondo con gratitud.
Así ha pasado mi día.

JUEVES 22 DE MAYO:

Son las 8.30, el sol a tope como ayer miércoles. Abro el correo electrónico y me encuentro con el mensaje de mi amiga.
La vida, la conexión de los seres humanos, la reiteración de sentimientos nunca deja de asombrarme.
Releo el mensaje, y no puedo menos que transcribirlo:

“Hoy me descubrí pensando en el tema de la dignidad.
Puta ... qué complicado el uso del lenguaje. Estilo y dignidad. ¿Existe un estilo para ser digno? ¿Sabés qué pienso? Pienso que existe un momento exacto en la vida dónde podemos tomar la decisión equivocada.
Irnos -elegir- por un camino que puede ser o no el correcto.
Correcto para uno mismo, claro.
Entonces, en ese punto preciso, todo lo hecho hasta ese momento se diluye como si jamás hubiese existido y comenzamos otra vida”.

-Me asombran sos palabras, parecen un calco de mis pensamientos...-

“Algo así como los laberintos... Existen aquellos (Ariadna al revés) que siempre vuelven a la entrada ... recorren, se trancan y vuelven a empezar. Otros (Ariadna mediante) logran salir; otros se pierden indefinidamente hasta que, un buen día, ya cansados de tanto andar, se sientan y se quedan allí sin un sólo intento más, o comienzan pum-crash-pum, a toparse contra la pared que tienen enfrente y se les acaba el tiempo”.
“Estos últimos son los que la tienen jodida. No importa todo lo que hayan hecho durante el trayecto, se les diluye, se evapora, se quedan sin pasado y, lo que es peor, sin estilo alguno para ser dignos de lo que les toca”.
“En fin, no me des bola. Debe ser la humedad que me hace entrar en cortocircuito la neurona. Tu amiga que te quiere te manda un beso”.

Pues tengo que contestarle… allá voy…

HOLA AMIGA…La sensación debe ser internacional... Con pleno sol y no encuentro las palabras para escribir algo. Tu misiva-email, me abre los ojos y el entendimiento. Este decaimiento es general, hay muchos acontecimientos horrible, trascendentales, que conmocionan al mundo.
que se incorporan en nuestras vidas y producen una gran remoción interior.
Más renaceremos con nuevos bríos y esperanzas. Estos días no tengo ganas de escribir en mi diario... ¡carajo!, tengo que poner el dedo en la llaga, o inventarme alguna historia que tape la mierda que tengo en la cabeza.
Miedos, (pavura que decía mi abuelo!), descubrir cada día que nuestras sombras nos acosan, en fin, que no somos tan perfectos como cuando estamos en equilibrio…Pero.... ¿qué digo?...¿ te estoy alentando a salir del bache, ó mi egoísta Rosa está hablando para sí misma?
Querida amiga con estas preguntas me despido, te escribiré más tarde, más extenso... Hasta luego...

SIGO EN JUEVES 22 DE MAYO

Hoy me he descubierto y aceptado envidiosa, ¡qué horrible confesión! pero envidio a los que se levantan con el bullicio de los que aman alrededor.
Hola diario, otra vez egoístamente te elegí para eso, para purgar mis demonios internos.
Curiosamente el tiempo aquí pide lluvia, es una sensación extraña que solo entienden los gallegos, y eso me da la pauta que me estoy habituando a esto y es que me gusta y no me gusta… ¡Yo quiero volver!
Bueno, esto me hace ver que extraño terriblemente, y que sigo tirando porquería en el papel.
Estoy triste y lo reconozco, espero que mis tribulaciones solo sean por este clima gallego. Me siento sola, con el trabajo justo, con la incertidumbre del emigrante, con mucha mierda encima, y me siento grande para sobrellevarlo en estos momentos.
Pienso y repienso mientras redentoras lágrimas bajan por un tobogán hasta el pecho....Tomo un mate cocido y me doy cuenta que también estoy en mi faceta de cobarde ¿porqué no contar esto a alguien? ¿Porqué no a mi amiga argentina?
Es que ella viene a masaje, y estoy segura que no lo recibiría de la misma manera. Lo entendería, si... pero no quiero ser quien le remueva sus dolores de inmigrante, que aunque juegue con ventaja pues tiene a su hijo aquí, tiene su madre mayor allá y eso seguro que le genera cierta inquietud.
Por hoy cierro el diario.
¡Menos mal que dar la clase de gimnasia me sacó un poco los ratones!

VIERNES 23 DE MAYO

Hoy salgo de mi rutina.
He preparado un matambre. Quedó redondito y oloroso. Mezcla de laurel, tomillo y orégano perfuman la casa. El caldo está absolutamente substancioso, con color de mucha carne y también de pollo, agregado para hervirlo en ese gustito especial que suelta el matambre. Después le tocó el turno a la salsa para las empanadas, cebolla, ají rojo, tomate, condimentos y buen aceite de oliva.
Desmenuzado el pollo y agregada la salsa para las empanadas, mientras reposan en la heladera hasta el armado, me dedico a preparar las de humita.
Son irresistibles, mi paladar segrega líquidos no solo antes de probar el punto, sino mientras las imagino triturada por mis dientes y llenándome la boca con su sabor.
¡Qué ilusión! mañana la casa se llenará de amigos. ¡Qué dulce es la vida cuando la llenamos con amigos! Este es el momento ideal para comprobar si se enfrió la humita y ponerla en la heladera. También es el momento de cerrar el diario con el corazón contento.

SABADO 24:

¡Es tan tarde y no tengo sueño!
Lo he pasado de diez con mis amigos. Todos son tan agradables que me han dado, aún sin saberlo una inyección de alegría y optimismo.Me sentí querida y supe que no estaba tan sola como pensaba. Les gustó todo y dieron buena cuenta de ello.
Las poesías y lecturas que trajeron hacían honor al tema propuesto:
El Humor ¡Todas fueron tan divertidas!
Aún las anécdotas de los que no escriben fueron contadas con verdadera chispa. Releo algunas que quedaron y me acuerdo de los momentos vividos.
No puedo menos que pensar en lo bien que enganchan caracteres tan diversos, los más extrovertidos, los más tímidos, diferentes modos de vida.
En fin una velada grata e inolvidable.

LA CORUÑA - DOMINGO 25 DE MAYO:

Me desperté temprano, pues los “jóvenes nocheros” con sus conversaciones, desvaríos y risas en el aire impedían dormir.Hoy será día de esperanzas para muchos, aquí porque se vota, allá porque se asume el mando y además en una fecha entrañable en la que me acuerdo más de mi querido país, de mi querida gente, de mi muy querida familia...Persiste en mí el recuerdo de la velada. Hoy me dediqué a poner “la casa en orden”.
¡Lástima que no hiciera un poco de sol! De todos modos yo siento que tengo un sol interno que me hace sentir bien. Me siento reconfortada, y a pesar del trabajo que me dio volver a reordenar la disposición de los muebles en el salón no me siento cansada.
Vuelvo a releer algunos de los escritos que trajeron. Mi cara está llena de sonrisas.

¡FELIZ DÍA ARGENTINA!

jueves 21 de mayo de 2009

UN DIA EN GRIS Y VERDE...

Ciudad, edificios, cuadrados rectangulares, altos, grises, apuntan al cielo azul.
Vuela una paloma gris.
En su pueblo las palomas son blancas.
Aquí ulular de sirenas.
En su pueblo lo despiertan las campanas.
La bandera roja azul y blanca ondula, sus estrellas son inamovibles, de día y de noche, con sol o con lluvia.
Es el símbolo del nuevo mundo.
Representa la prosperidad y el bienestar.
Pero es solo eso: una bandera.
La desolación invade su cuerpo.
Tiene frío.
Hoy es un día diferente.
Su mano se cierra sobre la apretada chaqueta y sobre el ruido de las tripas vacías.
La otra mano se aferra a la desnudez del arma, acerada, fría.
Hoy no va con el rebaño de desocupados, camina sobre el puente cargado de coches.
El agua no llega a reflejar su cara asomando por la maciza estructura metálica.
Mira hacia la ciudad que bajo la niebla parece más gris.
La bandera ondea indiferente.
Una paloma blanca pasa rasando cerca suyo.
La mira alejarse rumbo a su hogar.
Reflexiona, roza el arma, fría y gris como la ciudad de las estrellas.
La quita del bolsillo, la mira y cree escuchar sonido de campanas.
Su pensamiento se tiñe de esperanza y tirando el revólver que gira varias veces antes de caer en las oscuras aguas exclama:
- ¡Me vuelvo al pueblo! – y se encamina decidido hacia el verde.

domingo 17 de mayo de 2009

MARIO BENEDETTI nos ha dejado

Otra gran pérdida en las letras Uruguayas.

Descanse en paz maestro.

Mi homenaje es sencillo, aquí dos poesías de Don Mario Benedetti y luego sin enlazan a este blog de mi amigo Manel leen un exquisito relato.
http://manelaljama.blogspot.com/2009/05/los-pocillos-de-benedetti.html?showComment=1242664980000#c3485440701766733639

HAGAMOS UN TRATO

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.
(de una canción de Carlos Puebla)
Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

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LOVERS GO HOME!

Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada,
y me encontraste bien
y te encontré más linda.
Ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde estoy.
Sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola,
que del vecino
territorio del amor,
ese desesperado,
empezarán a mirarnos
con envidia,
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.

En esta otra página encontrarán una reseña de la vida del famoso escritor:
http://abuelaciberlanuevaunion.blogspot.com/

viernes 15 de mayo de 2009

El premio de David Carrascosa.

Queridos amigos este será el último premio que acepte pues no me gusta dejar fuera a tantos blogs estupendos.
En realidad no es egoísmo no querer tomar la responsabilidad de pasarlo a otros, sino que no sé cuál elegir.
En este caso tampoco quiero ponerlos en el brete de elegir otros diez, así que rompo las reglas y por mi parte solo pongan el premio y listo.
Agradezco este honor y cumplo con otorgarlo a los 10 blogs que considero dignos de visitarse por su interés.
Son variados y cada uno en su estilo lo merece, no me extiendo en presentaciones puesto que al visitarlos verán que son de diez, como se dice siempre, valga la redundancia...

http://fotosocurrenciasyhumor.blogspot.com/
http://diariodeunmedicoii.blogspot.com/
http://ricettedicasa.blogspot.com/
http://cuentosqueyocuento.blogspot.com/
http://bitacoradeldante.blogspot.com/
http://goathemala.blogspot.com/
http://detampicoconamor.blogspot.com/
http://cactus-favoritos.blogspot.com/
http://deltalleralmundo2.blogspot.com/
http://trenfujitivo.blogspot.com/

miércoles 13 de mayo de 2009

UN MÁGICO AMANECER

-¡Qué hermoso amanecer querida amiga, lástima que lo estropean esos que pasan por debajo de nuestra ventana peleando como perro y gato! - Pensó Gustavo sin mirar a Zulma
-Creo que se llevan peor que eso - contestó ella, adivinando lo que su amigo pensaba y sin ánimo para emitir sonido a esa hora de la mañana.
- Aún tenemos un rato más para estar juntos y admirar esa hermosa luna llena que se va poniendo tras los edificios – se decía él
- Es un disfrute estar así en tu compañía, me llena de serenidad, eres un encanto - elucubraba ella mimosa.
- No me gusta quedarme mucho tiempo quieto, pero es muy agradable disfrutar a tu lado, así, en silencio – pensaba Gustavo sin mirarla
Ella entendía muy bien lo que quería decir.
Todo era quietud.
El momento era maravilloso, de ellos y nada más.
Ninguno de los dos emitía sonido, solo se oía su respiración.
La hora mágica del amanecer los envolvía, se quedaron inmóviles.
No se tocaban, pero su postura en una rara simbiosis era la misma.
Se quedaron así por un largo rato, mirando esa quietud que los contagiaba de una gran placidez que los dos parecían disfrutar.
Ninguno hizo ademán de moverse, sabían que el otro estaba atento.
No querían romper ese momento donde flotaba entre los dos el cariño que se profesaban.
Las primeras horas de la mañana trajeron algo de niebla antes de que la luna se escondiera totalmente.
Un rayo de luz los iluminó de pronto.
Ninguno se inmutó, todavía vivían la magia de ese instante compartido.
Zulma pensaba – Qué lástima que ya se levantaron…
Mientras Gustavo se decía – Siempre nos interrumpen en nuestros momentos de solaz, ¡qué pesados!
En la calle, la pareja seguía peleando como perro y gato.
Ellos la miraban con pena y sabiduría.
La niebla iba dejando lentamente paso al sol.
Gustavo y Zulma siguieron así un rato más.





Foto de Gus y Sula, izquierda y derecha respectivamente, cedida por Pedro. http://enserioenbromayenlacocina.blogspot.com/

viernes 8 de mayo de 2009

EL FLUÍDO VITAL DE LA VIDA - Redundancia aparte

El autobús recorría la autovía. Subí a él en una arteria de la ciudad.
Cuando llegó a la rotonda de circunvalación con los diversos cruces y desvíos, estos me parecieron las venas del paisaje.
A ambos lados el intercambio gaseoso estaba asegurado: los árboles semejaban capilares y espacios aéreos alveolares, de su tronco fuerte cual tráquea invertida, los bronquios y bronquiolos trataban de neutralizar en cierta forma, lo nocivo de la emisión de gases.
Por las alcantarillas los desechos iban hacia la misma tierra, al interior. No eran expulsados, desde allí volvería en diversas formas a incorporarse al entramado del paisaje.
El cielo azul, nítido y el sol del mediodía, resaltaban los colores de los coches. Había eritrocitos, leucocitos, basófilos, eosinófilos y monositos...
En ciertos lugares se formaban plaquetas, que obstaculizaban la circulación normal. Las paradas y desvíos semejaban colectores linfáticos. ¡Qué caos habría si no hubiera ese elemento de limpieza, sería como circular sin posibilidad de salida!.
Mi corazón bombeaba rítmicamente. Me sentía como una gota de sangre dentro de una vena, una célula entre otras células, inspiré profundamente mirando a mi alrededor.
Había células de diversa forma, unas viejas, otras jóvenes, la más activa conducía. Algunas con más mitocondrias, otras con menos hemoglobina y otras con exceso de bilirrubina.
Al detenerse el monositobus, subieron dos células jóvenes, adherida a ellas, dos pequeñitas. Mientras mis neurotransmisores enviaban señales para incorporarme y descender en el ganglio siguiente, miré las células recién nacidas y poniendo en acción el zigomático y el risorio, pensé que el fluido vital de la vida estaba asegurado.

miércoles 29 de abril de 2009

LAS LETRAS URUGUAYAS ESTÁN DE DUELO

Vaya mi homenaje a IDEA VILARIÑO, poeta y crítica relevante de nuestro vecino país.

He puesto una poesía de ella en el otro blog pues por este salía mal puntuada, ruego que me disculpen.

A nuestro amigos poetas, escritores y amantes de la buena letra mis condolencias.

martes 28 de abril de 2009

A PEDIDO DE FRANZISKA (Que me dedicó una hermosa poesía)

PREGUNTAS A LAS MUSAS Y A LA HUMANIDAD

¿Dónde están las musas estos días?
¿Acaso espantadas por tanto horror
se han recogido a llorar en un rincón?
¿Para el fin que han venido
en inmortal silencio nos convocan,
acaso sin hallarnos?
¿Es que la sinrazón del hombre
sus dones y sus fuentes han diezmado?
Kleió, Euterpe, Melpómene, Thalia..
Terpsícore, Caliope, Erató, Urania, Polymnia....
¿Estáis allí?
¿Podéis oirme?
¿Podéis venir a rescatar tanta locura?
¿Queréis esparcir por doquier vuestras virtudes?
¿Acaso evaluáis a todos los mortales por igual
propiciando un destino sin futuro, general?
¿Bajaréis a iluminarnos con vuestras gracias, todas?
¿Del egoísmo más brutal podremos desprendernos?

¿Podéis vosotros responder?
Hombres, mujeres, políticos, músicos,
pintores y poetas,
comediantes, científicos, artistas...
¡Responded Humanos!
!Todos!
¡Despiadados seres que, sin pena,
destruís este planeta sin pensar!

jueves 23 de abril de 2009

- EN EL DÍA DEL LIBRO -

NUESTRO LIBRO:
La elaboración del libro propiamente dicho lleva más o menos 55 pasos importantes que he resumido en unos pocos.
La historia comenzó cuando nuestro grupo de amigos elucubró la idea de juntar nuestras poesías y hacerlo.
Por supuesto que la que hizo el mayor trabajo fue Pilar, gran artesana, prolija y minuciosa a quien algunos ayudamos un poco, aunque nuestra tarea fue menor comparada con el esfuerzo que ella invirtió en dar vida a:

P O L I E D R O
Aquí maquetando, como verán nosotros en la foto de atrás...

Dividiendo el trabajo maquetado

Doblar y plegar para pasar luego la plegadora

De incógnito: Ayuda de doblaje

Midiendo los cortes del lomo
Corte del lomo


Colocado en bastidor para coserlo


Batiendo contra las cuerdas después de cosido, tanto cerrado como abierto

Encolando lomos
Pegando papel Kraft

Después de preparar y medir cartones, encolando los mismos
Ya cortado, forrado y pegado: redondeo del lomo


Montando el libro


Colocado del forro
Terminando


Forrando con plástico

14 Autores,
14 Amigos,
14 personalidades diferentes y un mismo amor:

EL LIBRO


Los dos libros realizados por Pilar.

Dos libros que fueron más de 50 en total.

El POLIEDRO tan original fue idea de todos, al igual que el nombre elegido para el libro.

Lo realizó el hijo de uno de los 14 escritores, Pedrosa, a quien felicito por el diseño.


Finalmente se pudo realizar en una Editorial y quedó como ven aquí, muy vistoso y original.

Como corolario, ha llegado a mis manos desde La Coruña justo hace unos días.


Agradezco a mis 13 amigos entrañables el habérmelo hecho llegar y además el ocuparse con tanto amor de todo.

domingo 12 de abril de 2009

PERROS VAGABUNDOS

La lluvia y el viento son intensos. Los caminos del parque están casi desiertos, los bancos solitarios.
Delante de mí un hombre sube la cuesta con dificultad. Su aspecto es oscuro. Su ropa, su mano izquierda y su paraguas siguen una línea sin interrupción. Parece mayor. ¿Cómo será ese rostro? Lo imagino dulce y arrugado por el paso del tiempo.
El viento me empuja hacia atrás, me retiene. Desacelero el paso pues la cuesta es bastante pronunciada. Las intensas ráfagas mueven mi paraguas que oscila como un trompo invertido a punto de detenerse. Mientras me afirmo observo varios perros que pasan a mi lado; el último, desafiante y fuerte, mira mi paraguas con gesto amenazador. Su pelo liso y negro brilla como sus ojos fieros.
- Quieto.... no pasa nada...- digo - Me mira recio. Le sostengo la mirada, esbozo una sonrisa sin mostrar los dientes. Gira y sigue hacia arriba. Cada tanto se vuelve y nuestras miradas se enganchan, al fin se mete entre los árboles y desaparece...
Ya no llueve. Sacudo y ajusto el paraguas, las varillas están torcidas, lo fuerzo un poco. Los árboles del parque dejan caer sus gotas sobre mí. Ráfagas de viento los sacuden sin piedad. También retrasan mi avance. Tendría que volver, no siento el paisaje igual que siempre. Entre los setos diviso los perros que siguen trotando hacia su destino.
El viento azuza al viejo que delante de mí camina con paso vacilante. Cabeza y hombros bajo el negro hongo mojado. Parece agobiado. Después de una leve indecisión, se sienta. Paraguas, mano, persona y banco en completa unión. Su aspecto introvertido me conmueve. Algo despierta mi curiosidad, no sé que es. Llego al banco y en un arranque de solidaridad me siento a su lado. No veo su cara, su paraguas está ladeado. Mientras acomodo las varillas del mío hay gran agitación en lo arbustos. Oigo gruñidos amenazantes.
Es entonces cuando observo inquieta a mi vecino quien en ese momento descorre el negro telón que lo cubría. Veo su rostro. Es un rostro crispado. Ojos abiertos, vidriosos, fieros. En su mano derecha un revólver. Instintivamente me pongo de pie y retrocedo. Grita con voz amenazante, ronca, dura:
- ¡Quieta! - ¡El dinero! - ¡El bolso!
Un feroz gruñido me sobresalta tanto como su gesto y el arma. Desde atrás de los arbustos una cabeza brillante y negra se acerca veloz. Los blancos dientes en actitud de ataque. El negro cuerpo se precipita hacia el hombre del paraguas, que gira su arma hacia él. Un...
- ¡¡Noo!! - profundo sale de mi garganta, al tiempo que tiro el paraguas a la cabeza del rufián. El perro es rápido y la sorpresa hace que el arma caiga mientras se dispara. Giro sin mirar y corro, corro barranca abajo.
El viento me empuja haciendo más fácil el descenso. No miro atrás. Los ruidos se mezclan. Viento. Ladridos. Gritos. Aullidos. Salgo del parque. Cruzo la calle y entro rápido en la cafetería. Llamo a la policía desde mi teléfono. Mi respiración agitada no me permite hablar coherentemente. Describo la situación como puedo. El camarero solícito me quita el móvil de las manos y continúa explicando:
- Ella está bien... - Siii… Cafetería Plaza...
Llueve en la calle y en mis ojos. Espero con un sollozo sin sonido.
- En la calle Industrial… Frente al Parque Santa Margarita -
Un grupo de perros vagabundos sale del parque.
Le digo quedo al camarero
- El perro negro no está -

El camarero informa al policía:

- Dice que mató a su perro -
Yo lo recuerdo:
Negro.
Fiero.
Amigo.

Deseo que no esté muerto.

El viento arrecia.
La tarde llora.
Yo también.

jueves 2 de abril de 2009

LLUEVE SOBRE BUENOS AIRES

Llueve sobre Buenos Aires en este día…

Alfonsín,
Malvinas,
tristeza en momentos duros.
Recuerdos de valor y sacrificio
de muerte, congoja,
esperanzas y utopía.

Un homenaje es poco
Que ensalce conductas
hechos, resultados.
Todo está a la vista
no se resume esto
en una simple homilía
en una triste poesía

Llueve sobre Buenos Aires en este día…

Jueves, 2 de abril de 2009

miércoles 1 de abril de 2009

HOMENAJE A UN GRAN ESTADISTA


lunes 30 de marzo de 2009

DIVERTIMENTO

FRUTO EN SAZÓN

¡Silencio señor!, señalo.
Sienta este sentimiento
sonando como un sismo:
¡Sístole del corazón!

¡Esto no es solfa señor!
Sobe el saludable seno.
Sonoro sonido suena;
¡Yo solo bailo a su son!

Sustento así sutilmente,
este suplicio mío.
Siembre señor la sabana;
¡Suyo es el fruto en sazón!

miércoles 18 de marzo de 2009

OJOS DE MIEL

A medida que iba cayendo la tarde, las sombras de la lejana arboleda eran como un oasis que invitaba a refugiarse del intenso sol estival. Mis sentidos imaginaban el frescor y el aroma de las distintas especies del bosque.
Sabía lo que pasaría al caer las sombras. La pequeña llegaría corriendo, casi aladamente a nuestra aldea y como todos los días, regresaría al bosque antes de que amaneciera. Pregunté el porqué del ritual de esa niña que vivía entre los árboles. Los indígenas, con su piel curtida, casi cuarteada de soles me contaron con ademanes expresivos que bajaba para atender a los niños y que antes del alba regresaba al bosque.
Los enfermos, gracias a ella, recobraban poco a poco la salud y los más graves morían beatíficamente, reconfortados por las caricias y palabras de la pequeña, como si ello garantizara su pasaporte a otra vida, a otros mundos, sin penurias ni necesidades.Yo sentía curiosidad. Los nativos no contestaban a mis preguntas, solo la esperaban cuando caía la tarde, al llegar las sombras.
Ella bebía únicamente miel. Su pelo y sus ojos eran de ese color, la llamaban Ojos de Miel.
Sus piernas y sus brazos eran tan finos y delicados, que no concordaban con la energía de su tarea, de su recorrido diario, rápido, misterioso. Sus pies casi no tocaban la tierra yendo de una choza a la otra, chozas de barro y paja, redondas, con ventanas en ambos lados y una entrada sin puerta, abiertas a una anhelada brisa que no llegaba.
La tierra, cuarteada por los intensos rayos del sol hacía que mis pies ardieran. Yo esperaba ansiosamente la lluvia. Esa noche era imposible dormir. Mi cabeza y mis sienes martilleantes anticipaban en gotas saladas lo que pronto llegaría. Al comenzar la lluvia, sentí un intenso olor que subía desde la tierra, un vaho infernal lo envolvía todo. De golpe una cortina brillante, torrencial, caía sin interrupción hacia la tierra. Agradecíamos bailando y riendo el bienhechor elemento.
La niña no interrumpió su tarea. Sus frágiles piernas apenas despegaban del lodo marrón rojizo del suelo. Miraba el cielo con preocupación, como controlando tiempos.
Emprendió el regreso trabajosamente; me pregunté si se habría contagiado algún mal, o si tal vez la mojadura habría afectado su salud. Sus cabellos y sus brazos chorreaban agua. Observé mis zapatos: parecían moldeados por un mal alfarero, patinaban en el resbaladizo suelo, mi camisa y mis pantalones se pegaban al cuerpo como un guante inundado.
La lluvia garantizaba alimento para la población indígena. Ahora la plantación renacería. Almacenaron suficiente agua hasta la próxima lluvia. Súbitamente la oscuridad dio paso al sol de la mañana, sin transición.
Divisé a la niña. Aún le faltaba un buen trecho hasta la arboleda.
Al caer la tarde no llegó. Los nativos lo asumieron normalmente, yo decidí ir hasta el bosque. Metros antes de la verde y refrescante espesura, ví algo brillante. Era la pequeña. Sus piernas y sus brazos cubiertos con el barro rojizo ya reseco, pegado a la tierra. Sus cabellos enmarañados, apenas tenían destellos color miel. Mi corazón estrujado de pena latía apresuradamente. Entonces ví sus pequeñas y frágiles alas doradas calcinadas por el fuerte sol. Mientras despegaba la terrosa cerámica de su cuerpo, un leve astillarse me alfileteaba el corazón. La levanté en mis brazos. La llevé a la aldea. En un extraño ritual, los indígenas la limpiaron y en un lecho de flores la dejaron en el bosque. Cuando acabó la ceremonia solo dijeron:
“Al caer la tarde, con las sombras del anochecer, llegará otra niña con pelos y ojos color miel,,”

sábado 7 de marzo de 2009

DICHOSOS VIRUS

Sí, están contentos porque mi ordenador se ve que es sabrosón.
Perdonen que suspenda unos días (espero que pocos) hasta que el técnico les diga que ya comieron bastante y se tienen que dejar de fastidiar.
Espero no perder nada de mis archivos y solo sea una picazón de verano.
Abrazos y hasta pronto.

lunes 2 de marzo de 2009

LAS HORAS VIVIDAS

¿Puede una película ser el detonante que haga emerger momentos importantes de nuestra vida?
Al salir del cine recordé mi cuarenta cumpleaños, ascendiendo al Cerro Otto en Bariloche. Eran las seis de la mañana. Seguí mis estudios de mayor.. Mis compañeros de estudio mucho más jóvenes dormían y yo, afuera, bajo ese cielo, mirando la luna despedirse de las estrellas y sintiendo el frío del deshielo en la cara.
Estaba emocionada ante el espectáculo, y curiosamente no me sentía sola.Mientras el sol empezaba a iluminar mi día, hablé con el corazón a mis hijos: “Estoy aquí, pero estoy con ustedes, no necesitamos estar juntos para estar juntos…”
Mis ojos se unían al deshielo, porque el amor se desbordaba en ellos. Suavemente, entré y me acosté en silencio. Al rato se encendió la luz y las voces somnolientas de mis amigos, empezaron a cantar el cumpleaños feliz. Hubo torta y ya bebiendo el chocolate caliente mi niña afloraba al sentirme querida, mimada.
El profesor nos recordó que teníamos tarea.
¡Nuestro último examen!: Vida en la Naturaleza.. Seguir escalando el Cerro
- ¡Vamos Nona! - Me decían los veinteañeros en el ascenso a la cima.
Fue arduo, especialmente el descenso, pero mi fuerza de voluntad y mi tesón estaban allí. Lógico que sin la fortaleza física no lo hubiera conseguido. Pero mi empeño en vencer los obstáculos se impuso ante las dificultades. Salvo dos chicas que no pudieron cumplir las consignas, todos aprobamos.
Al final de la cena hubo cantos y un hermoso ramo de flores. ¡Me encantan las flores! Coloridas, con ese olor silvestre, que solo se da en la pureza natural de la montaña. ¿Puede transportar un recuerdo a otro?
El flash es rápido como mi mente.
Me encuentro en Escobar. Terminó el recorrido por la exposición de La Fiesta Nacional de la Flor. ¡Qué exhuberancia! ¡Cuánta belleza! ¡Cuánto color! ¡Qué deliciosos aromas! ¡Me sentía agradecida a la vida por poder disfrutar de ello..!
En el viejo Renault doce, los cuatro: mi hija, mi sobrina, Francisco y yo. A la derecha del camino el sol, que en todo sus rojos, se escondía en el horizonte.
Él dijo: - ¡Vamos a contemplar este espectáculo! -
Desvió a la derecha enfilando hacia los pastos del costado de la carretera. Mi vista y mi intuición sintieron que el coche andaba distinto. La trompa descendió levemente, mi cuerpo percibió el cambio enseguida. Francisco miraba el horizonte fascinado, su pericia de conductor lo hacía despreocuparse. Yo no podía despegar mis ojos del capot que suavemente seguía avanzando y bajando. Estaba muda, no quise darle indicaciones El atardecer se reflejaba en el metal. El coche seguía bajando y deslizándose sin avanzar. Francisco reaccionó asombrado cuando el ángulo se agudizó. Las chicas daban grititos de quince y dieciséis años. -¡Agua! ¡Agua!- decían.
Sin duda era agua que los pastos cubrían totalmente. Al abrir las puertas el coche se deslizó un poco más. ¡Barro y agua hasta las rodillas! Coches parados en la carretera, hubo alguien que ayudó a Francisco a sacar a las chicas en brazos.
El estaba petrificado mirando su coche.
Un camionero dijo: - Hace falta un tractor…
- ¡Ya vengo! - dije decidida dejando a Francisco que empujaba inútilmente el auto desde adelante. Caminé hasta una casa cercana. El barro de mis piernas secándose al calor.
Golpeé en la entrada. No había nadie. Al darme vuelta, vi el tractor verde, reluciente, nuevo, enfilando hacia la tranquera.
El conductor me preguntó que quería. Le expliqué la situación. Bajó diciendo: - Voy por unas cuerdas... –
Al volver con los elementos traía un hermoso ramo de flores recién cortadas. “Tome, quédese tranquila” -
- Estoy tranquila… Gracias… - Dije aspirando el olor que automáticamente me recordó al Cerro Otto.
El tractor dio la vuelta hacia el camino. Montada en el guardabarros verde, al lado del conductor y con el ramo de flores en el regazo me sentía la Reina de la Flor de Escobar.
Regazo…
Es una hermosa palabra, las palabras me llenan con su significado, no pasan ante mí de forma intrascendente.
Regazo... puede contener placer, dolor, alegría, varios significados profundos. También puede contener arrogancia, orgullo, y... Pudor; aquí recuerdo una situación embarazosa.
¿Qué es lo que permite saltar de un recuerdo a otro siendo estos tan diferentes?
Mi capacidad de asombro no tiene límites ante las situaciones insólitas que me ha tocado vivir.
Estaba amamantando a mi pequeña de pocas semanas. Sus ojitos en los míos. Ternura más ternura. Por la ventana, el sol calentaba más nuestra tibieza.
Miro hacia la puerta del dormitorio y observando mi pecho desnudo, el plomero decía:
- ¡Señora, terminé con la cañería! –
Bochorno mutuo ante la interrupción de la dulce intimidad compartida. Solo atiné a cubrirme con la mano.
- Pe..pe.. perdone señora! - decía mientras se limpiaba las manos con los trapos sucios.
Mi sentido del humor afloró recién cuando se fue.
Hoy ya es un recuerdo tierno.
¿Qué mecanismos extraños de la mente me recuerdan en este momento al padre de Ricardo?
Con Ricardo tuve una breve relación después de mi primer divorcio.
Sus padres eran mayores, italianos como mi familia paterna. Yo solía amasar fideos y llevarlos algún domingo a su casa. Disfrutaba cocinando y viendo la alegría de los tanos compartir el placer por la buena comida casera.
El padre falleció de repente. Ricardo, agobiado, tenía que hacer trámites e ir a buscar a su madre. Como siempre impetuosa y solidaria, me ofrecí para acompañar al señor en su ataúd hasta el velatorio.
Sola con él en ese salón aún desnudo de ornamentos y flores, me senté en un rincón. Pasados los primeros momentos de respetuoso silencio me fui acercando. En uno de mis arranques empecé a hablar con él sin darme cuenta.
Le dije que se fuera tranquilo. Que su hijo cuidaría de su madre, que la señora no sufriría porque habían sido muy felices. Que yo había disfrutado con nuestros almuerzos, en fin, que descansara en paz.
Me invadió una gran tranquilidad porque sentí que él me había escuchado.
Y me mente voló.
Voló a unos pocos años después, cuando mi hermano tuvo que hacer los trámites por el fallecimiento de nuestro padre y se repitió la situación.
A solas con él antes de que lo llevaran y sobreponiéndome al dolor de la pérdida, con la voz quebrada por el llanto. le di las gracias por haberme enseñado a amar la música, a bailar, a respetar y a hacer que me respetaran, a ser independiente aún comprometida en relaciones y obligaciones y, por sobre todo a ser feliz con todo lo que hago y con las pequeñas cosas cotidianas.
Ya no recuerdo qué mas le dije pero reiteré las gracias…
Ahora, mientras acomodo las flores en el jarrón, agradezco al infinito por las horas vividas.

miércoles 18 de febrero de 2009

EL ALBUM


Luis extendió su temblorosa mano alcanzándole el viejo álbum de figuritas a su cuñado Roberto, las tapas amarillentas oscilaron con sus movimientos.
Roberto lo agarró y el álbum cambió de ritmo:
- ¿Dónde lo encontraste, Luis?
- Entre papeles viejos... -
- ¡Mirá que esconderlo ahí! - dijo Roberto devolviéndoselo.
- No estaba escondido, solo guardado y olvidado - expresó con voz temblorosa a su cuñado que siempre lo ponía de mal humor.
Luis lo abrió y empezó a mirar las viejas figuritas redondas, con la imagen de los ídolos de River Plate, su club favorito.
- ¿Te acordás Roberto cuando juntábamos las figuritas? -
- ¿Juntábamos? ¡Juntaste dirás!, ¡Que no me dejabas ni tocarlo! -Roberto se sentó a su lado y agregó:- ¡Claro!, ¡Como soy de Boca..!
- Mirá viejo carcamán… mirá... éste es Pedernera...- Seguía diciendo Luis mientras hojeaba el album . - Moreno… Labruna… El "Feo"... Ah!... Labruna!.. Tengo que tener una... – dijo pasando algunas hojas.
- Aquí está. - Su voz se llenó de energía, parecía haber rejuvenecido, sonreía con media dentadura
- ¡Aquí estoy con Labruna! ¿Ves? --
- ¡Esa foto la ví más veces que años tengo! Me la restregaste cien veces por la cara! -
Luis seguía señalando mientras acercaba y alejaba el álbum para enfocar mejor con sus gafas.
– Aquí está Muñoz, ¿ves?.. y éste era Loustau, pobre... murió joven, a los 65, de un paro cardíaco..-
Los dos cuñados miraban con nostalgia ese álbum de cartulina descolorida que entre los 15 y los 18 Luis completó con tanto entusiasmo.
- Mirá esta foto. La saqué desde la tribuna. Fue un golazo. “El feo” picó, tomó velocidad y justo la saqué cuando tiró... ¡Qué arte! –
Mientras acompañaba su descripción con torpes movimientos agregó:
- Bajó la cabeza, arqueó la espalda, tiró y... ¡Goool!
- Fue magistral! Tendría que mandar esta foto a algún periódico...-
- Ja, ja, ja.... a la foto de hace 100 años...- dijo Roberto irónico, quitándole el álbum.
La eterna rivalidad de los cuñados estaba latente otra vez.
Luis que tiraba de la otra parte, aflojó por miedo a romperlo.
Fue entonces que el album se abrió más adelante.
Roberto quedó inmóvil, boquiabierto.
- ¡Este es Boyé! – dijo.-
- Si, ¿y qué? - musitó Luis -
Roberto insistió: - ¡Este es “El atómico!..., ¿ Qué hace esta figurita de Boca aquí? ,
Preguntó a Luis asombrado.
- Masoquismo puro. ¡Traé boludo! - contestó, pero el otro siguió mirando
- ¡Esto fue en el 44! ¡Inolvidable! ¡¡ Dimos la vuelta olímpica en el Monumental!! Mirá...- le mostraba Roberto asegurando - ¡Esta no es la Bombonera! -
A lo que Luis respondió:
- Claro, si a Uds. se la habían clausurado... ¡Encima que les prestamos el Monumental, nos ganaron allí el campeonato!- dijo Luis royendo las palabras con su dentadura postiza.
Roberto pasó la hoja. Se vio festejando con la camiseta de Boca Juniors. Su figura era cómica:
- ¡¿Éste soy yo?!, ¡¿Dónde fue?!...-
- En el bar de Ramón. - contestó Luis - ¡Tenías un pedo fenomenal...!
- ¿Y me la sacaste vos?, preguntó
- No.., la sacó Julita. Yo me moría de bronca. ¡Tuve que regalarle una pulsera para que me la diera!
Roberto evocando con sus ojos y sus neuronas arrugadas dijo:
- ¡La Julia!... qué culo tenía, pero andaba con el Ernesto.¡ Ese era un fanfarrón! Era de Rácing. ¿Te acordás? -
- ¡Cómo no me voy a acordar... Casi me faja cuando Julita le mostró la pulsera y le dijo que se la había dado yo....- Dijo Luis cerrando el álbum que quedó sobre el viejo aparador.
Los dos salieron de la habitación. Sus piernas temblorosas y arqueadas parecían más ágiles.
Entre “¿te acordás?” y “no me acuerdo”, se iban arrimando uno al otro. Cuando llegaron a la calle ya iban del brazo sosteniéndose mutuamente.
- Este año vamos mal... - comentaban
- Los de San Lorenzo nos dan caña…

Información sobre la foto:

http://www.elpais.com/articulo/madrid/vaca/vaca/sigo/toca/elpepucu/20090116elpmad_16/Tes

miércoles 11 de febrero de 2009

Encantamiento

La tarde se lleva la poca luz del día
a lugares que solo ella conoce
La sombra se instala en los rincones
y la ciudad se pone a mirar por las esquinas.

La lluvia que cae perezosa
por los techos y aceras se desliza.
No hay luna que ilumine los tejados,
no hay gatos caminando en las cornisas.

Todo se aquieta…
Densa es la noche sobre las casas y el asfalto.
Nada se oye más que el deslizar de un coche
¡Silencio! Sshh... Que el encano persista...

jueves 5 de febrero de 2009

¿QUÉ ES LA MUERTE?

¿Qué es la muerte?
preguntaba un día
Falta de vida ...
me respondían.

Hoy llegó otra vez, vino de visita
hoy no la vi negra,
la vi piadosa y blanca
pero igual de fría.

Hoy se llevó a mi amiga...
vio cuánto sufría.
Hoy le dio el descanso
que ella merecía.

Se la llevó dormida,
cálida,
serena y dulce,
tal como fue en vida.

¿Qué es la muerte?
Dolor del alma.
Dolor de despedida...
Es ley de vida...

A Sara, mi valiente amiga.

sábado 31 de enero de 2009

LAS MUSAS Y YO

En la pantalla del ordenador
nuestros suspiros se unen
y nos apretamos en un inmenso abrazo
------------que el saber intensifica.

Letra y palabras vienen sigilosamente,
es el sublime placer tan soñado.
Llegan a mi mente
------------ es la musa; desnuda y pura.

Voy a recrearme en ella, placer platónico,
ya, sin darnos cuenta somos uno.
Con los ojos de las letras nos vemos
-------------es la poesía desnuda, dura.

Ella saca del alma (placer chinesco)
vida, bondad, maldad y muerte,
claro y oscuro... Todo.
La musa habla
---------------------y yo obedezco..

miércoles 21 de enero de 2009

SOLEDAD

La mente no se aquieta
el cuerpo no encuentra calma
y deambulan los recuerdos
en la soledad del alma.

El silencio resuena
como un eco en el oído
y acompasa el corazón
a la soledad del alma.

No hay viento, no hay palabras
si hasta la estancia se agranda
llenándose de la nada
en la quietud de la casa.

El lápiz se desliza
rallentizando palabras
y en un seseo incesante,
la soledad acompaña

La mente se va aquietando
también el cuerpo se calma
y la noche se hace día,
a las seis de la mañana

miércoles 14 de enero de 2009

LA VELOCIDAD FUNDA EL OLVIDO








Hasta la piel olvida el roce de otras pieles.

¿La del niño y la madre? Estoy trabajando.
¿La del padre y el niño? Estoy cansado.
¿La de los hermanos? Tengo que estudiar, no tengo tiempo.
¿La de los padres? Todavía tengo que... Breve intimidad.
¿La de los adolescentes? No puedo. Precoces en velocidad.
¿La de los jóvenes novios? Ya, lo quiero ya. Sabios en sexo.
¿La de los amantes? Rápido, tengo que irme.
¿La de los abuelos pospuestos? Hoy no vienen, no tienen tiempo.
¿La de los amigos? No puedo ir, no tengo tiempo
¿La mía, qué dice mi piel algunas veces? No tengo tiempo
¿La piel tiene tiempo? Si: todo el tiempo que vivas.

La velocidad funda el olvido

sábado 10 de enero de 2009

LLEGÓ DESDE ITALIA


(per il riconoscimento della varietà culturale, etico, letterario, e valori personali trasmessi in forma di creativo e originale nella scrittura)

Me lo ha enviado CHIARA:
http://ricettedicasa.blogspot.com/

TANTE GRAZIE CHIARA PER QUESTO PREMI (gli altrì premi sono in el primo blog, questo e il secondo) Come sempre excusi per il mío italiano.

Estoy sumamente agradecida al igual que sorprendida, ya que no hay distancias ni idiomas que impidan que nos visitemos aunque las dos hablamos poco nuestro idioma... gracias Google por tu traductor...

BACCI TANTI CHIARA!

lunes 5 de enero de 2009

EL INFORME FORENSE

La vi frente a mí. Su mirada dura, hiriente, oscura. Su frente altiva. Nariz y mentón fuertes, determinantes. Su boca bien torneada de labios semifinos, apretados, en un rictus mezcla de desafío, amargura y desdén. La comisura elevándose hacia la derecha donde un mechón de pelo lacio, tupido y oscuro, ocultaba casi medio rostro. Lo despejó con enérgico ademán.

Respondía a mis preguntas, indiferente y breve:

-¿Porqué lo hiciste?

- Su vida no tenía sentido... respondió.

- Eso no lo puede decidir nadie - Dije.

- Yo sí - Contestó categóricamente.

- ¿Cuánto tiempo hace que pensabas hacerlo? pregunté.

Se encerró en un profundo silencio. Su mirada vagaba del escritorio a la ventana, de ahí al juego de lapiceros que tenía ante sí. Se detuvo en el cenicero de acero inoxidable, allí la podía ver nuevamente, su rostro se reflejaba hosco, imperturbable. Le pregunté si quería fumar. Su respuesta fue breve:

- No fumo -

- ¿Nombre y apellido?

- Coseta Fiorentino

- ¿Edad?

- Cuarenta años -

- ¿Nacionalidad?

- Italiana

- ¿Estado Civil?

- Casada con dos hijas.

Su rostro cambió de expresión, dulcificándose resignadamente. Sus ojos se entrecerraron su boca perdió el rictus duro y desafiante cuando dijo:

- No lo pensé. Ella me lo pedía con los ojos todos los días... Sólo unas dosis de más y su sufrimiento terminaría. Ahora sé que está en paz.

Se hizo un gran silencio. Volví mis ojos al informe que tenía ante mí:

Coseta Bianculi de Fiorentino, edad 78 años, fallecida el día 30 de junio de 2002.
Hora del deceso 23,30.
Muerte por sobredosis de calmante.

Seguí leyendo los detalles del caso mientras ella se retiraba, hombros, ojos, boca y porte vencidos. El pelo caía ocultando su cara. En la oficina se respiraba un raro halo de compasión, piedad, injusticia y solidaridad no muy comprensible pero tristemente compartidos.

El juicio se celebraría en pocos meses.

Cerré el expediente y lentamente lo archivé en la "F".

martes 23 de diciembre de 2008

EL VIEJO PARAGUAS

Lo cerró tratando de no mojarse. La lluvia era intensa, miró el cielo con ojos blandos. Entró en la estación. Quería llegar pronto a la casa de su infancia. Miró su billete, aún faltaba una hora para la salida.

Entró a la cafetería de la estación y dejó el chorreante paraguas en el paragüero.

Pidió un café con leche caliente y dos tostadas. El cristal empañado no dejaba ver hacia el exterior.

Se adentró en sí mismo rememorando el clásico olor de los desayunos de su niñez. El padre en una punta de la mesa, su hermano menor, él mismo con su pelo liso y reluciente, la madre solícita...

El camarero trajo lo pedido. No cabían las comparaciones, aunque también fue reconfortante beber ese café con leche. Pagó, salió, subió al autobús. Su pelo blanco y raleando se reflejaba en el cristal de la ventanilla.

Al llegar a su ciudad natal y bajo la llovizna implacable se acordó de su viejo paraguas. El también pasaría a ser parte de sus recuerdos.

jueves 11 de diciembre de 2008

UN REGALO DE MARÍA DEL CARMEN


Gracias por tu generosidad

sábado 29 de noviembre de 2008

ELLA

ME ENCANTA MI NUEVO ASPECTO
Ella me miraba con ojos suplicantes, pero yo estaba decidido a seguir en mis trece.
Vaya - me dijo, - Creía que todavía sentías algo por mí -
Yo observé su boca húmeda y su naricita insinuante. En otros tiempos me desvivía por ella, pero diversos acontecimientos habían separado nuestras vidas.Volví a mirarla, lo hice con detenimiento, ella emitía un leve jadeo insinuante cerca de mi oreja.
No me produce nada – pensé - Realmente estoy seguro de mi decisión –
Ella insistía girando a mi alrededor, yo indiferente seguía mi camino, no pensaba parar, pero ella me seguía tratando de acompasar su ritmo al mío dando pequeños saltitos.Ya me estaba empezando a molestar, así que aceleré el paso.
Al fin había llegado. Me recibieron encantados, sabía que me esperaban.
Ella entró detrás de mí, supongo que también la esperaban. ¡Menuda coincidencia!
En realidad me fastidiaba un poco que entrara conmigo. Quería que ese día fuera inolvidable para mí. Era un paso trascendental en mi vida. Bueno tampoco era que me importara mucho, era una decisión normal en estos tiempos.
Me fastidió que la atendieran primero. Aún así seguía observándome con su mirada lánguida y turbadora. Al fin llegó mi turno.
Ella ya estaba en su sitio, sentada al calorcito para secarse.
Cuando terminaron conmigo, me sentaron a su lado. Mala suerte la mía. La miré con cierto resquemor. Me miró extrañada, creo que al fin empezaba a comprender. No me pesó. Al contrario me sentí muy bien como estaba. Puede ser que así comprendiera que ya no había nada entre nosotros.Hoy completaba mi transformación plenamente satisfecho.
Ella sentada a mi lado estaba confundida Ahora me miraba con asombro, su lengüita roja asomaba por la boca abierta, pero ya no acercó su leve jadeo a mi oreja.
¡Al fin lo había comprendido!
Desde hoy solo sería mi amiga si entendía que me podía aceptar tal como era.
Me miré al espejo satisfecho...

ME ENCANTA MI NUEVO ASPECTO....

sábado 1 de noviembre de 2008

EL CABALLERO DE LAS BOTAS AZULES (inspirado en el maravilloso cuento de Rosalía de Castro del mismo nombre)

Llegó a la pequeña ciudad de Sinfonía una calurosa tarde del primer día de Agosto.
Las damas del lugar reunidas en la plaza de Do Mayor paseaban bajo los antiguos soportales luciendo peinados y vestidos acordes con las últimas tendencias de París o Londres. Sus niños magníficamente ataviados tenían modales tan rebuscados como los de sus madres que se encargaban de reforzarlos con miradas aprobatorias o no.
Los hombres sufrían bajo las camisas y chaquetas los efectos de las altas temperaturas secando el sudor de sus frentes con blanquísimos pañuelos sin intervenir en las recriminaciones maternas.
Los jóvenes y las muchachas sopesaban por el atuendo, actitud y gasto en las mesas que ocupaban ante sorbetes, helados o refrescos, el nivel económico de cada quien.
Pero desde que había llegado ese caballero de las extrañas botas, el ritmo de la ciudad había cambiado, ya no era la ciudad armoniosa de siempre.
Las muchachas se esmeraban en competir con tocados y joyas para seducir a ese apuesto joven que se alojaba en la fastuosa mansión, desocupada hasta entonces.
El duque - al fin se supo que lo era - llegó a la plaza caminando sobre sus relucientes botas, luciendo su estampa atildada pero sin afectación, saludando a diestra y siniestra con gran sonrisa. Él sabía que saludaba a la parte buena y mala de cada uno, por eso inclinaba dos veces la cabeza a la derecha y una a la izquierda.
Al instalarse en la mesa pidió agua tibia entregando un pergamino enrollado al lacayo que siempre lo acompañaba.
En la plaza de Do Mayor se hizo un profundo silencio al ver que el criado lo desplegaba y se disponía a leer.
Al entonar las palabras su voz fue brillante:

El que quiera concurrir
el día treinta a la mansión
a las diez debe asistir,
con suma puntualidad…

Un crescendo de agudos femeninos fue apagado por los golpes rítmicos que el Duque daba con el vaso en la mesa. Se hizo silencio y el criado prosiguió:

Puesto que habrá colación
se les ruega anticipar
cuántos han de concurrir
a esta inauguración.
Para ello una tarjeta
con su nombre entregarán
para ponerla en la mesa
que el Duque designará.

Entonces se escucharon diversas expresiones: brillantes, con misterio, con dolore, capriccioso, maestoso, flebile, patético, pomposo, con fuoco… Voces femeninas y masculinas, jóvenes y mayores, todos al unísono, fuerte o suave, moderato o alegre, vivace o andante, en acordes disminuídos o aumentados, modulando tonalidades que formaban un todo enarmónico.
Los cristales de negocios y casas acompañaban con trémolos y trinos ese fraseo incesante. Tal era la intensidad de los comentarios que nadie advirtió que el caballero de las botas azules se retiraba prestísimo de la plaza que lentamente fue quedando vacía.
Al día siguiente gran parte de los vecinos de Sinfonía acudieron al banco, otros al prestamista. Varios fueron a vender algunas pertenencias, todos para estar a la altura de tan importante invitación. Las mujeres no hablaban más que de lo que se pondrían, preocupándose muchísimo por el atuendo de las hijas casaderas. Las más adineradas viajaron a París o Londres a comprar telas y accesorios. (Danny Speas-1999)
En tanto, unos hombres consultaban a zapateros especializados a fin de conseguir unas botas iguales o por lo menos parecidas a las del duque, otros fueron con sus mujeres a Alemania y algunos viajaron a Italia por el original calzado. Fue inútil, ninguno pudo saber de qué material eran y como lograr ese color tan especial.
Hubo quien se coló en la mansión para averiguarlo, aunque no pudo llegar hasta el armario que guardaba el preciado secreto. Contaba, eso sí, que el lugar era de ensueño; las habitaciones tenían las paredes tapizadas de blanco con arabescos en rojo y oro. Los sillones y elementos eran rojos con detalles invertidos que hacían un efecto impactante.
Dijo que el jardín era inmenso con frescas glorietas donde se enredaban rosas de todo tipo, olor y color. Había además un gran lago artificial que se atravesaba por un puente cubierto de glicinas en flor que perfumaban el lugar.
Ese quien - panadero de Sinfonía - narró todo ello con lujo de detalles a los que estaban interesados no sin antes recibir una cierta cantidad “por su riesgosa osadía”. Una vez saciada la curiosidad y llena la caja convino con su mujer y sus hijas que emplearían lo ganado en renovar el local, la maquinaria y por ende los productos de su panadería.
La pequeña ciudad era todo preparativo, las modistas estaban atareadísimas, las señoras malhumoradas por los retrasos, los zapateros nunca habían hecho tantos pares de botas y de formas tan variadas, las peluqueras se afanaban transpirando al calor de planchas y planchitas para pelo en diversas pruebas de peinados y maquillajes. Así todos los negocios del lugar vieron un gran incremento en las ventas que supieron aprovechar muy bien.
Llegó el día treinta y en Sinfonía todos los habitantes del pueblo que se veían acicalados, emperifollados, enjoyados y calzados a la última acudieron puntuales a la mansión.
Cada uno ocupó la mesa con su nombre. Estas eran rojas como las sillas y la vajilla blanca tenía filetes de oro. Estaban ubicadas bajo una enormes stores de seda blanca que unidos en una alta punta formaban un pararrayos fosforescente. El piso del mismo color estaba unido a los laterales de la tela completando el decorado que los aislaba totalmente del exterior.
Todos elogiaron el detalle, por si hacía mal tiempo.
No se oía ningún ruido. Cuando todos estuvieron ubicados, sonó una hermosa música acorde al nombre de la ciudad. Enseguida se encendieron las luces hasta deslumbrar. Los convidados estaban expectantes y mudos. Entonces apareció el criado anunciando que el caballero de las botas azules había tenido un inconveniente y que se retrasaría un poco por lo que les rogaba lo disculparan. La gente asintió sin hablar.
Cuando había pasado otra hora algunos empezaron a quejarse suavemente por la descortesía del Duque. Las madres y las hijas pedían silencio a sus respectivos maridos y padres y contenían las ganas de probar los exquisitos manjares y bebidas que había sobre las mesas.
Pasó una hora más cuando el criado anunció a su señor que apareció sencillamente vestido con una gran caja en las manos. Venía sin calzar. Saludó sonriendo. La gente desconcertada no atinó siquiera a contestar. Con breves palabras agradeció su presencia y los invitó a comenzar con el festejo.
Las delicias atraían a todos pues había platos nunca vistos. Mientras tanto el duque abrió la caja extrayendo de ella las curiosas botas azules, las mostró a los concurrentes que las miraban maravillados pues brillaban más que nunca. Pasaba entre ellos sosteniéndolas en alto.
Cuando concluyó de mostrarlas las soltó y ante el asombro de todos, las botas revolotearon de mesa en mesa, evitando ser tocadas por los más ávidos. Luego comenzaron a elevarse lentamente hacia la parte más alta del curioso salón, hacia el pararrayos tan fosforescente como las propias botas.
Las cabezas hicieron lo mismo. La sinfonía que antes escuchaban se hacía cada vez más suave.
Estaban tan embelesados mirando las maravillosas botas brillando en lo alto, que no sintieron como la carpa se elevaba hacia el infinito llevándolos lejos de la ciudad de Sinfonía.

jueves 26 de junio de 2008

EL MAR EN RIAZOR - CORUÑA - GALICIA

Incansable viejo - niño
constructor y destructor
juguetón bravo - bravío
generoso proveedor.

Reposado y calmo mar
que a mis ojos se prestaba
pues mirando el horizonte
a mi mente acicateaba.

Tengo el olor del salitre
en mi memoria fijado
sal y espuma, yodo y algas
que en la orilla reposaban.

Es guardián de mil secretos
constructor y destructor
incitante - relajante
generoso proveedor.

Hasta mis pies llegó ufano
incitándome a viajar
mar afuera alma adentro
el lejano y viejo mar.

Hoy lo evoco viejo - niño
bravo - bravío - constante
que acariciando la costa
arena y rocas modela.

Recordando aquel perjume
afincada en el no-mar
yodo y alga, arena y roca
en mi siempre quedarán.

viernes 23 de mayo de 2008

ORBALLO DE AMOR (Lluvia de amor)

Es lo que cae sobre mi corazón al dejar Galicia...
Es lo que me acompañará en esta nueva etapa de mi vida...
Es lo que recibí de todos mis amigos y amigas, de mis pacientes, de mis alumnos...
Es lo que me colma y realiza como ser humano.
Es lo que me brinda Coruña en estos días tan suyos, nublados, lluviosos, que invitan al recogimiento interior, donde quedan adheridas como pulpos las vivencias en mi alma.
Cosas pequeñas, triviales pero entrañables para atesorar como sin obviar ninguna.
Gestos de amor estampados a fuego, cada uno con su característica, con su forma particular de brindarse, de recibirme, de despedirme, de halagarme, de abrazarme aún sin abrazo, de contenerme y de quererme.
No hay distancia, estaremos para siempre el uno, la una, en la memoria del otro, la otra... sabiendo que en el camino que nos tocó recorrer algo nos enriqueció, nos hizo crecer, cambiar, elegir, madurar, aprender juntos....

En esta mañana de orballo en el tren rumbo a Vigo (como si del tren de la vida se tratara), veo la lluvia caer como una bendición, como mi bautismo a una nueva etapa en la vida.
Dejo mi reconocimiento y amor a las amigas y amigos que compartieron mi camino en España

A TODOS Y TODAS: ¡¡GRACIAS!!

miércoles 30 de abril de 2008

A PARTIR DEL 2 DE MAYO ESTE BLOG QUEDA EN SUSPENSO: GRACIAS POR COMPRENDERLO

EL QUE QUIERE PUEDE (Reflexiones hasta que reabra el blog)

Sí, somos todos capaces de hacerlo, aunque tomar la decisión no es fácil, por eso son muchos lo que no lo realizan.
En mi caso fue cortar con todo de golpe solo con la ropa y algunos recuerdos.
Alejarme de la familia fue lo más duro.
Trasladarme a un país nuevo, incorporar costumbres diferentes, empezar a buscar trabajo, cambiar de trabajo, evaluar posibilidades de trabajo por cuenta propia, decidirme, organizarlo, sacar permisos, hacer una inversión cuidando hasta el mínimo detalle y gasto.
No tener amigos, estar sola totalmente, hasta forjarlos de nuevo, aunque amigos con otros intereses y otras formas de relacionarse de entender las cosas, otras comidas, otras costumbres.
Tragarse el orgullo de lo que uno hizo y que se hace de diferente manera, con otras tramitaciones y nomenclaturas para adaptarse a lo nuevo por hacer. Acomodarse a horarios, semáforos, formas de conducir y relacionarse diferentes.
Aprender expresiones y recordar las diferencias para tratar de no imponer lo que uno trae en su haber y por ende tragar con lo nuevo y sobre todo sonreír y ser amable siempre sin denotar la tristeza y el desconcierto de los primeros tiempos.
Luego viene la adaptación, pues sí, todos somos capaces de cambiar conductas y costumbres lo que trae aparejado cambiar un poco la forma de ser, madurar, tratar de hacer valer el propio punto de vista sin que sea malinterpretado.
Eso trae crecimiento.
Y luego está el otro cambio, el que hay que volver a reinventar, revertir todo cuando vuelves a tu lugar de origen, al lugar del que te fuiste, al lugar que ahora está ocupado y que hay que retomar compartiendo y tratando de que compartan y en el que además todo cambió pues el tiempo trae inexorables cambios y no todos agradables.
La tolerancia, paciencia, adaptación, sentido del humor, sentimientos y emociones que hay que desarrollar, afinar y controlar es mucha, en fin no me quiero ir por las ramas.
Pero el que quiere: puede.

sábado 26 de abril de 2008

EL REY NKONGOLO

La leyenda surgió de otras leyendas que entretejí recreándolas a mi manera...


SERPIENTE ARCO IRIS -Mural en la calle Spinstraat 199en Amsterdam - HolandaSu autor: PATRIES VAN ELSEN - Año 1999


El cielo se calmó. El sol asomado en alguna parte daba forma a un amplio Arco Iris. Era espectacular. Tanto en su largo como en su ancho desplegaba sus vistosos colores desde el fondo de las Cataratas de Tissitat hacia el cielo.Las abundantes lluvias aumentaron el caudal ocre del Nilo Azul, formando saltos espectaculares que la pequeña Minia miraba fascinada desde lo alto.
Estirada cuan larga era sobre la exuberante vegetación, Minia se dejaba invadir por el descomunal ruido sumergiéndose en el placer del espectáculo total con todos sus sentidos. Percibía los olores de las distintas especies de árboles y arbustos y también del agua cargada de sedimentos y minerales. Y aún así le hubiera gustado sumergirse hasta lo más profundo. “Sabía” que alguna vez estuvo allí y sentía deseos de volver al seno de esas aguas turbulentas.Llevaba el pelo brillante y negro en diminutas trenzas estiradas hacia atrás, su frente amplia formaba un óvalo perfecto hasta el mentón. Ojos nariz y boca, profundamente negros, eran exuberantes como la propia vegetación.
Observaba hipnotizada hacia la profundidad: el Tisoha (ó “humo de agua” como le llamaban los lugareños) lo invadía todo.Esperaba el gran momento, ella sabía que el misterio estaba en las aguas.
¿O tal vez en el Arco Iris?
Sus ojos fijos, muy abiertos, desafiaban la luz del sol sin cerrarse..
De pronto resonó un trueno poderoso que interrumpió su estatismo, el Arco Iris estalló en más colores deformándose, algo se enroscó en él que se estiró y se estiró en una larga cola que quedó sumergida en las aguas.
Era Chinawezi que resurgía.
La potencia de su cuerpo elevaba chorros que formaban infinitos Arco Iris. Minia quería agarrarlos y estiraba al máximo sus brazos que brillaban más que nunca con el vapor reinante.
Chinawezi reparando en ella comenzó a moverse en desordenado espiral, su potencia serpentina dejó libre al Arco iris y con la misma fuerza que había surgido de él elevó su cabeza al cielo desafiando al sol con sus ojos sin párpados.
Minia estiraba aún más su negro cuerpo. Sentía como Chinawezi la envolvía con húmeda suavidad. La estrujaba con la sabiduría y decisión de los anfibios.
Siete anillos la aprisionaban con firme levedad, siete divisiones de la creación que iban dejando sus huellas sobre el cuerpo de Minia que se estiraba y se estiraba tomando la misma serpentina forma de Chinawezi.
Los ojos de Minia también miraban fijamente al Sol; luego su ofidia cabeza se introdujo en el cielo, su cuerpo sinuoso mostraba sobre las escamas, el dibujo de siete brillantes anillos negros en perfecta simetría. Su larga cola se sumergió en las aguas tan estrepitosamente como lo hacía Chinawezi.
Ella misma era la gestora de múltiples Arco Iris sacudiendo con energía ancestral las aguas subterráneas.
Hubo un remolino de mutuo reconocimiento.
Luego todo se calmó.
La naturaleza recobró su ritmo. Las Cataratas del Tissitat seguían cayendo con la estrepitosa turbulencia de siempre.El ciclo se había cumplido y Minia volvía a sus orígenes.
Chinawezi poco a poco fue regresando a su raíz de serpiente cósmica, a fundirse nuevamente en los colores del Gran Arco que surgía de las profundidades hacia el cielo.
Entonces se produjo su renacimiento y volvió a ser el rey;
Nkongolo... El Rey Arco Iris.

jueves 17 de abril de 2008

JAQUE AL JUEZ

- El juicio se pospone para Julio dos – dijo el Juez jurando mentalmente.

- “Este jactancioso no me joroba en un jueves” pensaba el jurista – “Justo en julio se

acaba su judicatura. Juraría que es una jugarreta para no juzgar a mi joven

defendido”.

Se acercó al Juez diciendo:

- El Sr. Juez olvida que no tendrá jurisprudencia el jueves dos de julio –

El juez fue justo y dijo digiriendo un juramento:

- El jurado se reunirá el jueves 25 para este juicio –

José Jumento, el acusado, se jactaba jubiloso diciendo por lo bajo:

- Jaque al Juez. -

viernes 11 de abril de 2008

Qué grata sorpresa!


También mis relatos tiene otro premio otorgado por:

http://lali-yo-isol.blogspot.com/

Lo agradezco de corazón y también de corazón se lo otorgo a:

http://modessukaldari.blogspot.com/

http://caticobas.blogspot.com/

http://jonaxdilustrador.blogspot.com/

Los tres son sumamente diferentes pero con una gran sensibilidad creadora.

Gracias a TODOS...

martes 8 de abril de 2008

COMO LA VIDA MISMA

ÉL:

No puedo decir que ella haya sido mala, al contrario aún recuerdo sus amorosas manos sobre mí, limpiando mis heridas, acariciándome con esos dedos a veces suaves y a veces enérgicos, pero siempre decididos rápidos que me incitaban a buscar más y más en mis entrañas para devolverle tanto cariño. Lo que no me gustó es que la despedida haya sido tan inesperada pero la comprendo, sus urgencias son mayores que las mías, estos últimos tiempos no estuve a su nivel de exigencia. Fue duro lo de mi enfermedad creo que eso la decidió a buscar otros rumbos. Siempre añoraré su cara frente a la mía, su boca con un mohín de concentración, de alegría, de interés, de arrobamiento o de sorpresa. Sé que siente lo que le digo porque nos unieron muchas cosas bellas, locas, disparatadas, tristes, un sin fin de recorridos por la vida y por el mundo donde los dos dimos mucho aprendiendo, indagando, disfrutando y buscando. Nuestra unión fue maravillosa hasta que duró. Espero que sea feliz, que la suerte la acompañe y que encuentre lo que busca.

ELLA:

No puedo decir que él haya sido malo, al contrario siempre admiré su paciencia, aguantando algunas salidas fuertes frente a su pasividad al contestarme o al desaparecer inesperadamente, aunque siempre volvía paciente y solícito a todo lo que yo necesitara. Me siento un poco ingrata al haberlo dejado ir sin más, fue mucho lo que me brindó, lo que me enseñó, lo que me acompañó en horas y horas especialmente cuando estaba desvelada siempre a mi lado, fiel y compañero, un enamorado inconmovible. Siento que no me porté muy bien con él pues ahora que estaba enfermo, que necesitaba mi compañía, lo he dejado solo. Existe la posibilidad de que otras manos lo ayuden y recorran pero por ahora está solo. Nuestra unión fue maravillosa hasta que duró. Espero que sea feliz, que la suerte lo acompañe y que encuentre una persona que lo estimule, acaricie y que extraiga todo lo bueno que siempre habrá en él.

EL OTRO:

Me encuentro frente a ella, es rápida, inquisitiva, inexperta para lo que yo puedo dar, pero ya le enseñaré lo que debe hacer. Se la ve dispuesta a intentar cosas nuevas, me hace sentir inseguro, parece mentira que con mi gran capacidad y experiencia, me haga sentir así, de acá para allá, yendo y viniendo para satisfacer sus deseos. Acierta con mi forma de hacer las cosas pero cuando se equivoca me mira con ojos tan abiertos e interesados que me estremece, su boca se aprieta en vez de abrirse, aunque cuando ve lo que quiero y encuentra lo que desea sonríe feliz. Sus dedos son increíbles, dan órdenes rápidas, ligeras, seguras y entonces me pongo a su nivel y respondo, compruebo que lo mío le gusta aunque me desconozca y sigue probando con sus manos ágiles al ver que sigo sus impulsos que por supuesto son los míos. Espero que sea feliz, que la suerte nos acompañe y encuentre en mí todo lo que busca y necesite.

ELLA:
Confieso que me siento un poco ingrata al no haberme despedido de mi "ex compañero" correctamente, fue todo tan inesperado que no me dio tiempo. Pero las decisiones a veces se toman así, rápida e intempestivamente, por eso es que te confieso que me apabulla un poco tenerte delante de mí. Te doy la bienvenida a mi vida. Sé que no sabré cómo motivarte para hacer lo que digo, que no sabrás muy bien como responder a mis reclamos, pero estoy segura de que haremos buena pareja, a tu lado aprenderé formas nuevas y juntos recorreremos lugares que yo no conocía. Estoy segura que tendré que aprender otra manera de expresarme y que me enseñarás pacientemente. Haré todo lo posible para estar a tu altura. Por de pronto te diré que me gusta mucho tu aspecto, me encanta la rapidez con que vas y vienes, con que respondes a todo lo que te pido, aunque yo dude un poco, no por timidez si no porque te confieso que me intimidas con toda tu sapiencia. Espero que seas feliz conmigo, que la suerte nos acompañe y juntos encontremos lo que buscamos y necesitamos.

lunes 31 de marzo de 2008

Este rectángulo inteligente se va a la clínica


Por unos días me interno... tengo fiebre... según mi médico favorito tengo un virus. Seguro me vaciarán y me pondrán a régimen, pero no importa a la vuelta mi querida dueña volverá a darle al teclado y mi fabulosa mente transcribirá sus pensamientos.
No es contagioso, pero no ando bien, vieron cuando uno se levanta, se acuesta, se duerme, se despierta lento... lento... luego sin razón me evado... me voy... bueno así estoy yo.
Espero que se acuerden de mi hasta que vuelva repuesto para seguir en contacto. Me voy a la clínica contento, no sé porqué mi dueña protesta tanto... los veo pronto.

Besos del fabuloso 98 que tiene resto para rato.

viernes 28 de marzo de 2008

DIÁLOGO CON MI DUEÑA

¿Otra vez me vas a dar con esa cuchara?
Mi pobre freezer se desprende del hielo cuando me das con esa madera cóncava sin desenchufarme ni descongelarme... Menos mal que mi sistema de refrigeración es “no frost”, si no, también lo martirizarías.
Los inquilinos anteriores no me daban tanto la lata pero estaba hasta arriba de escarcha cubriendo las cubiteras. Claro que no ponían nada, y que tampoco las cambiaron como vos. Fue un buen regalo al conocernos, todo un detalle pues las otras cubiteras estaban rotas se caía todo el líquido y mi compresor trabajaba un poco forzado...
Podríamos decir que regulaste mi corazón con eso... y con cambiarme de lugar...
¡Uff. ! ¡Cuánto calor me daba estar al lado de la cocina. ! Tenía que trabajar a toda marcha y transpirando constantemente. Ahora por suerte no. Según me pareció escucharte no es lo más estético, pero es cierto que estoy más cómoda entre las dos ventanas que dan al patio de luz. Y tenías razón; ahora ventilo mejor.
Eso sí. Sos un poco extraña... ¡Qué ocurrencia poner los envases de yogur vacíos y apilados en mi freezer! Lo entendí un poco el día que sacaste varios y volvieron llenos de caldo unos y con salsa bolognesa otros bien cubiertos con plástico transparente.
Fue original tenerlos en fila. Los congelé rápido. Sabés que soy eficiente. Luego les diste alineación definitiva unos sobre otros... ¡Divertida mi nueva dueña!
¡Jajaja..! ¿Y cuando guardás el café, la sal, el aceite usado, algunas cremas para la cara, en inclusive las gotas de los ojos, las lentillas y hasta el líquido para limpiarlas en mi refrigerador... ? ¡Es el summun...!
Tus amigas lo repiten con asombro: ¿La sal en la heladera? ¿ El café aquí?... y yo aprendo los nombres de todo. ¡Por algo soy una heladera de 4 estrellas!.
Tengo categoría R- 134 y te escuché decir que ahora ya me reemplaza la R-600 que es lo mejor hasta hoy. Pero te aseguro que yo también soy ecológica así que ni se te ocurra separarme de vos. Siento que formamos un buen equipo.
El otro día me encantó que guardaras eso que llamaste ensalada de frutas. El cristal dejaba ver los colores y no era tan rutinario como el cartón de leche o las latas de gaseosa o cerveza. Ya no me sentí tan ST como cuando salí de fábrica, tenía yo un cierto complejo por no ser T. Dicen que es mejor ser Tropical que Subtropical. Pues me gané el título de ST con ese colorido que además olía bien...
Solo lamento no serlo cuando mi enemigo el horno, eleva la temperatura ambiente a más de 35º. Ahí sí que sudo y mi compresor trabaja forzándose. Aunque en esos casos ni las Tropicales estarían cómodas soportando más de 43º C, sin perder los valores internos de frío. Pero dejemos los tecnicismos y hablemos de nuestra interacción.
Ese pote con levadura de cerveza en polvo que se cayó el otro día...,¿para qué lo usás? Sos un poco rara...Pero estuve encantada de enfriar los flancitos que pusiste. Estaban relucientes con el Dulce de leche que guardás en mi puerta. Lo que no entiendo es cómo le diste esa forma acanalada (al dulce) porque siempre te veo meter el dedo en el frasco y llevártelo a la puerta que abrís en tu cara, es decir eso que llamás boca y que se mueve haciendo extraños ruidos cuando decís: “ Se me hace agua la boca” y el dedo sale pero el dulce no...
También les pusiste un gracioso copete de crema que tenía yo enfriando y a la que le diste con un elemento rápido después de ponerle un polvo blanco que la espesó, ahí fue cuando me di cuenta que la forma acanalada se la diste con eso que buscabas diciendo: “Dónde estará la manga...” “Donde estará la manga...”
Pues nada... Podría decir muchas cosas de vos. Unas de las que no me gustan es que pongas las cosas calientes. Menos mal que son pocas veces..., porque mi pobre compresor tiene que ir a toda marcha... ¿No te das cuenta que forzás mi corazón?
Y esa media cebolla envuelta en plástico que pusiste en el cajón de las verduras... ¡olía fatal envuelta y todo..! ¡Qué manía la tuya! ¿No podrías usarla entera?
Uff..! Y todo lo que ponés arriba mío... Aunque a eso estoy resignada... La balancita que va y viene a la mesa, las latas que después ubicás en la alacena, esa maceta inestable, ¿porqué no la dejás al sol y listo?.
A veces tengo ganas de estornudar para quitármelas de encima. Al igual que el sol de cerámica, la bruja con su escoba, el pez azul que sostiene papelitos escritos, las frutas que no huelen, el pequeño almanaque, todo eso adherido a mi puerta. Lástima que no pueda hacerlo, pues ni bien las acercaste, se pegaron como por arte de magia.
Eso no es justo. Mi pintura es blanca, lisa, brillante... Ya viste lo hermosa que soy cuando sacás todas esas porquerías y me limpiás. Quedo reluciente... Como nueva..., y respiro...
Lástima mis manijas; y no repitas que no soy de buena calidad! Vos me tratás bien. ¡Pero vieras los anteriores..! A propósito, ese pegamento no es fuerte, intentá con el otro, ese pequeñito que guardás al lado de los huevos.., voy a tratar de pegar mejor.
Pese a todo te agradezco que me cuides tan bien...
Otra cosa... cuando cerrás mi puerta con la parte de atrás, esa redondita que tenés abajo... al darte vuelta del otro lado, cuando no se te ve la cara, es suave, pero me gusta más cuando me cerrás con la mano.
¡Ah.., si me pudieras oír..! ¡Te aseguro desde lo más profundo de mis anaqueles que nos llevaríamos mucho mejor de lo que nos hemos llevado hasta ahora.!

martes 11 de marzo de 2008

EL "ARENISMO" (Visiones)


Hacía horas que el anciano remaba inútilmente. La fuerza de la corriente era superior a la suya. Se había aventurado más allá de sus límites al ver flotando ese pequeño cuerpo que ahora dormía profundamente en el fondo de la barca. Era un niño de unos diez años, muy delgado, de tez negra. Lo recogió rendido y hambriento ya sin fuerzas para seguir nadando. Ahora dormía respirando con dificultad.

A pesar de haberlo cubierto con su chaqueta se notaba un pequeño temblor en su cuerpo. A ratos, le daba de beber de su cantimplora, pocas gotas, que esos labios gruesos y resecos sorbían levemente. Cada tanto, el negrito abría los ojos mirando con desesperación a su alrededor. Él trataba de calmarlo, aunque también estaba inquieto, pues la inmensidad del mar no le dejaba ver el puerto de su aldea.

La niebla que caía sobre el mar los fue invadiendo y lentamente la noche se cerró sobre ellos. Guardó cuidadosamente los elementos de pesca, ajustó los remos atándolos con la soga de amarre, y se dispuso a dormir. El niño negro parecía formar parte del paisaje . Al rodearlo con sus brazos, tuvo la impresión de abrazar la noche. Estremeciéndose lamentó no haber traído más abrigo. El cielo se había despejado y la luna, apenas creciente, rolaba en el mar en su nocturna danza. Infinitos pozos oscuros rodeaban las estrellas. No supo si se durmió mirándolas o porque ellas lo miraban a él.

Llegaba el día y la luz del amanecer producía destellos luminosos en la superficie. A lo lejos, solo el horizonte rosado presagiaba un hermoso día de sol. El anciano lamentó no haber puesto más provisiones, buscó la botella, bebió un pequeño sorbo de agua y mojó los labios del niño que se despertó confortado por el descanso y el calor del abrazo nocturno. Sólo se oía el ruido del agua.
El viejo preguntó su nombre, él sólo respondió:

- "Soy del reino de las Dunas"

Desplegaron la caña poniendo en el pequeño anzuelo largas lombrices.
El negrito dijo:

- "Tengo mucha hambre" -

El viejo le alcanzó la botella que ya estaba en mínimos. Mientras, expertamente lanzó la línea que hendía el aire con silbido de látigo y caía al mar. Estuvieron así varias horas. El agua se había terminado. El viejo juntaba fuerzas, también tenía sed... y hambre.. Ahora era él el que se estremecía por momentos. Ante ellos sólo el cielo y el sol.

Juntó un poco de agua en la botella con la esperanza de que al asentarse perdiera parte del salitre. Lo empezó a invadir un gran sopor, le dijo al niño lo que debía hacer si se dormía. El negrito remaba débilmente hacia el norte, lugar donde se suponía que encontrarían la playa.

El viejo pescador despertó. Sus ojos extraviados tenían una extraña luz febril. Recogió el sedal. Vio un pez muy brillante colgando del anzuelo. Cuando lo quiso recoger, el pez se desvaneció en el aire. Sus manos delirantes se cerraban sobre sí mismas. Así una y otra vez. El niño miraba sin comprender esas maniobras desesperadas apretando el vacío. Asombrado, asustado y apenado, le dijo que lo haría él. Intercambiaron elementos, el viejo parecía ido. Con sus manos toscas y monótono gesto agarró los remos, repetiendo como en una letanía....

-"No los dejes ir.." "No los dejes ir.."

El muchacho tiró nuevamente la línea esperando el pique, pero no sucedía nada mientras el pescador con el torso y la cabeza vencidos, aferrado a los remos se adormecía susurrando:

-"..No los dejes ir...No los dejes ir.."

Pasó el tiempo. Medida de tiempo sin medida. Sólo el sonido del agua al chocar bajo la barca. Los remos, atados por el niño, flotaban mostrando las vetas ajadas por el tiempo, tiempo sólo definible por el paseo semicircular del sol que con su llegada al cenit, desparramaba brillo y color en verdes, malvas, rosados, azules y amarillos. Resplandecientes, brillantes... brillantes... brillantes...
El niño hipnotizado miraba fijamente el agua, ola tras ola, gota tras gota, sal sobre sal. Sus ojos veían la textura de la arena... Infinitos granos y más granos de interminable arena....
Entonces comenzó a gritar:

-"..¡ Arena..!¡Arena..!"

Despertó el viejo, al tiempo que escuchaba el cuerpo tirarse al agua. Al darse vuelta, vio al niño de espaldas, chapoteando con desesperados gestos, mientras seguía gritando:

-"!Arena... Arena..!

Tenía la mirada fija, el contraste del rostro negro con el blanco de los ojos desorbitados, lo impresionaba. Le costó convencerlo de que subiera a la canoa. Ésta se bamboleaba peligrosamente. Al fin lo arrastró, chorreante y jadeando. Cayó dentro de la canoa en éxtasis, desparramando los fétidos gusanos que el niño veía como infinitas hormigas y que en su delirio, quería pisotear con fuerza inusual para su estado.

El viejo lo abrazó fuerte, hasta lograr que se calmara. Así quedó inmóvil tirado sobre el fondo mojado de la barca. Esta se fue estabilizando como meciéndolos en una cariñosa cuna.

Cada tanto se oía el susurro del negrito:
-
"...Arenaaa...Arennaaa...."

El pescador en un último intento pone varios gusanos destrozados en el anzuelo y eleva su mirada implorante al cielo.
Ahora es él quien aprecia los verdes, rosas, amarillos, blancos, azules, todos los colores y matices del mar, del cielo, resplandecientes bajo la luz del sol.
Tira la línea lo más lejos posible. El sonido del mar se convierte en un silencio aplastante, imponente y lo envuelve en la atrapante magia de la naturaleza.

La caña oscila, el niño despierta al escuchar su roce sobre la madera de la barca. Se miran. La sostienen esperanzados. Mano sobre mano, negro sobre blanco, blanco sobre negro.

Recogen el anzuelo. Asombrados y desfallecientes, ven un pez que trata de zafarse de su cautiverio. Brilla al sol, una chorreante estela de agua cae de su cola al mar. Lo recogen con seguridad y delicadeza. El pez es real.
Los rostros expresan alegría, desesperación, ansiedad. La presa está atrapada, sólo queda distribuirla entre los dos. El viejo lo limpia con su navaja y el mar recoge los despojos, aunque le preocupa el hecho de que esos restos puedan atraer algún pez contra el que no se puedan defender.
Devoran más que comen esa carne salada y suave,mastican incluso algunas espinas. Luego el pescador vuelve a su caña. Aún hay unas pocas lombrices, deshechas y malolientes, pone algunas en el anzuelo, posiblemente pique otro...
El negro empuña los remos con renovada energía. Se oye el sonido rítmico al penetrar en el agua. Se ve la pequeña estela del decidido avance. Cruje la madera en cada movimiento.
El niño grita:

-!"Arena, Arena..! ¡Las Dunas!"

Su grito es ronco, estentóreo. Hay agitación en el bote, que se bambolea a cada salto del niño. El desaliento invade al anciano que gira su cansado y encorvado torso mientras piensa:

-“No delirio otra vez...Nooo...”

El brazo color ébano señala firme hacia lejanas aves marinas revoloteando como cometas sobre raras embarcaciones alargadas. Hay puntos móviles color oscuro en rutinaria tarea pesquera.

Mientras el niño y la barca se agitan en alegre bailoteo, el viejo divisa con asombro como dibujadas en el cielo azul, lejanas dunas que no conoce.

Rosa Favale 12-12-02

martes 19 de febrero de 2008

UNA TARDE DE ESTÍO

Es casi una pintura.
De poder pintarla lo haría en acuarelas.
Tarde de verano.
Tres sauces llorones alargan sus ramas acariciando el espacio.
La cálida brisa las inclina suavemente hacia la derecha.
Son como móviles dejando colar rayos de sol.
Tiñen de amarillo algunas hojas y los claros del césped cortado prolijamente.
Hay ocultos habitantes emplumados que no distingo.
Desgranan silbidos en amorosos diálogos.
Los altos árboles festejan con aplausos verdes y plateados los sonidos de la siesta.
El mantel es blanco con arabescos transparentes apenas azules.
Ondea respondiendo a la danza del sauce que lo cobija.
Tres sillas blancas circundan la mesa del mismo color.
Todo destacando sobre el césped y tomando por momentos su color verde.
Tres vasos, agua, servilletas..., restos de una comida entre amigas.
Anécdotas, recuerdos y risas quedaron flotando en el aire, en las mentes, en los corazones.
Tácita conjunción de tareas, sincronizando aptitudes y gustos.
Ahora descanso, serenidad, armonía...
El cedro azul cobija a María Alberta durmiendo en su tumbona.
Cuerpo desnudo, libre.
Suspiros de placer o de sueños abanicando el aire.
Luciendo brillantes hojas y níveas flores, la camelia.
A su sombra un banco, en él un libro cerrado, sobre el libro unas gafas a la espera de su dueña.
Es María Teresa que duerme en la tumbona blanca entregada a Febo.
En el centro de mi toalla de rayas en verdes, rojos y amarillos, disfruto.
El césped me da su olor, su color, su mullido colchón.
Desde abajo aprecio la perspectiva y del conjunto.
Disfruto del sol y de los leves sonidos de la siesta.
Batir de hojas en los árboles.
Contrapunto de pájaros sin identificar.
Ladrido de un perro lejano.
La rama del limonero se balancea bajo el peso de un ave.
Éste nos observa y emprende vuelo nuevamente.
El limón sigue danzando.
Una hormiga pasa huidiza con su carga.
Es mi acuarela escrita.
Es mi forma de representar un momento de felicidad. ...
No hay historia, solo el placer del momento…
Es una tarde de estío.
Es una pintura viva.

sábado 9 de febrero de 2008

A LA VUELTA DE LAS VACACIONES

No sé si lo que compuse es un relato o dos cuentos en uno, o dos cuentos y una poesía a la que también puse música. Pero todos sabemos que las musas son imprevisibles así que este es el cuento de PELITO DE SOL, donde la mamá canta la canción del OSO MIMOSO y el papá le cuenta el cuento de AZULIN Y ROBERTINO.



PELITO DE SOL

-¡Mamá! ¡Mamá..!
- ¿Qué quieres Pelito? dice la mamá dejando de ordenar los juguetes.
- ¡Mi oso no se quiere dormir!
- Igual que tú Pelito, ¿porqué no le cantas una canción?
- Es que todavía no comió... dice el niño.
- Ya son la una Pelito - Contesta la mamá mientras se acerca al oso y empieza a cantar la canción del OSO MIMOSO:

Oso mimoso
también revoltoso
juega goloso
con un carozo.
Con un carozo de aceituna.
-¿A que hora ........?
- A ninguna ..........!
- Siiiiii....
-¡Juega a la una...!

Pelito la acompaña contento marcando el pulso con las manos. Luego señala la biblioteca pidiendo un libro. El papá que los estaba mirando agarra al niño en brazos y el libro que éste le señala. Luego lo lleva a la cama y comienza a leer:

AZULIN Y ROBERTINO

Había una vez un pajarito con piquito azul, la colita roja... roja, y el cuerpito con hermosas plumas blancas.
Llegaba todas las tardes al jardín y como era distinto a los demás pajaritos, todos lo miraban muy curiosos y además no lo dejaban ir a su árbol, lo picoteaban y lo rodeaban entre varios pajaritos, marrones, grises y negros, para que se fuera de allí.
Así, que el hermoso pajarito de piquito azul y colita roja, siempre se paraba a descansar en la ventana de Robertino.

Él era un niño muy estudioso, pero muy inquieto, y como lo veía que todas las tardes iba y venía y le daba pena que lo echaran del árbol porque era distinto a los demás, dejaba la ventana con una rendijita abierta para poder hablarle y que el pajarito no se sintiera tan solo y triste.

Robertino lo llamaba Azulín por el color de su piquito, y le dejaba un poco de sus galletitas. Un día le ponía las de chocolate y otro día las de miel.
A Azulín le gustaban las dos y a Robertino también...

Él no salía mucho porque su mamá no le daba permiso pues temía que se perdiera, porque Robertino era muy curioso y un poco distraído.
Y como era tan curioso un día se levantó temprano.., temprano.., y cuando Azulín emprendió vuelo, lo siguió.

Lo siguió por el campo saltando los pozos y tropezando con algún tronco caído. Se lastimó un poquito las rodillas pero seguía corriendo detrás de Azulin, que volaba bastante alto.
Pasaron por un arroyo angostito, donde se embarró todo, pero le vino bien porque se refrescó un poco de tanta carrera.
Cruzaron otro pequeño campo con pasto muy alto que a Robertino le llegaba hasta la nariz, y por fin, cuando estaba cansado, es decir, muy cansado, no como cuando le decía a su mamá que no podía guardar sus juguetes... Cansado de verdad... llegaron a un bosque y en los árboles, vió montones de Azulines, piando con sus piquitos azules:

-¡Pío, pío..., pío, pío..... pío, pá!; ¡Pío, pió.... pío, pío... pío, pá!-

Azulín se unió a ellos, Robertino los miraba asombrado pues sus plumitas blancas revoloteaban y revoloteaban sin parar y de tanto y tanto mirarlos... ¡Se quedó dormido..!
Tanto durmió, que cuando despertó, el sol no estaba y los pajaritos tampoco.
Miró y miró. Para arriba, para abajo, para la derecha, para la izquierda.
¡Estaba solo...! ¡Estaba solo en el bosque..!
Trataba de acordarse como había llegado y no. No se acordaba.

Robertino tenía un poquito de miedo, pero siguió buscando la salida. Estaba casi a punto de llorar cuando vió que un pájaro parecido a Azulin salía de un árbol y venía hacia él. Tuvo otro poquito de miedo. Pero... ¡Era Azulín!. Se paró en su hombro y le cantaba:

- ¡Pío, pío... pío, pío, pío pá...! -

Y se puso a revolotear sobre su cabeza como diciéndole que lo siguiera. Robertino lo hizo así y aunque ahora tenía un poco de frío, se armó de valor.
Se acordó de su mamá y pensó:
-Estará enojada –
También se acordó de su papá que cuando se lastimaba le decía que tenía que ser valiente. Entonces Robertino siguió corriendo más rápido.
Volvieron a pasar por el campo con mucho pasto que le llegaba hasta la nariz, y se metió en el arroyo, que ahora estaba más frío...
Otra vez atravesaron el campo con pozos y troncos de árbol caídos, y se volvió a lastimar las rodillas.
En el cielo ya había estrellas y estaba un poco oscuro, pero él veía muy bien a su blanco amiguito con la colita roja que seguía cantando con su piquito azul:

-¡ Pío, pío..., pío,pío..., pío pá...! - para animarlo

Y al fin vió las luces de su casa y también a sus padres buscándolo entre los árboles. Los otros pajaritos marrones, grises y negros dormían porque no se los veía por ningún lado.

-Me van a poner en penitencia... y me lo merezco - pensó Robertino

Pero no, su mamá y su papá corrieron a abrazarlo cuando lo vieron.
Robertino lloraba, un poco por el miedo que había pasado, un poco por la alegría de verlos y otro poco porque la rodilla le dolía bastante.
Mientras tomaba una rica sopa, les contó lo sucedido. Entonces fueron todos hasta la ventana a ponerle unas galletitas de premio a Azulín. Les pusieron de las dos: de chocolate y de miel.
Con el tiempo Azulín no volvió, Seguramente estaría en el bosque con su familia, pero por las dudas Robertino siempre ponía galletitas en la ventana.

Y colorín colorado..., mientras los pajaritos marrones, grises y negros, se las comían y Pelito de Sol dormía hace un buen rato...

¡Este doble cuento con canción se ha terminado!

martes 22 de enero de 2008

LES DEJO EL "LIBRO ABIERTO.."

Para que sigan leyendo, pero me voy unos días de vacaciones. Los dejaré tranquilos... cosa que me privará de pasear por sus letras que tanto me gustan y acompañan.

ABRAZOS Y BESOS... Hasta la vuelta!

viernes 18 de enero de 2008

CARNAVALES DE ANTAÑO

Días de carnaval, preparativos de todo tipo: juegos de agua, el tanque de agua, el barro del arroyo Madariaga , los baldes, la risa, la estrategia, los resbalones, los disfraces, las comparsas, el corso chispeante y bullanguero en varios barrios de la Ciudad. El amor incipiente, la sonrisa dulce y comprensiva de mamá, papá integrándose, las vecinas dando agua y escondiéndonos. Algunas echándonos pues ese no era nuestro territorio sino el de sus hijos, nietos o sobrinos.
Roberto, Marta, Norma, Bruno, Franco, Cholo, Cocceta, yo, ...mi “alumna” de piano, Amelia, Carlos...

Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires.
Las obras del entubamiento del arroyo Madariaga no habían terminado y el desvío del mismo pasaba frente a nuestra casa. Las veredas angostas se continuaban en un metro de tierra a cada lado del arroyo que pasaba por el centro.
A veces caudaloso y limpio otras calmo bajo y con olores no muy agradables, sus aguas discurrían bajo unos puentecitos de madera ubicado en las esquinas y otros más o menos cerca de la puerta de entrada que no siempre coincidían con la acera de enfrente .
Lo fatal era en los días de lluvia, se desbordaba haciendo que todo se volviera barro resbaladizo, el agua enlodada pasaba la primera puerta llegando a los jardines e incluso hasta la puerta de entrada de las casas. Eso hacía que no pudiéramos salir pues la inundación no nos dejaba ver por donde pisábamos. Los más osados lo hacían para ir a trabajar o a comprar lo necesario. Yo, como tantos, decididamente faltaba al colegio, era engorroso tener que lavarse luego de atravesar aquel lodazal.
Lo agradable era en las noches claras, el reflejo de la luna y el croar de las ranas, sus saltos y movimientos. Entonces nos reuníamos en la vereda con temperaturas de entre 29 y 38 grados de calor y hacíamos un estudio de sus movimientos. Algunos recorrían el arroyo varias cuadras (calles) cazando las ranas que luego comíamos fritas en la sartén de alguna madre, pues siempre había una voluntaria que lo hacía con gusto, aunque yo pienso a la distancia que estaban allí para controlar un poco a “sus nenas”. De día observábamos el serpentear de los renacuajos y el color variado de los escuerzos que a veces se inflaban casi hasta reventar. Los varones capturaban alguno y algún padre (je je... el mío entre otros) fue capaz de poner un cigarrillo en su boca. El pobre escuerzo fumaba realmente pero se hinchaba y la piel veteada de su lomo relucía en cada movimiento en tonos ocres, marrones y amarillos.
Al fin el animal quedaba libre dando saltos extraños y mareado por el humo inhalado, se zambullía y salía zigzagueando como un borracho.
Vuelvo a las batallas que se armaban en carnaval. Estaba todo organizado, cubos para el agua, mangueras, tarros medianos, para trasvasar de un fuentón grande o de una pequeña piscina de lona a los baldes de ataque y defensa.
Cada casa tenía en el techo un tanque para el agua que se llenaba por medio de un motor que extraía el agua de los tanques subterráneos. Los techos se comunicaban, así que no era extraño que de arriba cayera un baldazo de agua sin que te lo esperaras mientras repostabas en el patio de casa, esos eran “ataques a traición” porque no era
“legal” hacerlo, pero los muchachos no resistían la tentación.
Todavía no existían los globos de agua, así que la batalla era a jarro, balde y en el caso de algunos chiquillos que se plegaban a la contienda, jarritos inofensivos pero que a ellos les haría parecer que eran grandes contendientes.
Las risas, los resbalones, la estrategia, la alegría primaba en estos juegos de agua que hacían que las veredas se convirtieran en un peligro por lo resbaladizas.
Las madres y tías mayores al colaborar llenando con mangueras, también recibían lo suyo y los padres se atrincheraban en los tanques de agua para evitar que los más listos introdujeran sus baldes en ellos, contaminándolos.
La batalla terminaba cuando los tanques de agua iban a mínimos, entonces todos a ducharse, sin vencidos ni vencedores, para reunirse a tomar mate bajo alguna parra, o bajo las glicinas.
Era tal la excitación después de los juegos que aún hoy no recuerdo que ninguno de los contendientes limpiara semejante estropicio, seguramente eso quedaba a cargo de madres, tías y abuelas sonrientes que por supuesto tenían más tiempo que ahora.
Recuerdos de carnavales de antaño, donde las familias tenían más tiempo, no había internet, la televisión recién llegaba y el frescor de las glorietas propiciaban que al sonido de unos discos de vinilo bailáramos y conversáramos mientras los padres con algún vecino jugaran al truco las madres hablaran de sus cosas, las abuelas tejieran, los niños corretearan, las manos se rozaran, las miradas se cruzaran con intención, el baile propiciara un contacto más aproximado, se formaran amistades más estrechas y duraderas y que algunos terminaran en boda.
En fin, llegan los carnavales de 2008 y esto trajo a mi algunos recuerdos de mis carnavales de los años de 1955...56...57...




sábado 12 de enero de 2008

LA CIUDAD...

Ciudad. Edificios cuadrados. Rectangulares. Grises apuntan al cielo azul.

Vuela una paloma gris.
En su pueblo las palomas son blancas.
Aquí ulular de sirenas.
En su pueblo lo despiertan las campanas. La bandera roja azul y blanca ondula. Sus estrellas son inamovibles de día y de noche, con sol o con lluvia.
Es el símbolo del nuevo mundo.
Representa la prosperidad y el bienestar.
Pero es solo eso: una bandera.

La desolación invade su cuerpo en forma de frío.
Hoy es un día diferente. Tiembla.
Su mano se cierra sobre la apretada chaqueta y sobre el ruido de las tripas vacías.
La otra mano se aferra a la desnudez del arma, acerada, fría.
Hoy no va con el rebaño de desocupados, camina sobre el puente cargado de coches blancos, azules, rojos, metalizados, apiñados, veloces.
El agua no llega a reflejar su cara asomando por la maciza estructura metálica.
Mira hacia la ciudad que parece más gris.
La bandera ondea indiferente.

Al fin es solo eso: una bandera
El revolver también es frío, hiere antes de herir, lastima antes de gatillar.
En el aire palomas y gaviotas grises.
Los autos aminoran, el tráfico se congestiona. La gente gesticula
Es la hora, el arma pesa y sus tripas se siguen retorciendo.
Lo sobresalta una paloma blanca que vuela rasante sobre su cabeza.
Ciudad. Edificios cuadrados. Rectangulares. Grises apuntan al cielo azul. Hoy no va con el rebaño de desocupados, piensa.

Hoy soy libre.

¿Libre para qué?

Mira hacia la ciudad que le parece menos gris.

La bandera ondea indiferente.

La lucidez vuelve.
De pronto su pensamiento se tiñe de esperanza.

- ¡Regreso a mi pueblo! – dice tirando el arma hacia el agua que no alcanza a reflejar su cara. Gira rápidamente y se encamina decidido hacia el verde.

viernes 11 de enero de 2008

MELODIA ZUMBONA - (O juegos imaginativos de Rosa)


Estaba pensando en una bandada de mosquitos picones. Me decía que en vez de cerillas, emails u otros para avivar llamas de cariño, enviaría mis mosquitos mensajeros a los distintos lugares para que les picaran, (suavemente claro, pero ¿ pica suave alguna vez un mosquito?)
El motivo era despertarlos, no dejarlos dormir… ¡Ah… ya sé… que zumbaran mucho, para que llevaran el llamado de los amigos a reunirse! No les den manotazos pobrecitos...
Después pensé: “Seguramente van a volver como un boomerang puesto que también yo tengo mis momentos de quedarme dormida en el teclado del ordenador, el teléfono, el papel..” Pues hasta me alegraría de que fuera así, eso querría decir que los amigos tienen deseos de verme, leerme, escucharme
La idea es que a mis mosquitos mensajeros, les pondría platitos de sangre de distintos grupos sanguíneos (valga la redundancia) limpitos, sin contaminar, para recibirlos antes de una nueva misión. ¡Es tan difícil amaestrarlos para que no piquen a la persona equivocada..! Es que hay de todo por ahí!
Muchos morirán en el intento pues no podrán evitar los manotazos antes de llegar a destino, desde luego eso complica un poco las cosas. Vuelan por todo el mundo, (no sé como resisten) y eso hace que haya más variedad en el grupo de amigos y parientes, suena el teléfono, el blog se llena de comentarios en varios idiomas, pasan por la puerta y dicen ¿estás disponible?
Otros entran al msn y se desilusionan porque nunca lo pongo. Otros piden que ponga Skype, pero el ordenador es un anciano ladino que no quiere muchas novedades gracias que me deja escribir.
Lo bueno de esta bandada es que siempre consiguen agregar otros mosquitos en su recorrido, se mezclan, se entremezclan y cuando zumban todos juntos, hasta tiene melodía su sonido.
Si, decididamente me encanta enviar mi escuadrón por todos lados porque estoy llena de amigos, amigas, parientes y curiosos que me visitan y todos juntos hacen una melodía zumbona que alegra y hace crecer.
Bienvenidos.

miércoles 9 de enero de 2008

LA SEÑORA DE NEGRO

Pasó por la sala de espera preguntando -Siga por el pasillo- le dije breve.
Paredes grises, el suelo es celeste. Puertas 1 – 2 – 3 – 4 – 5 – 6 ... Vuelve la señora pasea por delante de mí inquieta, al fin se sienta al lado mío. Solo hay dos asientos.
Seguro que le dijeron lo mismo que a mi vaya por el pasillo y espere a la derecha. Los pensamientos fluyen, que si, que no... Tranquila, el cirujano lo dirá. Son muchos meses de una larga espera de sentimientos encontrados.
Una amiga me decía: - Si fuera algo grave no te hubieran dado para dentro de seis meses - Si, me digo, pero la procesión va por dentro. No lo comento. Espero. A mi mente vuelve el momento de la mamografía ¡Qué dolor! ¡Cómo puede ser que te estrujen tanto! Bueno, calma, ya pasó.
Son 9,15 esta es la hora de consulta. Sigo esperando. Pasan mujeres vestidas de blanco, delantal abierto... ¿Para qué se lo ponen si así no hay sensación de asepsia? Si de coquetería. La señora de negro tose, me mira, elabora flemas que traga. No me gusta. Me mira más fijamente, yo me desentiendo. Pasa un hombre, delantal verde, gorro verde, zapatos cubiertos en verde. Mis pensamientos siguen volando, divago entre posibilidades, no debo. Sigo esperando. El piso es celeste.
Llega la enfermera me pregunta por otro nombre, sigue de largo. La señora se fue. Cuando pase de nuevo la enfermera le diré que había una señora aquí. A ver cuando me toca. ¿Habrá venido el cirujano? En el hilo musical una canción moderna con ritmo. Eso es bueno, levanta el ánimo. Es mejor en un hospital, la música relajante deprimiría.
La señora de negro no vuelve. Aquí no hay movimiento, estoy sola, el paraguas reposa en una esquina, no voy a entrar con él porque molestará. El día está gris y lluvioso, no lo veo pero lo se, el mar estaba alto, colmado.
El pequeño calendario, nuevo, del 2008, se cae de mi libreta de apuntes. Una hermosa pintura de flores blancas y rojas en perfecto equilibrio en una maceta vieja muy bien lograda por algún pintor sin manos. Ejemplo de superación, pintadas con la boca o el pié. ¿Cómo es que no podemos hacer ciertas cosas a veces mínimas y estos señores, chicos o mujeres logran estas maravillas?
Oigo pasos. Nada. Pacientes que pasan por el pasillo. La música sigue. Es más melancólica. No me gusta mucho.
Miro en qué fecha caen los cumpleaños. Este año es bisiesto. Cumple mi hija el 29. Cae viernes. Es bonito y curioso que haya nacido ese día. Nació casi sola, sin dolor, fue precioso.
Son las 9,35 y solo hay gente que pasa por el pasillo de blanco, de azul, de rojo. La señora de negro no volvió. Le pregunto a una enfermera que sale si es aquí, muestro el volante. –Si, es aquí- dice. -Espere que miro- Se va hacia el fondo del pasillo gris. Son las 9,40.
Silencio de voces, solo se oye la música. Silencio de pasos. Solo yo y mi paraguas en el rincón, las mamografías en el asiento vacío. La señora de negro no volvió.
Viene la enfermera que fue a averiguar... - ¿Ud. Cómo se llama? - Le doy el volante... – A ver, no la tengo... hoy es miércoles seguro que es el cirujano del fondo – Se va con la orden, vuelve. – Mire, es al fondo del pasillo, espere a la derecha que la llaman por nombre –
Voy hacia allí, está la señora de negro. Un señor pasea por el pasillo, una pareja cuchichea, una señora lee un periódico. Esta sala de espera es más grande. La señora de negro me mira. Yo miro por la ventana y veo la capilla de los militares que está al lado del Hospital Abente Lago. Al salir pasaré por allí, iré a visitar a San Judas Tadeo, por mí, por la familia, por mis amigos. ¿Cómo puede ser que esté pensando todo esto?
Me llaman. Consulta pequeña. Doctor muy afable, una practicante y una enfermera. Entrego las mamografías, edad... desde cuándo.. Desnudarse hasta la cintura. Explicaciones del Dr a la practicante mirando las mamografías. Ve esto... ve aquí... no hay nada... ve la diferencia? Exploración del Dr., exploración de la practicante, preguntas, respuestas, comentarios: No observo nada... limpio aquí... limpio allá, dice palpando estirando, drenando.
- Vuelva en mayo –
- En mayo me voy-
- Vuelva en abril, haga otras mamografías en marzo. Se va a Argentina? Aquello está muy mal...- Me da las órdenes firmadas
- Me voy a disfrutar con mi familia... - respondo
- "Otra vez a exprimir las tetas, me digo"...
- Vaya tranquila está todo bien.
Me visto. Salgo. En la sala de espera queda la señora de negro esperando. Me mira. Sigo sin hacerle caso. Voy al patio cubierto a ordenar las cosas en el sobre. Aquí no se oye la música, solo llegan murmullos del hospital. Me siento en uno de los sillones. Es relajante el lugar. Todo está bien.
La Capilla de los Militares está cerrada, no importa, mi intención vale. Miro para arriba. La señora de negro está mirando por la ventana. Me desentiendo.


domingo 6 de enero de 2008

LA CASA MISTERIOSA

Es una pintura de E. Munch

Era más amplia que las pocas que se veían por el lugar. Destacaba inquietante por su techo negro y la tupida enredadera roja adherida a sus paredes. Desde lejos parecía como si chorreara sangre. Caía la tarde y el sol poniente acentuaba esa impresión.El camino llegaba hasta el lateral donde había una ventana desvencijada bastante amplia y dos más pequeñas hacia el final. El sendero torcía a la derecha haciéndose más angosto y desparejo, luego giraba hacia la izquierda donde estaba la puerta de entrada. A dos o tres metros un alto muro cortaba el sendero. La casa quedaba aislada así por el lateral contrario.Yo iba a lo que iba: investigar, así que subí los tres escalones que conducían a la puerta desvencijada. A pesar de mi decisión por averiguar qué había dentro, me costó traspasar el umbral. Pisé algo blando: era la hiedra que se extendía como una alfombra. Entraba algo de luz por las ranuras de las ventanas iluminando levemente el amplio salón. Solo había a un lado de la chimenea, una pequeña mesa y un sillón. Cuando acostumbré la vista a la oscuridad observé asombrado que la enredadera los cubría. Entre las ramas unos ojos me miraban como queriendo expresar algo. Al apartar las hojas quedé clavado en el. sitio. Era una persona muerta.Reaccionando apenas me dirigí hacia el pasillo. En el final del largo corredor había más luz. Venciendo el horror caminé hacia la claridad. Antes de llegar había un cuarto a la izquierda y otro a la derecha. No resistí la tentación de empujar la puerta entreabierta de este lado. La vieja madera crujió tambaleándose. La sostuve acomodándola. Al igual que en el salón, pero aún más tupido, el piso estaba cubierto por la enredadera roja que también subía por la cama. Las ramas aprisionaban lo que parecía ser el cuerpo de un niño. Sentí ganas de vomitar. Espantado y pisando esa maraña de hojas salí del cuarto sin querer ver más.La curiosidad nos lleva a situaciones en las que no se piensa, esa era la causa de estar allí, pura curiosidad. Por eso, a pesar de la repulsión, el impulso de mirar hacia el cuarto de la izquierda fue mayor.Deshaciéndome de las ramas que se enganchaban en mis pies me asomé a lo que era una biblioteca repleta de libros descoloridos y cubiertos de polvo. Los dos primeros estantes, al igual que las patas del escritorio, estaban como teñidos de rojo; era la hiedra adherida a ellos. Fue cuando reparé en lo que parecía un hombre dándome la espalda. Estaba como momificado, con manos, brazos y piernas aprisionados a la silla por la extraña enredadera. Me apoyé en el marco de la puerta horrorizado. Ahora sentía un olor nauseabundo emanando de todos los rincones. Un espasmo me recorrió. Vomité Las hojas rojas absorbieron el repugnante contenido de mi estómago.Apoyado en el marco de la puerta recordé lo que decían sobre la casa misteriosa. Contaban que se oían desgarradores gritos, a lo que la policía respondía que solo era una casa abandonada. Nadie dijo que hubiera muertos allí.Tambaleante me dirigí hacia el final del corredor. La enredadera era cada vez más densa. Tenía que esforzarme por dar cada paso. Mientras, pensaba que informaría a las autoridades para que dieran sepultura a esas desgraciadas personas. Lamenté no haber traído la cámara de fotos. Yo era el único que se había atrevido a desvelar el misterio de esa casa. Pronto sería famoso y mi nombre saldría en todos los periódicos.Al final estaba el baño. La luz entraba por la ventana rota, y también la enredadera que cubría parte del lavabo y los grifos. Las hojas eran de un rojo más intenso, casi cautivante. Era un granate acentuado al que la luz del atardecer daba extraño brillo . Pensé en darme vuelta para salir de allí lo más pronto posible, pero me quedé inmóvil delante del espejo cubierto de polvo. Pasé la mano por él. Veía apenas mi rostro pálido y desencajado, con los ojos extraviados. El horror de lo visto estaba grabado en ellos.Aparté las ramas del grifo para limpiar mi boca que tenía un regusto repugnante. No salía agua. Me dolían los pies y tenía calambres en las piernas. Limpié de nuevo el espejo que devolvió más nítida mi imagen. No era conciente de que una fuerza extraña me atraía hacia el piso. Caí sobre el colchón de hojas enmarañadas. Fue cuando vi que la hiedra aprisionaba mis tobillos y subía hacia las rodillas. Intenté incorporarme para deshacerme de ella, pero las ramas ya llegaban a mi cintura No pude liberar las manos, cuantos más esfuerzos hacía más se enroscaban sus peludos tallos en mi brazos. Casi podía sentir mis ojos saliéndose de las órbitas. La respiración agitada ya no podía salir libremente. Tenía el pecho aprisionado. Desesperado estallé en un grito desgarrador que resonó en múltiples ecos en toda la casa. Mi boca se abría más y más queriendo respirar a medida que el dolor de las extremidades se hacía insoportable. Grité nuevamente. Solo emití un leve chillido .Las ramas habían llegado a mi garganta.

sábado 5 de enero de 2008

LAS PRIMAS-HERMANAS




Vivían en la misma casa, en tiempos donde el entretenimiento era la radio y tanto Papá Noel como los Reyes Magos escribían cartas contestando los pedidos de los niños.
Rosa Clara nació en Noviembre, tenía la tez aceitunada y sus ojos eran oscuros brillantes e inteligentes, con cejas que parecían delineadas por un artista, negras igual que el pelo lacio y brillante. Fue desde pequeña independiente y decidida.
Rosa María nació en Diciembre. Más pequeña, tenía la tez clara y llevaba el pelo castaño oscuro con largos bucles que se sostenían atrás con un moño blanco para evitar que se enmarañara por lo rizado. En la carita resaltaban sus ojos redondos y marrones. Era tranquila y observadora.
Ella hablaba menos que su prima hermana, que llevaba la voz cantante en todo. Las dos se adoraban, además desde pequeñas se vestían casi igual salvo variantes en detalles y color.
Iban juntas siempre, y curiosamente compartían gustos, juguetes y comidas en una armonía que maravillaba a la familia.
Llegaban otra vez los Reyes y la carta era escrita por los padres. A los cinco años las pequeñas respondían como todos los niños con una larga lista al clásico: ¿“Qué querés que te traigan los Reyes Magos”?


Rosa Clara pidió varias cosas: - Una muñeca, un juego de cocina, una pelota, un triciclo y un vestido de Blanca Nieves. Se vislumbraba en ella un carácter fuerte y con convicciones firmes, porque aún poseyendo una gran sensibilidad, siempre se las ingeniaba para obtener lo que quería.


Rosa María dijo: -Una mesa con una silla, cuadernos, pinturitas, un piano y una muñeca grande. Más soñadora que su prima, le gustaban los cuentos y tenía ciertas dotes artísticas.


Los padres, hermanos entre sí, comentaban que este año habría conflictos cuando los Reyes trajeran los regalos, pero escribieron lo que las primas habían pedido.
Como todos los chicos ellas hablaban con gran expectación sobre si vendrían a no vendrían y si les traerían todo.
Rosa Clara siempre estaba corriendo e investigaba todo juguete que se pusiera en sus manos, le gustaba recitar poesías y tocar el piano. En cambio Rosa María siempre estaba pintando, cantando y tratando de bailar en puntas de pie.
Pero las dos se complementaban muy bien pues no había motivos de pelea entre ellas.
Al fin llegó el día y las dos se fueron a dormir poniendo sus zapatos cerca de la puerta. No comprendían mucho el ritual, pero les daba gracia hacerlo. Antes la gente se acostaba temprano así que no hacía falta decirles que fueran a la cama pronto .
Cada una en su habitación se quedó dormida esperando la sorpresa del día siguiente.
¡Y llegaron los Reyes Magos..!


Por la mañana las primas abrieron los paquetes. Estaban tan contentas, que casi ni desayunaron. Fueron corriendo al patio común para mostrar los regalos, aunque, según la carta de Baltasar que su papá les leyó: “No les trajeron el vestido y el piano porque no los habían encontrado”
No les importó. Cada una en lo suyo, echaban una mirada rápida a la otra con el interés lógico por tanto juguete junto.
Lo primero que hizo Rosa María fue sentarse en su sillita blanca con flores de colores en el respaldo del asiento, la mesa del mismo color se llenó de lápices. La muñeca atravesada en sus rodillas parecía ser su regalo secundario y ya estaba dibujando.
Rosa Clara jugaba con la cocina poniendo las pequeñas ollas de aluminio sobre las hornallas. No podía dejar de mirar la sillita de su prima, le encantaba con su alto respaldo y tanta flor sobre el blanco brillante. Con su muñeca en brazos se dirigió a ella: - Mi muñeca se llama Chiquita…- le dijo acercándose y haciéndola bailar delante de Rosa María. Ésta no contestó, entretenida con su cuaderno y sus pinturitas.
Rosa Clara dijo tocando los dibujos de la silla: - ¡Qué lindo..!
La otra le contestó: - Es un perro... No se enteró de que no hablaba del dibujo sino de la silla. Rosa Clara muy decidida fue a buscar el triciclo: - ¡Mirá que lindo mi triciclo! - y tocó el timbre que sobresaltó a su prima.
- ¿Querés el triciclo…? preguntó rápida.
- No- Dijo Rosa María poniendo la muñeca sobre la mesa. Ésta fue a parar al suelo.
Rosa Clara la levantó y poniéndolas juntas comprobó que era bastante más grande que la de ella
- ¿Cómo se llama?- preguntó
- Se llama Nena
- ¿Querés que les dé la comida?
- Si – Contestó Rosa María bufando porque la interrumpía.
- Pero necesito la silla – sugirió la otra tocando el respaldo de flores multicolores.
- Estoy dibujando… - contestó su prima.
- Pero… ¡mirá qué lindo es mi triciclo…! Te lo cambio por la silla… - insistió Rosa Clara tocando varias veces el timbre.
Rosa María miró a su prima que ya la estaba fastidiando, ella sabía que podía ser muy insistente y que cuando se le metía algo en la cabeza no descansaba hasta conseguirlo. Pero aún así le contestó:
- Te presté la muñeca, basta…
-¿Y si cocinamos las dos?
- No quiero - fue la respuesta. Ella también era tozuda y quería que su prima lo entendiera.
Entonces Rosa Clara le tiró de los rulos, el moño se deshizo. Rosa María se levantó y le dio un empujón. Al caer su prima, las dos muñecas quedaron en el piso despatarradas igual que la "mamá".
Rosa María al ver las muñecas en el piso las señaló y le dijo para recalcar la diferencia de tamaño: - Mi Nena es más grande que la tuya-
Rosa Clara no dijo ni mu, se levantó rápido y fue a agarrar la silla. Ya le enseñaría a su prima quien mandaba allí. Rosa María tironeó para que la soltara. con tanta fuerza, que su prima fue a dar nuevamente al piso.
Se sentía triunfante, le había dado a su prima una lección. Volvió a sentarse y comenzó a dibujar como si nada hubiera pasado, ya había demostrado que no se dejaría quitar la silla. Pero Rosa Clara se levantó rápido y , con los negros ojos echando chispas, sacudió la silla desde atrás. Lo hizo con tanta fuerza que Rosa María fue a dar al piso de nariz. Comenzó a llorar.
Rosa Clara trajo entonces el triciclo y haciendo sonar el timbre repetidamente para acallarla o tal vez para que no se oyera su llanto le dijo: - Tomá, no llorés, te lo presto.
- No quiero, agarrá las muñecas - dijo Rosa María mandoneándola y señalando con su pequeño dedo a Chiquita y Nena que seguían en el piso mientras seguía llorisqueando. Los ojitos de las dos se enfrentaban con decisión. Ninguna quería ceder en su pelea por la silla que ahora mostraba las cuatro patas para arriba.
Rosa María se levantó, la agarró con decisión y se sentó junto a su mesa. Su prima levantó las muñecas casi resignada yendo hacia la cocinita.
Mirando de reojo a su prima que todavía sollozaba mientras seguía dibujando su dichoso perro, se le ocurrió otra estrategia para lograr lo que quería. Empezó a hacer que lloraba por lo bajo:
- ¿Porqué no tenés las nenas vos mientras yo cocino? ¡Pobrecitas están llorando! dijo escondiéndose detrás de las dos, siempre haciendo que lloraban mientras las sacudía un poco.
Rosa María miró a “Chiquita y a Nena”, le daban lástima. Movió la cabeza y levantándose las tomó en brazos y comenzó a pasearlas. Seguía llorando un poco, igual que su prima, solo que ella lo hacía por el golpe y la rabia y la otra en nombre de las “nenas”.
Al ver la silla libre Rosa Clara la puso rápidamente delante de la pequeña cocina sentándose contenta y triunfante para hacer la comida pero sin dejar de simular sollozos.
Rosa María acunaba las muñecas yendo y viniendo. Cada tanto le daba patadas a la pelota que iba y volvía de la pared a su pie. Cada movimiento era certero y fuerte.
Así continuaron un rato, hasta que uno de los pelotazos fue a dar a la cocinita…
Rosa Clara juntaba todo mientras lloraba de verdad.
Rosa María sacudía las nenas que también lloraban. Fue entonces cuando los padres se asomaron al patio para ver porqué había tanto alboroto, pero creyendo que todo era un simulacro de las niñas siguieron con sus tareas.

Y esta amigos míos es una de las historias de las inseparables primas-hermana
Rosa María ...........................Rosa Clara